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050209 -
0999 - Eurosur
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Willy Meyer -
Durante los días 23 y 24 de abril se celebró en
Washington la reunión del Consejo del Atlántico Norte para debatir y
rubricar por parte de los jefes de estado y de gobierno el Nuevo Concepto
Estratégico, resultado de una reflexión de la
OTAN iniciada en 1991 a raíz
de la desaparición del Pacto de Varsovia. A sus 50 años, la
OTAN ha
ultimado su marco de actuación para el siglo XXI, pasando de una doctrina
estratégica defensiva a una doctrina claramente ofensiva, entendiéndose
por doctrina estratégica una determinada utilización de los medios
militares que permita garantizar los objetivos político-estratégicos
aprobados por los gobiernos nacionales o, en este caso, por las alianzas
militares
Periodo 1949-1991: El peligro rojo
La OTAN nace fundamentalmente para frenar la influencia de la
URSS en
el mundo, como garantía del núcleo de países capitalistas más
desarrollados para disputar la hegemonía en los terrenos ideológico,
cultural, económico y militar, al sistema del "socialismo real".
Comienza una época en la que las élites hegemónicas se cuidan más del
futuro de su dominación que del futuro de la humanidad.
El 4 de Abril de 1949 se firma en Washington el Tratado del Atlántico
Norte, que perseguía la creación de una Alianza Militar de carácter
defensivo y vinculada a la
Carta de Naciones Unidas. En todo el articulado
del Tratado se salvaguarda el papel del Consejo de Seguridad en la
solución de los conflictos y en su artículo 5 se explicita que la
OTAN
sólo actuará como respuesta al ataque a alguno de los países miembros y en
legítima defensa, tal y como reconoce el artículo 51 de la Carta de
Naciones Unidas.
Se establece una división artificial del mundo entre el Este y el
Oeste y para preservarla se pone en marcha una maquinaria de aniquilación
que, para perfeccionarse, necesita del gasto de 74 millones de dólares por
minuto, 20.000 dólares por segundo (cifras de 1984).
La estrategia militar de la
OTAN ha evolucionado siempre en función de
los cambios producidos en «el terreno del adversario". Habría que
distinguir dos periodos claros en esa evolución: los años que van de 1940
a 1991, y los de 1991 a 1999.
Durante sus primeros 40 años, la estrategia estará determinada
fundamentalmente por el balance de fuerzas Este-Oeste y la evolución
tecnológica de los sistemas de armas, básicamente el nuclear. No será la
misma la estrategia de la OTAN desde la superioridad nuclear que desde la
paridad respecto al Pacto de Varsovia.
En 1952, el Consejo Atlántico decide aumentar sustancialmente sus
fuerzas convencionales toda vez que entonces se le calculaba a la
URSS la
capacidad de disponer de 175 divisiones sobre el terreno, frente a las
apenas 29 de la Alianza. Este objetivo nunca se cumplió, principalmente
por su elevadísimo coste y por la apuesta de la administración
norteamericana de entonces (Eisenhower) por la disuasión nuclear para
conseguir la máxima protección a un precio razonable. Es el tiempo de las
armas nucleares estratégicas y tácticas.
En 1956 el planeamiento militar de la OTAN preveía que el escenario de
una posible guerra en Europa sería nuclear desde las primeras fases del
conflicto, respondiendo
Estados Unidos de forma masiva con todo su arsenal contra
las principales ciudades, centros industriales y militares de la URSS.
Esta estrategia se denominó de "Respuesta Masiva".
La estrategia necesitaba, para resolver su capacidad disuasoria, de la
superioridad nuclear de los
Estados Unidos frente a la URSS, cosa que empezó a
cuestionarse precisamente a finales de los años cincuenta. Así, en 1960,
el arsenal de misiles balísticos intercontinentales (ICBM) de la URSS, con
32 unidades, era superior al norteamericano, con 18 unidades. Esa
diferencia obligaría a una carrera armamentista en los años sesenta cuyo
objetivo fundamental sería alcanzar la paridad, cosa que ocurrió en 1968.
En esos años la
URSS anuncia su capacidad de llegar a suelo americano
mediante un misil con alcance de 10.000 Km. en menos de 20 minutos desde
su lanzamiento. Por primera vez, la estrategia de "Respuesta Masiva"
podría poner en peligro las ciudades norteamericanas y, sobre todo, el
escenario de guerra nuclear, dada la paridad armamentística, podría
conseguir lo que se definió como la "Destrucción Mutua Asegurada" entre
los países OTAN y los del Pacto de Varsovia.
La estrategia de "Respuesta Masiva" entra en crisis precisamente por
lo inverosímil que resulta gestionar una crisis que puede terminar con la
destrucción asegurada del planeta.
Se comienza a teorizar la necesidad de escalonar las respuestas en
caso de crisis. La OTAN debía dotarse de los medios necesarios para
responder a una agresión al nivel de violencia adecuado, según la
intensidad y formas del ataque. El armamento nuclear estratégico y táctico
debería ser utilizado de forma escalonada y siempre como última medida
tras la utilización de fuerzas convencionales.
En 1967 la OTAN abandona la estrategia de "Respuesta Masiva" a favor
de la "Respuesta Flexible", estrategia que requirió en los años ochenta el
despliegue en suelo europeo de misiles tácticos Pershing II y Crucero,
despliegue acompañado de las movilizaciones pacifistas europeas más
importantes de los últimos años. El concepto estratégico de la "Respuesta
Flexible" se mantuvo en vigor hasta 1991, aunque parte de su filosofía
sigue vigente después de la Cumbre de Washington de 1999, fundamentalmente
en lo que hace a la necesidad de escalonar las respuestas y dejar el uso
del arma nuclear como último escalón en la gestión de una crisis no
resuelta con fuerzas convencionales.
Del peligro rojo al gris (1991-1999)
En Julio de 1991 se disuelve el Pacto de Varsovia en paralelo al
hundimiento de la
URSS. Estos hechos crearon una gran incertidumbre sobre
el futuro de las organizaciones militares que decían defender a Europa
Occidental de la amenaza soviética: la
OTAN y la UEO.
La poderosa OTAN veía peligrar su continuidad al quedarse sin enemigo.
Disponía de medios, de un impresionante aparato militar y mantenía intacta
la estrategia de disuasión nuclear. En palabras de un general español: "la
OTAN se ha convertido en una organización con medios pero sin misiones, se
están buscando nuevos objetivos para garantizar su futuro." Y comienza la
búsqueda...
En Noviembre de 1991 tiene lugar en Roma la cumbre de Jefes de Estado
y de Gobierno de la OTAN, reunión que se considera decisiva para la
continuidad de la Alianza. En ella, el Presidente
Bush
formuló dos
propuestas:
a) Dotar a la OTAN de capacidad para realizar acciones fuera de la
zona asignada en el protocolo inicial, lo que más tarde se denominaría
"misiones fuera del artículo 5".
b)
Vincular la defensa europea a la de los
Estados Unidos, lo que años más
tarde, en ~996, al definir la Identidad de Defensa Europea, se denominó
"Fuerzas Separables pero no separadas", eufemismo que explicita que
cualquier fuerza europea estará indisolublemente unida a las fuerzas y
mandos militares de los EE UU.
En la mencionada reunión de Berlín, en la búsqueda afanosa de los
"nuevos peligros" que justificaran su continuidad, se mencionan por
primera vez "los peligros del Sur", referidos a los países árabes. Es en
ese contexto cuando el entonces Secretario General de la OTAN, Willy Claes,
afirma que "el integrismo musulmán representa el mayor desafió para Europa
desde la caída del enemigo soviético." En argot militar, pasamos de un
enemigo Rojo a uno Gris, y ese color gris acaba por estar asociado a
peligros poco o nada definidos:
-La posible degeneración de las ex repúblicas soviéticas en
nacionalismos expansionistas
-La dispersión del armamento nuclear en Rusia, Ucrania, Bielorrusia y
Kazajastán
-Los conflictos del Cáucaso
-Los conflictos del Mediterráneo y los Balcanes
Por primera vez, la OTAN necesita identificar los posibles riesgos de
forma muy genérica, e invadiendo clara-mente en algunos de ellos el
terreno del campo político o diplomático, pero esto se convierte en
necesario para "vender" al público la necesidad de su propia continuidad.
Se preparaba el terreno de la mano de la administración
norteamericana, para poder intervenir más allá del artículo 5, es decir,
no como respuesta defensiva y siempre y cuando fuese requerida para ello
por las Naciones Unidas. En este sentido, la Guerra de Bosnia-Herzegovina
fue el mejor escenario posible para esta nueva teorización del papel a
seguir por la "Nueva OTAN". En los primeros seis años que sucedieron a la
Guerra Fría la ONU puso en marcha más operaciones militares en zonas
conflictivas que en los 40 años precedentes. Las llamadas "Fuerzas de Paz"
no siempre pudieron cumplir su objetivo, especialmente por debilidad,
falta de resolución y, a veces, por no cumplir su mandato estrictamente
humanitario. Especialmente, su papel en la Guerra de Bosnia-Herzegovina
mereció una crítica rotunda por su pasividad e ineficacia a la hora de
contribuir a reducir el conflicto.
Cuando la ONU, de la mano de Butros Ghali, decide en 1992 ampliar el
papel de la misma en el mantenimiento de la Paz, es decir, no
limitar la actuación de la fuerza tras un acuerdo entre las partes en
conflicto, sino forzar a las partes a sentarse a la mesa de negociaciones,
abre una portezuela por la que la
OTAN se apresura a entrar, siempre a las
órdenes de la ONU. Así, la OTAN estrena su nuevo papel, de la mano de
Naciones Unidas, en una misión "Forcing Peace" en Bosnia-Herzegovina para
imponer los acuerdos de Dayton.
La propia debilidad consentida de la ONU permite que, en la década de
los 90, más de 60 Estados hayan utilizado, para el mantenimiento de la
Paz, fuerzas ajenas de la ONU, con resultados variados y no siempre bajo
la autorización del Consejo de Seguridad.
La situación estaba servida para la siguiente vuelta de tuerca de la
OTAN, toda vez que se tenían ya prefijados los nuevos riesgos grises que
permitían una amplísima gama de posibilidades de intervención en un sinfín
de conflictos en distintos territorios: la posibilidad de intervenir no
como respuesta a una agresión a la Alianza, objetivo fundacional de la
misma. Solo faltaba quitarse el engorroso trámite preceptivo para poder
intervenir sin tener que contar con la autorización expresa del
Consejo de Seguridad de
Naciones Unidas.
La administración norteamericana, tremendamente reacia al posible
papel de NN.UU. como gobierno de un mundo plural, soñaba con la
posibilidad de poder intervenir desde la OTAN al margen del papel que el
derecho internacional otorga en exclusividad a las NN.UU. en la
autorización del uso de fuerza. Sin embargo, necesitaban una disculpa para
esa vuelta de tuerca.
La Intervención Militar en Yugoslavia: Un golpe de estado a la
comunidad internacional, un mensaje a un mundo en conflicto
El Presidente de la Asamblea de ONU, el canciller uruguayo Opertti, no
dudó en calificar la agresión de la
OTAN a Yugoslavia como un "Golpe de
Estado Mundial... No querría pasar a la historia como el Presidente de la
Asamblea de ONU precisamente el año en el que ese organismo firma su acta
de defunción".
Efectivamente, la agresión de la
OTAN a Yugoslavia hay que entenderla
en estos términos. Como vimos anteriormente, la Alianza carece de toda
legitimidad jurídica para emprender esa agresión. La garantía de la
seguridad internacional corresponde al Consejo de Seguridad. Es una
organización "defensiva" (Art. 3 y 5 del Tratado), con un área muy
limitada de acción (Art.6), y el ataque contra Yugoslavia es claramente
una agresión en los términos fijados por la Resolución 3314 de ONU y una
manifiesta intromisión contra un Estado Soberano conforme a los artículos
2.4 y 2.7 de la Carta de Naciones Unidas.
Pero se necesitaba una disculpa para mostrar al Mundo quién es el que
verdaderamente manda, para diseñar el modelo de seguridad para el siglo XXI, y la disculpa se encontró en el conflicto/guerra civil de Kosovo,
conflicto en cuyos orígenes no está ausente la responsabilidad de los
gobiernos europeos.
Se justificó la agresión apelando al derecho de injerencia para
garantizar los derechos humanos. En este caso, los del pueblo kosovar.
En un mundo con cuarenta millones de refugiados, con casos -
desgraciadamente- tanto o mucho más dramáticos que el del pueblo kosovar,
sorprende, por cínica, la justificación de esa agresión que no esconde la
preocupación por la suerte de los kosovares sino la imposición por la
fuerza de un Nuevo Modelo de Seguridad basado en la capacidad de agresión
de unos Estados contra otros pisoteando la
Carta de Naciones Unidas.
El cinismo de la administración Norteamérica al posicionarse en los
conflictos internacionales que ocasionan desmanes a los pueblos es
conocido por todos. La permisividad y, a veces, la complicidad con
Gobiernos antidemocráticos que han cometido toda clase de tropelías,
persecuciones y muerte es consustancial con la administración
norteamericana.
En este caso, sin ir muy lejos, Turquía, miembro de la OTAN, ha
reconocido (Ministro Hacologlu, 1995) que en cuatro años el ejército ha
destruido 3.250 pueblos y aldeas y desterrado a tres millones de kurdos.
Se podrían poner infinidad de ejemplos de pueblos que en la actualidad
están sufriendo persecución o a los que no se les reconoce su derecho a
una vida digna y autodeterminada: palestinos, saharauis, indígenas de
Chiapas, colombianos, afganos, ruandeses, sudaneses, birmanos, peruanos
somalíes...
¿Qué mensaje es el que envía la OTAN al mundo?
Que nadie tenga la menor duda de que el próximo bombardeo no será ni
sobre Ankara, ni sobre Tel Aviv, ni sobre México DF...
No. Para la OTAN no es un problema de derechos humanos, es simplemente
la necesidad de resolver su derecho a la injerencia en aquellos conflictos
que geoestratégicamente interesen para preservar su zona de influencia
LA CUMBRE DE WASHINGTON
Intimidando y dominando
El mejor resumen de la Cumbre de Washington lo ha realizado la empresa
Boeing en su anuncio insertado en la Revista Española de Defensa
(Ministerio de Defensa) sobre el helicóptero AH-64D, más conocido como
Apache: "Intimidando y Dominando es como el Apache mantiene la Paz".
En ese anuncio publicitario se condensa lo que pretende la OTAN tras
la cumbre de Washington Intimidar y dominar para "mantener la Paz." En la
declaración. firmada por los Jeles de Estado v de Gobierno, se definen el
Nuevo Concepto Estratégico, el escenario y próximo campo de actuación de
la OTAN para el siglo XXI:
-Un nuevo escenario de intervención
Desaparece la referencia concreta a Europa,
Estados Unidos y Canadá como límite
de intervención v se consolida el término "entorno euro atlántico". La
consecuencia de ese cambio terminológico es obvia al considerar su
territorio de acción no el de los 19 estados miembros sino el de 25 más,
todos los antiguos territorios de la URSS, es decir: su espacio teórico
abarca la zona estratégica de Alaska hasta Vladivostok. Las consecuencias
de ese cambio multiplicarán las posibilidades de intervención lejos de las
fronteras de la OTAN. Incluso no se podrá descartar una intervención fuera
de ellas dada la ambigüedad del "entorno euro atlántico". El "entorno" se
puede hacer más corto o más largo hacia los cuatro puntos cardinales,
apuntando a África o Asia.
-La consolidación de la injerencia y agresión
La OTAN se reserva el derecho a actuar, en último término, en buena
parte del planeta con o sin permiso previo del Consejo de Seguridad de las
ONU, tal y como hizo en Yugoslavia y sigue haciendo en Irak. El debate
sobre si el permiso explícito del Consejo de Seguridad necesitaría ser o
no preceptivo se saldó con una fórmula que establece que la OTAN "seguirá
el espíritu y los fines de ONU". Se limita a señalar que no pueden ir
contra el Consejo de Seguridad pero no significa que la OTAN no pueda
decidir una intervención si el Consejo no la apoya expresamente.
-Desafíos y riesgos para la seguridad: ampliar la coartada para la
agresión
Para legitimar su derecho a la intervención, además de explicitar el de
"injerencia humanitaria" ensayado previamente en Yugoslavia ("La
existencia del pudding se demuestra comiéndolo", cita de gran alcance del
inefable Jamie Shea), el Concepto Estratégico de la OTAN concreta los
riesgos a los que deberá hacer frente en los próximos años:
-No descarta que a medio plazo la OTAN pueda sufrir una amenaza de
agresión convencional a gran escala, fundamentalmente por la incertidumbre
e inseguridad de algunos países de la región euro atlántica y sus
aledaños.
-La existencia de un arsenal de armas de destrucción masiva, nuclear,
bacteriológica y química en "el exterior de la Alianza" constituye otro
factor importante a tener en cuenta como factor de riesgo.
-La dependencia creciente de los sistemas de armamentos respecto a los
sistemas de información puede suponer otra amenaza si "los adversarios,
sean o no Estados, recurren a estrategias de perturbación" de esos
sistemas para oponerse a la superioridad de la OTAN en materia de
armamentos tradicionales.
-La auténtica novedad que concreta las características de la "nueva
OTAN" es su apartado 24, relativo a los riesgos.
En él la OTAN, además del
riesgo de un ataque armado a alguno de sus Estados, indica que "los
intereses de la Alianza pueden verse afectados por riesgos distintos de
carácter más general, en particular por actos de terrorismo, de sabotaje o
de delincuencia organizada y por la perturbación del flujo de recursos
vitales...
Asimismo, por los grandes movimientos incontrolados de población..." El
producto está listo para el consumo. Tenemos una "Nueva OTAN" dispuesta no
sólo a defenderse sino a atacar fuera de mandato del
Consejo de Seguridad
en todo el Espacio Euro atlántico y sus aledaños, y para justificar la
agresión se apela a la posibilidad a medio plazo de que la OTAN pudiera
recibir un ataque convencional a gran escala, la existencia en el
exterior" de la Alianza de armas destrucción masiva, la tecnología de la
telecomunicación y, ¡atención!, el
terrorismo, el crimen organizado, los
recursos vitales y los movimientos incontrolados de población.
Sólo cabezas estructuradas por y para el militarismo pueden diseñar
este modelo de seguridad. ¿En qué cabeza cabe que la OTAN pueda a medio
plazo sufrir un ataque convencional a gran escala? ¿Existe fuerza capaz de
reunir más de 4,5 millones de soldados, el gasto de 456.000 millones de
dólares y el actual sistema de armas de la OTAN? Ni existe, ni se abren
tendencias en el mundo para superar la locura de los estrategas
atlantistas.
En relación al riesgo de las armas de destrucción masiva, riesgo más
que evidente, la Alianza adopta su posición cínica de siempre. El riesgo
lo determinan las armas de destrucción masiva "del exterior" de la OTAN,
no las de la OTAN. En su capítulo sobre las características de sus fuerzas
nucleares, la OTAN determina que "el objetivo fundamental de sus fuerzas
nucleares es político: preservar la paz y prevenir la coacción." Como
siempre, sus misiles atómicos son seguros y sirven para mantener la paz",
los "inseguros" son los del posible adversario. Para nada se ofrece lo que
la sensatez demanda, una Convención Internacional para la prohibición v
destrucción de todo el arsenal mundial, nuclear, biológico y químico.
Su preocupación por la capacidad tecnológica para interceptar los
sistemas de comunicación del guiado de las armas también es una
preocupación "hacia el exterior". Aquí la poca vergüenza de la OTAN queda
totalmente al desnudo. Se preocupan de que se puedan interceptar las
comunicaciones tal vez porque ellos en ese tema son unos maestros. Me
refiero al famoso informe STOA, realizado para el Parlamento Europeo, en
donde se denuncia el espionaje que realiza la Agencia de Seguridad
Nacional Norteamericana vía satélite por el sistema ECHELON para
interceptar las comunicaciones telefónicas, Internet, correo electrónico,
fax y télex. Es decir, la OTAN espía, pero teme ser espiada (¿?)
Finalmente, y por si fuera poco, introducen por primera vez, para
justificar una posible agresión, factores como el terrorismo, la
delincuencia organizada, recursos vitales v movimientos incontrolados de
población, es decir, la inmigración.
Hasta la Cumbre de Washington ha sido aceptado en nuestro entorno
cultural que el terrorismo y la delincuencia organizada son materias que
requieren una respuesta policial, una respuesta civil, nunca militar. ¿Se
imaginan que hubiese sido el ejército español el encomendado para combatir
al terrorismo de
ETA? A lo largo de la transición hubo quien lo propuso,
siempre proveniente de la extrema derecha. Qué decir de la lucha contra la
delincuencia organizada. ¿Se debe preparar a la brigada aerotransportada
para luchar contra narcotraficantes?
La mención a los recursos vitales, no a los suyos sino a los de otros,
debe hacernos pensar que en sus cabezas no se descartan acciones militares
si algún Estado decidiese nacionalizar parte de sus recursos vitales. En
esto hay que reconocer que no sorprenden a nadie. Los
Estados Unidos
han
intervenido en Sudamérica militarmente, o a través de operaciones de
desestabilización, contra gobiernos que emprendían políticas de
nacionalización de sus recursos.
Finalmente, que se consideren motivo de intervención armada los
grandes movimientos incontrolados de población es sencilla y llanamente
repugnante. La inmigración, el fenómeno social sin duda más importante del
próximo siglo requerirá de políticas de cooperación, de integración, de
solidaridad para que las personas puedan vivir dignamente, lo cual no
tiene nada que ver con "tratamientos militares".
Sólo desde posiciones de extrema derecha, totalitarias, se puede
mantener la necesidad de responder militarmente a esos fenómenos. Así al
menos lo entenderíamos en España si alguna fuerza reclamara la
intervención de nuestras Fuerzas Armadas en esos temas.
Consecuencias de la Cumbre de Washington: El siglo XXI mas cerca de
los bárbaros
El Nuevo Concepto Estratégico de la OTAN supone un salto atrás de la
civilización a favor de la barbarie. El uso de la fuerza unilateral de los
Estados fuera del marco de Naciones Unidas supone un retroceso que, de
seguirse su ejemplo en otros continentes, puede desencadenar conflictos
sin precedentes.
La reiteración de la posibilidad del uso del arma nuclear, además de
bárbara, es muy mal ejemplo para los países pobres a los que se les exige
la destrucción de su arsenal NBQ.
La ampliación de la
OTAN hacia el Este, cercando a la Federación Rusa,
tendrá sin duda una respuesta de rearme y de tensión innecesaria. El
mensaje que el mundo ha recibido de la
OTAN tendrá una repercusión
indudable en el rearme.
La mayoría de los Estados procurarán contar con un sistema de armas
sofisticado que les permita garantizar su integridad aérea; si no tienen
un sistema de armas de destrucción masiva procurarán hacerse con alguno
que no requiera alta tecnología, pero que les garantice una fuerza de
disuasión tal y como indicaron los parlamentarios de la India a la
comisión de defensa del Parlamento de la República Federal de Alemania. En
su visita institucional a la India, los parlamentarios alemanes mostraron
su preocupación por las pruebas nucleares en
India y
Pakistán, a lo que
los parlamentarios indios respondieron haciéndoles una pregunta ¿Hubiesen
atacado Uds. Yugoslavia si ésta dispusiese de armamento nuclear?
Desgraciadamente, la tendencia reduccionista en el gasto militar
mundial de mediados de los noventa (800.000 millones de dólares, un 30%
menos que en 1985, el punto álgido de la guerra fría) volverá a
invertirse, incrementando sustancialmente los Estados el gasto en
armamento.
UN SISTEMA ALTERNATIVO
¿Qué hacer?
Indudablemente, para el movimiento pacifista internacional después de
la cumbre de Washington los retos son más difíciles y tal vez requieran de
mayores respuestas, menos incertidumbres y dudas que las registradas
después del fin de la guerra fría, para poder anteponer a ese sistema de
seguridad cada vez más militarizado otro alternativo.
El modelo continuista que se nos ofrece sigue haciendo de la
disuasión militar el eje fundamental de la Seguridad con todo lo que esto
significa: gasto militar considerable, sistema de armas de destrucción
masiva, programas costosísimos de I+D, proliferación de programas
industriales armamentísticos y la participación activa de los gobiernos en
el comercio de armas con países en conflicto.
Desde 1990 a 1995 se han producido 93 guerras en las que murieron
cinco millones y medio de personas. La mayoría de estas guerras "no han
existido" porque no aparecieron en la CNN, pero muchas de ellas no se
hubiesen producido si el sistema imperante de Seguridad no fuese el
actualmente existente.
Creo llegado el momento de reconstruir y construir un Movimiento
Pacifista para contribuir a la construcción de un sistema de seguridad
alternativo. Un Sistema que parta realmente de lo que hoy genera
inseguridad en el mundo, haciendo nuestro el informe sobre el Desarrollo
Humano de ONU: "el concepto de seguridad se ha interpretado de forma
estrecha durante demasiado tiempo: en cuanto a seguridad del territorio
contra la agresión externa, o como protección de los intereses nacionales
en política exterior o como seguridad mundial frente a la amenaza del
holocausto nuclear. La seguridad se ha relacionado más con el
Estado-Nación que con la gente. Se dejaban de lado las preocupaciones
legítimas de la gente común que procuraba tener seguridad en la vida
cotidiana. Para muchos, la seguridad simboliza la protección contra la
amenaza de la enfermedad, el hambre, el desempleo, el delito, la represión
política y los riesgos del medio ambiente. En definitiva, la seguridad se
expresa en un niño que no muere, en una enfermedad que no se difunde, en
un empleo que no se elimina, en una tensión étnica que no explota en
violencia,.. La seguridad humana no es la preocupación por las armas. Es
una preocupación por la vida y por la dignidad humana..."
Desmilitarizar la Seguridad
El siglo XXI demanda un modelo de seguridad, rupturista con el
actualmente existente, que inicie un periodo de transición, "el
transarme", que permita alcanzar un mundo desarmado y desmilitarizado. El
"transarme" supondrá un ahorro de miles de millones de dólares anuales
susceptibles de ser empleados en cooperación con el Tercer Mundo y
sostener las conquistas sociales de los países desarrollados. Haría más
difíciles los conflictos y se podría actuar con más recursos sobre el
principal problema de la inseguridad: la desigualdad, el hambre y la
muerte por enfermedades fácilmente curables.
Si ese es el objetivo, habrá que dar pasos en esa dirección. Los más
inmediatos tendrán que resolver la actual opacidad y falta de
participación democrática en las políticas de Defensa. La guerra de
Yugoslavia, en el caso español, ha demostrado que se puede convertir en un
simple acto administrativo (decisión de Consejo de Ministros), como así
ocurre con la Directiva de Defensa Nacional, documento aprobado con
carácter reservado por el Gobierno, donde se deciden o prevén los posibles
riesgos para la seguridad nacional. Hoy más que nunca las políticas de
Defensa deben ser decididas con la máxima participación democrática, esto
es, por decisión de la representación de la soberanía nacional, y abriendo
la posibilidad de crear órganos consultivos con participación de
investigadores por la Paz, ONG y asociaciones interesadas en la Paz y el
Desarme.
El tratamiento informativo de los conflictos, interesado, sesgado y la
mayoría de las veces cómplice y laudatorio con el actual sistema de
seguridad, requerirá de la sociedad civil una respuesta que permita no
sólo contrarrestar, sino informar lo más veraz y objetivamente sobre el
origen de los conflictos y sus posibles soluciones.
En este sentido, la
OTAN y el ejército de los
Estados Unidos
se han percatado de la importancia de "la conducción de la opinión
pública" en la gestión de las crisis, adiestrando a sus mandos
superiores teniendo en cuenta lo que denominan "Factor CNN". En la base
de Norfolk (Virginia), base de doble uso OTAN/Estados Unidos, existe un gran centro de simulación de crisis por
donde pasan los oficiales generales para ser sometidos a la prueba de un
simulacro en tiempo real de una crisis ficticia en cualquier parte del
mundo. En el mismo centro han recreado un estudio de TV con formato
parecido al de la CNN que trasmite noticias permanentemente en relación a
ese ejercicio de simulación y que los oficiales generales al mando de la
operación ven por monitor desde la sala de operaciones. Los propios
generales son obligados a pasar por los estudios para simular conferencias
de prensa en relación al conflicto que están gestionando. Es decir, para
dirigir la guerra hoy, los ejércitos han tomado buena nota de la
importancia que tiene la opinión pública y más concretamente la dirección
de la opinión pública a través de cadenas de TV como la CNN
Corresponderá a un Nuevo Movimiento Pacifista organizar canales de
información que permitan mantener abierta una línea de información
permanente sobre los actuales y venideros conflictos en el Mundo con la
voluntad de que no sean silenciados y poder superarlos en dirección
contraria a la de los Señores de la Guerra.
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