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¿Qué es...? / OTAN / NATO
Vuelta a la barbarie: EE.UU. y la OTAN en guerra contra el mundo

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130210 - Maria de los Dolores Estebaranz - El enfrentamiento de Estados Unidos con Irán, Rusia y China es lógico en un profundamente irracional sistema económico

El argumento es incontrovertible: El capitalismo, como sistema efectivo de organizar la sociedad y de proveer a las necesidades del ser humano, ha dejado de existir. Billones de dólares para reanimar la economía en
Estados Unidos y Europa pueden haber dado un efímero respiro a la clase financiera para que vuelva a girar la ruleta del casino, pero cada día es más evidente que la tentativa de “recuperación” ha venido renqueando hasta pararse. Atascada por niveles sin precedentes de las deudas nacionales y de las familias, la máquina productiva- la economía real- presenta señales de rigor mortis.

 

Es un colapso que se viene gestando desde hace mucho tiempo. Décadas de crédito fácil han servido hasta la fecha a la clase dirigente- gobiernos, corporaciones, instituciones financieras- para que la mayoría de los trabajadores los financien con la pérdida de su poder adquisitivo, en retroceso desde los años 1970, a favor del enriquecimiento de la oligarquía mediante el recorte de los salarios, una fiscalidad regresiva y la reducción del gasto público. La clase política- tanto liberal como conservadora, de derechas o de izquierdas- ha facilitado este gigantesco proceso de trasvase de riqueza.
 

Pero, de lo que se trata es de que en la actualidad, objetivamente, el sistema económico se encuentra en las
últimas. Y resulta imposible para los considerados líderes políticos pensar en hacer las cosas de otra manera.
Están ciegos ideológicamente. Recuerden la arrogante afirmación de la ex primera ministra británica Margaret
Thatcher: “No hay alternativa”. De la misma manera, el presidente estadounidense
Barak Obama insiste en
entregar miles de millones de dólares más a los bancos y financieros de Wall Street. Pero eso no va a
reanimar una economía en la que millones de trabajadores están en paro y han perdido sus hogares o que con
salarios de hambre se encuentran endeudados hasta el cuello. El sistema especulativo ha llegado a su final
histórico y este punto muerto es la consecuencia de una acusada tendencia relacionada con el declive del
capitalismo como forma de producción social ( bajada de salarios y beneficios y la subsiguiente explosión de
la especulación financiera y de la deuda).

La extensión de la pobreza y de la miseria humana se ven ahora a gran escala en el denominado mundo
desarrollado. Unos 40 millones de estadounidenses, por ejemplo, subsisten hoy gracias a los bonos de comida.
La diferencia entre economías “desarrolladas” y “en desarrollo” (en cualquier caso, siempre un mito) se ha
desdibujado. Las filas de los pobres de siempre han aumentado con la incorporación de los empleados de
cuello blanco y de sus familias en Estados Unidos y Europa. Juntos más que nunca, se encuentran ante las
puertas cerradas de los paraísos con riquezas obscenas de las que disfrutan unas minorías en el mundo.
Coyunturas similares ya se habían producido antes, cuando el capitalismo se debatía entre su inexorable
tendencia de enriquecer más a los ricos y empobrecer a los más pobres. Inquietamente, la válvula de escape
del sistema y de su bancarrota siempre ha sido la guerra. Muerte y destrucción son el último recurso de un
sistema que- pese a sí mismo - de forma inevitable polariza la riqueza hasta un grado incontrolable. La
primera y segunda guerras mundiales- que en diez años se cobraron las vidas de más 70 millones de
personas- fueron su último recurso, efectivo y terrible.

En nuestra época, la guerra da la impresión de haberse iniciado ya. La oligarquía estadounidense y sus aliados
de la OTAN están librando una auténtica guerra en el mundo entero: millones de civiles asesinados,
desparecidos y encarcelados en Iraq, Afganistán y Pakistán – expansión bélica en Yemen, Somalia y el resto
del cuerno de África, militarización de las vías marítimas y de los océanos (véase, Michel Chossudovsky,
Globalresearch.ca) y decisión de “seguir adelante” con el establecimiento de bases militares de misiles en
todos los continentes (Rozoff, dixit).

Por encima de la pobreza y miseria tradicionales, el mundo contempla otra vuelta histórica a la barbarie.
Habida cuenta de la dinámica belicista, el creciente enfrentamiento de EE.UU. con Irán, Rusia y China es algo
más que una amenaza nimia. Es el lógico paso siguiente de un profundamente irracional sistema económico.
Pero la historia no es inevitable. No estamos necesariamente programados para repetir sus horrores. La
combinación de las comunicaciones globales entre los ciudadanos y la conciencia política y social, pueden
bastar para impedir una conflagración mundial y acabar con el desgobierno de la oligarquía. Para ello, se
necesita: a) Difundir la idea de que el capitalismo, como sistema de producción, está acabado; y b) Tener
confianza en que existe una auténtica alternativa. Esa alternativa es el socialismo (que será objeto de otro
artículo). Quienes se sientan escépticos, deberían tener en cuenta la clara opción que Rosa Luxemburg
planteó a la humanidad: socialismo o barbarie. Y esto último es lo que ya tenemos - Global Research - Maria de los Dolores Estebaranz - Traducido del inglés para La Haine por Felisa Sastre - finian.cunningham@gmail.com


 

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