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240711 -
Tommaso Di Francesco -
Il Manifesto
- Traducido para Rebelión por Susana Merino -
Y la llaman justicia a la farsa de La
Haya
El último criminal de guerra serbio ha sido capturado. Pero el
Tribunal de La Haya ni siquiera quiere considerar las acusaciones
dirigidas a la
OTAN durante la guerra en Yugoslavia. Según Antonio
Cassese “una justicia dirigida sólo contra los criminales de los países
vencidos.”
(Ver: Moreno Ocampo, el fiscal bifronte)
Y en tercer lugar, luego del arresto por parte del Tribunal Penal
Internacional de los super buscados
Radovan Karadzic y Ratko Mladic, por crímenes cometidos en la ex
Yugoslavia, le ha tocado el turno a Goran Hadzic, el ex presidente de la
República Serbia de Kragina en territorio croata, el último que aún se
hallaba libre, detenido a causa de haberse traicionado, según parece,
por haber intentado vender un Modigliani. Pero sería mejor llamarlo “el
cuarto” para no olvidar la captura, detención y misteriosa muerte el
mayor acusado,
Slobodan Milosevic.
(Ver:
Julio
Escalona: "Moreno Ocampo cometió actos de guerra en Libia y debe ser
juzgado" CPI ONU)
Todos rigurosamente serbios. Así al menos, sería de esperar, que se
considerara terminada la coartada que hasta aquí quiso excluir a Serbia
de la Unión europea hasta haber arrestado a todos los criminales de
guerra. Y sin embargo en Bruselas repiten que todavía no. Aunque haya
terminado al menos, con el arresto de Goran Hadzic, la historia judicial
de la guerra fratricida e interétnica que se desarrolló en 1991 en
Europa, devastando a Yugoslavia un Estado legítimo reconocido por las
Naciones
Unidas. Tendría ganas de decir: sepultémosla, los malos están
presos…
Y sin embargo no. Porque precisamente esta última detención autoriza
precisamente a esperar que el
Tribunal Penal
Internacional (TPI), un desconcertante tribunal ad hoc, realice un
balance sin falsedades sobre la ex Yugoslavia. Un balance por otra parte
maliciosamente intentado ayer –pero con un despunte de honestidad
histórica- en las páginas de La Repubblica, por Antonio Cassese que
fuera primer y acreditado presidente del TPI ¿Qué es lo que sostiene
Cassese? Que el tribunal ad hoc de La Haya ha realizado un proceso
ecuánime, que ha recogido pruebas rigurosamente aun habiéndose visto
obligado a dirigirse a las autoridades estatales, que ha investigado y
procesado a los verdaderos culpables, es decir a los máximos
responsables militares y políticos.
(Ver:
Neocolonialismo por el petróleo)
Está todo bien ¿entonces? No, el mismo Antonio Cassese, que no escatima
elogios a la actuación de los jueces de La Haya, se ha visto obligado a
admitir que “hay una sola mancha que afecta la buena imagen del Tribunal
sobre la ex Yugoslavia: el procurador que ingresó en 1999, frente a las
acusaciones contra las fuerzas de la
OTAN por los presuntos crímenes de guerra cometidos durante
aquel año contra ciudadanos serbios, no quiere siquiera iniciar las
primeras investigaciones, con el objeto de descubrir si esas acusaciones
son fundadas” Tanto que Antonio Cassese concluye de manera irrevocable:
“La justicia del Tribunal ha sido por lo tanto una justicia dirigida
sólo contra los criminales de los países vencidos”
Parecen procesos ecuánimes, justos y rigurosos. Por qué la procuradora
de aquel momento Carla Del Ponte rechazó simplemente incriminar a los
líderes occidentales de la alianza Atlántica (los varios Massimo D’Alema
y
Tony Blair, Bill Clinton, para entendernos) como presentes en
aquellos países que lanzaron una campaña de 78 días de bombardeos
aéreos, sembrando misiles y bombas de racimo en las ciudades serbias y
kosovares y provocando tantos muertos civiles. Según los datos de la
misma autoridad filo-occidental de Belgrado, unas 3.500 víctimas. Un
estrago que nadie ha pagado ni pagará. Aceptando las versiones de los
inocentes “efectos colaterales”, cuando en realidad se trataba –como
demostró una investigación de Amnistía Internacional- de una verdadera y
real campaña de terror desde lo alto del cielo para aislar al régimen de
Belgrado. Ahora Antonio Cassese reconoce que aquellos crímenes se
estaban investigando y que los líderes occidentales que obtuvieron gran
parte de sus éxitos políticos a causa de aquella experiencia bélica
serían procesados.
(Ver:
La Corte Penal Internacional al servicio de las
potencias imperiales: Caso Gadafi)
Otros detalles particulares que Cassese no comenta. El primero, que no
solo la
OTAN no ha sido procesada, sino que recogió las pruebas para
procesar a algunos líderes serbios a partir de Milosevic. ¿Qué Tribunal
por más internacional que sea puede ser imparcial si las pruebas
“objetivas” son recogidas por quien es parte de la causa por el mismo
delito, aunque sea el “vencedor”?
Lo que silencia en segundo término es lo “políticamente correcto” de los
crímenes cometidos por la parte musulmana de Bosnia. Está bien que esté
Ratko Mladic en La Haya pero ¿por qué Naser Oric, el comandante musulmán
de Sbrenica, responsable de los crímenes que probablemente provocaron la
matanza de Sbrenica, sigue libre y tranquilo en Bosnia?
Además, ¿puede antonio Cassese explicar quién pagará por los crímenes
cometidos en Bosnia Herzegovina por las milicias muyaidines llegadas de
Afganistán para ayudar a las tropas de Alja Izetbegovic que debido a un
acuerdo con los
Estados Unidos
y Arabia Saudí,
todas o casi todas se hicieron repatriar gracias a los salvoconductos de
Sarajevo respaldados por las inteligencias occidentales?
Para no hablar del ridículo tira y afloja del Tribunal de La Haya sobre
los crímenes cometidos contra civiles serbios por las milicias albano-kosovares
en Kosovo: todos los líderes de Pristina son responsables, pero nadie
encuentra la forma ni la oportunidad –ahora se ocupará la misión Eulex–
de arrestar a Hashim Thaqi el primer ministro de una nación que nació
gracias a los bombardeos atlánticos y al desprecio de los acuerdos
internacionales.
El hecho más grave aún es que los “vencedores” de la última guerra
balcánica, todas las cancillerías europeas, resultan inocentes. Además
del crimen que consideramos más grave: haber reconocido que la
independencia de esos Estados se proclamó sobre bases étnicas. Como
hicieron Eslovenia y Croacia, justificando así la guerra fratricida y
dando paso a la masacre en Bosnia donde se habían refugiado todas las
etnias como en una pequeña Yugoslavia.
Por lo tanto el arresto de Goran Hadzic, el último criminal serbio
buscado, plantea la amarga conclusión de que la existencia de la misma
Justicia Internacional es imposible si está en manos de los poderosos de
la tierra. Antonio Cassese concluye efectivamente su intervención
recordando que hasta los tribunales ad hoc, aunque con muchas
limitaciones se desempeñaron en su momento, porqué ahora es el de La
Haya el único Tribunal Penal Internacional para los crímenes de guerra y
contra la humanidad. También parecen sentirse con autoridad para
recurrir los
Estados Unidos
Me falta decir que los
Estados Unidos
que están pidiendo a la ONU que derive al Tribunal Internacional los
criminales internacionales de turno, no reconocen el cuestionado
tribunal, temeroso de tener que pagar por los propios crímenes de guerra
últimamente cometidos en Irak
y Afganistán. La
crónica nos informa de que ha sido Louise Arbur, la embajadora
estadounidense en la
ONU y
primera procuradora del Tribunal sobre la ex Yugoslavia, la que ha
pedido al Consejo de Seguridad
que deriven a
Muammar Gaddafi al Tribunal Penal Internacional al comenzar
el nuevo conflicto líbio. Con la buena paz de los vencedores que
siembran el mundo de guerras y esconden la mano.
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