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Tema de la Quinta Cumbre de las Américas. Trinidad y Tobago 2009

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Del 17 al 19 de abril se celebra en Trinidad y Tobago la Cumbre de las Américas que, con la notable ausencia de Cuba, reúne a los Jefes de Estado y de Gobierno de 33 de las 34 naciones de nuestro hemisferio.

 

130409 - Tema de la Quinta Cumbre - 3/3/2009
QUINTA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS - PUERTO ESPAÑA, 2009

MARCO CONCEPTUAL


SIRG/GRIC doc.1/08
9 de abril de 2008
Original: Inglés
Quinta Cumbre de las Américas
Puerto España, 2009

“Asegurando el futuro de nuestros ciudadanos mediante la promoción de la prosperidad humana, la seguridad energética y la sostenibilidad ambiental”

Marco Conceptual

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Los líderes de las naciones democráticas del Hemisferio se reunirán en el 2009 en Puerto España, Trinidad y Tobago, en la Quinta Cumbre de las Américas para considerar los temas más importantes que enfrenta la región y proponer soluciones colectivas en la búsqueda de una mayor calidad de vida para todos los ciudadanos.

Luego de varias décadas de reformas, las Américas muestran en la actualidad signos alentadores de progreso. El surgimiento de tendencias políticas, económicas y sociales positivas ha renovado entre nuestros ciudadanos expectativas por un futuro mejor con igualdad de oportunidades, mayor seguridad y prosperidad.

Para cumplir estas expectativas se requieren una cooperación regional más estrecha y más profunda y programas de acción más eficaces con el fin de acelerar el ritmo del crecimiento económico, crear sistemas democráticos más sólidos y combatir los problemas persistentes y generalizados de la pobreza, el hambre, la exclusión y la desigualdad, objetivos que han tenido un carácter medular en el Proceso de Cumbres desde 1994. También existe una necesidad apremiante de hacer frente a las nuevas amenazas a la seguridad regional, en un mundo que está siendo rápidamente transformado por el adelanto tecnológico, el cambio geopolítico y por un modelo emergente de mayores restricciones a la energía e impactos ambientales.

La Cumbre de Puerto España se centrará en desarrollar soluciones factibles que respondan a los desafíos que enfrenta el Hemisferio y en proporcionar resultados tangibles y medibles para todos los ciudadanos. El énfasis de la Cumbre estará dirigido a la construcción de la capacidad de nuestra gente de mejorar sus vidas y posibilidades.

El progreso alcanzado en las cuatro Cumbres de las Américas anteriores y las dos Cumbres Extraordinarias sienta una base sólida para desarrollar una Agenda Interamericana centrada, integrada y orientada hacia resultados que promuevan la participación eficaz de la sociedad civil, el sector privado, los pueblos indígenas, los afro-descendientes, las mujeres, los jóvenes y las instituciones regionales en el Proceso de Cumbres.

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Asegurando el futuro de nuestros ciudadanos mediante la promoción de la prosperidad humana, la seguridad energética y la sostenibilidad ambiental se centra en la reducción de vulnerabilidades críticas y en mejorar el bienestar y la seguridad de los pueblos de las Américas a través de un conjunto de políticas sociales, económicas y ambientales integradas que se refuerzan mutuamente. La Cumbre contempla una agenda regional colectiva cuyo objetivo es la consecución de la aceleración del desarrollo humano y la reducción de la pobreza, la inclusión social y cultural y la transición hacia una mayor seguridad energética y comunidades más sostenibles.
Esta agenda integrada sólo tendrá éxito si está respaldada por sólidos valores democráticos, la gobernabilidad democrática, el respeto por los derechos humanos, el estado de derecho, la lucha renovada contra la corrupción, la violencia de las pandillas, el crimen organizado y el terrorismo, y la reafirmación de los principios de la Carta Democrática Interamericana.

La erradicación de la pobreza sigue planteando un desafío importante para la mayoría de nuestros países. Existen profundas y persistentes desigualdades en educación, salud, nutrición, ingreso y acceso a servicios básicos como agua, saneamiento, vivienda y electricidad. En toda la región, más de 96 millones de nuestros ciudadanos viven en la extrema pobreza, casi 400 millones continúan sufriendo alguna forma de discriminación y 22 millones de jóvenes no trabajan ni estudian.

Estas condiciones pueden socavar la seguridad al erosionar la cohesión social y debilitar el apoyo a la democracia. La seguridad tiene múltiples dimensiones e incluye la prevención de la violencia, del delito y del terrorismo pero también la creación de oportunidades que permitan a las personas superar la exclusión y la marginación, mejorar sus vidas y sentir que tienen una participación en el futuro desarrollo y prosperidad de sus naciones.

La educación es la clave para reducir la pobreza, promover la igualdad y construir sociedades cohesionadas. Debe darse mayor prioridad a políticas que mejoren el acceso, la cobertura y la calidad de la educación pública. El fortalecimiento de los programas de educación en la primera infancia y educación primaria debe estar acompañado por esfuerzos tendientes a reformar los sistemas de educación secundaria y terciaria y a mejorar la capacitación de docentes. Una mejor educación secundaria y terciaria para hombres y mujeres jóvenes debe ser un factor medular de las políticas tendientes a promover la movilidad social ascendente, diseminar modernas aptitudes, facilitar la innovación y la creatividad y, de ese modo, generar más oportunidades de negocios, aumentar la competitividad global y lograr un mayor impulso en el crecimiento económico.

Mejorar la salud y el bienestar es también crucial. En las Américas, alrededor de 3.2 millones de personas están infectadas con VIH/SIDA, mientras el dengue, la malaria, el mal de Chagas y la tuberculosis siguen siendo los principales desafíos para la salud. La creciente incidencia de enfermedades no transmisibles, como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, son también motivo de preocupación, ya que constituyen la causa principal de mortalidad prematura; correspondiéndoles casi la mitad de los decesos de personas menores de 70 años y dos de cada tres de las muertes en términos generales.

Cambios en las prioridades en el cuidado de la salud, así como también enfoques de costo-efecto y prevención se requieren urgentemente. Una mejor educación sobre nutrición, estilo de vida y salud, controles regulares que permitan la detección temprana de enfermedades, servicios de planificación familiar y lugares de trabajo más saludables deben ser complementados con programas de ampliación de la atención en salud primaria y de mejoramiento de la calidad y cobertura de los servicios de salud para los pobres, especialmente mujeres y niños. También es importante promover la investigación en ciencias biomédicas que genere tratamientos más eficaces para las principales enfermedades y procurar que dichos tratamientos tengan costos más razonables y ampliamente asequibles.

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Para millones de personas en las Américas, estos desafíos en la salud se ven agravados debido a la pobre nutrición. Un suministro adecuado de productos esenciales a precios asequibles en los mercados locales, complementado con programas sociales bien planificados, cubrirá las necesidades nutricionales de las familias pobres. Reduciendo las barreras al transporte y al comercio se permitirá que los mercados operen eficazmente, aumentando los programas de extensión se mejorará la productividad agrícola y de pesca, la seguridad alimentaría y la gestión de recursos, y facilitando un acceso más amplio a la tierra se promoverá un incremento en el valor de la producción.

La Cuarta Cumbre de las Américas identificó al trabajo decente como el instrumento más eficaz para alcanzar el progreso material y humano. Son demasiados los ciudadanos de nuestra región que tienen grandes dificultades para encontrar trabajo productivo que les proporcione un ingreso justo. Algunos tienen que enfrentarse a condiciones de trabajo pobres, en tanto que otros se ven afectados por la discriminación o la falta de competencias y habilidades acordes con los requerimientos del mercado, quedando aislados de las oportunidades económicas. Muchos grupos marginados, como las mujeres, los jóvenes, los pueblos indígenas, los afro-descendientes, las personas discapacitadas y quienes viven con VIH/SIDA, sobreviven en el sector informal, y deberían recibir ayuda para migrar al sector formal. El fomento a la innovación, a una mayor creatividad y a la promoción de industrias culturales generará nuevas oportunidades para que un mayor número de ciudadanos participe en actividades económicas productivas.

La integración de la perspectiva de género en el conjunto de las políticas y la promoción de un mayor intercambio de valores culturales para propiciar un entendimiento y tolerancia mutuos contribuirán a reducir la discriminación y las barreras a las oportunidades económicas y la participación social. El trabajo infantil y otros abusos también deben ser eliminados.
Políticas macroeconómicas sanas y mayores niveles de crecimiento económico sostenido son necesarios para crear empleo, combatir la pobreza y reducir la desigualdad. La región debe continuar con las reformas económicas pero también debe implementar políticas que incrementen el flujo de inversiones productivas, aceleren el desarrollo y la expansión de empresas, particularmente nuevas industrias, y promuevan la cooperación entre el sector público y privado.

El acceso universal a tecnologías de información y comunicación conectará a nuestros gobiernos y a nuestra gente, permitirá el intercambio de conocimientos e ideas, generará nuevas oportunidades de negocios e integrará en la sociedad a muchos grupos marginados y vulnerables.

Mayor énfasis se requiere para aumentar la competitividad global a través del desarrollo de una sólida capacidad de investigación que permita el avance científico y tecnológico, mediante el fomento de la capacidad empresarial, innovadora y creativa de nuestros ciudadanos. Esto deber ser acompañado por normas más eficaces y transparentes y por iniciativas encaminadas a mejorar la infraestructura de energía, transporte, comunicación e información, aumentar las inversiones en educación y desarrollo de habilidades y a fortalecer el sector de las micro, pequeña y mediana empresas.

La región también debe seguir construyendo un sólido ambiente de negocios. Se necesitan reformas adicionales para mejorar los derechos de propiedad y las leyes laborales, incrementar el acceso al crédito y simplificar los procesos involucrados en la creación y cierre de actividades empresariales.

En la actualidad, la región de las Américas enfrenta algunos desafíos particularmente apremiantes relacionados con la energía, incluida una aguda y creciente demanda de petróleo y gas, precios elevados con el consiguiente flujo de las salidas de divisas, presiones inflacionarias y reducción de los niveles de crecimiento económico en los países importadores y preocupaciones sobre posibles dificultades en cuanto

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a suministros, los niveles máximos de producción del petróleo y las altas emisiones de carbono en la atmósfera. El más importante desafío para la región consiste en iniciar una transición hacia un sistema energético seguro basado en la baja utilización de carbono y lograr que cada país cuente con un adecuado suministro de energía.

A través de asociaciones basadas en la colaboración mutua, nuestros países pueden trabajar con miras a desarrollar y difundir tecnologías más limpias y soluciones más eficientes en materia energética a fin de reducir significativamente los impactos ambientales adversos. Es importante promover el uso de fuentes renovables de energía, apoyar el desarrollo de alternativas como los biocombustibles, turbinas eólicas, energía geotérmica y la hidrogeneración de electricidad, células de combustible de hidrógeno y otras nuevas tecnologías y eliminar las barreras a inversiones en tecnologías de energía más limpia mediante la homologación de estándares y una mayor transparencia de los marcos regulatorios pertinentes. Las inversiones en estas nuevas industrias, tecnologías y desarrollo de competencias sentarán la base para una sostenibilidad energética a largo plazo.

Los sistemas de suministro y distribución de energía también deben ser extendidos a todos los ciudadanos, de manera que tengan acceso a una energía segura y limpia. Muchas de las fuentes renovables son intermitentes o sólo están disponibles en determinados lugares, por lo que probablemente se necesiten nuevas redes de distribución transfronteriza de energía y otras redes de comercio y cooperación en materia energética.

Un ambiente saludable y una gestión responsable de nuestros ecosistemas son esenciales para mejorar la calidad de vida de nuestros ciudadanos y la sostenibilidad de nuestras economías. Un renovado apoyo al Programa Interamericano de Desarrollo Sostenible centrará su atención en ámbitos claves, tales como la gestión agrícola y el desarrollo rural, la protección del ecosistema y la biodiversidad, la gestión integrada de los recursos hídricos locales y compartidos con otros países, la gestión de recursos naturales, la gestión ambiental urbana y el tratamiento y eliminación de residuos peligrosos.

Una mayor efectividad en la cooperación regional para enfocarse en los temas de seguridad energética y cambio climático se requiere urgentemente para mitigar el impacto de la sequía y la desertificación, la elevación del nivel del mar, los huracanes y el aumento de las tormentas, las inundaciones y aludes repentinos, todo lo cual influye sobre la infraestructura urbana y de transporte, la producción de alimentos, el desarrollo industrial, los suministros de agua potable, la masa forestal y la biodiversidad.

La región debe reforzar los mecanismos que permitan el intercambio de información de alerta temprana de desastres naturales, mejorar la planificación y preparación para desastres y fortalecer y coordinar las respuestas a emergencias y los programas de ayuda. Hacen falta medidas más sólidas de planificación y zonificación para asegurar que los asentamientos humanos y los medios de vida no se instalen en zonas cada vez más propensas a desastres.
Las Cumbres de las Américas han fortalecido considerablemente la acción colectiva y han dado nueva forma a las relaciones interamericanas. El desafío, ahora, consiste en incorporar las instituciones nacionales y hemisféricas a un marco más sólido de cooperación y colaboración. Instituciones aptas, transparentes, responsables y confiables son los principales medios para promover la prosperidad humana y el desarrollo sostenible en las Américas.

Una más efectiva coordinación, ejecución y monitoreo de los mandatos de las Cumbres que contemplen asistencia financiera y técnica es necesaria, para asegurar que las Cumbres generen beneficios claros y tangibles para los ciudadanos de las Américas. La Quinta Cumbre centrará la atención en el fortalecimiento de los mecanismos para la participación ministerial y procurará que los Ministros de

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Finanzas, instituciones financieras multilaterales, organizaciones no gubernamentales y el sector privado integren una estructura de gestión eficiente que oriente el proceso de implementación.

La Quinta Cumbre brinda a los Jefes de Estado y de Gobierno una nueva oportunidad de hacer de las Américas una región más fuerte y con un mayor progreso, en la que todos los ciudadanos tengan la oportunidad de aprovechar el desarrollo y crecimiento económicos y gozar de la paz, la seguridad y la prosperidad. - Sitio Oficial Cumbre de las Américas


 

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