Argentina Al día
La triste historia de un pobre, un juez y tres camaristas
Daniel Cadabón

Ir al catálogo de monografías
y textos sobre otros temas

Glosarios - Biografías - Textos
históricos - Libros en línea


Buscar en Avizora y Atajo
- by freefind

La desnacionalización de Sancor y el silencio de Omar Perotti - Prostitución infantil en Rafaela - Nueva Terminal de Rafaela: la historia sin fin  - Secretaria de Omar Perotti  intimidó y censuró a los alumnos de una escuela de Rafaela - Ricardo Peirone criticó duro a Omar Perotti

Rafaela Al día - Santa Fe Al día

Determinismo marxista - La acumulación de la riqueza en un polo -escribió Marx- trae como consecuencia, al mismo tiempo, “acumulación de miseria, sufrimiento en el trabajo, esclavitud, en el polo opuesto, es decir en el lado de la clase que produce su producto en la forma de capital'. Luis Alvarez, de 19 años de edad, en enero de 2001, conducía un ciclomotor cuando un vehículo Ford Fiesta lo chocó y terminó con su vida. Hasta aquí un accidente de tránsito como los miles que se producen a diario en nuestro país. Sin embargo, el fallo del Juez de Rafaela, Juan Carlos Ramonda, instala, tras este simple accidente de transito, un debate con una dimensión sociológica profunda, que aclara cómo la justicia burguesa entiende la famosa “igualdad de oportunidades” bajo el capitalismo.

 

La acumulación de la riqueza en un polo -escribió Marx- trae como consecuencia, al mismo tiempo, “acumulación de miseria, sufrimiento en el trabajo, esclavitud, ignorancia, brutalidad, degradación mental en el polo opuesto, es decir en el lado de la clase que produce su producto en la forma de capital'. Esta tesis, que pasó a la historia como 'Teoría de la miseria creciente', ha sido sometida a ataques constantes a lo largo de la historia por parte de los reformadores clericales, filósofos oportunistas y especialmente por “burócratas progresistas”, amantes de la “redistribución de la riqueza”; socialdemócratas ayer, centroizquierdistas en la actualidad.

 

Luis Alvarez, de 19 años de edad, en enero de 2001, conducía un ciclomotor por una calle de Frontera, ciudad santafecina, cuando un vehículo Ford Fiesta lo chocó y terminó con su vida. Hasta aquí un accidente de transito como los miles que se producen a diario en nuestro país.

 

Sin embargo, el fallo del Juez en lo Civil, Comercial y Laboral de la 4a. Nominación de Rafaela, Juan Carlos Ramonda, instala, tras este simple accidente de transito, un debate con una dimensión sociológica profunda, que aclara como la justicia burguesa entiende la famosa “igualdad de oportunidades” bajo el capitalismo.

 

El juez Ramonda consideró que por su situación social humilde el joven fallecido no hubiera logrado mejorar su condición de vida y, anticipando una biografía sobre Luis, intenta condenar el imaginario del joven muerto y sus familiares con una sentencia de la que se pueden sacar enormes enseñanzas: 'sus sueños de progreso culminarán, por el peso de la realidad, transformándose en verdaderas utopías'.

 

El juez, sin proponérselo, termina así, ingenuamente, dictando sentencia en contra del régimen político que lo alimenta como burócrata judicial. Su condena ajustada a una diferencia monetaria de 49.000 pesos a favor de la aseguradora El Norte SA. no hace más que confirmar lo que durante siglos la burguesía intentó denostar: “el libre albedrío” y la “igualdad de oportunidades” es un fiasco bajo el capitalismo. Las biografías de los Luis Alvarez están previamente determinadas, a que las paginas de la vida comiencen a ser escritas por los jóvenes pobres. Por eso el juez fija el monto de la indemnización en 8000 pesos, teniendo en cuenta la 'pérdida de chances” de un joven de 19 años.

 

El calculo es simple si le suponemos a Luis una baja expectativa de vida: 50 años, 8000 pesos (monto indemnizatorio estipulado por el juez) nos daría una cifra de 275 pesos por año, aproximadamente alrededor de 0,75 ctvs. por día. Ese es el valor, que el capitalismo determina para la vida de un trabajador.

 

En caso de una expectativa sea algo mayor; 60 años el producto diario destinado a los “sin chance” es apenas de 0,56 ctvos diarios.

 

El magistrado, se justifica; “en que se tomó como antecedente -para definir el monto indemnizatorio- que Alvarez había abandonado los estudios secundarios, y si bien había comenzado a trabajar días antes del accidente su proyecto de vida digna era de difícil concreción”. ( La Nación 5/12/06)

 

La evaluación del cálculo de probabilidad sobre las chances, tiene aspectos más brutales y descarnados que ayudan a dilucidar lo que está en juego detrás de este caso. Familiares y amigos aportaron elementos intentando demostrar que el joven tenía un futuro que superaba los 0,56 centavos por día resuelto como monto indemnizatorio; pero el tribunal consideró que las constancias probatorias, presentadas por los familiares, no tenían basamento y sólo se trataban de 'meras conjeturas”. Los magistrados, mantuvieron firmes su decisión, señalando en su dictamen que “por su condición social humilde, el chico fallecido nunca hubiese llegado a mejorar su situación económica” y, en consecuencia, los planteos de la familia, sobre la futura ayuda moral y material que hubiese aportado el joven a su hogar de no haber fallecido, formaban parte de las mismas 'utópicas ideas'; por supuesto que se ocuparon de aclarar que no procuraban (concientemente) que ' con este análisis se pretenda sostener una suerte de determinismo social, donde las condiciones objetivas de pobreza resulten una injusta condena” ( La Nación 5/12/06).

 

Podemos afirmar que por su claridad este fallo debería formar parte en los anales sobre el funcionamiento del capitalismo “moderno”. Por un lado, porque desenmascara a los apologistas de la burguesía, que pasmados frente a la masacre social a la que asistimos, sólo murmuran sobre las posibles “teorías del derrame” y la famosa “distribución de la riqueza” cuando el Capital recluta cada vez más sectores sociales al trabajo asalariado precario, reservándose, al mismo tiempo una fuerza de reserva sumidos en la miseria de la desocupación, (a ...0,56 centavos diarios).

 

Por el otro, porque el capitalismo, que ni siquiera puede asegurar a los que componen la fuerza de trabajo la condición de esclavos, mucho menos puede asegurarle la condición de “ciudadanos iguales ante la ley”.

 

La Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Rafaela, (compuesta por los jueces Lorenzo Macagno, Edgardo Loyola y Camilo Berger) ha dado un ejemplo con su fallo, al confirmar, inconscientemente, que la legalidad burguesa no puede desmentir al marxismo.

 

Luis Alvarez, de 19 años de edad, por condición humilde no tenía chances bajo este régimen, dice la cámara, agregando, desacertadamente, que 'sus sueños de progreso culminarán, por el peso de la realidad, transformándose en verdaderas utopías'; todo lo contrario, los sueños de progreso de los Luis Álvarez se harán realidad, más temprano que tarde, cuando los trabajadores empiecen a escribir sus propias biografías.

Fuente Tercer Mundo

Guerra del Agua - FMI: Kirchner convalida corrupción histórica - La Educación y el Mundial de Fútbol

 

 

 

 

¡Atención Estudiantes!
Monografías - Tesis - Trabajos de investigación, finales y prácticos - Evaluación de ingreso universitario - Material difícil de hallar
Resolvemos todos estos problemas
y en los plazos necesarios
Consultar a Profesores

profesores@avizora.com

 
 

 AVIZORA
TEL: +54 (3492) 452494 / ARGENTINA - Web master: webmaster@avizora.com - Copyright © 2001 m. Avizora.com