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130112 -
Carla Stea - Global Research -
Traducido del inglés para Rebelión por
Germán Leyens - Coerción, intimidación y soborno
utilizados para extorsionar la aprobación de miembros renuentes.
Las decisiones del
Consejo de Seguridad de
las Naciones Unidas son presentadas como “la voluntad de la
comunidad internacional, y la acción del
Consejo de Seguridad en
apoyo a una agenda nacional confiere autoridad moral a esa
agenda. Por ese motivo es crucial comprender las tácticas
mediante las cuales la independencia del
Consejo de Seguridad de
las Naciones Unidas es frecuentemente usurpada, y se
utilizan métodos de coerción, intimidación y soborno para
extorsionar la aprobación de miembros renuentes del
Consejo de Seguridad, o de aquellos miembros que se oponen obstinadamente a
un modo de actuar en particular.
(Ver:
Ormuz. ¿Podría Irán derrotar a la Marina de EEUU en
el Golfo Pérsico?)
Hace veintidós años, como resultado de la
adopción por el Consejo de Seguridad de la Resolución 678, que
autorizó el uso de “todos los medios necesarios” para terminar
la invasión iraquí de Kuwait, y “aprobó” el inicio de la primera
Guerra del Golfo apoyada por las Naciones Unidas, el ex Fiscal
General de EEUU,
Ramsey Clark, quien había presenciado las devastadoras
consecuencias del bombardeo de saturación de Bagdad en esa
guerra, declaró que: “Las Naciones Unidas, que fueron creadas
‘para prevenir el azote de la guerra’, se han convertido en un
instrumento de guerra”.
Desde el colapso de la
Unión Soviética, el
Consejo de Seguridad ha corrido peligro
de convertirse en un ariete político utilizado con el propósito
de “legitimar” las aventuras neo-imperiales, y la reafirmación
de la dominación occidentales sobre antiguos territorios
coloniales en África, Asia, y Medio Oriente. Desde 1991, se han
referido frecuentemente al
Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidos como “un brazo del Pentágono” o “un anexo del
Departamento de Estado de
EEUU”
En 1990, solo dos países en el Consejo de Seguridad se opusieron
a la aprobación de la Resolución 678, y cuando Yemen emitió uno
de esos votos, el embajador de
Estados Unidos lo
amenazó descaradamente: “Ése será el voto más caro que usted
haya emitido”, y EEUU
cortó de inmediato su ayuda de 70 millones de dólares a Yemen.
(Ver:
El papel genocida de la OTAN/NATO)
Varios meses antes del voto, el 25 de septiembre de 1990, el
señor Abu Hassan, ministro de Exteriores de Malasia, declaró
ante el Consejo de Seguridad:
“No podemos dejar de sentirnos perturbados por la apresurada
precipitación con la que se pasa de una resolución a otra en un
período de siete semanas. Se puede preguntar si se otorga
suficiente tiempo para que cada resolución surta efecto. ¿Nos
movemos a esta velocidad para hacer que las sanciones sean
efectivas, o nos estamos preparando temprano para una situación
en la cual concluiremos que las sanciones no son efectivas y que
por lo tanto habrá que tomar otras medidas? Malasia no aceptará
que se aplique ese camino. No aceptamos que la guerra sea
inevitable… Malasia cree que nuestro sentido de inquietud es
compartido por muchos fuera del Consejo y que éste debe darse
cuenta de lo que está sucediendo. Malasia, se opone por
principio a la intervención de las fuerzas armadas de las
principales potencias en cualquier región… Como miembro no
alineado y proveniente de una región que ha sido víctima de las
batallas y guerras libradas por ejércitos de las principales
potencias, tememos las consecuencias de una presencia a largo
plazo de las fuerzas militares de las principales potencias.”
El 25 de septiembre de 1990, el ministro de Exteriores de
Colombia declaró:
“Deseamos, ante todo, llamar a la paz y la reflexión… ya que
estamos preocupados de que cualquier enfrentamiento militar
sería una tragedia que lamentaremos durante el resto de nuestras
vidas”. El día siguiente, el embajador colombiano declaró:
Esperábamos que se sometería al Consejo un borrador de
resolución siguiendo estas líneas con nuestro copatrocinio en
los próximos días. El día siguiente presentamos un borrador de
resolución, junto con Cuba, Malasia y Yemen, en la que aplicamos
las observaciones hechas por nuestro ministro de Exteriores el
día antes. Pero la verdad es que también el día siguiente, se
comenzó a aplicar todo tipo de presión para inducirnos a olvidar
nuestro texto… Lo que es más, se nos dio a entender que nuestro
texto no contaba con la aprobación del Secretario General.
Resultó que no era así… La semana pasada, a fin de llegar al
texto final de lo que es ahora la Resolución 674, hubo
intensivas consultas que nos dejaron dolidos y frustrados y
preguntándonos cómo opera el
Consejo de Seguridad. Mi delegación
no juzgará estos procedimientos. Le pedimos a todos los
presentes que hagan lo mismo, desde el fondo de sus almas,
teniendo en cuenta que el futuro de las
Naciones Unidos y del
mundo es todo lo que realmente importa.”
A pesar de la permanente oposición decidida a la acción militar
expresada por Colombia y Malasia durante los meses anteriores al
16 de enero de 1991, el secretario de Estado de
Estados Unidos, James
Baker, estaba determinado a obligar a esos dos miembros no
permanentes del Consejo de Seguridad a apoyar la guerra, sin
tener en cuenta sus convicciones. Baker hizo un viaje relámpago
para lograrlo, y dijo al presidente de
Colombia que su embajador
se “está volviendo loco con esas iniciativas de paz, y debe ser
detenido”. Fue logrado mediante la acostumbrada amenaza de la
suspensión de la ayuda. Baker siguió al ministro de Exteriores
malasio a su hotel en Tokio, y logró obligarlo a revertir su
posición, y a que votara a favor de la acción militar contra
Irak. De nuevo se utilizaron tácticas similares, de nuevo con
éxito.
(Ver:
El reino de España al servicio
de banqueros, empresarios y políticos corruptos)
Durante las semanas precedentes al 15 de enero de 1991, el
presidente de Argelia había viajado por todo Medio Oriente,
hablando con dirigentes en Siria,
Egipto, Jordania, Omán,
Irak e
Irán. También habló dos veces con el consejero del rey Fahd de
Arabia Saudí. Fuentes diplomáticas de alto rango acreditadas
ante las Naciones Unidas confirmaron que los acuerdos que el
presidente argelino obtuvo de los dirigentes de cada país
podrían haber llevado a una solución pacífica del conflicto de
acuerdo con los requerimientos de la
0NU. La reunión final debía
tener lugar con el rey Fahd de
Arabia Saudí.
En el último momento, el rey se negó a encontrar al presidente
argelino, y le negó una visa de ingreso a
Arabia Saudí, afirmando que
“necesitaba más tiempo”. Según una fuente diplomática
importante, “Washington no deseaba esa reunión”.
El 17 de enero de 1991, el presidente Bush declaró que su
objetivo era la liberación de Kuwait, no la conquista de Iraq, y
afirmó además que “estamos determinados a eliminar el potencial
de bomba nuclear de
Sadam Hussein. También destruiremos sus instalaciones de
armas químicas.” Al hacerlo,
Estados Unidos se colocó en violación de
una Resolución de la Asamblea General de la ONU (A/C.1/45/L.38)
“que prohíbe ataques contra instalaciones nucleares”. Los
intentos de hacer cumplir la resolución fueron recibidos con
amenazas de las autoridades de
Estados Unidos y
Egipto, solicitando que
esos esfuerzos fueran abandonados.
El Artículo 22 de la Convención de La Haya declara
específicamente que el uso de “todos los medios necesarios” es
ilegal. La Resolución 678 también viola los artículos 25 y 27 de
la convención de La Haya, y los Artículos 1, 2ª, 2b y el
artículo IIIc de la Convención de Prohibición del Genocidio. El
investigador de las Naciones Unidos, Marti Ahtisaari, reveló que
el bombardeo de la coalición había causado “daños casi
apocalípticos, destruyendo la infraestructura económica
necesaria para asegurar la vida humana en
Irak”, y advirtió que
“es posible que el pueblo iraquí enfrente dentro de poco otra
inminente catástrofe, que podría incluir epidemias y hambruna,
si no se satisfacen masivas necesidades de soporte vital”. El
informe del 15 de julio de la Misión Humanitaria a Iraq de lasNaciones Unidos, presentado por Sadruddin Aga Khan, señala que:
“Las secuelas de la Guerra del Golfo Pérsico de enero y febrero
de 1991, presentaron a la comunidad internacional un apremiante
espectáculo de sufrimiento y de devastación. Las trágicas
consecuencias del conflicto, la indecible pérdida de vida y
destrucción, fueron agravadas por el masivo desplazamiento de
poblaciones mal preparadas, por desastres ecológicos de una
magnitud sin precedentes, por el colapso de estructuras que
mantienen la vida en las sociedades humanas de la actualidad… Es
obvio que cada mes que pasa lleva al borde de la calamidad a
grandes cantidades de personas de
Irak. Como de costumbre, los
primeros que sufren son los pobres, los niños, los enviudados y
los ancianos, los más vulnerables de la población.
(Ver:
El Mosad llega a EE.UU.: Escuadrones de la...
)
El hecho de que el gobierno de
George W. Bush no haya conseguido el apoyo del
Consejo de Seguridad para el bombardeo de “Conmoción y Pavor” de
Irak en
2003, debilitó seriamente la credibilidad y la moral de la
operación, y la popularidad de
Bush hasta el punto que se convirtió en objeto de ridículo;
su postura de “misión cumplida” provocó burlas, y el conspicuo y
desastroso resultado de esa guerra, y la denuncia de las
mentiras utilizadas para justificar la guerra, se convirtieron
en un factor importante en la exitosa campaña presidencial de
Barack Obama.
El 4 de octubre de 2011, el proyecto de resolución del
Consejo de Seguridad S/2011/612, que buscaba la probación del Consejo de
Seguridad para medidas punitivas contra Siria, fue derrotado por
los vetos emitidos por Rusia y
China.
Brasil,
Rusia,
India,
China y Sudáfrica estaban indignados porque la Resolución 1973,
que autorizó una zona de exclusión aérea en Libia con el
propósito exclusivo de proteger a civiles, se transformó en
promiscuos ataques contra Libia por la
OTAN / NATO y el
apoyo flagrante de la
OTAN / NATO a la
oposición libia, en burdas violaciones del mandato de la
OTAN / NATO. Por
cierto, el ex presidente de la Liga Árabe, Amre Moussa, había
convocado a una reunión de emergencia de la Liga Árabe, y
declaró: “Lo que está ocurriendo en Libia difiere del objetivo
de imponer una zona de exclusión aérea, y lo que queremos es la
protección de civiles, y no el bombardeo de más civiles”.
La Resolución 1973 culminó, en violación de su mandato, en el
“cambio de régimen” y en el asesinato extrajudicial de Muamar
Gadafi, presidente de Libia, y llevó en última instancia a
innumerables violaciones del derecho internacional que pueden
remontarse a la aprobación de la Resolución 1973 por el Consejo
de Seguridad de las Naciones Unidas.
En su explicación del veto emitido por Rusia el 4 de octubre, el
representante permanente de la Federación Rusa declaró:
“La situación en Siria no puede ser considerada en el Consejo
separadamente de la experiencia libia. La comunidad
internacional está alarmada por declaraciones de que el
cumplimiento de la resolución del
Consejo de Seguridad según la
interpretación de la OTAN constituye un modelo para la futura
acción de la OTAN en la implementación de la responsabilidad de
proteger… La demanda de un rápido cese al fuego se convirtió en
una guerra civil hecha y derecha, cuyas consecuencias
humanitarias, sociales, económicas y militares trascenderán las
fronteras de Libia. La situación en conexión con la zona de
exclusión aérea se ha transformado en el bombardeo de refinerías
de petróleo, estaciones de televisión y otros sitios civiles. El
embargo de armas se ha transformado en un bloqueo naval de Libia
Occidental, incluido un bloqueo de bienes humanitarios… Respecto
a Siria, no se puede culpar solamente a las duras acciones de
las autoridades por la continuación de esta tragedia. Eventos
recientes muestran convincentemente que la oposición radical ya
no oculta su tendencia extremista y se basa en tácticas
terroristas en la esperanza de encontrar patrocinadores
extranjeros, y actúa fuera de la ley. Grupos armados apoyados
por el contrabando y otras actividades ilegales aseguran el
aprovisionamiento, se apoderan de tierras, matan y perpetran
atrocidades contra gente que acata a las autoridades de
mantenimiento del orden.”
El veto ruso-chino que derrotó el proyecto de resolución 612 no
fue, sin embargo, el fin de la historia. Fue el comienzo de la
campaña oculta y no tan oculta de EE.UU. y la
OTAN / NATO por
obligar al Consejo de Seguridad a apoyar sus planes de subyugar
e imponer cambio de régimen en Siria. Hubo una incesante presión
sobre Rusia y China para que cambiaran su posición.
Poco después, Estados
Unidos, el Reino Unido, Francia, Alemania, Japón, Arabia
Saudí, Jordania y otros 17 Estados auspiciaron en conjunto una
resolución que fue presentada al Tercer Comité de la Asamblea
General de la ONU condenando a las autoridades sirias por
violaciones de derechos humanos, una resolución que no se
refiere en ningún punto a las brutales violaciones de los
derechos humanos cometidas por la oposición siria en lo que se
convertía rápidamente en una guerra civil. Era mucho más fácil y
más expeditivo obtener una resolución de condena a las
autoridades sirias de la Asamblea General, donde países más
pequeños y débiles serían más accesibles a diversas formas de
influencia que en el caso del Consejo de Seguridad. Una vez
adoptada, la Resolución del Tercer Comité de la Asamblea General
podía ser utilizada para presionar, y si fuera necesario
aporrear o chantajear a miembros del Consejo de Seguridad
percibidos como recalcitrantes por las potencias de EE.UU./OTAN.
La Resolución titulada “Situación de los Derechos Humanos en la
República Árabe Siria (A/66/462/Add.3) fue adoptada el 19 de
diciembre por una votación de 133 votos a favor, 54 en contra o
abstenciones. La extrema presión sobre Rusia y China continuó
durante todo diciembre, cuando Rusia ocupaba la presidencia del
Consejo de Seguridad.
El 8 de diciembre, en una coincidencia fortuita, la Alta
Comisionada de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Sra.
Navi Pillay, estuvo en Nueva York, y el embajador francés,
Gerard Araud instó a que “pasara” e informara al Consejo de
Seguridad sobre Siria. Ha habido serias dudas sobre si la Sra.
Pillay excedió el mandato de su puesto, y permitió que su puesto
fuera politizado. También ha habido dudas sobre su
imparcialidad. Se han presentado dudas sobre si la coincidencia
de su presencia en Nueva York justificó su visita al Consejo de
Seguridad, y si fue bienvenida unánimemente por todos los
miembros del Consejo. Repentinamente, una gran cantidad de
periodistas acudió al Consejo de seguridad después que se
anunció un “Voto de Procedimiento”. Y luego el “voto de
procedimiento” no tuvo lugar. Evidentemente el embajador francés
había amenazado con el voto de procedimiento para embarazar a
Rusia y China, e imponer otra audiencia para la Sra. Pillay en
el Consejo de Seguridad.
Para lograr equilibrio, el embajador chino instó a que el tema
de Palestina también fuera considerado, y que la información se
concentrara en problemas urgentes y violaciones serias de los
derechos humanos en Medio Oriente, no solo en Siria. Hubo una
oposición tan masiva de
Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y Alemania a la
inclusión de Palestina en la información de la Sra. Pillay que,
aunque esos Representantes Permanentes insistieron en que no se
habían opuesto a la inclusión de Palestina en la información,
procedieron a declarar, encolerizados, que la inclusión de
Palestina constituía una “pista falsa”, un intento de distraer
la atención de los problemas en Siria. El embajador ruso,
presidente del Consejo de Seguridad, cuando se le preguntó si
había enfrentado oposición a la inclusión de Palestina en la
información, replicó: “Lo que signifique oposición puede
convertirse en una especie de discusión lingüística… Utilizaron
todos los registros fuera del intento de estrangular al
presidente del
Consejo de Seguridad.”
El embajador ruso hizo una declaración a la prensa respecto a lo
absurdo de ese embrollo en el Consejo de Seguridad: “en alguna
ciencia ficción había un pequeño poema. Es difícil traducir
poemas del ruso al inglés, pero decía algo como: Esta mañana
lanzaron un cohete. Volaba a dieciséis veces la velocidad de la
luz, de modo que llegó a su destino a las 6 de la tarde… de
ayer.”
(Ver:
¿Qué es el consenso de Washington?)
Después de la información, la Sra. Pillay habló brevemente con
la prensa, y afirmó que hasta el 12 de diciembre, hubo 5.000
muertos en Siria, incluidos 300 niños, miles de detenidos; había
habido tortura, y que había recomendado que las autoridades
sirias fueran llevadas ante el Tribunal Penal Internacional por
crímenes contra la humanidad. La Sra. Pillay no identificó en
ningún momento la fuente de su información, y se fue antes que
yo tuviera una oportunidad de preguntarle sobre la identidad de
sus fuentes. Luego los representantes francés, británico,
portugués y estadounidense hablaron con la prensa reiterando que
era “inmoral que el Consejo de Seguridad no haya actuado” e
“insoportable que se haya obligado al Consejo a guardar silencio
en vista de las horripilantes revelaciones de la Sra. Pillay”.
Finalmente pude preguntar al representante permanente británico,
Mark Lyall Grant, cuál era la fuente de la información de la
Sra. Pillay, y se me dijo que la fuente de los horribles
detalles de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los
Derechos Humanos eran 233 miembros desertores de las fuerzas
armadas. Dejando de lado las diversas posibles motivaciones que
miembros desertores de las fuerzas armadas puedan tener para
distorsionar la información, el hecho de que la Sra. Pillay no
haya presentado ninguna información sobre posibles actos de
violencia cometidos por la oposición, y su enfoque exclusivo
sobre violencia cometida por el gobierno provocan dudas
extremadamente serias sobre su objetividad, y el decoro y la
legalidad de que haya dado el imprimátur de su puesto a una
parte en lo que es esencialmente una guerra civil. La Sra.
Pillay afirma que no tuvo acceso a Siria. ¿Cómo entonces pudo
entrevistar a una muestra representativa de testigos para
presentar un informe exacto sobre la violencia del gobierno
sirio? El presidente del Consejo recordó a la prensa que el 3 de
agosto hubo informes de que la armada siria disparó contra la
oposición. Testigos rusos residentes en Siria rechazaron esos
informes. No se hizo más referencia a la discrepancia, y la Sra.
Pillay tampoco investigó en algún momento los informes de
testigos rusos que rebatían las afirmaciones contra la armada
siria.
El 18 de diciembre The New York Times informó sobre horribles
muertes de civiles como resultado de ataques de la OTAN contra
Libia. El 19 de diciembre, el secretario general de la ONU,
Ban Ki-Moon,
desmintió inicialmente esos informes. Esa tarde, el presidente
del Consejo declaró que la afirmación de la
OTAN / NATO
sobre cero víctimas civiles era cruel y cínica. La
OTAN / NATO se
mostraba evidentemente renuente o incapaz de investigar
efectivamente los resultados de las 7.700 bombas o de los
misiles que lanzó contra Libia. The New York Times señaló:
“un examen en el terreno de The New York Times de sitios de
ataques aéreos en toda Libia –incluyendo entrevistas con
sobrevivientes, doctores y testigos, y la recolección de restos
de munición, informes médicos, certificados de defunción y
fotografías – encontró informes verosímiles de docenas de
civiles muertos por la OTAN en numerosos ataques diferentes. Las
víctimas, incluidos por lo menos 29 mujeres o niños habían
estado a menudo durmiendo en sus casas cuando cayeron los
proyectiles… Según la información de la
OTAN / NATO
durante la guerra, y en declaraciones desde el fin de los
ataques el 31 de octubre, la operación dirigida por la alianza
fue casi perfecta – una guerra aérea modelo que utilizó alta
tecnología, planificación meticulosa y control para proteger a
civiles contra las tropas del
coronel Gadafi, lo que constituía el mandato de la alianza.
‘Hemos realizado la operación con mucho cuidado, sin víctimas
civiles confirmadas’, dijo en noviembre el secretario general de
la
OTAN / NATO,
Anders Fogh Rasmussen. El presidente del Consejo de
Seguridad dijo que las Naciones Unidas deberían ayudar en la
investigación de víctimas civiles, si la OTAN no puede hacerlo
por cuenta propia.”
(Ver:
Guerra
irrestricta: nuevo concepto en un mundo globalizado)
Mientras el presidente del Consejo de Seguridad había declarado
el 9 de diciembre que las presiones a las que había sido
sometido por Estados
Unidos, el Reino Unido, Francia y Alemania dentro del
Consejo de Seguridad “casi llegaron a estrangularlo”, el 16 de
diciembre Fehmi Khairullah de la “Coalición Siria Primero”, una
organización basada en EE.UU. (cuyo financiamiento no ha sido
establecido) envió una información a los medios al cuerpo de
prensa de la ONU … anunciando el Día Sirio de la Ira, y señaló
que “el régimen sirio está matando a su propio pueblo con el
apoyo de la Federación Rusa al criminal régimen sirio”. La
información a los medios anunció manifestaciones “para protestar
contra el apoyo ruso al criminal régimen sirio” realizadas el
viernes 16 de diciembre de 2011 de 3PM hasta 5PM ante la Misión
Rusa ante las Naciones Unidas, 136 East 67 Street, New York
10065. Los manifestantes incluirán a “sirios indignados que se
reúnen para condenar el continuo apoyo ruso al criminal régimen
sirio”.
La presión sobre el presidente del
Consejo de Seguridad de la
ONU dentro del propio Consejo de Seguridad, que, en sus palabras
‘casi llegó a la estrangulación’, fue aumentada mediante
manifestaciones de la ‘Coalición Siria Primero’ frente a la
misión rusa ante la ONU, incluyendo una carta dirigida al
embajador ruso, que dice: “Su veto en las Naciones Unidas no
solo apoya al régimen asesino, sino también bloquea cualquier
ayuda humanitaria al desesperado pueblo de Siria, que sufre un
frío glacial, hambreado, aterrorizado y privado de suministros
médicos”. La estadística de la carta de 5.078 muertos no
menciona que esta cifra incluye a los 1.000 funcionarios del
gobierno sirio muertos por la oposición, una cifra que incluso
fue reconocida por la Sra. Navi Pillay, Alta Comisionada de la
ONU para Derechos Humanos.
El 22 de diciembre, en el Consejo de Seguridad, el presidente
del Consejo fue obligado a defender su inclusión en la agenda
del Consejo de Seguridad de la discusión sobre las violaciones
de los derechos humanos del pueblo palestino, y el tema crucial
de los civiles libios muertos por ataques de la
OTAN / NATO.
Evidentemente el grupo EE.UU./OTAN exigía que solo el tema de
Siria fuera incluido en la agenta del Consejo de Seguridad.
(Ver:
El Ejército Rojo frente
a Moscú.
Hace 70 años. Segunda Guerra Mundial)
La embajadora de
EEUU, Susan Rice, enfurecida porque el
Consejo de Seguridad había fijado su atención en la muerte de 70
civiles libios como resultado de los bombardeos de Libia por
Estados Unidos/OTAN / NATO,
declaró: “Bienvenidos a la rimbombancia. Estuve recientemente en
Libia, y el pueblo libio expresó su aplastante gratitud por la
ayuda de la
OTAN / NATO.” La embajadora Rice evidentemente no se reunió
con Mustafa Naji al Morabit, entre muchas otras víctimas de los
ataques aéreos de la
OTAN / NATO.
Según el New York Times, “el 4 de agosto una bomba retumbó en la
calma de la madrugada y cayó en su casa de hormigón causando el
derrumbe de su fachada. La esposa del señor Morabit Eptisam Ali
al-Barbar murió con su cráneo aplastado. Dos de sus hijos,
Mohammed de 6 años, y Moataz de 3, también murieron. Tres dedos
del pie izquierdo de Fatima Umar Mansour, madre del señor
Morabit, fueron cortados, el extremo inferior de su pierna
izquierda fue partido en dos.”
“El 8 de agosto, cuatro días después de la destrucción de la
casa de Morabit, la
OTAN / NATO volvió a atacar casas ocupadas por
civiles, esta vez en Majer, según sobrevivientes, doctores e
investigadores independientes. Los ataques fueron los ataques
más sangrientos conocidos de la guerra de la
OTAN / NATO. El ataque
comenzó con una serie de bombas guiadas por laser de 250 kilos,
llamadas GBU-12, según sugieren restos de los proyectiles. La
primera casa, de propiedad de Ali Hamid Gafez, de 61 años,
estaba repleta de parientes del señor Gafez, que habían sido
desplazados por la guerra, dijeron él y sus vecinos. La bomba
destruyó el segundo piso y gran parte del primero. Murieron
cinco mujeres y siete niños; varias otras personas fueron
heridas, incluida la señora del señor Gafez, cuya parte inferior
de la pierna izquierda tuvo que se amputada, dijo el doctor que
realizó el procedimiento. Varios minutos después de los primeros
ataques, mientras los vecinos a apresuraban a buscar víctimas en
los escombros, cayó otra bomba. La explosión mató a 18 civiles,
dijeron ambas familias… Los resultados iniciales de los ataques
en Majer, parte de la investigación de las Naciones Unidas de
acciones de todas las partes en Libia que resultaron en daños a
civiles, han planteado preguntas sobre la legalidad del ataque
bajo el derecho humanitario internacional, según un funcionario
familiarizado con la investigación”.
(Ver:
¿Cuándo se interesará el TPI por los asesinos de América Latina que
encubre EEUU?)
El 23 de diciembre, el presidente del Consejo de Seguridad
realizó una conferencia de prensa en la cual describió la
‘retórica inusualmente explosiva” de la embajadora Rice, y su
furia ante la discusión del embajador ruso de los civiles libios
masacrados por ataques aéreos de la OTAN. Declaró que era
necesario encarar el estallido de la embajadora Rice “repleto de
profanidades”. Citó las acusaciones del 22 de diciembre de la
embajadora Rice de “rimbombancia, afirmaciones engañosas, truco
barato, artero, redundante y superfluo”, todas irreverencias
utilizadas por la embajadora Rice para referirse a la mención
por el embajador ruso de víctimas libios víctimas de los
bombardeos de la OTAN. El embajador ruso señaló a continuación:
“Es imposible superar una educación en Stanford, ¿verdad?
El embajador ruso señaló que dentro del
Consejo de Seguridad no
se había pedido una investigación de las víctimas civiles libias
de los bombardeos de la
OTAN / NATO, y
que el tema había sido ignorado totalmente. También recordó a la
prensa que el
presidente Obama había declarado que deseaba el
diálogo con las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad.
Agregó que en ese caso sugeriría que “El diccionario Stanford de
irreverencias fuera reemplazado por algo más victoriano”.
En respuesta a una pregunta sobre la ruptura en una atmósfera de
acrimonia de las relaciones de trabajo en el
Consejo de Seguridad entre los cinco miembros permanentes, el embajador
ruso declaró que lo preocupa que el
Consejo de Seguridad no se
esté moviendo en la dirección apropiada, que “hay miembros que
son inflexibles y exigen que “las cosas se hagan a su manera y
no de otra”, que no se manifiesten otros puntos de vista, y que
deben obtener lo que quieren de inmediato.
Esto “dañará la capacidad de trabajo del
Consejo de Seguridad”.
Señaló que la acción del
Consejo de Seguridad para terminar la
violencia en Siria no debiera ser bajo ninguna circunstancia un
‘auxiliar de una política de cambio de régimen’, como resultó
ser la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad sobre Libia.
Dijo que un cambio de régimen organizado e impuesto desde fuera
del país es “inevitablemente destructivo, causa derramamiento de
sangre, y que el Consejo de Seguridad y las Naciones no debieran
tener que ver con nada semejante”. Declaró que a las 11 de esa
mañana la Federación Rusa había presentado su tercer proyecto de
resolución sobre Siria, y que “no eliminaremos las referencias a
la violencia causada por la extrema oposición y no pediremos
sanciones o un embargo de armas, ya que en Libia el embargo de
armas bloqueó las armas para el gobierno, pero la oposición
recibió ilegalmente masivos suministros de armas de numerosas
fuentes.
(Ver:
La CELAC
ya es una realidad)
Todavía no ha sido determinada la suerte del proyecto de
resolución presentado por Rusia el 23 de diciembre. Al escribir
estas líneas, los cambios y tachaduras requeridos por los países
de EE.UU./OTAN / NATO
transforman esa resolución en algo irreconocible, completamente
contraria a su propósito inicial. La forma actual incluye:
“Subrayando la necesidad de resolver la crisis actual en Siria
de modo pacífico, y destacando que nada en esta resolución
obliga a Estados a adoptar medidas o acciones que excedan el
alcance de esta resolución incluyendo el uso de fuerza o la
amenaza de fuerza”. (Reino Unido)
Eliminado del proyecto de resolución original ruso: “Eliminando
toda intervención militar del exterior”.
“Demanda que el gobierno sirio cumpla con su responsabilidad de
proteger a su población, que ponga fin de inmediato a los
ataques contra los que ejercen sus derechos a libertad de
expresión, reunión y asociación pacífica y que cumpla plenamente
con sus obligaciones bajo el derecho internacional aplicable”.
Borrado del proyecto de resolución original ruso: “Demanda que
los grupos de oposición armada de la oposición siria detengan la
violencia, las violaciones de los derechos humanos y los ataques
de terror contra civiles, instituciones estatales, el ejército y
el personal de mantenimiento del orden y miembros de sus
familias”.
Borrado del proyecto de resolución original ruso: “Insta a los
dirigentes de la oposición siria a que se desvinculen de
extremistas, a que acepten la iniciativa de la Liga de Estados
Árabes y a que se involucren sin condiciones previas en un
diálogo sustancial y profundo con las autoridades sirias sobre
maneras de reformar las autoridades sirias”.
(Ver:
Los hombres de Goldman Sachs)
Cambios solicitados por EE.UU.
Congelación de viajes y de activos de 19 funcionarios sirios
nombrados.
Congelación de activos del gobierno de Siria, incluido el Banco
Central de Siria y el Banco Comercial Sirio.
Prohibición de transacciones comerciales gubernamentales con
Siria, excepto para productos básicos que afectan al pueblo
sirio.
Prohibición de vuelos hacia/desde Siria.
Embargo de armas (EE.UU./Reino Unido)
Borrado del proyecto de resolución original ruso: “Decide que
nada en esta resolución sea interpretado como una autorización
de cualquier tipo de interferencia militar en Siria por quien
sea”.
Todo esto ignora conspicuamente un problema importante. La
resolución 1973 sobre Libia fue adoptada por el Consejo de
Seguridad el 17 de marzo, y los bombardeos de Libia por la
OTAN / NATO la
siguieron de inmediato. El día siguiente, el 18 de marzo,
manifestaciones antigubernamentales comenzaron en Siria. El 18
de abril de 2010, la primera plana del Washington Post informó:
“EE.UU. da respaldo secreto a la oposición siria. Cables
filtrados revelan financiamiento. “El Departamento de Estado ha
financiado secretamente a grupos políticos de oposición sirios y
a proyectos relacionados, incluido un canal de televisión
satelital que transmite programas antigubernamentales hacia el
país… Barada TV está estrechamente afiliada al Movimiento por la
Justicia y el Desarrollo, una red de exiliados sirios basada en
Londres. Cables diplomáticos estadounidenses clasificados
muestran que el Departamento de Estado ha canalizado hasta 6
millones de dólares al grupo para que opere el canal satelital y
financie otras actividades dentro de Siria… Los dirigentes del
Movimiento por la Justicia y el Desarrollo son antiguos miembros
de la Hermandad Musulmana… Varios cables diplomáticos
estadounidenses de la embajada en Damasco revelan que los
exiliados sirios recibieron dinero de un programa del
Departamento de Estado llamado ‘Iniciativa de Cooperación de
Medio Oriente’. Según los cables, el Departamento de Estado
canalizó dinero al grupo exiliado a través del Consejo
Democracia, una organización sin fines de lucro basada en Los
Ángeles. Según su sitio en la web, el consejo patrocina
proyectos en Medio Oriente, Asia y Latinoamérica para promover
los “elementos fundamentales de sociedades estables.” El
fundador y presidente del consejo, James Prince, es un ex
miembro del personal del Congreso y consejero de inversiones de
Price Waterhouse Cooper…Edgar Vasquez, portavoz del Departamento
de Estado, dijo que la Iniciativa de Cooperación de Medio
Oriente ha asignado 7,5 millones de dólares para programas
sirios desde 2005. Un cable de la embajada en Damasco, sin
embargo, menciona un total muy superior – unos 12 millones entre
2005 y 2010.”
El financiamiento y participación estadounidense en la
desestabilización de gobiernos independientes en todo el mundo
sigue un modelo similar a través de toda su larga historia,
desde la desestabilización y derrocamiento del gobierno
democráticamente elegido de Mossadegh en Irán en 1953, a la
desestabilización y derrocamiento de una larga sucesión de
presidentes democráticamente elegidos: Arbenz en Guatemala, Juan
Bosch en la República Dominicana, Goulart en
Brasil, Sukarno en
Indonesia, Allende en Chile, (donde
Kissinger hizo su famosa
declaración: “No podemos permitir que
Chile sea comunista debido
a la irresponsabilidad de su propio pueblo’.) En todos los casos
esos gobiernos democráticamente elegidos independientes del
control corporativo de
EEUU, fueron reemplazados por dictaduras militares que
institucionalizaron la tortura, colocaron las economías de sus
naciones bajo control de corporaciones multinacionales basadas
en EE.UU., empobreciendo a sus propios ciudadanos.
(Ver:
¿A cuántas personas matarán los políticos con
sus recortes?)
El actual modelo que emerge en Medio Oriente augura eventos
aciagos dentro de una trayectoria que se hace evidente. La
autorización por el Consejo de Seguridad de la ONU de “todas las
medidas necesarias” en la resolución 1973 contra el gobierno
libio abrió el camino para una agresión imperial y un
derramamiento de sangre impermisible: The New York Times informó
el 21 de agosto de 2011:
“La coordinación entre la
OTAN / NATO y
los rebeldes, y entre los propios grupos rebeldes flojamente
organizados se ha hecho más sofisticada y letal en las últimas
semanas, aunque el mandato de la
OTAN / NATO
había sido solo de proteger a civiles, no de tomar partido en el
conflicto… al mismo tiempo, Gran Bretaña,
Francia y otras
naciones desplegaron fuerzas especiales en el terreno dentro de
Libia para ayudar a entrenar y armar a los rebeldes.”
El derrocamiento de Mossadegh en
Irán es descrito en
detalle por Robert Dreyfus en: Devil’s Game: How the United
States Helped Unleash Fundamentalist Islam (página 109):
“Mossadegh consiguió que se aprobara la nacionalización de
Anglo-Persian Oil Company (APOC). Fue un golpe catastrófico para
Inglaterra… APOC era el orgullo de los activos imperiales de
Gran Bretaña. La historia del golpe, dirigido conjuntamente por
la CIA y MI6 ha sido
descrita frecuentemente. Casi nunca se habló, sin embargo, del
hecho de que las dos agencias de inteligencia trabajaron en
estrecha colaboración con el clero de Irán, los ulemas, para
debilitar y finalmente derrocar a Mossadegh. Turbas callejeras
compradas y pagadas por la
CIA y movilizadas por agitadores
vinculados a los ulemas, que exigían la salida del primer
ministro Mossadegh y el retorno del shah. Ayatolá Kashani,
principal representante de la Hermandad Musulmana en Irán, fue
un actor central en la campaña.”
Si el
Consejo de Seguridad de la ONU adopta cualquier resolución
que pueda ser transformada en autorización que permita “todas
las medidas necesarias” que sea utilizada para justificar acción
militar para imponer cambio de régimen en Siria, sería una hoja
de parra de preocupación por los “derechos humanos del pueblo
sirio, en una guerra civil provocada por el aliento de
EEUU/OTAN / NATO
a una oposición prefabricada. Esto culminaría inevitablemente,
como en Libia, en ‘coordinación entre la OTAN y la oposición’, y
eliminaría el último obstáculo de los grandiosos designios
imperiales de EEUU/OTAN / NATO.
Desataría las patológicas fantasías de dominación global
apreciadas desde hace mucho tiempo por el rusófobo
Brzezinski, y
otros responsables políticos de tendencias semejantes, rompería
su precaria relación con la realidad, y lanzaría a las potencias
de EEUU/OTAN / NATO
hacia los fatales errores de
Napoleón e
Hitler, una psicosis hecha y derecha. Una resolución del
Consejo de Seguridad que pudiera ser interpretada para permitir
una acción de EEUU/OTAN / NATO
contra Siria, impulsaría a esas fuerzas, ya ebrias de poder, a
buscar a continuación una resolución que autorice la acción
militar contra Irán.
Libia, Siria e Irán tienen mucho petróleo y no tienen armas
nucleares. Cualquier acción contra Irán, sea emprendida por
EEUU/OTAN / NATO
o por Israel, provocaría una conflagración imposible de
controlar, que involucraría potencialmente a otros Estados
nucleares, cuya dirección sería imposible de terminar o limitar
al comienzo. Y el punto final de esa trayectoria sería
inevitablemente Rusia, que controla inmensas reservas de
petróleo y gas codiciadas por Occidente. Pero a diferencia de
las insanas aventuras de Napoleón e Hitler, antes de la era
atómica, la Rusia actual posee armas nucleares, y rodeada por
países hostiles de la OTAN / NATO
y enfrentada a la amenaza de la
defensa de misiles de la OTAN / NATO,
Rusia, existencialmente
amenazada, ha abandonado la doctrina de “ningún primer uso de
armas nucleares” de la
Unión Soviética.
(Ver:
Rasmussen, sicario del
imperio, excluye cualquier intervención militar de la OTAN en
Siria)
Si Rusia resiste la creciente presión, y sigue impidiendo
cualquier resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que
autorice “todos los medios necesarios” contra Siria, podría ser
el momento en el cual, al no obtener el apoyo del Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas, y al no poder afirmar que
actúan de acuerdo con “la voluntad de la comunidad
internacional”, la fuerza psicológica de
EEUU/OTAN / NATO
se agote, como sucedió con Napoleón en la Batalla de Borodino en
1812, e Hitler en Stalingrado en 1943. El camino a la Tercera
Guerra Mundial habrá sido bloqueado, y el Consejo de Seguridad
de las Naciones sería redimido de su actual condición de
“instrumento de guerra”.
Carla Stea es periodista con
acreditación de prensa en el Departamento de Estado de EE.UU. y
en las Naciones Unidas. Sus artículos han sido publicados en
EE.UU., el Reino Unido, Rusia, Latinoamérica, y han aparecido en
Latin American Perspectives, Covert Action Quarterly, War and
Peace Digest, Rock Creek Free Press, Komsomolskaya Pravda,
Rabochaya Tribuna, Sovetskaya Rossia, Novosti Press y Tapol,
Report on Human Rights, Indonesia.
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