Fuente DW 1004
Un grupo de científicos australianos ha descubierto en una isla Indonesia
restos de un miembro hasta ahora desconocido de la raza humana, una especie
de "hobbit" de menos de un metro de altura que habría vivido en la Tierra
hace 18.000 años.
Este sorprendente descubrimiento, divulgado en la revista científica
británica "Nature", plantea la posibilidad de que el ser humano no esté sólo
en el planeta, ya que los descendientes de este ejemplar podrían seguir
vivos en esas islas remotas.
El grupo de investigadores de la Universidad de Nueva Inglaterra, en
Armidale (Australia), encontraron los restos en la isla indonesia de Flores,
situada entre las de Timor y Sumbawa, donde existen desde hace muchos años
leyendas sobre la existencia de pequeños seres.
En este caso, el ejemplar de Homo Floresiensis hallado es una hembra, que se
suma a otros ejemplares descubiertos antes en esa misma zona por el equipo
de científicos.
El director de la revista "Nature", Henry Gee, destacó en una rueda de
prensa en Londres la importancia del descubrimiento.
Hasta que encontraron estos restos -dijo-, los expertos habrían rechazado
las historias que se cuentan como "patrañas" de 'hobbits' y otras criaturas
fantásticas, "pero ya no".
El nuevo ser humano les obliga a reconsiderar esas leyendas, que hace un
siglo ya escucharon los exploradores holandeses que llegaron a Flores.
Entonces, los nativos hablaban del "ebu gogo", una extraña criatura con
forma humana que, como el homínido hallado, medía menos de un metro.
La leyenda dice que estos seres hablaban en susurros y repetían las palabras
del interlocutor como loros.
Según los expertos, el ejemplar desenterrado de la cueva Liang Bua es el
descendiente "enano" de otra especie primitiva que dejó Africa hace dos
millones de años.
Los restos consisten en un cráneo del tamaño de un pomelo y parte de su
esqueleto. Junto a los huesos, se descubrieron herramientas de piedra.
La criatura habría vivido al mismo tiempo que el Homo Sapiens, antepasado de
los humanos.
Hasta ahora se sabía que los humanos modernos habían coexistido con los
neandertales, en Europa, hace 30.000 años.
El Homo Floresiensis sería, pues, la segunda especie humana que se conoce
que habría vivido junto a nuestros antepasados, pero más recientemente, hace
unos 18.000 años.
El descubrimiento de los científicos australianos, liderados por Peter Brown,
se considera de los más importantes sobre el origen de la especie en los
últimos cien años.
"Esto obliga a re-escribir los manuales. Es increíble que esta criatura
estuviera presente hace menos de 20.000 años", comentó el profesor Chris
Stringer, director del departamento de origen de la humanidad del Museo de
Historia Natural de Londres.
El hallazgo plantea muchas preguntas. Se cree que el homínido podría ser un
descendiente del Homo Erectus, que ya conocía el fuego y utilizaba
herramientas, y que habría tenido que cruzar el mar para llegar a la isla.
El problema es que no hay constancia de que supiera construir embarcaciones.
Otra incógnita es el tamaño del cerebro del Homo Floresiensis, que, con 380
milímetros, es más pequeño que el de un chimpancé.
Los expertos pensaban que el cerebro humano debía tener un tamaño mínimo,
pero la criatura hallada, pese a tener ese cerebro encogido, parece haber
sido un ser inteligente.
Los científicos intentarán ahora extraer muestras de ADN para averiguar más
detalles sobre esos habitantes de Flores, una isla donde también se han
encontrado restos de animales prehistóricos únicos
El extraño caso de la Isla
de Flores - Juan Luis Arsuaga
Hasta el día de ayer pensaba que para gastarle una inocentada a un colega
paleoantropólogo le daría la noticia de que ha aparecido un australopiteco
con tres millones de años de antigüedad en un lugar de La Mancha, cuyo
nombre a partir de ese momento sería recordado en todo el mundo. Lo que se
cuenta hoy en la revista científica Nature, la clásica entre las clásicas,
es mucho más increíble, y sin embargo tenemos que aceptar que es verdad. Al
menos de momento.
El australopiteco manchego no está previsto porque pensamos, por ahora, que
estos homínidos (Ver vocabulario) primitivos sólo
vivieron en África. Los australopitecos eran ya bípedos, pero tenían la
talla de un chimpancé puesto de pie, o poco más, y el tamaño de su cerebro
tampoco era mucho mayor.
El hallazgo que publica Nature es desconcertante porque se trata de un
homínido de un metro de estatura, con un cerebro como el de un chimpancé...
¡que ha aparecido en la isla de Flores (Indonesia) y que tiene 18.000 años!
Para este fósil se ha creado, no podía ser de otro modo, un nuevo nombre de
especie: Homo floresiensis.
Flores está muy lejos de África y además, por lo que sabemos, nunca se pudo
llegar hasta ella andando desde el continente, ni siquiera durante una
glaciación, cuando el nivel del mar descendía cien metros o más y emergían
las plataformas continentales. La isla de Java sí estaba en esos periodos
conectada al continente asiático, o mejor, era parte del continente, pero
Flores no. Así que los homínidos tuvieron que cruzar el mar. Además, la
cueva de Liang Bua en la que ha aparecido el esqueleto también ha
proporcionado utensilios de piedra de un tipo tan avanzado que en
circunstancias normales nadie habría dudado en atribuirlos al Homo sapiens,
nuestra propia especie. O sea, que tenemos un homínido muy pequeño, con un
cerebro diminuto (de 380 cm3, el más pequeño de todos los homínidos),
navegante y tecnológicamente muy avanzado.
No, mi colega jamás habría picado con esa inocentada.
Es imposible evitar la sospecha de un fraude, ya que en paleontología la
sombra de Piltdown es muy alargada. El hombre de Piltdown, que mantuvo
durante décadas desorientada a la comunidad científica, era una
mixtificación fabricada con un cráneo humano moderno y una mandíbula de
orangután manipulada. El fraude se terminó descubriendo cuando se analizaron
químicamente los huesos y se vio que no estaban tan fosilizados como los
animales que aparecían en el yacimiento. En el caso del fósil de Flores, no
hace falta hacer la prueba porque los huesos no están fosilizados, ya que
sólo tienen unos pocos miles de años. Por otro lado, el trabajo ha superado
todos los controles y filtros que impone una revista tan importante, que se
juega su prestigio en cada número. Y en este caso, dada la excepcionalidad
del hallazgo, y con el precedente de Piltdown (inglés como la propia revista
Nature) se supone que las cautelas habrán sido todavía más rigurosas. Y
además no debemos dudar de la honorabilidad de los autores. La posibilidad
de que se trate de un caso patológico también parece descartable.
Cuando me informaron de un hallazgo sensacional, por lo reciente, de un
homínido arcaico en Flores, me hice mi propia composición de lugar. Supuse
que se trataba de los últimos Homo erectus, que se las habrían arreglado
para llegar a la isla, bien en una navegación planificada o montados por
algún raro accidente en una balsa natural de troncos.
El Homo erectus vivió en Java desde hace bastante más de un millón de años,
quizás desde hace 1.800.000 años. Pero esta especie era de nuestra estatura,
aunque mucho más ancha y fuerte de cuerpo, y su cerebro doblaba, por lo
menos, el del chimpancé con más cabeza. Los fósiles más modernos de Homo
erectus en Java son los de un yacimiento llamado Ngandong, y tienen los
cerebros mayores de su especie, con pesos que están en el rango inferior de
la nuestra. De hecho parece que la población de Homo erectus de Java fue
encefalizándose con el tiempo. Estos fósiles de Ngandong presentan algunos
problemas de datación, pero parece seguro que cuentan menos de 120.000 años.
Podrían incluso no ser más antiguos de 30.000 o 40.000 años; esas son, más o
menos, las fechas en las que nuestra especie, que apareció en África hace
unos 160.000 años, llegó navegando hasta Australia, por un lado, y a la
Península Ibérica, andando, por el otro. La extinción de los neandertales en
Europa y la de los últimos Homo erectus en Java podría estar, precisamente,
relacionada con la aparición del Homo sapiens en sus territorios.
Pero el fósil de Liang Bua que publica Nature no tiene ningún parecido con
los de Ngandong, aunque tal vez sea su descendiente. ¿Cómo? El Homo erectus
habría podido navegar hasta Flores y allí evolucionar en completo
aislamiento, haciéndose enano y reduciendo el tamaño de su cerebro, aunque
no sus capacidades, a juzgar por el utillaje que se ha encontrado en Liang
Bua. De hecho, habrían avanzado tecnológicamente, porque al Homo erectus
sólo se le conocen en Asia herramientas muy toscas. Una forma de resolver
esta contradicción de un menor cerebro con, sin embargo, mejores
prestaciones sería la de suponer que los utensilios no los talló el Homo
floresiensis, sino el Homo sapiens, que ya habría llegado a la isla.
Entre los homínidos no se conocían casos de enanismo insular, pero en otros
grupos de mamíferos no es tan raro. Ha habido elefantes enanos en algunas
islas del Mediterráneo, y en la propia isla de Flores también se dio ese
caso con el Stegodon, un proboscídeo que el Homo floresiensis habría podido
cazar según los investigadores de Liang Bua. Estos procesos de reducción de
tamaño pueden ser muy rápidos, aunque de todos modos no se sabe cuándo
llegaron los antepasados del Homo floresiensis a su isla.
Ser grande no es ni bueno ni malo, y todas las especies son mayores que unas
y menores que otras. Nosotros mismos pesamos menos que los gorilas y más que
los chimpancés. Una disminución de tamaño supone un ahorro de calorías que
es beneficioso si la especie se lo puede permitir. Es decir, si no tiene que
defenderse de depredadores mayores que ella, y ese podría ser el caso de los
homínidos de la isla de Flores, donde tan sólo el dragón de Komodo, a fin de
cuentas un reptil, podría intimidarles. El cerebro es un órgano muy costoso
para la economía del cuerpo y un ahorro por ahí podría estar bien, pero
cuesta trabajo creer que un homínido pueda desandar el camino de la
encefalización. En cualquier caso, esta es la hipótesis por la que se
inclinan los autores del artículo de Nature.
Juzgando por las fotos, descripciones y medidas publicadas, y sé que no es
prudente hacerlo sin haber visto el fósil, a mí, a lo que más me recuerda es
al Homo habilis, aunque con las muelas más pequeñas. Esta es una especie que
se originó en África hace más de dos millones de años, que ya tallaba la
piedra, que tenía un cerebro algo mayor que el de los australopitecos y
bastante más que el de los chimpancés, y que podría ser también de pequeña
talla, como los australopitecos, aunque no hay mucho material fósil
disponible para estimar su estatura. También se parece el cráneo de Liang
Bua al más pequeño de los cuatro de Homo georgicus que se han encontrado en
Dmanisi (Georgia) y que tienen 1.800.000 años. Puedo imaginar que un
homínido de ese tipo llegara hasta Java, aunque nunca se han encontrado sus
fósiles allí, ni tampoco en los yacimientos de China, y que finalmente
arribara, no sé cómo pero por mar, a Flores. Una vez allí tendría que haber
sufrido una considerable reducción del tamaño de su cerebro, pero menor que
si el Homo floresiensis descendiera del Homo erectus, y también de talla,
aunque de nuevo menor que si procediera evolutivamente de este último. En
otras palabras, veo más probable, porque comporta menos pasos evolutivos, la
evolución Homo habilis -> Homo floresiensis que Homo habilis -> Homo
ergaster -> Homo erectus -> Homo floresiensis.
Por cierto, aprovecho la ocasión para añadir que a mí me parece una
excelente noticia la reducción del tamaño del cerebro operada en el Homo
floresiensis, porque demostraría que no hay ninguna tendencia inexorable y
misteriosa hacia la expansión cerebral en la evolución humana, sino que el
cerebro, como cualquier otro órgano, puede modificarse en cualquier sentido
según lo impongan la selección natural y otros mecanismos que impulsan el
cambio evolutivo.
Y para terminar, ¿qué modifica este descubrimiento? (si se confirma en todos
sus extremos, mantengamos todavía un sano escepticismo). Desde luego, muchas
cosas; si no, no habría sido una sorpresa mayúscula. Pero no todo. Ni
siquiera lo fundamental, porque el Homo floresiensis no es un antepasado del
Homo sapiens, sino una rama, muy interesante pero lateral, del frondoso
árbol de la evolución humana |
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El director de la revista 'Nature', Henry
Gee, sostiene el cráneo de un
'Homo Floresiensis' (Hombre de la Isla de Flores) (Vocabulario) |
El investigador Peter Brown, quien
lidera el descubrimiento, comentó que «parece que estos pequeños
homínidos son el resultado de un 'enanismo'
endémico en la isla de Flores. Pese a que el enanismo es un rasgo común de
los grandes mamíferos en los ambientes insulares, éste no se había
registrado hasta ahora en un pariente humano. Se trata de una indicación
clara de que los homínidos están sujetos a los mismos procesos biológicos
que todos los demás mamíferos».
La nueva especie encaja justo con la extraña fauna extinta de Flores, hogar
de arcaicas criaturas, extintas en otros lugares, a menudo metamorfoseadas
en formas enanas o gigantes: entre ellos una forma enana del primitivo
elefante Stegodon, además de dragones Komodo
Vocabulario
Homínidos: son los
antecesores del hombre actual. Es un grupo de Primates perteneciente
al grupo de los grandes simios, de los que actualmente sólo sobrevive el
"Homo sapiens sapiens".
Primate:
cualquier miembro
de un orden particular de la clase de los Mamíferos
Homo Sapiens: Los biólogos
clasifican a los humanos (Homo sapiens) como una
despecie del orden de los primates y la única especie superviviente del
genero Homo,de origen africano
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