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Los miembros del Club de Roma están esparcidos
por el mundo. Son personajes con poder y notoriedad capaces de
influir -generalmente desde las sombras- sobre el poder político
en los momentos de tomar decisiones trascendentes que afectan la
vida de todos los ciudadanos. Su estrategia general es realizar
pronósticos catastróficos y apocalípticos con argumentos pseudo-científicos
-de tipo malthusiano- para, mediante el
miedo, promover, esencialmente, la desaparición de la libertades
individuales y el control global por parte de una plutocracia
selecta
010909 -
Carlos Andrés Ortiz - En su
momento ya me referí a los siniestros propósitos del Club de
Roma, ente que es uno de los brazos ejecutores de la
globalización a la usanza de la
Unión
Europea, y que es aliado
funcional de todos los globalizadores del
G8. Ese artículo fue
publicado hace cosa de un par de años en varios medios, entre
ellos Estrucplan On Line.
Ahora nos encontramos con la reproducción de un sintético
artículo de Dennis Meadows, el mismísimo autor del siniestro
informe titulado “Los Límites del Crecimiento”, con el cual
“debutó” internacionalmente el citado Club de Roma, proponiendo
nada menos que… detener todo crecimiento económico; así nomás
“sin anestesia”, por más que se lo adorne con frases
rimbombantes de “cuidado del medio ambiente” y otras lindezas
por el estilo.
Ese planteo, que no acusa por cierto la misma severidad para
exigir una más equitativa distribución de la riqueza entre el
mundo opulento y el tercer y cuarto mundos, implica de hecho
condenar a la miseria y a la muerte por inanición a la amplia
mayoría de la población, habida cuenta que:
· Al menos entre un cuarto y un quinto de la población mundial
se debate en la miseria más espantosa.
· Al menos otros dos cuartos de la población son pobres y con
carencias socio económicas de diversos tipos.
· Para superar esas lacras, es imperativo aumentar la producción
general, a lo que con falaces argumentos seudo científicos se
opone dicho “informe liminar” del Club de Roma.
Hay que recordar que el retorcido pensamiento del Club de Roma
fue el origen del movimiento ecologista transnacional,
profusamente financiado por petroleras anglosajonas, por
corporaciones financieras con sedes en
EEUU y la
UE (y
seguramente en Japón), y también con claras connotaciones de
intervenciones de los más altos niveles político – estatales del
G8; grupos de poder a los que les conviene mantenernos en el
subdesarrollo crónico, para apoderarse con toda facilidad de
nuestros recursos naturales.
Uno de los objetivos no publicitados de esos globalizadores es
“reducir” la población mundial a 500 millones, para que sea
“manejable” por lo mega poderes financieros transnacionales.
¿Eso no es un mega proyecto genocida?
El club de Roma, como agente de la globalización
a ultranza, actúa para disolver la soberanía de los países
excluidos de aquel “selecto” grupo, y algunos más que “también
clasifican”, como otros europeos, y otros cultural o racialmente
anglosajones (como Australia, Nueva Zelandia y Sudáfrica).
El último “espiche” de D. Meadows propone ni más ni menos que
aumentar radicalmente los precios de los combustibles, lo cual
equivaldrá a incrementar la brecha entre los opulentos y los
miserables. Total a los del
Tercer Mundo nos queda el recurso de
quemar nuestros árboles, o las heces de nuestros ganados, con el
“aliciente” adicional de vender por moneditas nuestro
petróleo,
nuestro gas, nuestro carbón y otros energéticos; tal como
estuvieron haciendo por ejemplo con la
Bolivia pre
Evo
Morales y la Venezuela pre
Hugo Chávez.
A esos mismos seudo ambientalistas les aterra que los chinos,
los indios, los “sudacas” y otros del tercer mundo accedamos a
mejores niveles de confort (que equivale a usar más energía),
pero “no se les mueve un pelo” ante los derroches desenfadados
de los opulentos del G8, que hoy buscan su
petróleo con la
fuerza de sus armas (aunque muy bien parece que no les va en
Iraq y en
Afganistán).
No debe olvidarse que las “áreas protegidas” son otro “invento”
para limitar las soberanías de nuestros países.
Y tampoco debe asombrarnos que haya colonizados mentales y
cipayos que desde nuestros países “se emocionen” y apoyen tan
genocidas planteos.
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