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¿Qué es un Tsunami? - El maremoto y los caníbales - Burocracia, desidia y lentitud - Una ola de preguntas

0105 -
El Peso de la Deuda Externa - El ministro de Finanzas británico, Gordon Brown, propuso que las grandes potencias congelen el pago de la deuda externa de los países afectados por el maremoto en el Océano Índico

Víctimas:
. Más de 300.000 muertos
. Más de 130.000 desaparecidos
. Más de 5 millones de personas sin techo

La iniciativa permitiría que naciones como Tailandia, India, Indonesia y Sri Lanka destinen sus recursos a la reconstrucción. Se trataría de al menos US$ 3.000 millones al año.

Éstas son algunas de las claves para entender el problema de la deuda de los países del sudeste asiático.

¿A cuánto asciende la deuda total de la región?

Según las cifras más recientes del Banco Mundial, la deuda externa de cada país es la siguiente:

  • Indonesia: US$132.200 millones

  • India: US$104.400 millones

  • Tailandia: US$59.200 millones

  • Malasia: US$48.600 millones

  • Sri Lanka: US$9.600 millones

  • Somalia: US$2.700 millones

  • Seychelles: US$560 millones

  • Maldivas: US$270 millones

Así, las obligaciones financieras totales de las naciones más afectadas por el maremoto ascienden a aproximadamente US$357.000 millones.

¿Cuánto representa la deuda en el ingreso anual de cada país?

  • Según datos proporcionados por el Movimiento por el Desarrollo Mundial, que trabaja por la reducción de la deuda de los países pobres, en Indonesia equivale al 80%, en Sri Lanka al 59% y en Tailandia al 48%.

    ¿Cuáles son los reembolsos anuales de la deuda?

    Las cifras varían y no son de rápido acceso. Sin embargo, según el Movimiento por el Desarrollo Mundial, los pagos anuales de la deuda son los siguientes:
     

    • Indonesia: US$13.700 millones

    • India: US$13.000 millones

    • Tailandia: US$17.900 millones

    • Sri Lanka: US$653 millones

    • Maldivas: US$20,8 millones

      Considerando estos antecedentes, el Movimiento por el Desarrollo Mundial planteó que la propuesta del ministro de Finanzas británico de aliviar US$3.000 millones "cubriría sólo un mes y medio" de los pagos de los cinco países más afectados por el maremoto.

      ¿Es nueva la propuesta de aliviar los pagos?

    No. Por largo tiempo, activistas han solicitado a las potencias que cancelen o disminuyan la deuda de los países en desarrollo.

    El tema ha adquirido relevancia pública en los últimos años a raíz de hechos como la guerra en Irak, el aumento de ataques terroristas y las crisis en las naciones más pobres. También ha estado en los titulares por la intervención de artistas como Bono Vox.

    ¿Por qué la deuda creció tanto?

    La mayor parte del dinero fue prestado en los años 60 y 70 por organismos de crédito como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Pero países, bancos y corporaciones también han ofrecido préstamos individualmente. En las décadas posteriores, las tasas de interés aumentaron debido a la caída en el crecimiento mundial y a alzas en el precio de algunas materias primas, entre otras razones.

Otro factor importante es que los pagos se realizan en divisa extranjera, lo que afecta gravemente a los deudores.

¿Qué piden los activistas?

La mayoría pide que todas las deudas con países desarrollados sean canceladas, para destinar esos recursos a proyectos sociales.

"Es inmoral y económicamente irracional que las naciones más pobres desvíen fondos vitales a ricos acreedores en lugar de invertirlos en salud y educación", dice Oxfam.

Esta agrupación plantea que el dinero prestado a regímenes como el del ex presidente de Indonesia Suharto constituye una "deuda odiosa", porque los fondos mantuvieron en el poder a un gobierno represivo.

¿Cuáles son los argumentos contra la moratoria de pagos?

Congelar los pagos podría no ser la respuesta para resolver la crisis humanitaria, dicen las voces críticas.

El primer ministro australiano, John Howard, planteó que no hay garantías de que el dinero ahorrado vaya a las personas más necesitadas y dijo que prefiere enviar la ayuda directamente.

¿Congelar o cancelar?

Organizaciones humanitarias reaccionaron positivamente a la iniciativa de Gordon Brown, pero dijeron que se necesitan aún más esfuerzos.

Aseguran que un congelamiento de los pagos sólo dará un respiro y que el mejor camino es la cancelación completa de la deuda.

Con todo, el ministro de Finanzas británico ha planteado que, este año, la eliminación de la deuda externa de los países más pobres es uno de los objetivos de su país en el seno del G8 y la Unión Europea.

1204

. 150.000 muertos (Provisorio)
. 5 millones de personas sin techo
. Incontables desaparecidos
. Las cifras van en aumento
. Temor por las epidemias que sobrevienen

Colin Powell, el hermano de Bush, Kofi Anan, Tony Blair... muchos políticos+muchas fotos+mucha burocracia+mucha demagogia = gigantesca ineficacia

Millones de personas a lo largo del Océano Indico pugnan por un poco de comida y agua potable, mientras epidemias y enfermedades acechan a los sobrevivientes del peor maremoto de la historia.
Varios países ha enviado equipos de rescate, alimentos y prometieron millones de dólares a las naciones más afectadas, entre las que se encuentran Indonesia, Sri Lanka, India y Tailandia, para ayudar a paliar los efectos del peor desastre natural del siglo.

Localidades enteras han sido arrasadas. No se trata sólo de distribuir alimentos y agua. Pueblo enteros deben ser reconstruidos desde la nada. Todo ha sido destruido", declaró el responsable del equipo de ayuda de Canadá, Rod Volway, uno de los primeros grupos de asistencia humanitaria en llegar la la norteña provincia indonesia de Aceh

Miles de cuerpos en estado de descomposición fueron enterrados en fosas comunes. El agua contaminada, la destrucción de los sistemas cloacales y las enfermedades amenazan ahora a los sobrevivientes de la catástrofe, originada el domingo por un terremoto submarino de 9,0 grados de magnitud en la isla indonesia de Sumatra

Cinco millones de personas sin qué vivir

 

El mayor operativo de ayuda de la historia debía enfrentarse con la enormidad de la tarea. La comunidad internacional prometió 220 millones de dólares y envió embarcaciones con cientos de toneladas de provisiones.

 

"Posiblemente hasta cinco millones de personas no tengan acceso a aquello que necesitan para vivir", dijo David Nabarro, director del equipo de crisis sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS). "O no pueden obtener agua, o su sanidad es inadecuada, o no pueden obtener comida".

dolor dio paso al enojo entre los familiares de las víctimas, que perdieron sus hogares y comenzaban a preguntarse por qué la ayuda tardaba tanto en llegar.

 

México se sumó a las tareas de asistencia y envió a Indonesia un grupo de los llamados "Topos de Tlatelolco", una brigada especializada en rescate de personas y cadáveres que nació tras el terremoto que azotó a la capital mexicana en noviembre de 1985.

  

Temor a las epidemias

 

Las autoridades sanitarias advirtieron que una segunda ola de muerte podría afectar a los sobrevivientes por la aparición de enfermedades como cólera y fiebre tifoidea causadas por el agua y los alimentos contaminados.

 

En la provincia de Aceh, Sumatra, una de las zonas más castigadas, la gente se quejaba porque la ayuda llegaba en cuentagotas pese a la montaña de productos acumulados en el aeropuerto local. Las autoridades adjudicaron el problema a la pobre coordinación con el ejército.

 

"Aquí no hay comida. Necesitamos arroz, combustible, medicamentos. Hace dos días que no como", dijo Vaiti Usman, una mujer de unos 30 años, mientras los equipos de ayuda comenzaban a llegar a la ciudad indonesia de Banda Aceh.

 

En la localidad de Ampara, en Sri Lanka, los habitantes organizaban por sí mismos las tareas de ayuda, recorriendo las calles con megáfonos para pedir a la gente que done agua potable, cacerolas, y otros utensilios.

 

Un tercio de las víctimas son niños

 

Funcionarios de la ONU dicen que hasta un tercio de las víctimas podrían ser niños. El coordinador de Ayuda de Emergencia de las Naciones Unidas, Jan Egeland, dijo en Nueva York que los trabajadores humanitarios había alcanzado la mayoría de las áreas afectadas.

 

"Tal vez lleve entre 48 y 72 horas más poder asistir a las decenas de miles de personas que quisieran recibir ayuda hoy. Pienso que la frustración irá en aumento en los próximos días y semanas", dijo Egeland.

 

El número de muertos en Indonesia, Sri Lanka, Tailandia y el sur de la India ha adquirido proporciones colosales. Cientos de personas murieron en Las Maldivas, Mianmar, Malasia y más de 130 perdieron la vida en el este de Africa.

 

Miles de turistas extranjeros de vacaciones en la zona, principalmente en Tailandia, estarían entre las víctimas y muchos de ellos permanecen desaparecidos. El número de muertos alemanes puede llegar a mil. Ése es por lo menos el número aproximado de desaparecidos hasta ahora.

 

¿Dónde están los desaparecidos?

 

Sólo se tiene la esperanza de que muchos de ellos hayan regresado a Alemania sin registrarse en ningún lado. Pero lo más probable es que hayan fallecidos. El mar se llevó muchas personas. Además, para evitar epidemias, muchos cadáveres son enterrados sin identificar.

 

El mayor número de muertos se registró en Indonesia, donde se estima actualmente en más de 45.000, pero temiéndose que llegue a 80.000. En la capital provincial, Banda Aceh, el hedor de los

cuerpos invadía el aire tres días después de que se produjera el tsunami, que al desplazarse desde el epicentro del sismo a 500 kilómetros por hora tomó a todo el mundo por sorpresa.

 

Dos sismos más leves registrados el miércoles por la noche pusieron aún más nerviosos a los habitantes de Banda Aceh, y muchos optaron por dejar sus casas o los albergues donde permanecen refugiados, prefiriendo dormir al aire libre.

 

Relatos del espanto

 

Los sobrevivientes realizaron en shock aún relatos del espantoso momento del tsunami, que llegó a 10 metros de alto, alcanzó ciudades y centros turísticos y absorbió turistas mar adentro. El agua se alzó entre los edificios, se llevó automóviles e hizo descarrilar un tren.

 

"El agua era demasiado fuerte", dijo Surya Darmar, quien yacía el miércoles sobre un catre militar afuera de la sala de emergencia de un hospital militar en Banda Aceh, con una pierna fracturada y el cuerpo cubierto de cortaduras. "Abracé a mis hijos todo el tiempo que pude, pero el agua se los llevó".

 

En la India, las autoridades estimaron que el número de muertos ascendería a 12.500, con 7.000 confirmados hasta el momento y emitieron una alerta de un nuevo tsunami para las áreas afectadas, desatando el pánico de la población. Pero hasta ahora la ola gigante no ha vuelto.

 

En Tailandia los funcionarios dijeron que el saldo de muertos había superado los 1.800 casos, pero que temían que hasta 3.000 personas hayan muerto en el balneario de Khao Lak, un destino popular entre los turistas europeos

Burocracia, desidia y lentitud - Banda Aceh -  Indonesia

En el principal aeródromo militar de esta ciudad, Banda Aceh, de Indonesia, el miércoles había altas pilas de cajas de fideos instantáneos, agua embotellada y medicamentos dentro de un hangar, esperando ser distribuidas en los campamentos donde se apiñan las desesperadas víctimas del tsunami. Dos aviones militares de carga australianos aterrizaron con más agua, raciones militares y medicinas, agrandando la montaña de asistencia recibida en la base.

Pero estas provisiones no han salido de allí.

Diez jóvenes vestidos de civil arrastraban cajas de fideos con pollo instantáneos hacia el hangar para almacenarlas, sin mostrar urgencia. En un momento, se detuvieron y abrieron una caja para comer fideos secos. A un oficial australiano que ofreció aportar un equipo de descarga, un hospital móvil y servicios médicos y de evacuación se le pidió que volviera al día siguiente para analizar la propuesta.

A ocho kilómetros de distancia, personas que acampaban frente a las oficinas de un canal de televisión dijeron que se sentían abandonadas. "No ha habido ayuda", se lamentaba Yasin, 42, sentado sobre una esterilla extendida bajo la sombra de un árbol mientras abrazaba a su pequeña hija. "No hemos recibido ninguna clase de ayuda, nada."

En el extremo de la esterilla, había una sola bolsa de arroz, casi vacía. El hombre calculaba que le duraría dos días más. "No sé que voy a hacer entonces", agregó Yasin, vestido con un sarong gris a cuadros. "No me queda nada más."

Entre las carpas verdes y los refugios de lonas impermeables apresuradamente instalados en las afueras de la ciudad de Banda Aceh, la única atención médica ofrecida el jueves a miles de refugiados afectados por el tsunami ocurrido tres días antes provino de una docena de estudiantes voluntarios que repartían analgésicos y vitaminas.

Socorristas extranjeros el miércoles se mostraron alarmados de que las provisiones desde varias partes del mundo enviadas por avión a la región se trasladaran demasiado lentamente del aeródromo a los campamentos y refugios de la provincia de Aceh, entre los cuales se cuentan más de dos docenas levantados aquí, en la capital provincial.

Algunos funcionarios calificaron la coordinación entre los militares indonesios, los civiles y los gobiernos extranjeros como sumamente deficiente.

Altos funcionarios indonesios reconocieron la existencia de graves cuellos de botella y dijeron que las líneas telefónicas y los caminos estaban cortados en toda la provincia, lo que obstaculizaba los esfuerzos de ayuda.

Estos funcionarios agregaron que el gobierno de la provincia de Aceh se había desintegrado porque numerosos empleados públicos estaban muertos o traumatizados por la pérdida de algún familiar.

Michael Elmquist, titular de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU en Yakarta, señaló que el desafío a que se enfrentaban los organismos de asistencia indonesios y extranjeros no tenía precedentes. "Organizar una operación de rescate de esta magnitud en un par de días es algo que nunca se hizo," dijo, y agregó que las demoras en transportar la ayuda desde el aeropuerto eran "uno de los problemas clave que deben resolverse."

Elmquist informó que los organismos de la ONU habían comenzado a despachar una considerable cantidad de provisiones a la provincia y que, en los próximos días, planeaban entregar a los hospitales 12 toneladas de galletas fortificadas, 8 toneladas de fideos, media tonelada de suministros médicos, 5.000 bolsas para cadáveres y 50 generadores

¿Qué es un Tsunami?

La palabra "tsunami" es utilizada para denominar a las olas generadas por terremotos o volcanes submarinos, e incluso por el impacto de meteoritos.

El término fue acuñado en Japón, un país en donde ocurren con relativa frecuencia.

Este tipo de perturbación marina es capaz de viajar a una velocidad de hasta 800 kilómetros por hora.

La fuerza del fenómeno es perceptible en toda su intensidad en el momento de llegar a la costa.

El terremoto que originó el tsunami que arrasó el sudeste asiático este domingo ocurrió a las 6:58:50 hora local (0:58:50 GMT) y tuvo su epicentro frente a la costa noroeste de la isla indonesia de Sumatra (3,298°de latitud Norte, 95,779°de longitud Este).

Su intensidad de 8,9 grados en la escala Richter lo convierte en el más poderoso de los últimos 40 años.

Es el quinto en magnitud de todos los ocurridos desde el comienzo del siglo pasado

Los científicos estiman que ha provocado la ruptura de unos 1.000 kilómetros en el lecho del Océano Índico.

En la plataforma del Pacífico, este tipo de tsunamis generados por terremotos submarinos son habituales.

Allí existen sistemas de alerta temprana instalados para prevenir a las poblaciones antes de que las olas impacten contra las costas.

Pero la escasa ocurrencia del fenómeno en el Índico desalentó hasta ahora la construcción de un dispositivo similar.

Anteriores terremotos gigantescos
1960 - Chile (9.5)
1964 - Alaska (9.2)
1957 - Alaska (9.1)
1952 - Rusia (9)
2004 - Indonesia (8.9)

El maremoto y los caníbales - Miguel Wiñazki - 1204 Clarín

¿Los periodistas son caníbales? ¿Se alimentan de los muertos? El horrible maremoto del sudeste asiático es una “buena” posibilidad de analizarlo. De pronto, una vieja y aterradora palabra inundó los medios de todo el mundo: “Tsunami”, el nombre de la ola gigantesca que como una “Hidra” literal, con mil cabezas líquidas y feroces, llevó la muerte a Indonesia, Sri Lanka, la India, Malasia y Tailandia.

Recorriendo por Internet los diarios de distintos lugares del mundo, hay muchas fotos que se reiteran y que duelen. Una es simple y cruel: Una madre llora doblegada ante el cadáver de su pequeña hijita que usaba, cuando fue arrastrada por el mar, un vestido cuadrillé. La nena yace en la orilla, ya devuelta por las aguas. ¿Por qué una madre llora frente a su hija ante un horror tan gratuito como inesperado de la naturaleza? Los desastres naturales son imperdonables. Pero ¿A quién culpar?

El sentido de la vida parece desvanecerse ¿O se desvanece ya y sin remedio cuando acontece un horror semejante? ¿Por qué la tierra, el agua y el cielo, se desencadenan así y a dentelladas, contra los seres humanos, dejando a las madres sin hijas, a hijos sin padres, ahogando y devorando como la bíblica ballena de Jonás.

La rebelión del fondo del mar imprevisible y calamitosa no puede sino remitir a Moby Dick, la historia de la ballena blanca. Herman Melville nos interpeló a todos en tanto humanos desde ese libro esencial . Alude allí al canibalismo. Escribió:
“Piensen ustedes en la astucia del mar: sus criaturas más temibles se deslizan bajo el agua, sin mostrarse casi nunca, pérfidamente ocultas bajo los matices del azul más seductor. Piensen también en el esplendor y la belleza diabólica de muchas de sus criaturas más feroces, y en las formas agraciadas y elegantes de tantas especies de tiburones. Piensen en el canibalismo universal del mar: todas sus criaturas se dan caza mutua, manteniéndose en guerra incesante desde el comienzo del mundo.

Consideren ustedes todo esto y después vuelvan los ojos hacia esta tierra verde, amable y dócil: ¿No descubren una curiosa analogía con algo que está en ustedes mismos?. Porque así como este océano espantoso circunda la tierra verde, en el alma del hombre hay una Tahití insular, llena de paz y de dicha, pero rodeada por todos los horrores de la vida casi desconocida. ¡Qué Dios los proteja!. ¡No se alejen de esta isla, pues podrían no regresar nunca!.” El “canibalismo universal del mar” y la “curiosa analogía” con algo que está en nosotros mismos vuelve pertinente la traslación a la “antropología periodística” por llamarla de algún modo. Son los desastres naturales y los desastres que perpetran los propios humanos los que convocan por sobre todo la atención periodística global. Es inevitable que así sea. La muerte inesperada, especialmente cuando es masiva, es siempre una noticia y lo es en un sentido profundo, precisamente porque pone en juego el sentido de la vida, porque la muerte es el enigma esencial, porque el buen periodismo exhibe la vida y la muerte con esa intensidad que sólo tiene la “plenitud del instante”, según la concepción del genial fotógrafo francés Henry Cartier-Bresson.

¿Los periodistas son caníbales? Algunos sí lo son. Son caníbales y reducidores de cabezas a la vez. Son los que tienden a jibarizar o a subestimar el cerebro de sus audiencias. Suelen ser los que devorando la energía noticiosa que liberan los muertos, se colocan en primer plano aún el epicentro de las grandes tragedias, los que utilizan los medios como pantalla reproductora de su propio ego, con los difuntos eventualmente de fondo.

Hay otra clase: de periodistas. Son los que no peroran sobre sí mismos cuando los protagonistas son los otros. Tal vez sean meta-caníbales, porque también consumen la potencia noticiosa que liberan los caídos, pero no la eclipsan con un narcisismo elemental. En todo caso, dejan hablar a la muerte. Son los que saben callar para que se manifiesten los hechos mismos. Porque un buen periodista es, entre otras cosas, alguien que maneja bien los sonidos del silencio

Una ola de preguntas - Juan Gelman - 0105

El terremoto convertido en maremoto/tsunami que asoló 11 países del sudeste asiático y de África se inició a las 00.58 GMT del domingo 26 de diciembre que pasó. La Administración Nacional (estadounidense) en materia Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés) con sede en Hawaii emitió 16 segundos después un primer comunicado sobre el fenómeno natural en el que señalaba:

a) “según los antecedentes históricos en materia de terremotos y tsunamis, no existe una amenaza de tsunami destructivo”
b) “no entra en vigor ninguna alerta o vigilancia de tsunami” (www.prh.noaa.gov/ptwc/olderwmsg).

La NOAA evaluó inicialmente que el sismo –la cuarta catástrofe de tal alcance desde el año 1900– era de 8 grados de la escala Richter, magnitud luego corregida al alza, a 8,5 y finalmente 9 grados. A dicho organismo pertenecen los científicos que trabajan en el Centro de Alerta de Tsunamis en el Pacífico (PTWC por sus siglas en inglés) instalado en Honolulu

El distinguido economista Michel Chossudovsky –profesor de la Universidad de Ottawa con una larga trayectoria como consultor de distintos programas de las Naciones Unidas, autor de varios libros sobre su especialidad– formula preguntas inquietantes acerca del tema en un boletín del Centro de Investigaciones sobre la Globalización, con sede en Montreal (www.globalresearch.ca, 29-12-04)
“Las fuerzas armadas y el Departamento de Estado de EE.UU. (que figuran en la lista de contactos del PTWC) recibieron una alerta temprana (del terremoto). La base naval norteamericana de la isla de Diego García en el océano Indico fue notificada. ¿Por qué los pescadores de la India, Sri Lanka y Tailandia no recibieron el mismo aviso que la Marina y el Departamento de Estado de EE.UU.? ¿Por qué el Departamento de Estado silenció la existencia de una catástrofe inminente? Contando con un moderno sistema de comunicaciones, ¿por qué no salió la información? ¿Por e-mail, teléfono, fax, satélites de TV?”. El profesor concluye: “Se podría haber salvado la vida de miles de personas”. El catedrático Tad Murty, de la Universidad de Manitoba, coincidió con su colega: “No hay razones para que una sola persona muera a consecuencia de un tsunami, en la mayoría de las zonas (devastadas) hubo lapsos de 25 minutos a 4 horas antes de que la ola golpeara” (The Calgary Sun, 28-12-04).
“¿Por qué no fueron informados los gobiernos de los países del océano Indico? –insiste Michel Chossudovsky–. ¿Hubo ‘directrices’ de las fuerzas armadas o del Departamento de Estado sobre la difusión de una alerta temprana?” Entre otros países de la región, Tailandia y Singapur integran el Grupo internacional de coordinación del Sistema de alerta de tsunamis, pero sólo Indonesia –donde el fenómeno ya hacía estragos– y Australia –muy lejos del epicentro– fueron avisadas de la amenaza. Esto ha preocupado a la senadora republicana Olympia Snowe, quien “investiga por qué la NOAA fue incapaz de proporcionar a las 11 naciones afectadas esa información valiosa que hubiera salvado vidas” (The Boston Globe, 2912-04).
Las preguntas del economista no se detienen ahí, avanzan sobre aspectos no menos inquietantes. “¿Por qué luego del desastre son las Fuerzas Armadas de EE.UU., y no las organizaciones civiles humanitarias y de ayuda que trabajan bajo la égida de las Naciones Unidas, las que asumen un papel dirigente (en la ayuda norteamericana a los damnificados)?” En efecto: el teniente general de marines Rusty Blackman, jefe de la 3ª fuerza expedicionaria naval que se está desplegando desde Okinawa y ex jefe de estado mayor de las tropas que tomaron Bagdad en 2003, fue designado responsable de todas las actividades de socorro de emergencia. Tres equipos bajo su mando ya se encuentran en Tailandia, Indonesia y Sri Lanka, se enviaron a la región dos portaaviones, decenas de aviones y helicópteros y varios miles de efectivos en un despliegue sin precedentes en la materia
www.defenselink.mil/news/Dec2004/n12292004_
2004122905.html

Chossudovsky interroga: “¿Por qué se destina a un alto jefe militar que participó en la invasión a Irak a dirigir el programa estadounidense de ayuda de emergencia?”. Se podría agregar: ¿por qué nada menos que Colin Powell emprende una gira por la región, acompañado de Jeb Bush?
El todavía secretario de Estado norteamericano declaró en Yakarta que confiaba en que “como resultado de nuestros esfuerzos, como resultado de que los ciudadanos de Indonesia ven cómo nuestros pilotos de helicóptero los ayudan, se reforzará nuestro sistema de valores” (AP, 4-1-05). Confió en más: en que así “se secarán esos pozos de insatisfacción que podrían alimentar la actividad terrorista”. Menudos pozos de insatisfacción son para el mundo árabe y musulmán la ocupación de Afganistán en Irak, o la política de la Casa Blanca de apoyo irrestricto a Israel. Y luego: ¿ese despliegue militar estadounidense sólo procura proporcionar ayuda humanitaria, volver simpático el rostro militar de EE.UU.? ¿Las consecuencias del tsunami “ofrecen acaso una oportunidad para fortalecer la presencia del Pentágono en el sudeste asiático” (dc.ind ymedia.org, 29-12-04)? ¿Por esa razón la ayuda que la Casa Blanca ofreció a las víctimas del tsunami pasó súbitamente de 18 millones de dólares a 35 millones luego y a 350 millones por ahora? La base aérea tailandesa de Utapao, ubicada a unos 150 kilómetros al sur de Bangkok, se convertirá en un centro de comando de la mencionada fuerza expedicionaria naval de EE.UU. ¿Servirá además para avanzar en la realización del sueño imperial de los “halcones gallina”? En Utapao estacionaban los B-52 que bombardearon Vietnam del Norte. Pareciera que al teniente general Rusty Blackman no lo arredran los fantasmas

Mapa de acción del Tsunami


 

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