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Los balbuceos de un concejal mediocre -
María Eugenia Emmert / Diario Castellanos miente - Héctor Sierra

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Rafaela Al día - Santa Fe Al día

171205 - Fuente Castellanos - Los balbuceos de un concejal mediocre - María Eugenia Emmert

Los mediocres son personajes minúsculos con una sonrisa sobresaliente, los mediocres se creen impunes porque sólo se preocupan por respetar las reglas de la buena costumbre y desconocen las leyes que rigen un Estado de derecho. De este modo se aferran a la intangibilidad de los dictados que ordena una moral decadente, y se olvidan del concepto de responsabilidad por los actos propios, es decir aquella que emana de las acciones o de las palabras de un ser con discernimiento, intención y libertad.

Los mediocres son temerosos, dubitativos y lamentables pero fundamentalmente peligrosos porque generalmente la sociedad los elige como conductores de sus vidas y los beneficia con un cargo público.

Héctor Sierra, el teólogo del justicialismo rafaelino, reúne todas estas cualidades. Como legislador se destaca por acompañar y exponer en las sesiones los proyectos que envía el Ejecutivo, y por supuesto desalentar cualquier pedido de informes que presenta la oposición; resistiendo a uno de los principios básicos del sistema republicano que es la transparencia en los actos de gobierno.

Héctor Sierra, un psicólogo que utiliza citas de Freud para justificar el encierro de niños ante la rotura de faroles.

Héctor Sierra, el íntimo amigo del Gendarme Retirado José Antonio Caruso, aquel que pertenecía a la Brigada de los Quebrantahuesos, aquel que participó en la masacre de Corrientes en 1999, episodio en el que murieron los jóvenes Mauro Ojeda y Fransisco Escobar.

Héctor Sierra, el que se siente incómodo ante la presencia de periodistas profesionales que no declinan en sus valores ante el ofrecimiento de unos corruptos centavos a fin de mes.

Héctor Sierra habló de más y el gazmoño ahora no quiere hacerse cargo de las palabras que salieron de su boca; primero dijo que no dijo lo que textualmente transcribió esta periodista en la edición de CASTELLANOS del pasado 15 de diciembre y utilizó un medio de comunicación para difamar a este diario y deslizar su frase preferida "CASTELLANOS miente", después se retractó y aseguró que las frases publicadas en este medio gráfico eran las que él había dicho, pero que las palabras no fueron entendidas por la cronista, y por lo tanto se publicaron fuera de contexto.

Es que el edil piensa que la sala de comisiones del Concejo es una reunión de amigas cincuentonas en donde se sientan a tomar mate, comer masitas y de paso discutir algunos proyectos de ordenanzas. Esto se debe a que los concejales están acostumbrados a que lo que dicen en esas reuniones no se publique, porque la mayoría de los jovencitos "periodistas" -y otros no tanto-, analizan esos encuentros con un guión de lo que deben transmitir, guión por supuesto redactado en muchas oportunidades por el Apold justicialista, don Héctor Sierra.

Sierra en la sala de comisiones dijo ante el jefe de Policía de Rafaela y el resto de los legisladores que estaba preocupado por la prostitución de "guante blanco": "aquella que implica a las jovencitas, universitarias, que hasta hablan más de un idioma y no tienen necesidades económicas urgentes, sino que eligen el ejercicio de la prostitución (concejal, le comento que estas muchachas vienen luchando desde hace mucho tiempo para que las nombren como trabajadoras sexuales y no por el término peyorativo de prostitutas) para obtener un buen nivel de vida sin mayores esfuerzos".

No obstante, después aclaró en este diario que lo que él quería expresar era que la prostitución no se da únicamente en los sectores sociales de escasos recursos, es decir que este "flagelo" no es inherente a una clase social, y que al hablar de prostitución de "guante blanco" se refería a situaciones muy frecuentes en las grandes ciudades, como por ejemplo Córdoba y Buenos Aires, pero en ningún momento nombró a estas localidades, como así tampoco dejó en claro su "intención" de afirmar que "la prostitución no es inherente a una clase social".

Estuvieron presentes todos los concejales y la prensa: el movilero de LT28, Miguel González de La Red, y por supuesto esta periodista.

La denuncia hilvanada, tirada de los pelos, sin pruebas, hubiera pasado inadvertida si no hubiera estado esta cronista, pero las frases poco felices del director de la carrera de Psicología de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales fueron publicadas por CASTELLANOS en la edición del jueves pasado.

Ante este hecho, el oficialista desplegó la mejor estrategia que conoce, no hacerse responsable por sus actos, pero la ininputabilidad querido concejal se admite en los incapaces de hecho o en aquellos que actuaron bajo amenaza o estado de emoción violenta.

A usted nadie lo empujó a decir estas palabras, más aún, libremente expuso su discurso ya que ninguno de los presentes lo interrumpió, su alocución duró al menos 10 minutos y la incapacidad de hecho no la puede alegar porque esto implicaría que debe renunciar a su banca.

Luego, abrumado por este discurso que tomó estado público, habló desde la tribuna, es decir el programa Red Urbana que se emite por La Red de lunes a viernes en el horario central de la mañana y que conduce Miguel González. Desde ese lugar, en el que se siente cómodo, es decir una especie de reunión de amigas en el espacio radiofónico, quiso desmentir sus dichos y puso en duda la profesionalidad de esta periodista. Dijo que la cronista de CASTELLANOS había tergiversado la información, que él no se había referido a la prostitución de universitarias, que la periodista había incurrido en un error.

Don Héctor, esta periodista -a diferencia de los traficantes de noticias con los que usted se reúne- estuvo 5 años estudiando en una universidad pública para luego ejercer el periodismo, y gracias a la formación académica obtenida conoce claramente cuáles son las responsabilidades que surgen por transmitir una información errónea o por no citar textualmente a las fuentes. Pero principalmente, gracias a la bibliografía leída puede delinear un análisis más acabado de su actitud.

Usted se refirió solapadamente a una problemática que de ser cierta lo implica, porque hizo la denuncia siendo director de una carrera universitaria, por lo tanto tiene contacto con estas jovencitas que se dedican a la prostitución de "guante blanco", si esto es así: ¿qué ha hecho para protegerlas?, ¿cuáles fueron las políticas o programas que impulsó como concejal para desalentar este mal?

Los hechos indican que no hizo nada, la abulia -otra característica de los mediocres- lo mantuvo sentado en el sillón del recinto legislativo o en el de su despacho en la universidad.

Disparó este comentario y ahora no lo quiere reconocer, por lo tanto, da marcha atrás, intenta borrar las palabras que anotó esta cronista en su cuaderno y de este modo arregla algunos problemas con las personas que pudieron sentirse molestas por su "denuncia", no me refiero a las estudiantes sino a personas de más peso económico y político. Se esconde al arrojar esta piedra y sigue sin comprometerse con esta problemática.

Mientras tanto, esta actitud mediocre, el sentido implícito de las frases del concejal, y las desmentidas posteriores ratifican los argumentos utilizados al principio de esta nota.

Las normas de "buena moral" llevaron al psicólogo a denunciar a la prostitución de "guante blanco" pero no para acusar a la red de proxenetas que podría llegar a regentear a estas jovencitas, sino para criticar a las mismas muchachitas, y traer a la superficie una atroz afirmación popular: "las mujeres comercializan sus cuerpos porque realmente les gusta, porque eligen esa vida sin esfuerzos, porque quieren obtener dinero fácil".

En este sentido, recobra los valores de las comarcas más retrógadas que transforman a las víctimas en victimarios e impulsan su castigo social. Pero no debería extrañarnos esta postura, tuvo la misma actitud con los niños que rompían farolas.

No obstante, don Héctor, recuerde que en esta ciudad aún está vigente el Estado de derecho, por lo tanto, deberá comenzar a leer la Constitución, los códigos civiles, penales y procesales, los pactos internacionales antes de emitir juicios de valor; de este modo entenderá también que la libertad de prensa existe justamente porque es uno de los postulados consagrados por todos los textos legales mencionados anteriormente, porque a pesar de que usted esté acostumbrado a comprar a sus voceros, existen personas serias que eligen el periodismo por vocación y por tal motivo se preparan para ejercerlo.

Por último, le comento que existen importantes bibliotecas en la ciudad que le pueden ofrecer una lectura más compleja de este mundo que la que realizan las personas que no tuvieron acceso a una educación y sólo se dedicaron a ver pasar la vida a través de una pantalla que emite constantemente telenovelas.

Pago al FMI: Kirchner convalida la corrupción histórica - Guerra del Agua - ¿Qué es el Acuífero Guaraní? - En Santa Fe crecen las exportaciones y crece la pobreza
 

Ejerciendo su derecho de réplica el Concejal Héctor Sierra, al que se alude en el texto de la izquierda, nos envía lo  siguiente

181205 - Diario Castellanos miente - Héctor Sierra

Una vez más Diario Castellanos, que tiene una larga trayectoria de mentiras y manipulaciones de la información en su historial, me ataca personalmente. En este caso una de las escribas del periódico se ha “ofendido” por que tuve la osadía de desmentirla en una de sus tantas tergiversaciones.  

Más allá de la anécdota que le sirvió a la Srta. María Eugenia Emmert para poner en marcha este sainete; lo verdaderamente preocupante es que una joven que dice haber estado “cinco años estudiando en una universidad pública” no logre superar el nivel lamentable del brulote o el insulto personal.

En la larga diatriba que me dedica no hay un solo argumento de peso que vaya más allá de un cúmulo de acusaciones deshilvanadas en las que intenta descalificar mis convicciones políticas acusándome de inconductas que jamás he tenido.

Toda mi vida expresé mis opiniones científicas, políticas, religiosas o de cualquier otro tipo con absoluta libertad, haciéndome cargo de las mismas. Y sigo sosteniendo diariamente la misma tesitura desde el lugar que ocupo en el Concejo, lugar con el que me han honrado varios miles de ciudadanos rafaelinos.

Jamás he tenido dobles discursos y me enorgullezco de ser todavía, -en esta época de imposturas y travestismos morales-, uno de aquellos tipos que mantienen su palabra. La nuestra es una comunidad relativamente chica. Por eso tenemos la suerte de que muchos nos conocemos personalmente y podemos contarnos las costillas. A ellos me remito. Porque no hay mejor juez que los que nos han visto andar por la vida durante muchos años, ni mejor testimonio que el que hemos dado con nuestros actos cotidianos.

He trabajado durante 25 años en mi profesión y sigo haciéndolo. Accedí a un cargo político por primera vez en mi vida a los 50 años y no fue porque alguien me designó a dedo sino por el voto de mis conciudadanos. Me enorgullece estar formando parte de un equipo de amigos y compañeros que aún con fallas y errores está transformando profundamente la ciudad que queremos y que constituye definitivamente mi lugar en el mundo.

Cobro mi sueldo de concejal porque no tengo otra fuente de ingresos más que mi trabajo y jamás he obtenido un beneficio personal de la política que vaya más allá de la alegría militante. Paradójicamente algunos de los que me cuestionan fueron durante años empleados rentados de los jerarcas del partido, o consiguieron jugosas concesiones que aún hoy usufructúan.

Tengo la fortuna de profesar el amor por el conocimiento y desde que llevo memoria dedico una buena parte de mi tiempo al estudio y la lectura. No necesito que me sugieran bibliotecas. La mía personal tiene más de cinco mil volúmenes y puede dar cuenta de ello cualquiera que haya visitado mi consultorio. Hace más de veinticinco años que ejerzo la docencia a nivel superior y a esta altura de los hechos de los únicos que temo el calificativo de mediocre es de mis alumnos.

No me interesa polemizar con un medio que ha hecho de la mentira, del odio y del insulto personal su pan de todos los días. Se polemiza con la oposición no con los canallas. Escribo estas líneas porque algunos amigos me han pedido que fije una postura frente al agravio y me sentiría muy feliz si quien las recibe por correo electrónico se toma el trabajo de reenviárselas a sus amigos y conocidos.

Buenas tardes y muchas gracias.
Héctor Sierra
Concejal PJ
DNI: 8.280.310

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