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Original
English
050209 -
Global
Research - Edward S. Herman
- Traducido del inglés para Rebelión por
Beatriz Morales Bastos
- Uno de los engañosos lugares comunes de las
versiones occidentales de la historia de la post-Segunda
Guerra Mundial es que la
OTAN se creó como una
solución defensiva para bloquear la amenaza de un ataque de la
URSS
a Europa occidental. Esto es falso.
Es cierto que la propaganda occidental exageró la amenaza
soviética, pero muchos estadistas clave estadounidenses y
europeos reconocieron que una invasión de la Unión Soviética no
era una amenaza real. La
URSS
había sido devastada y aunque poseía un enorme ejército, estaba
exhausta y necesitaba tiempo para recuperarse.
Estados Unidos
se encontraba en la cresta de la ola, la guerra había
revitalizado su economía, no había sufrido daños a causa de la
guerra y en su arsenal disponía de la bomba atómica, que había
mostrado a la
URSS
matando a un cuarto de millón de civiles japoneses en
Hiroshima y Nagasaki.
En Washington se había discutido si atacar a la
URSS
antes de que ésta se recuperara o tuviera armas atómicas, pero
se rechazó en favor de la "contención", la guerra económica y
otras formas de desestabilización. Aunque el [Informe 68 del
Consejo de Seguridad
Nacional de
Estados Unidos]
NSC 68 (en sus siglas en inglés, como todas las que aparezcan en
el texto), fechado en abril de 1950, menospreciaba la gran
amenaza soviética, explícitamente abogaba por un programa de
desestabilización para provocar un cambio de régimen en ese
país, lo que finalmente se consiguió en 1991.
Así, incluso un partidario de la línea dura, John Foster Dulles,
afirmaba ya en 1949 que "no conozco a ningún alto cargo
responsable, militar o civil, ... en este gobierno o en
cualquier gobierno que crea que la Unión Soviética está
planificando ahora la conquista por medio de una agresión
militar abierta". Nótese, no obstante, el lenguaje de Dulles,
"agresión militar abierta". La "amenaza" se refería más al
posible apoyo soviético a partidos y grupos de izquierda en
Europa occidental. El senador Arthur Vandenberg, un promotor
fundamental de la NATO, afirmó abiertamente que la función de
una OTAN militarmente
reforzada tendría "fundamentalmente el propósito práctico de
asegurar una defensa adecuada contra la subversión interna". Por
supuesto, el mucho mayor apoyo a las fuerzas de derecha por
parte de Estados Unidos no era una ayuda a la subversión interna
ni una amenaza a la democracia; sólo entraba en esa categoría
una posible ayuda a la izquierda (recuerden la afirmación de
Adlai Stevenson a finales de los sesenta de que la resistencia
dentro de Vietnam del sur por parte de fuerzas indígenas
hostiles al régimen minoritario impuesto por Estados Unidos era
"una agresión interna").
Las elites europeas, excepto las de Alemania occidental, estaban
más preocupadas por un renacer de Alemania y una amenaza alemana
y, como a los altos cargos estadounidenses, les preocupaba más
contener el poder de la izquierda en Europa que cualquier
amenaza militar soviética; ¡y
Estados Unidos
estaba presionando a los europeos para reforzar sus fuerzas
armadas y comprar armas a los fabricantes estadounidenses!
Aunque había sido inflada e incluso inventada a sabiendas, la
amenaza militar soviética seguía siendo muy útil para
desacreditar a la izquierda vinculándola a
Stalin, al
bolchevismo, a una supuesta invasión soviética y a un mítico
programa de conquista del mundo.
De hecho, el Pacto de Varsovia era un acuerdo mucho más
"defensivo" que la OTAN; su organización siguió a la de la OTAN
y claramente fue una respuesta [a ella], y fue una estructura de
la parte más débil y con menos miembros de confianza. Y acabó
viniéndose abajo, mientras que la OTAN fue fundamental en el
proceso a largo plazo de desestabilizar y desmantelar el régimen
soviético. Para empezar, el armamento y fortaleza de la OTAN
formaban parte de la estrategia de Estados Unidos de forzar a la
Unión Soviética a gastar sus recursos en armas en vez de
mantener el bienestar, la felicidad y lealtad de su población.
También fomentó la represión creando una genuina amenaza de
seguridad, que, de nuevo, dañaría la lealtad popular y la
reputación del Estado en el exterior. Durante todo este primer
periodo los dirigentes soviéticos trataron con ahínco de
negociar algún tipo de de acuerdo de paz con occidente,
incluyendo el renunciar a
Alemania del este, pero
Estados Unidos
y, por lo tanto, sus aliados-clientes europeos no aceptarían
nada de ello.
Como hemos señalado, según el punto de vista los altos cargos
estadounidenses (y, por tanto, de los medios de comunicación más
influyentes) sólo una intervención soviética en Europa del este
tras la Segunda
Guerra Mundial era negativa y una amenaza de
"subversión interna". Pero en un mundo no-orwelliano se hubiera
reconocido que Estados Unidos superaba con mucho a la Unión
Soviética en apoyar no sólo la "subversión interna", sino
también al verdadero terrorismo en los años posteriores a 1945.
La izquierda se había fortalecido durante la Segunda
Guerra Mundial luchando realmente contra la
Alemania nazi y la
Italia fascista.
Estados Unidos
luchó por todos los medios contra los
posteriores intentos de la izquierda de obtener participación y
poder político, incluyendo la guerra directa en Grecia y
concediendo generosos fondos a partidos y políticos anti-izquierda
por toda Europa. En Grecia apoyó a la extrema derecha,
incluyendo a muchos ex-colaboradores del fascismo, y consiguió
llevar al poder a un inmundo régimen autoritario de derecha.
Siguió apoyando a la España fascista y aceptó al fascista
Portugal como miembro fundador de la OTAN, con armas de la OTAN
que ayudaban a Portugal a proseguir sus guerras coloniales. Y
Estados Unidos, el poder dominante en la OTAN, apoyó a políticos
de derecha, a ex-nazis y ex-fascistas en todas partes del mundo
al tiempo que, por supuesto, afirmaba estar a favor de la
democracia y luchar contra el totalitarismo.
Quizá más interesante fue el apoyo de
Estados Unidos
y la OTAN a
grupos paramilitares y al terrorismo. En
Italia se alineó con
facciones políticas estatales y de derecha, con sociedades
secretas (Propaganda Due [P-2]) y con grupos paramilitares que
con la cooperación de la policía seguían lo que se llamó una
"estrategia de tensión" en la que se llevaron a cabo una serie
de acciones terroristas de las que se culpó a la izquierda. La
más famosa fue el atentado en la estación de Bolonia en agosto
de 1980 que mató a 86 personas. El adiestramiento e integración
en operaciones de la OTAN-CIA-policía de ex-fascistas y
colaboracionistas fascistas fue extraordinario en Italia, pero
común a todas partes de Europa (para la historia italiana véase
Herman y Brodhead, "The Italian Context: The Fascist Tradition
and the Postwar Rehabilitation of the Right", en Rise and Fall
of the Bulgarian Connection [New York: Sheridan Square, 1986].
Para Alemania véase William Blum, sobre "Germany 1950s" en
Killing Hope [Common Courage: 1995]).
La OTAN también estaba relacionada con la "Operación Gladio", un
programa organizado por la
CIA, con la colaboración de gobiernos
y agencias de seguridad de la OTAN, que en muchos Estados
europeos organizó a cuadros secretos y escondió armas,
supuestamente preparadas para la amenaza de invasión soviética,
pero en realidad preparadas para la "subversión interna" y
disponibles para apoyar a los golpes de Estado de derecha.
Fueron utilizadas muchas veces por grupos paramilitares de
derecha para llevar a cabo operaciones terroristas (incluyendo
el atentado de Bolonia y muchos incidentes terroristas ocurridos
en Bélgica y Alemania).
Gladio y los planes de la OTAN también se utilizaron para luchar
contra la "amenaza interna" en Grecia en 1967, concretamente, la
elección democrática de un gobierno liberal. En respuesta los
militares griegos pusieron en práctica un "Plan Prometeo" de la
OTAN que sustituía un orden democrático por una dictadura
militar torturadora. Ni la OTAN ni el gobierno de Johnson
pusieron objeciones. Otras fuerzas Gladio procedentes de Italia
y de otras partes fueron a Grecia a adiestrarse durante su
interludio fascista, para aprender cómo ocuparse de la
"subversión interna".
En resumen, desde sus inicios la OTAN demostró ser ofensiva, no
defensiva, orientada, antagonista de la diplomacia y la paz,
ligada a operaciones terroristas y a otras formas de
intervención política que era antidemocráticas y eran amenazas
reales a la democracia (y que de haberse atribuido a los
soviéticos hubieran sido denunciadas como una subversión
descarada).
La OTAN post-soviética
Con el final de la Unión Soviética y de aquel amenazante Pacto
de Varsovia, la base teórica de la OTAN desapareció. Pero aunque
esta base era un fraude, para consumo público la OTAN todavía
necesitaba redefinir su razón de existir y enseguida adoptó
también un papel más amplio y agresivo. Sin necesidad de apoyar
a Yugoslavia tras la desaparición soviética, la OTAN pronto
colaboró con sus miembros estadounidenses y alemán para
emprender una guerra contra ese ex-aliado occidental y
desmantelarlo, violando con ello la prohibición de la Carta de
Naciones Unidas de una guerra fronteriza (esto es, agresión).
Curiosamente, en medio de los bombardeos de la OTAN sobre
Yugoslavia en abril de 1999, la OTAN festejó su 50 aniversario
en Washington, D.C., donde celebró sus éxitos y con una
característica retórica orwelliana afirmó su lealtad al derecho
internacional mientras estaba en plena violación flagrante de la
Carta de Naciones Unidas. De hecho, el documento fundacional
original de la OTAN de 1949 empezaba reafirmando "la fe de sus
miembros en la
Carta de Naciones Unidas" y en el Artículo 1 se
comprometía "a resolver cualquier disputa internacional por
medios pacíficos, tal como se establece en la
Carta de Naciones Unidas".
La sesión de abril de 1999 produjo un documento, "Concepto
Estratégico", que se planteaba un supuesto nuevo programa de la
OTAN ahora que había dejado de ser verosímil su papel "defensivo
mutuo" en impedir una invasión soviética ("The Alliance's
Strategic Concept", Washington, D.C., 23 de abril de 1999
(http://www.nato.int/docu/pr/1999/p99-065e.htm
)).
La Alianza
sigue insistiendo en la "seguridad", a pesar de haberse
"comprometido a realizar nuevas actividades esenciales en
interés de una más amplia estabilidad". Da la bienvenida a los
nuevos miembros y nuevos acuerdos de "asociación", aunque nunca
ha quedado claro por qué son necesarios en un mundo post-Guerra
Fría con
Estados Unidos
y sus aliados más cercanos tan
poderosos. Admite que "son muy improbables las agresiones
convencionales a gran escala contra la Alianza", pero, por
supuesto, nunca menciona la posibilidad de "agresiones
convencionales a gran escala" POR PARTE DE miembros de la
Alianza y alardea acerca de papel de la OTAN en los Balcanes
como una ilustración de su "compromiso con una más amplia
estabilidad". Pero esta campaña de la Alianza no sólo fue un
caso de agresión legal ("ilegal pero legítima" en los orwellianos términos de los apologistas clave), sino que la OTAN
desempeñó un papel fundamental de desestabilización en los
Balcanes al ayudar a iniciar una guerra étnica y al negarse a
seguir con la opción diplomática en
Kosovo para poder atacar
Yugoslavia en una guerra a base de bombardeos que estaba en
marcha mientras este documento se estaba haciendo público (para
una discusión acerca del papel de la OTAN, véase Herman y
Peterson, "The Dismantling of
Yugoslavia", Monthly Review,
octubre de 2007: http://monthlyreview.org/1007herman-peterson1.php).
El "Concepto Estratégico" también afirma estar a favor del
control armamentístico, pero desde su mismo inicio la OTAN
promovió más armamento y ha obligado a todos los nuevos
miembros, como Polonia y Bulgaria a aumentar sus armas "inter-operables",
es decir, conseguir más armas y comprárselas a
Estados Unidos
y
a otros suministradores occidentales. Desde que en 1999 se
elaboró este documento, el principal miembro de la OTAN, ha más
que duplicado su presupuesto militar y aumentado enormemente sus
ventas de armas al exterior; ha presionado aún más a favor de
operaciones militares aéreas; se ha retirado del tratado ABM de
1972 , se ha negado a ratificar el Tratado para la Prohibición
Total de Pruebas (Nucleares) y ha rechazado tanto el tratado de
Minas de Tierra como el Acuerdo de Naciones Unidas para Frenar
el Trafico Internacional de Armas Pequeñas Ilícitas. Con ayuda
de la OTAN también ha generado una nueva carrera armamentística,
a la que se han unido tanto muchos de los aliados de
Estados Unidos
como sus rivales y sus objetivos.
El documento de 1999 también señala el apoyo de la OTAN al
Tratado de No-Proliferación Nuclear, pero al mismo tiempo
insiste en lo importantes que son las armas nucleares para el
poder de la OTAN (por consiguiente, rechaza un punto fundamental
del TNPN que implica la promesa por parte de las potencias
nucleares de trabajar para eliminar las armas nucleares). Lo que
esto significa es que a la OTAN le entusiasma la idea de la
no-proliferación aplicada úncamente a lo que son sus objetivos,
como Irán. Las armas nucleares "hacen una contribución única en
hacer que el riesgo de agresión a la Alianza sea incalculable e
inaceptable". Pero si
Irán tuviera estas armas podría hacer que
fuera inaceptable "el riesgo de agresión" a la "Alianza" (con el
que han amenazado el miembro de la Alianza,
Estados Unidos, y su
socio, Israel). Es obvio que no lo harían.
En su apartado relativo a la Seguridad, el "Concepto
Estratégico" afirma que lucha por un entorno seguro "basado en
el desarrollo de las instituciones y en el compromiso con una
resolución pacífica de las disputas en la que ningún país sea
capaz de intimidar o coaccionar a ningún otro por medio de la
amenaza o el uso de la fuerza". Aquí la hipocresía es increíble.
La propia esencia de la política y la práctica de la OTAN es
amenazar con el uso de la fuerza y la política de seguridad
nacional estadounidense sostiene ahora explícitamente que ha
planificado mantener una superioridad militar e impedir que
cualquier potencia rival desafíe esta superioridad para ejercer
globalmente el dominio, esto es, ha planificado gobernar por
medio de la intimidación.
La OTAN afirma ahora que no amenaza a nadie, en incluso en su
"Concepto Estratégico" habla de posibles "operaciones" conjuntas
con Rusia. De nuevo, el nivel de hipocresía es enorme. Como
sabemos, Estados Unidos había prometido a Gorbachov cuando éste
accedió a permitir que Alemania oriental se uniera con la
occidental que la OTAN no se movería "una pulgada" más allá en
el este. Clinton y la OTAN rompieron rápidamente esta promesa
absorbiendo en la OTAN tanto a todos los ex-satélites soviéticos
de la Europa del este como a los Estados del Báltico. Sólo unos
locos y/o propagandistas que se auto-engañan no reconocerían que
esto es una amenaza de seguridad contra Rusia, la única potencia
en la zona que incluso teóricamente podría amenazar a los
miembros de la OTAN. Pero el "Concepto Estratégico" se hace el
loco y sólo se reconocen las amenazas a sus miembros.
A pesar de que la "opresión, el conflicto étnico" y la
"proliferación de armas de destrucción masiva" son las supuestas
preocupaciones principales de la nueva OTAN, sus relaciones con
Israel son estrechas y no ha puesto (ni pondrá) impedimento de
ningún tipo a la opresión y a la limpieza étnica israelíes ni a
su semi-reconocido y considerable arsenal nuclear, y, por
supuesto, tampoco a la guerra emprendida por
Israel contra
Líbano en 2006 ni a sus actuales ataques mortales contra
Gaza
han impedido unas cálidas relaciones, del mismo modo que el no
justificado ataque británico-estadounidense a
Iraq no redujo la
solidaridad de los miembros de la OTAN. Si Israel es una
altamente favorecido cliente de Estados Unidos, entonces por
definición es libre de violar todos los altos principios
mencionados en el "Concepto Estratégico". En 2008 la OTAN e
Israel han firmado un pacto militar, así que quizá pronto la
OTAN esté ayudando en las operaciones de "seguridad" de
Israel
en
Gaza (de hecho, durante todo el año pasado la persona que
Barack Obama ha elegido como Consejero de Seguridad Nacional National,
James Jones, ha estado pidiendo a gritos que las tropas de la
OTAN ocuparan
Gaza e incluso Cisjordania. James no es una voz
solitaria entre la clase dirigente estadounidense).
La nueva OTAN es un pitbull imperial y estadounidense.
Actualmente está ayudando a rearmar el mundo, está fomentando el
crecimiento militar de los ex-satélites soviéticos de Europa del
este y de los Balcanes (ahora satélites de Estados Unidos y de
la OTAN), está trabajando estrechamente con
Israel mientras este
socio de la OTAN limpia étnicamente y desposee a sus untermenschen ["infrahumanos"*], ayudando a su amo a establecer
Estados cliente en las fronteras sur de Rusia, apoyando
oficialmente la instalación de misiles antibalísticos en
Polonia, la República Checa, Israel, de forma amenazadora en
cualquier parte y a gran distancia de Estados Unidos, y urgiendo
la integración de los planes de
Estados Unidos
en un más amplio
"escudo" de la OTAN. Esto prácticamente obliga a Rusia a tomar
medidas más agresivas y a un rearme acelerado (exactamente igual
que hizo la OTAN en sus primeros años).
Y, por supuesto, la OTAN apoya la ocupación estadounidense de
Iraq. El secretario general de la OTAN Scheffer se jacta
regularmente de que todos y cada uno de los 26 Estados de la
OTAN están implicados en la Operación Libertad Iraquí, dentro de
Iraq o de Kuwait. Todas y cada una de las naciones de los
Balcanes, excepto Serbia, ha tenido tropas en Iraq y ahora las
tiene en Afganistán. La mitad de la ex-Comunidad Soviética de
Estados Independientes también ha suministrado tropas para
enviar a Iraq y algunas de ellas también a Afganistán. Estos son
campos de adiestramiento para domar a los nuevos "socios" e "inter-operacionalizarlos",
y para desarrollar una nueva base mercenaria para las cada vez
mayores operaciones "fuera de la zona" de la OTAN, mientras ésta
participa más activamente en las guerras estadounidenses en
Afganistán y
Pakistán.
Como se ha indicado, la OTAN alardea de su papel en la guerra de
los Balcanes y tanto esta guerra como las guerras en Iraq,
Afganistán y Pakistán han violado la Carta de Naciones Unidas.
La falta de ley está incluida en el nuevo "concepto
estratégico". Extralimitándose a la inicial (y fraudulenta)
"auto-defensa colectiva", los siempre en expansión poderes del
OTAN se otorgan la autoridad para llevar a cabo campañas
militares "fuera de la zona" o denominadas misiones "no Artículo
V" más allá del territorio de la OTAN. Como indicaba el experto
jurídico Bruno Simma ya en 1999, "el mensaje que estas voces
transmiten a nuestro contexto es claro: si resulta que no se
puede obtener el mandato o autorización del Consejo de Seguridad
de Naciones Unidas para futuras misiones "no Artículo V" de la
OTAN que impliquen fuerza armada, ésta debe seguir siendo capaz
de seguir adelante. Que la Alianza es capaz de hacerlo ha
quedado demostrado en la crisis de Kosovo" ("NATO, the UN and
the Use of Force: Legal Aspects", European Journal of
International Law, Vol. 10, No. 1, 1999, reproducido en
http://www.ejil.org/journal/Vol10/No1/ab1.html).
La nueva OTAN está encantada de contribuir al proyecto de su amo
por todo el globo. Además de ayudar a rodear y amenazar a Rusia,
sigue con "acuerdos de asociación" y lleva a cabo maniobras
militares conjuntas con los países del denominado Diálogo
Mediterráneo (Israel, Egipto, Jordania, Marruecos, Túnez,
Mauritania y Argelia). Y la OTAN también ha establecido nuevos
asociaciones con Estados del Consejo de Cooperación del Golfo
(Bahrain, Kuwait,
Arabia Saudí,
Omán, Qatar y los Emiratos
Árabes Unidos), con lo que ha expandido el ámbito militar del
OTAN desde la costa atlántica de África hasta el Golfo Pérsico y
por todo este último. Al mismo tiempo el marco aquí ha sido una
ininterrumpida serie de visitas y de ejercicios navales de la
OTAN con la mayoría de estos nuevos socios así como el primer
tratado bilateral formal OTAN-Israel (este año pasado).
El pitbull está en buena posición para seguir ayudando a Israel
a seguir con sus generalizadas violaciones de la ley, para
ayudar a
Estados Unidos
e Israel a amenazar y quizá atacar a
Irán, y para ampliar su propio programa cooperativo de
pacificación de pueblos distantes en
Afganistán y
Pakistán, y,
sin lugar a dudas, en cualquier parte; todo ello en el supuesto
interés de la paz y de esa "mayor estabilidad" mencionada en el
"Concepto Estratégico". La OTAN, como el propio Estados Unidos,
proporciona una cobertura de aparente multilateralismo para lo
que es un expansionismo imperialista al margen de la ley y casi
incontrolado. En realidad, la OTAN, como un ejército agresivo
global de Estados Unidos y de otros imperialismos locales
afiliados, supone una grave amenaza para la paz y seguridad
global. Está a punto de celebrar su 60 aniversario y aunque
debería haber sido liquidada en 1991, en vez de ello se ha
expandido, ha adoptado un nuevo y amenazante papel esbozado ya
en el "Concepto Estratégico" de 1999 y goza de una maligna
expansión que produce miedo.
* N. de la t.: Untermenschen, "infrahumanos", es un término
frecuentemente utilizado por los nazis para referirse a los
judíos
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