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Cuba: Estrategia de la CIA en las zonas rurales

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030211 - Jacinto Valdés-Dapena Vivanco - Terrorfile - Desde los primeros meses de 1959 la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos había tomado en consideración la utilización de las zonas rurales del país, en sus planes para subvertir al Gobierno Revolucionario.

La primera expresión de esta táctica lo constituyó la Conspiración Trujillista, frustrada el 13 de agosto de 1959, mediante un dispositivo montado en la ciudad de Trinidad por las fuerzas revolucionarias, bajo la dirección personal del Comandante en Jefe Fidel Castro.

 

En este complot participaron la CIA, los servicios de inteligencia del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, la organización contrarrevolucionaria "La Rosa Blanca" (antecesora de la Fundación Nacional Cubanoamericana por su filiación, ideología anexionista y carácter terrorista), elementos de la burguesía agraria y latifundista y dirigentes de la organización II Frente del Escambray, reclutados por la CIA.

 

Los objetivos de la conspiración trujillista consistían en provocar un levantamiento armado en la Sierra del Escambray, asociado a una insurrección en La Habana, al desembarco en Las Villas de una fuerza élite creada por el dictador dominicano llamada Legión del Caribe y a los bombardeos por aviones de la fuerza aérea dominicana contra diferentes puntos en la Isla.

El 17 de marzo de 1960, el Presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower, firmaba el Memorándum de Seguridad Nacional que autorizaba el desencadenamiento de la Operación 40.

Los lineamientos generales de esta operación comprendían:

-Crear y unificar la oposición de la Revolución cubana.

-Promover campañas de propaganda de emisoras subversivas para incitar al pueblo a la rebelión.

-Estimular la creación de una única organización clandestina para la realización de tareas de inteligencia, subversión y terrorismo, en correspondencia con los intereses de la oposición en el exilio.

-El desarrollo de operaciones paramilitares y terroristas en las zonas rurales, sobre la base de la creación de un ejército guerrillero que actuaría de conjunto con las organizaciones contrarrevolucionarias de las zonas urbanas.

Fue así que en agosto de 1960 se decidió la organización de una expedición armada que de forma autónoma estuviera en capacidad de ocupar la Isla y destruir el poder revolucionario.

Agentes de la CIA eran infiltrados en la Isla para crear nuevas estructuras organizativas que sirvieran como quintacolumna cuando se produjera la agresión que preparaba en el exterior. En octubre de 1960 las fuerzas revolucionarias liquidaron importantes acciones de la CIA y la contrarrevolución interna en las que las zonas rurales desempeñaban un escenario clave.

En enero de 1961, como parte de la "Operación 40", la CIA conformó una unidad de comandos denominados "team gray" (equipos grises) que se debían infiltrar en la Isla para realizar operaciones especializados en guerra de guerrillas, inteligencia, guerra sicológica, explosivos y comunicaciones, comenzaron a infiltrarse por diferentes lugares del territorio cubano varias semanas después, pero casi todos fueron detectados y capturados por las fuerzas revolucionarias. Paralelo al desembarco de la Brigada Invasora 2506, la CIA había planificado una operación clasificada como el más alto secreto, un contingente de 160 hombres, entrenados en una base de la CIA en Carolina del Sur, atacaría el poblado oriental de Baracoa para producir una acción diversionista cuando las fuerzas mercenarias desembarcaran por las costas de Playa Girón, un nuevo punto de desembarco acordado después de las derrotas de los alzados en el Escambray, era el "Plan Zapata".

La Limpia del Escambray en la que participaron decenas de miles de milicianos de todo el país, eliminó la quintacolumna armada de la contrarrevolución en los llanos y montañas de Las Villas, que había sido diseñada por la CIA según los conceptos de la "Operación 40".

Después de la derrota militar, política y diplomática que significó Playa Girón para Estados Unidos, el presidente John F. Kennedy, en nombre de la Seguridad Nacional de su país, aprobó la "Operación Mangosta" como instrumento esencial y básico de la política de Estados Unidos hacia Cuba "el Establishment" norteamericano inauguraba para América Latina la era del terrorismo de Estado. El objetivo central: destruir la Revolución y la nación cubana a toda costa, el método: exportar la contrarrevolución a Cuba desde Estados Unidos, las vías: el Pentágono y la Comunidad de Inteligencia, el propósito: la intervención directa de las Fuerzas Armadas norteamericanas en Cuba, el escenario: las ciudades y las zonas rurales del país.

Entre 1962 y 1965 la Agencia Central de Inteligencia se empeñó, sin lograrlo, en crear un frente nacional de guerrillas contrarrevolucionarias que abarcara toda la nación, cuyo cuartel general radicara en el Escambray.

Numerosos recursos militares, técnicos y económicos, fueron destinados para abastecer las bandas armadas que en un momento determinado abarcaron las 6 provincias.

El Centro Principal de la CIA en Langley, Virginia, a través de la Estación JM WAVE, radicada en La Florida desde 1960 para desarrollar las operaciones contra Cuba, orientó a las principales organizaciones contrarrevolucionarias que operaban en la Isla apoyar logísticamente a las bandas en los llanos y montañas y realizar acciones coordinadas.

En ese período las bandas realizaron actos de sabotaje y terrorismo, asesinaron campesinos y trabajadores agrícolas, crearon un clima de temor entre los habitantes de las zonas donde actuaban, pero no fueron capaces de llevar a cabo acciones armadas contra importantes objetivos militares que le permitieran avanzar en su forma de lucha.

Las tareas que debían ejecutarse según el Proyecto Mangosta, estaban destinadas a destruir la producción agropecuaria en las diferentes provincias y sentar las bases de una insurrección armada nacional que se extendiera del campo a las ciudades. Las bandas, conformadas por exmilitares de la tiranía, prófugos de la justicia revolucionaria, elementos marginales, antiguos empleados de los terratenientes y burgueses de la zona de operaciones y campesinos y trabajadores agrícolas políticamente confundidos, no podían librar una guerra irregular efectiva. Las agresiones llevadas a cabo por los alzados en las zonas rurales, con apoyo de la CIA y las organizaciones contrarrevolucionarias abarcaron todo el país.

A lo largo y ancho de todo el territorio nacional las bandas llevaron a cabo asaltos a casas de campesinos, granjas cooperativas y tiendas del pueblo, ataques al transporte público, incendios de escuelas rurales, almacenes y cañaverales y atentados a milicianos, campesinos, trabajadores agrícolas y dirigentes de base de la ANAP. Los alzados cometieron cientos de asesinatos de personas indefensas incluyendo campesinos como Vicente Pérez Noa, Fidel Claro Alvarez, Félix Soto y Pedro Lantigua, maestros voluntarios como Conrado Benítez y Delfín Sen Cedré y brigadistas alfabetizadores como Manuel Escunce Domenech. También asesinaron ancianos, mujeres y niños.

En su enfrentamiento, las fuerzas revolucionarias perdieron más de 500 combatientes entre miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, milicianos, combatientes de los batallones de la Policía Nacional Revolucionaria y oficiales y agentes del Departamento de Seguridad del Estado.

Las Villas fue la provincia donde esta lucha fue más intensa. Desde antes del triunfo de la Revolución, la Sierra del Escambray ocupó un lugar privilegiado en la estrategia de la CIA. Por todas las vías posibles los servicios de inteligencia de los Estados Unidos hicieron llegar cuantiosos recursos financieros y militares a las bandas de alzados contrarrevolucionarios que en un momento determinado llegaron a alcanzar la cifra de unos 2 000 efectivos.

El bandidismo en la provincia de Oriente se caracterizó por el estímulo y apoyo en recursos humanos y materiales que le brindaron los servicios de inteligencia de Estados Unidos radicados en la Base Naval de Guantánamo. Entre las intenciones de estos servicios se encontraba la creación de focos de insurgencia contrarrevolucionaria en las montañas orientales.

Desde la base naval de Guantánamo partieron grupos comandos con el doble objetivo de apoyar las organizaciones contrarrevolucionarias que actuaban en las ciudades y fomentar alzamientos en las zonas rurales.

En la misma concepción del Proyecto Mangosta de 1962 se inscriben las acciones de guerra biológica enfiladas a afectar la salud de la población y a sabotear la producción agropecuaria del país.

Durante 40 años la CIA ha puesto la ciencia y la tecnología en función de planes destinados a destruir cultivos de caña, tabaco, papa, plátano y cítricos, así como a dañar los planes porcinos y ganaderos.

La División de Ciencia y Técnica de la CIA, asociada también a los planes de atentados contra los principales dirigentes de la Revolución, ha sido históricamente la fuente de estas agresiones.

Los planes de los grupos especiales de la CIA de crear focos de resistencia en las zonas rurales, fracasaron. En los batallones de Lucha Contra Bandidos de las Fuerzas Revolucionarias, en las Milicias Nacionales Revolucionarias, en las Milicias Serranas y en los Organos de la Seguridad del Estado, apoyados por las organizaciones políticas y de masas, principalmente los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), es decir, el pueblo uniformado y armado, encontraron un muro de contención que los detuvo y los derrotó.

En esta dirección se inscriben los esfuerzos por establecer grandes redes de inteligencia y subversión, cuyo teatro de operaciones se encontraba en las zonas rurales del país donde existían mejores condiciones para este tipo de guerra, es decir, en las montañas de Pinar del Río, Las Villas y Oriente.

La más importante de estas redes la constituyó el Frente Unido Occidental (FUO), cuya comandancia general se radicó en la provincia de Pinar del Río, pero se establecieron tres comandancias en La Habana y una en la Isla de Pinos. Su radio de acción se extendía hasta los límites con la provincia de Matanzas y logró incorporarse alrededor de un millar de personas.

El FUO funcionó desde 1962 hasta 1964 en que fue penetrado y liquidado por la acción del pueblo y sus órganos de la Seguridad del Estado sin que pudiera alcanzar los objetivos que se había propuesto. Los últimos mensajes enviados por el jefe de la red al Centro CIA en Estados Unidos son reveladores, evidencian la capacidad de esa red de espionaje y subversión para enfrentar los desafíos de organizar un levantamiento interno en Cuba, la ausencia de motivaciones y convicciones para continuar la lucha, la sensación de haber sido manipulados y abandonados por la CIA y el reconocimiento de que no podían contar con una base de apoyo popular para la instrumentación de sus planes.

De esta forma, los propios actores sociales fabricados por la CIA reconocieron que sus propósitos de convertir las zonas rurales de Cuba en campos de batalla para destruir la Revolución, estaban condenados al fracaso y la derrota.

En el 40 Aniversario de la promulgación de la primera Ley de Reforma Agraria y el 38 de la constitución de la ANAP, recientemente conmemorados, los campesinos cubanos, protagonistas de primera línea en la defensa del socialismo, son actores importantes de los programas agropecuarios que permitirán integrar la agricultura a una nueva fase del desarrollo económico del país.

En nuestros llanos y montañas se escenificaron las luchas decisivas por la independencia y la liberación nacional. Entre la vanguardia de esas épicas hazañas estuvieron presentes con sus héroes y mártires inolvidables, los campesinos y trabajadores agrícolas cubanos. Hoy, como en el 68 y el 95, como cuando la lucha contra la dictadura neocolonial y neoanexionista, así como cuando la heroica lucha contra bandidos, las zonas rurales representan un bastión inexpugnable de la Revolución.

Tomado de CubacUSA. Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado.


 

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