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Volvamos a la tan mentada, declamada y vapuleada independencia, esa
misma que es utilizada según las conveniencias e intereses. Los
enganches por ejemplo, que permiten engrosar haberes, trasladando la
responsabilidad a otros. En pocas palabras, el mentado costo
político.
¿Por qué será que los tres poderes siempre trataron de ocultar lo
que ganan? ¿Ganan?, bueno, al fin y al cabo de alguna forma hay que
decirlo. Acaso, ¿les dará vergüenza los montos que se manejan? Es
que hablar de muchos miles de pesos, cuando un jubilado que vive al
lado de su casa recibe 490 pesos no es sencillo de digerir. Ni
siquiera para los estómagos de acero inoxidable.
Días atrás, el Gobierno provincial les dio un aumento a los
empleados y jubilados de la Provincia, y zácate, atrás reflotaron
una Ley de hace varios años, de esas que quedan cajoneadas pero que
nadie deroga pues pueden llegar a ser útiles -hasta algunas de la
dictadura todavía se tienen a mano-, enganchándose todo el personal
político del Gobierno.
Los legisladores también tienen su Ley para engancharse con este
aumento que oscila entre 30 y 45 por ciento, pues así lo faculta una
norma complementaria del presupuesto que fue aprobada a fines del
año pasado.
Fue tal la repulsa e indignación de la gente, que por ahora esa
posibilidad de salariazo quedó en el freezer, al menos para los
diputados. La presidencia de la Cámara y los presidentes de bloque
salieron al cruce de las versiones, asegurando que en las próximas
sesiones no se tratará -y por lo tanto tampoco se aprobará- una suba
de dietas.
No es el caso de los senadores, ya que de los 19 que hay, 17 de
ellos cobrarán el aumento que ya se paga por el mes de abril. Son
los 15 justicialistas más los 2 radicales, quedando en cambio al
margen las dos senadoras socialistas, Marta Nardoni y Patricia
Sandoz -sus nombres deben destacarse, es lo menos que corresponde-,
pues renunciaron a percibir un salariazo tal que calificaron de
"abusivo". Dicen que por ahora cobran y se llevan el dinero al
bolso, pero que más adelante lo van a pensar. ¿Usted que cree?
Es que existen tantos antecedentes para ser malpensados, que en
buena medida se justifica. Invariablemente, los aumentos de ingresos
de los legisladores -tanto santafesinos como de cualquier otra
Provincia, o los muy duchos nacionales-, siempre salieron entre
gallos y medianoche, disfrazados bajo números, anexos e incisos,
tanto como para pasar lo más desapercibidos posible.
En este caso, el campo era orégano para engancharse a un aumento
pasando la responsabilidad a otros. Pero si nos atenemos a la
independencia y autarquía que tienen, los legisladores pueden
fijarse los haberes y aumentos que quieran sin necesidad de que
otros pongan la cara ante la gente. Esa es la forma, ¿quieren
aumento?, pues que rindan entonces las cuentas que corresponda, sin
subterfugios.
Hace poco, de un plumazo los senadores se aumentaron la plata que
reciben cada mes para distribuir en subsidios de 6.000 a 14.000
pesos, sin que a ninguno le temblara el codo para levantar la mano.
Y tampoco dudaron demasiado ahora: cobrar primero, pensarlo después. |