Rafaela
Al día -
Santa Fe
Al día
Para la justicia será una ausencia moral e
intelectual de primer nivel.
290407 - Fuente La Opinión
-
Paulo Miassi
"El Poder Judicial modeló mi vida"
A poco de haberse jubilado, y
tras 51 años dedicados de lleno a su máxima vocación, la
Justicia, Omar Vecchioli repasó su dilatada trayectoria. Un
viaje en el que no faltaron referencias a su padre, a la ciudad
que lo vio nacer, como así también consideraciones políticas.
Aceptó la invitación sin ningún tipo de duda. Al fin y al cabo,
el tiempo es algo que por estos días ha comenzado a sobrarle.
Omar Vecchioli dejó de integrar la Cámara de Apelaciones en lo
Civil, Comercial y Laboral hace poco menos de un mes,
despidiéndose oficialmente del Poder Judicial luego de 51 años
de exclusiva dedicación, y LA OPINION le propuso repasar su
extensa y prolífica trayectoria.
En un principio, y como no podía ser de otra manera, el
rafaelino realizó un análisis de las más de 5 décadas dedicadas
a la Justicia.
"El balance ha sido bueno. Siempre me ocupé de hacer las cosas
lo mejor posible. Y con un concepto claro de lo que es el Poder
Judicial, a mi criterio el poder más importante del Estado.
Cualquier juez puede declarar inconstitucional una ley, decisión
que no puede tomar ningún otro poder, que sólo puede reformar o
derogar las leyes", afirmó, agregando que "traté de hacer
realidad aquello de la igualdad ante la ley, sin importar la
cuestión económica, la posición social, el credo, la raza. Creo
que hay tres cosas que debieran igualarnos: el nacimiento, todos
venimos de una madre, la igualdad ante la ley, y la muerte.
Sin olvidar el apoyo que le brindaron la comunidad en general y
sus colegas en particular, el ahora ex juez, todo un estudioso,
reconoció que el tiempo lo fue formando, y que el Poder Judicial
"ha modelado mi vida. Porque a partir de las auto-limitaciones
que uno se impone, sobre ciertos aspectos de la vida común, uno
se va alejando de muchas cuestiones que podrían haberle
interesado, para abocarse a esto". Uno de los ámbitos en los que
le hubiera gustado participar, es el político.
Sin embargo, él mismo explicó que si bien siempre tuvo "ideas
políticas", fueron justamente los propios políticos los que se
"encargaron de matarlas". "En algún momento la Argentina pudo
volver a ser un gran país, pero los corporativismos, los grupos
de presión política, económica, sindical, salvo excepciones,
posibilitaron volver al pasado. Y no se dieron cuenta que no se
puede vivir de las cenizas", precisó.
Contrario a lo que estas últimas apreciaciones parece dejar
traslucir, Vecchioli aseguró que se siente "muy contento de
haber elegido este camino, y puedo decirle a la gente que tiene
vocación judicial, que trate de ingresar a la Justicia, que es
muy gratificante". De todos modos, admitió que se necesita
"mucha capacitación, estudio y trabajo, para poder soportar las
presiones sociales, políticas, mediáticas".
Precisamente, el rafaelino estimó que en la actualidad "estamos
escuchando demasiadas críticas al Poder Judicial, algunas
fundadas y otras no tanto. Hay mucha gente que actúa con
evidente temeridad. Lanzan cosas sin la más mínima prueba, y
siempre hay alguien que las recepciona". Según Vecchioli, para
salir de esta situación hay que volver a ser respetuosos de los
integrantes de los Poderes del Estado, evitando el manoseo, la
injuria. "Hoy hay, en la calle y en los medios, un vocabulario
ordinario, de prepotencia, que es intolerante. Las cosas se van
a ir solucionando en la medida que la gente dialogue, y ponga
sobre la mesa los puntos en conflicto, con la intención de
llegar a un acuerdo.
No se va a lograr a través del insulto. Y estamos
acostumbrándonos a eso", expresó el ex magistrado, evidentemente
preocupado por lo que considera un proceso de anomia social. "La
sociedad se está desintegrando en algunos aspectos, porque más
allá de la cuestión económica, está la institucional. Se omite
demasiado el cumplimiento de la ley, se la utiliza con una
interpretación superficial o forzada para justificar actos que
no deberían ser justificados. Para quienes estamos en el Derecho
y la docencia universitaria, es un llamado de atención, para no
perder la serenidad y seguir enseñando el Derecho tal cual
debiera ser, con aquello de dar a cada uno lo suyo", aseveró.
Un cambio que no se siente
Es evidente que el retiro aún no ha hecho mella en Vecchioli.
"Desde que me jubilé pasaron algunos días, pero no dejé de ir un
solo día a mi despacho. Así que hasta ahora no sentí el cambio.
Además el contacto con el alumno universitario, y la permanente
vocación de estudio que uno tiene, lo hace estar permanentemente
pegado a lo que es el Poder Judicial", comentó.
De todos modos, ya le ha encontrado ventajas al hecho de estar
del otro lado del mostrador. "Desde fuera del Poder Judicial, me
siento liberado para decir cosas, que antes las hacía más que
decirlas. Creo que el Poder Judicial está muy desatendido por
las autoridades. No tenemos estructuras. Y con esto digo
recursos humanos suficientes, legislación adecuada, presupuesto
acorde a las necesidades de la población. No ha crecido en la
medida que era de esperar". Consternado por un peligroso
"quietismo", Vecchioli cree que "hay que hacer un reclamo a las
autoridades. Que creen más tribunales. La gente acude a la
Justicia por una necesidad personal, humana, espiritual, de
apoyo, y en este momento no tiene la respuesta que se merece". Y
deslinda de responsabilidades a sus ex pares. "Los jueces
trabajan permanentemente. A los gobiernos no les interesa
demasiado que el Poder Judicial funcione bien".
Otro costado nada despreciable de contar con mayor tiempo libre,
tiene que ver con las pasiones. Y Vecchioli, además de su
familia, tiene muchas. Una de ellas es el tango. "Soy producto
de la radio y de las grabaciones. En aquel entonces la radio
tenía la enorme virtud, igual que los discos, de acostumbrar el
oído a una orquesta, a un cantante, a un tipo de música. Con el
tiempo, uno se fue familiarizando con todo eso, y tras sumar
algunos conocimientos musicales, fue aprendiendo a distinguir
una por una a cada orquesta", repasó, y enseguida agregó que su
vínculo con el tango "vino de chico. Nací en el '37, hacía dos
años que había muerto Gardel, y la radio estaba llena de
grabaciones de él, de Magaldi, de Corsini. Además estaban las
orquestas clásicas. En esa época a Independiente venían todas
las orquestas, y las vi casi a todas. Lamento no haber escuchado
en vivo a Troilo, ni a Di Sarli".
Amante del deporte -"me gustó siempre"-, del que supo participar
desde la faz dirigencial, Vecchioli reconoció haber hecho un
culto de la amistad. "Hay cosas que uno puede contárselas sólo a
un amigo", resaltó quien supo estar íntimamente ligado a ciudad
desde múltiples ámbitos.
"Fui director de la Escuela Estrada, cofundador de la Escuela
Granja Francisco Peretti, y de varias instituciones de bien
público. Siempre me gustó el lado social de la vida. Estuve 10
años como secretario de Cáritas Diocesana, en la época de
Monseñor Zazpe, de quien aprendimos muchas cosas. Después
seguimos trabajando cuando vino Monseñor Brasca, en una época
muy difícil para el país. En ese entonces estaba la Teología de
la Liberación, con la subversión por un lado y el terrorismo de
Estado por el otro", narró. El ex juez no dejó pasar la
oportunidad de referirse a aquella etapa del país y su
influencia en el presente.
"Ahora hay gente que para alguno de los dos sectores no quiere
utilizar ciertas palabras. Están equivocados. Más allá de la
historia oficial, está la real. A mí la historia no me la puede
contar ningún libro, yo la viví. Entonces la puedo contar. Y hay
una gran diferencia entre lo que puedo contar y lo que sale en
muchísimos textos", concluyó Vecchioli.
Ante una personalidad que ha transitado tantos caminos, puede
resultar difícil ensayar una definición. No es este el caso,
pues se trata, lisa y llanamente, de un buen hombre.
|
|