Cuando ocurrió la agresión de abril de 1996, y
gracias a la firmeza de los combatientes de la resistencia, se logró
el denominado “Entendimiento de Abril”, considerado por la
resistencia un marco propicio para salvaguardar a los civiles fuera
del campo de batalla. Estados
Unidos fue, en aquel entonces, socio
en dicho Entendimiento, que prácticamente daba legitimidad a la
realidad de la resistencia en el Líbano y dejaba patente su
auténtico derecho.
Los
primeros informes anuales del Departamento de Estado de
Estados Unidos no
calificaron de terrorista la actividad de
resistencia llevada a cabo por Hizbollah. Luego, la administración
norteamericana incluyó a Hizbollah
como organización terrorista en
su tercera lista. El motivo radica en el hecho de que han intentado
poner a Hizbollah bajo su supremacía en el marco de un plan
hegemónico a escala internacional. Pero Hizbollah ha sido y seguirá
siendo siempre una organización de vanguardia por la libertad, que
rechaza totalmente el sometimiento a cualquiera de las presiones que
tiendan a socavar su libre determinación.
El término “terrorismo” está siendo utilizado por
Estados Unidos para presionar a quienes ellos intentan someter. Por
tanto, se trata de una interpretación que carece de valor jurídico y
moral, sólo es de tipo funcional. La mejor prueba de esto es que la
propia administración, que había calificado a los Mujahidin Khalj’
como una organización terrorista, recientemente decidió protegerla y
patrocinarla para que incremente sus actividades terroristas contra
la República Islámica de Irán, según han señalado varios dirigentes
norteamericanos.
Con este ejemplo constatamos la continuidad de una
larga historia en la que
Estados Unidos ampara sistemáticamente a
organizaciones terroristas que actúan contra la voluntad de los
pueblos libres, sirviendo a sus intereses. Todos recordamos el apoyo
norteamericano a la organización de los contras en Nicaragua. Pero
Estados Unidos no se ha limitado a apoyar a las organizaciones
terroristas, sino que ha contribuido a planificar numerosos y
sangrientos golpes de Estado en los cuales miles de personas han
perdido sus vidas, al estilo de lo ocurrido en Irán en 1958, en
Indonesia, en Chile y otros países.
El terrorismo ha sido uno de los instrumentos
utilizados por las sucesivas administraciones de
Estados Unidos
contra sistemas políticos independientes y contra pueblos libres.
En cuanto a lo que ocurrió el 11 de septiembre,
Hizbollah condenó aquellas acciones terroristas, al igual que todos
los hombres libres del mundo, pero se impone en ese marco aclarar
dos aspectos: Primero: la naturaleza de las relaciones existentes
entre los aparatos de Seguridad norteamericanos y algunos de los
responsables de los sucesos el 11 de septiembre del 2001, sobre todo
si tomamos en cuenta que el movimiento
Talibán gozaba del
reconocimiento de sólo tres Estados, y éstos son los aliados más
importantes de Estados Unidos en el mundo islámicos.
Segundo: Estados Unidos utilizó lo ocurrido como
pretexto para justificar el principio de la “guerra preventiva”.
instrumento que refuerza el carácter imperialista de la
administración de Bush. Por lo tanto,estos elementos indican que el
terrorismo, del cual es víctima tanto el pueblo norteamericano como
los demás pueblos del mundo, ha estado sirviendo de una u otra forma
a las políticas imperialistas.
-El gobierno de EEUU se lanzó a una guerra ilegal
para ocupar Iraq con ambiciones colonialistas y hegemónicas, y ahora
enfrenta la creciente resistencia del pueblo iraquí, al que también
acusa de terrorista. ¿Cuáles serían las perspectivas de la situación
en Iraq?
-Existe un consenso entre todos los observadores y
analistas de diversas tendencias de que el objetivo del dominio
sobre Iraq constituye un preámbulo del plan de supremacía de Estados
Unidos sobre la región del Medio Oriente y el Golfo, llegando hasta
Asia Central, cuyos objetivos estratégicos y económicos están al
servicio de la continuidad hegemónica imperialista.
Antes de la agresión a Iraq, nosotros teníamos el
criterio de que a EEUU no le era posible hacer triunfar su plan
político en ese país porque carecía de bases internas sólidas, ya
que el pueblo iraquí, incluyendo amplios sectores opositores del
régimen anterior, rechaza someterse a la voluntad norteamericana.
Luego esperamos que madurara la voluntad de rechazo a la dominación
y se materializara en hechos concretos, y esto fue lo que ocurrió
antes de concluir el primer año de ocupación. Hoy seguimos creyendo
que la hegemonía norteamericana sobre Iraq está condenada al
fracaso, de manera que los ocupantes se verán obligados
necesariamente a retirarse.
En cuanto a la posibilidad de realizar una nueva
aventura (contra otro país de la región), aunque ello se corresponde
con la naturaleza de la mentalidad imperialista, no concuerda con la
lógica de la realidad actual. El mundo conoce los crímenes cometidos
por la ocupación, ya sean las torturas en la prisión de Abu Ghraib,
o la brutal destrucción de las ciudades iraquíes, particularmente la
ciudad sagrada de Al-Najaf.
-El gobierno sionista de Israel está cometiendo un
verdadero genocidio contre el pueblo árabe de Palestina, ¿qué
solución ve para este conflicto?
-El silencio de las grandes potencias ante la
conducta brutal y racista de los israelíes contra el pueblo
palestino seguirá siendo una mancha de deshonor para la humanidad.
A nuestros oídos han llegado comentarios tales como
que Israel debería ser un Estado judío, etc. Tal aspiración la
calificamos de racista, porque además de ignorar los derechos de
millones de palestinos de la diáspora a retornar a su propia tierra,
de donde fueron desplazados, omite la realidad evidente de que más
del 25% de los llamados habitantes del
Estado de Israel no son
judíos, lo que significa que plantear un Estado judío constituye el
aviso de una catástrofe doble, por un lado contra los palestinos de
la diáspora, y por otro lado, contra los habitantes no judíos de las
regiones bajo la hegemonía de Israel.
El futuro es para los Estados multiétnicos,
multiconfesionales, multirreligiosos, y por tanto, cualquier
solución que omita los intereses de cinco millones de refugiados no
resolvería nada.
-Estados Unidos y algunos de sus aliados tratan de
presentar la agresión a Iraq y el genocidio sionista en
Palestina
como parte de su guerra global contra el terrorismo y hacen
propaganda tratando de presentar a los pueblos árabes e islámicos
como enemigos de Occidente y de la civilización. ¿Cuál es su
criterio?
-Numerosos intelectuales confirman que los medios de
información internacionales están política e ideológicamente bajo un
predominio unipolar ya conocido, de forma tal que dichos medios
tergiversan los hechos. Por ello se impone la necesidad de un
sistema de información internacional resistente que rompa esa
unipolaridad que intenta hacer ver que el protagonista de las
masacres de Sabra y Chatila,
Ariel Sharon, es un hombre de paz,
según dijo el propio presidente Bush, en tanto que califica de
terrorista al niño palestino con una piedra en la mano y lo condena,
legitimizando el bombardeo a las casas de esos niños palestino, con
bombas que pesan más de una tonelada cada una.
Existe la necesidad de un frente de resistencia
internacional que agrupe a los pobres y oprimidos que son saqueados
por parte de las grandes compañías capitalistas industriales,
militares y petrolera. Dicho frente tendría como objetivo recuperar
la dignidad humana que se ha convertido hoy día en una mercancía
equivalente a su valor financiero.
Ahora, en cuanto al porqué se ha escogido la imagen
del árabe y del musulmán para apuntar contra ella, se debe a una
serie de razones:
a) A raíz de la guerra fría y al acabar el llamado
peligro comunista o rojo, el imperialismo sintió, desde su punto de
vista, la necesidad de inventar o fabricar un nuevo peligro,
movilizando a la opinión pública occidental. Así se inspiraron los
nuevos orientalistas, evocando la importancia de pintar como
peligrosa la imagen del árabe y el musulmán, porque esta imagen ya
venía vinculada con la memoria colectiva que ha sido testigo del
conflicto político-económico a lo largo de varios siglos entre los
dos lados del Mediterráneo.
b) El campo de la guerra imperialista norteamericana
por razones geopolíticas es, precisamente, el mundo islámico.
Los pueblos árabes y musulmanes son iguales que los
demás pueblos oprimidos y pobres del mundo. Sufren la opresión de
regímenes aliados de EEUU que se han impuesto para facilitar el
saqueo y el robo de las riquezas y los bienes de dichos pueblos.
Hemos visto recientemente ciertos grupos confusos y
extraños que llevan a cabo acciones que condenamos, ya que se hacen
con el único objetivo de camuflar la realidad del conflicto que se
desarrolla verdaderamente entre los prepotentes saqueadores de las
riquezas del mundo, por un lado, y los desposeídos por el otro, y lo
presentan como una guerra religiosa. Nosotros consideramos que las
consignas de las guerras religiosas o de civilizaciones son
tergiversadoras y van dirigidas hacia tres sectores:
- El de la opinión pública del propio país agresor,
con el fin de movilizar a sus pobres como soldados de sangre barata
que se mueren salvaguardando los intereses de las grandes compañías
capitalistas.
- El de los pueblos del mundo no islámico, para
evitar su solidaridad con los pueblos islámicos que comparten con
ellos la pobreza.
- El de los pueblos árabes desorientados y cuyas
reacciones serán aprovechadas para justificar el discurso militar
estadounidense.
A partir de ahí, nosotros siempre hemos insistido en
la importancia de dirigir bien el sentido de la lucha y definir bien
la naturaleza de la confrontación. Esta no es una guerra religiosa
ni de civilizaciones. Es el levantamiento de los oprimidos ante la
ofensiva de los prepotentes saqueadores de los derechos y,
particularmente, de la dignidad humana.
-Hezbollah, al frente de las fuerzas patrióticas
libanesas, logró expulsar al ocupante sionista del territorio del
Líbano. ¿Qué enseñanzas implica esto para la resistencia de otros
pueblos?
-La experiencia de la Resistencia Islámica y la de
Hizbollah en el Líbano ha ofrecido muchas enseñanzas y creemos que
en particular dos han sido las más importantes:
1) Determinar la dirección de la batalla y
concentrarse en ella uniendo los esfuerzos y las diversas fuerzas
sin que las diferencias políticas, ideológicas, religiosas o
confesionales, influyan en nada sobre la causa nacional central:
derrotar a la ocupación.
2) La fuerza basada en la voluntad popular es capaz
de derrotar a los ejércitos más poderosos del mundo. Y no exagero si
digo que el ejército israelí es el más poderoso del mundo porque
posee las armas más sofisticadas que son las del ejército
norteamericano, inclusive las sobrepasan porque están más adaptados
a las circunstancias del campo de batalla.
Esta
victoria no sólo brinda una esperanza concreta para los pueblos que
anhelan la libertad, sino que incluso ofrece una experiencia
práctica de primer orden que, en su conjunto, puede aprovecharse de
manera tal que permita a las fuerzas de la resistencia en el mundo
alcanzar nuevas victorias.