|
El
fútbol profesional ha alcanzado un nivel de manipulación comercial
y política que lo invalida para mostrarse como modelo social.
050306 -
La ofensa
El Gobierno de la Nación Argentina, al promover un debate nacional,
acerca de si el Mundial de Fútbol debe verse o no en las escuelas,
comete una ofensa contra todos, y muestra crudamente el interés de los
dirigentes de turno por promover debates que soslayen de manera artera,
los verdaderos y urgentes problemas nacionales.
El fútbol llamado profesional
ha alcanzado un nivel de manipulación comercial y política dentro y fuera de
la ley, que lo invalida para mostrarse como modelo social ya que es incapaz
de exhibir alguna autoridad moral. El fútbol llamado profesional promueve lo
contrario de lo que intentamos promover en las escuelas y ámbitos
educativos.
Metido a presión y casi como
alternativa única, el
fútbol llamado profesional ha entrado en nuestra vida
contribuyendo a mantener nuestra mente ocupada en banales asuntos; a
provocar violentas disputas barriales entre pobres; a operar como mecanismo
que permite descargar todas las frustraciones acumuladas en la vida
cotidiana, mediante nuestro lado más miserable durante un rato y
especialmente sobre policías mal pagados; a adoptar estúpidas poses
patrioteras; a adoptar actitudes cholulas; a vacilar moralmente; a derrumbar
castillos de naipes; a aceptar como normal el soborno y la compraventa de
voluntades; a defender como modelos a imitar, a semianalfabetos que ganan
millones de dólares, al tiempo que científicos ignotos y hambreados luchan
para salvar vidas humanas...
En fin, este
fútbol llamado
profesional y manejado por el poder -de turno-, convertido en caricatura de
deporte y al servicio de causas innobles e inconfesadas; este espectáculo
envilecido por prácticas mafiosas, lavado de dinero y narcotráfico,
jugadores caprichosos y fatuos, intermediarios evasores, dirigentes, dueños
de medios y políticos oportunistas, y otras yerbas, es uno de los mejores
instrumentos de dominación sobre los más débiles.
Estas cuestiones y estos
"valores", disfrazados y ocultados por los medios de comunicación en general
y por periodistas de todo tipo, son lo que realmente debería discutirse en
todos los ámbitos y no sólo en el educativo.
Subestimación e insulto
Daniel Filmus, Ministro de Educación de la Nación
Argentinaa declara impunemente al diario Clarín de Buenos
Aires el 220306:
"La escuela no puede quedar
afuera de un acontecimiento tan importante para la
sociedad. Creo que no hay nada de malo en encender en el
aula o en un patio un televisor para compartir un
partido. Puede ser una experiencia muy enriquecedora..."
Esta máxima autoridad educativa dice, sumido en una
profunda reflexión: "Creo que no hay nada de malo..."
y que "Puede ser una experiencia
muy enriquecedora" O sea que... puede ser todo lo
contrario.
A través de una suerte de manual de 47 páginas
que su ministerio paga y distribuye generosamente a
30.000 escuelas, llamado "Los Medios y el Mundial de
Fútbol Alemania 2006" sugiere, subestimando groseramente
a los docentes, propuestas didácticas de este calibre:
¿Qué países participan del Mundial? ¿En qué
continente se encuentran? ¿Puede identificarlos en un
mapa? ¿Qué leyeron o vieron sobre esos países en los
últimos días?
Por su parte, Roxana Morduchowicz,
directora del Programa Escuela y Medios del Ministerio,
dijo también a Clarín: "El Mundial será el tema por
excelencia a partir de abril. Y creemos que la
escuela no sólo no podía mantenerse al margen del
fenómeno que genera este campeonato, sino que, además,
debía aprovecharlo de una manera pedagógica. Usarlo como
una herramienta para seguir enseñando"
O sea que, para Roxana
Morduchowicz, como el tema "por excelencia"
a partir de Abril será el Mundial de Fútbol, la escuela
debe adaptarlo dócilmente al ámbito educativo, a partir
de un manual que no parece promover ninguna
indagación crítica, que es uno de los valores más
apreciados y destacados por cualquier elemental práctica
pedagógica.
Pero el ministro
Filmus -de turno- y su
funcionaria
Morduchowicz -de turno- en
consonancia con una estrategia oficial que continúa
diseñando mano de obra barata y contención social en las
escuelas, omite decir que los alumnos del último año del
Polimodal y a poco de acceder a estudios terciarios,
ignoran qué es Tartagal o qué significa la palabra
sintaxis. Ellos proponen que los alumnos sepan,
al menos por un rato, en qué lugar del planeta está
Costa de Marfil.
Son los antivalores que promueve el fútbol llamado
profesional y descriptos más arriba y no otra cosa, lo
que gobernantes de toda laya pretenden introducir
subrepticiamente en las escuelas con falsas excusas
académicas.
Domingo 9 de Abril de
2006
Escuela Vs. Mundial
Sr. Director:
He leído en el diario con fecha 5 de abril la nota de
Jorge T. Colombo titulada "La educación y el Mundial de
Fútbol" que, a mi criterio personal no tiene desperdicio
sobre este tan mentado tema que trae aparejados puntos
de vista diversos y conflictivos.
Como ex docente y ex directivo de distintas escuelas de
la Provincia y con la "sapienza" que a uno le da
trabajar en ellas, pienso que desde el aspecto
pedagógico y didáctico no reportará muchos beneficios el
tratamiento del tema para una clase. ¿No es más
redituable tomar el diario, leer una noticia y ver de
dónde proviene esta, de que ciudad o pueblo de nuestra
bendita patria, tan vapuleada por políticos y
gobernantes de turno? ¿A quien le interesa saber algo
sobre Costa de Marfil?
¿No sería más humano saber lo que está pasando con
nuestros hermanos argentinos en Tartagal? También
quisiera saber cómo los niños perdidos en el monte
santiagueño, chaqueño o formoseño van a poder ver el
famoso mundial, si los ranchos en los que viven no
tienen luz. Además no tienen camas, ni colchones, pero
debemos recordar que éstos también son niños argentinos
y sus maestros trabajan silenciosamente enseñando en
lugares alejados y faltos de todas las comodidades,
pero... allí también en el mástil flamea la bandera
argentina.
Felicito al señor Jorge Colombo por sus conceptos y
excelente redacción que lo hace un artículo imperdible.
Florentina Mugna
LC 6.332.714
|