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ÁFRICOM, la nueva versión neocolonial

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190711 - Hedelberto López Blanch - Rebelión - África, ese enorme continente que desborda recursos naturales por todo su territorio cuyos países y pueblos han sido explotados durante siglos por las potencias occidentales capitalistas, se enfrenta ahora a una nueva versión de neocolonialismo, el llamado US. Africa Command (AFRICOM).

Con una cara humanitaria que propagandiza la ayuda al desarrollo africano, esta agrupación de fuerza organizada por Estados Unidos, se enfila a controlar desde el petróleo, oro, diamantes y todo tipo de minerales hasta sus inmensas riquezas ecológicas.

(Ver: USA USA a su cadete Sarkozy para conquistar África)
(Ver: El Cuerno de África)

La mejor definición sobre este comando estratégico la ofreció el ex Secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, que señaló: sus tareas serán las de reforzar la asociación en materia de seguridad con los países del continente; incrementar las habilidades en las tácticas anti-terroristas en los países receptores; apoyar las estructuras de seguridad de las organizaciones subregionales; y, si fuese necesario, conducir las operaciones militares en el continente.

O sea, AFRICOM garantizará con más eficiencia la dominación militar sobre todo el continente, operación que antes ocupaban el Comando Europeo (EUCOM) y el Comando Central en Estados Unidos (CENTCOM).

Por la década de 1980, CENTCOM describió la importancia del flujo de petróleo del Golfo Pérsico como de interés vital de Estados Unidos y advirtió que emplearía cualquier medio militar, para garantizarlo. Tras su deambular sediento de crudo por el Medio Oriente, ahora la nueva agrupación encamina sus pasos hacia África.

El comando comenzó a funcionar a finales de 2008 con sede en Stuttgart, Alemania, debido a que ningún país africano estuvo de acuerdo en prestarse para acogerlo de forma permanente en su suelo, aunque Washington tiene basado en Djibuti una fuerza de intervención conjunta de 2 000 hombres.

Precisamente es esa nación del Cuerno de África, empezó su “humanitario” accionar con ayuda a las poblaciones que padecen hambruna por las constantes sequías, y extendieron misiones a Etiopía donde construyeron unas pequeñas escuelas y llegaron a Malawi para enfrentar una crisis alimentaria.

El presidente Barack Obama durante una visita que realizó a Ghana, en julio de 2009, declaró que “América tiene la responsabilidad de trabajar con ustedes como socio” y señaló que el AFRICOM contribuiría sobre todo a resolver pacíficamente los conflictos y “no tratará de imponer sistema de gobierno a ninguna nación”.

Las edulcorantes palabras del mandatario norteamericano no se corresponden con la realidad pues en marzo de 2011, con fuerzas de ese comando estratégico, Estados Unidos lanzó la operación Odissey Dawn, con el objetivo final de derrocar al gobierno de Muammar el Gaddafi en Libia.

Como se conoce, esa nación norafricana cuenta con las mayores reservas de petróleo y de agua potable del continente y durante años ese gobierno no ha sido afín a Estados Unidos.

(Ver: La guerra contra Libia es una catástrofe económica para África y para Europa)

Importancia capital le otorgan los jefes de AFRICOM a establecer una base permanente en el Golfo de Guinea donde se encuentran grandes yacimientos de crudo que garantizarían en buena medida los abastecimientos de ese fundamental combustible si ocurriera algún problema en la inestable zona del Medio Oriente.

El 18 % del petróleo que importa Estados Unidos proviene de África Occidental cuya región posee reservas del crudo calculadas en 60 000 millones de barriles. Interés especial ha puesto en Angola, Chad, Camerún, Guinea Ecuatorial, Cabo Verde, Gabón, Nigeria, Sao Tomé y Príncipe, Senegal y Mali. Además, es una zona mucho más segura que la del Medio Oriente y de bajo costo de transporte pues esta a siete días de la costa este de Estados Unidos.

Solo la producción de petróleo en los países del Golfo de Guinea (Nigeria, Congo, Gabón, Camerún y Guinea Ecuatorial) sobrepasa los 4,5 millones de barriles diarios y supera a la de Irán o Venezuela.

Compañías transnacionales norteamericanas como Exxon Mobil, Chevron, Maraton Oil, Amerada Hess y Ocean Energy invirtieron hasta fines de 2010 más de 50 000 millones de dólares, mientras siguen sus pasos empresas de Francia, Holanda y Gran Bretaña.

El Center for Strategic and International Studies (CSIS), (Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales) significó que “debido a los crecientes intereses estratégicos en la región recomendamos que Estados Unidos conviertan la seguridad y la gobernabilidad en el Golfo de Guinea en una prioridad absoluta de la política exterior de Estados Unidos en relación a África, defendiendo una política firme para la región”. Las administraciones de George Bush y de Barack Obama la han llevado al pie de la letra.

En 2011 la organización militar-humanitaria gastará 8 300 millones de dólares en 440 actividades que enrolan a 41 países del continente y que van desde diligencias diplomáticas, campañas para promocionar ventas de material bélico, cursos y viajes de estudio, hasta la formación y entrenamiento de militares africanos en varias ciudades de Estados Unidos.

África sufrió durante cientos de años las políticas de rapiña y saqueo que las potencias occidentales impusieron al continente negro mediante la fuerza militar.

Ahora la versión norteamericana trata de hacer creer que la fundación de AFRICOM llevará ayuda y bienestar a esos países, pero la realidad es que se trata de una nueva forma de controlar política, militar y económicamente a los gobiernos donde se establezcan, o sea, una nueva forma de neocolonialismo.

Un ejemplo reciente fue la construcción del oleoducto que va desde Chad hasta la costa de Camerún que según Organizaciones No Gubernamentales, contaminó el agua, devastó las tierras de cacería de los pigmeos, destruyó cultivos y hasta propagó el SIDA entre los pobladores al contratarse mano de obra golondrina proveniente de distintos lugares.

La obra aportará a las compañías Chevron y Exxon, así como al Banco Mundial, al Banco Europeo de Inversiones y a otros prestamistas, la abultada cifra de 4 700 millones de dólares. Chad recibirá solo 12 millones mientras Camerún 18 millones.

Cuidado pueblos africanos: AFRICOM es la pieza clave para garantizar, bajo amenaza militar, estos y otros leoninos proyectos.

Estados Unidos de América es el más voraz consumidor de petróleo del mundo, que consume el 21,7% de todo el petróleo extraído a pesar de que sólo concentra el 5% de la población mundial; importa el 57% de lo que consume ya que cada vez descansa menos en su propia producción.

«Aunque aumente su eficacia energética, Estados Unidos necesitará nuevos suministradores exteriores, pues se prevé que para 2020 la demanda será de 22.860 millones de barriles al año mientras que su producción interna llegará sólo a los 15.480 millones», se afirmaba en el informe que Dick Cheney presentó al presidente Bush en 2001 recomendando «la diversificación y aumento del aprovisionamiento exterior» , y advirtiendo del hecho de que «una interrupción significativa del aprovisionamiento exterior pondría en peligro nuestra economía y nuestra capacidad de alcanzar nuestros objetivos económicos y políticos».

E n otras palabras, militarizar las relaciones de Estados Unidos con África. Así, en febrero de 2008 George Bush, el incansable servidor de los intereses de las multinacionales del petróleo, emprendió una gira africana.

Cualquier agresión imperialista siempre se ha presentado públicamente de la manera más altruista posible; en África se presenta como una acción humanitaria para luchar contra la enfermedad y el analfabetismo, para la construcción de viviendas, la atribución de becas, etc... sólo objetivos nobles.

El otro argumento es la lucha contra el terrorismo, que carga con las culpas y sirve incluso para encubrir acciones terroristas del imperialismo estadounidense.

Espero que las líneas que preceden se haya expuesto claramente los verdaderos objetivos de esta nueva agresión, que no ha hecho más que empezar, y que por ello es urgente denunciar desde este mismo momento .


 

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