Google

Avizora - Atajo Google

Sexualidad Humana
El hombre y sus problemas sexuales

Ir al catálogo de monografías
y textos sobre otros temas

Glosarios - Biografías
Textos históricos

ENLACES RECOMENDADOS:

- Sexualidad Humana
- Suelo pélvico, ejercicios y sexualidad
-
Remembering Violeta Parra
- Yo te toco, tu me tocas: ¡Qué placer!
- La Masturbación

 

Google

Avizora - Atajo Google
 

199398 - El País - Josep Tomás - En el top ten de las disfunciones sexuales masculinas, reales o imaginarias, encontramos en un lugar preferente la impotencia, la eyaculación precoz o la preocupación por el tamaño adecuado del pene.

Sin embargo, hay un problema que también afecta a muchos hombres y del que no se suele hablar demasiado: la eyaculación retardada, es decir, la dificultad o imposibilidad de eyacular a pesar de sentir una fuerte excitación sexual y sin que se presenten problemas de erección adicionales. O sea, que aparentemente, todo funciona a las mil maravillas hasta que llega el momento del orgasmo, cuando las cosas se empiezan a torcer, aparecen los agobios y por mucho empeño que se le ponga en la cuestión, la eyaculación no llega.

El problema de angustia que sufren los hombres (y también sus parejas) que padecen esta disfunción es tal que incluso los hay que suelen fingir el orgasmo… Para que luego digan algunos que este tipo de "soluciones express" sólo llevan un copyright femenino. Sí, los hombres también sabemos fingir.

Bastan tres culadas enérgicas, un poco de teatro gestual y verbal y ya está. Desde luego, no es la mejor forma de enfrentarse al problema, pero asumir una disfunción y comentarlo con la pareja no es algo sencillo. Además, el ansia o la aflicción que genera la eyaculación retardada en un hombre afecta sobremanera a cualquiera de sus relaciones, y no sólo sexuales. De hecho, ante un problema así, la pareja puede llegar a la conclusión precipitada y equivocada de sentirse responsable de esa ausencia de orgasmo. "No le gusto lo suficiente", "no lo hago bien"…

Incluso hay quien puede llegar a culpabilizarse… En alguna ocasión todos los hombres hemos sufrido algún que otro episodio de eyaculación retardada. Sucede lo mismo que con las crisis puntuales en la erección (el popular gatillazo). Surge de la manera más inesperada y normalmente en la situación más inapropiada.

A veces, el hecho de haber conseguido acostarse con alguien a quien consideramos el colmo de la belleza y la sensualidad (vamos, "un polvazo") puede generar tal dosis de electricidad y tensión sexual que se pueden llegar a fundir los plomos. Son bloqueos a los que tampoco hay que dar excesiva importancia, a no ser que se repitan de manera continuada, claro. De hecho, los hombres aquejados de eyaculación retardada suelen eyacular con algunas parejas y con otras no.

También puede suceder que no se presente ninguna dificultad a la hora de eyacular mediante la masturbación y, en cambio, no conseguirlo mediante el coito u otra práctica sexual. Algunos tienen poluciones nocturnas cuando están durmiendo y en cambio son incapaces de eyacular durante el acto sexual.

En menor número nos encontramos con casos en los que la eyaculación nunca se presenta. Esta diversidad de comportamientos se debe a las diferentes causas que provocan la eyaculación retardada. Por un lado, tenemos las razones físicas que ocasionan el uso de medicamentos que inhiben el reflejo eyaculatorio, como sucede con algunos antidepresivos, neurolépticos o hipotensores. También puede provocar un cuadro de eyaculación retardada haber sufrido operaciones quirúrgicas en la próstata o la vejiga urinaria, así como presentar algún tipo de disfunción endocrina.

En cuanto a las causas psicológicas, que son las más habituales, nos encontramos con una amalgama de situaciones que pueden provocar el miedo o el rechazo inconsciente de la eyaculación: haber sufrido algún trauma sexual (como ser reprendido o ridiculizado al ser sorprendido en prácticas masturbatorias durante la adolescencia), haber crecido en un ambiente represivo hacia la sexualidad, obsesionarse con la atención desmesurada hacia la pareja sexual o uno mismo, miedo a la intimidad o al compromiso, negación de la propia homosexualidad… Un sinfín de posibilidades que, como siempre que abordamos estas cuestiones, sólo se pueden resolver con la ayuda de un profesional.

 

 

 

 

AVIZORA.COM
TEL: +54 (3492) 452494
Webmaster: webmaster@avizora.com
Copyright © 2001 m.
Avizora.com