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120608 -
Crítica
- Se toma en gotas y se consigue en Chile en farmacias
interculturales de medicina natural. Los farmacéuticos aseguran
que es “mucho mejor” que la pastillita azul porque además de
producir erecciones, estimula el deseo. Lo rebautizaron
“Páramela”.
Las farmacias Makewelawen tienen 47 medicaciones de fórmula
natural y ancestral, pero la mayoría de los clientes entra a
comprar el producto estrella: Palwén.
Se trata de un afrodisíaco hecho a partir de extractos de
plantas, elaborado según la sabiduría del pueblo mapuche, la
etnia más importante del otro lado de la cordillera. Lo venden
exclusivamente los seis locales de la cadena farmacias
interculturales Mapuche o Makewelawen: hay cuatro en Santiago de
Chile, una en Concepción y otra en Valparaíso.
Dina Uribe es la farmacéutica del local que fue pionero en la
materia y abrió en la ciudad de Santiago hace más de cuatro
años. Ella dice que el Palwén no es
Viagra,
“es mucho mejor”, se ríe. Y cuenta que en rigor, el germen de
toda la experiencia empezó en Temuco, al sur del país, donde los
mapuches administran el hospital Maquehue. Ahí las “machis”
(curanderas) trabajaban codo a codo con los médicos. Los
pacientes podían elegir entre un tratamiento tradicional o uno
mapuche, o ambos.
Entonces las machis pensaron en armar una huerta de donde sacar
las hierbas que serían la materia prima para los remedios, que
la gente pedía cada vez más. Pero enseguida se les ocurrió que,
según la tradición, si las plantas no crecen en un medio
ambiente natural, la cosa no funciona. Empezaron a pensar en
envasar las gotas sanadoras y abrir una farmacia donde
venderlas. Así nacieron las farmacias Makewelawen o cadenas
Mapuche, propiedad de una asociación aborigen y de la empresa
Herbolaria de Chile. Hoy venden, además de los preparados de
origen ancestral, otros productos naturales.
“No son alternativos, son complementarios, como parte de un
proyecto que relaciona la cultura mapuche en beneficio de la
salud general”, aclara Dina, la farmacéutica. Y explica que el
Palwén –al que alguien rebautizó “Páramela”–, se vende, al igual
que las otras medicaciones, en forma de gotas. Se elaboran con
extractos de plantas diluidos en una solución hidroalcohólica.
La fórmula en este caso incluye boldo, hierba del clavo y “paramela”.
Dina aconseja 15 gotas tres veces al día, cada ocho horas. “El
tiempo del tratamiento es relativo, depende de cada persona,
puede ser un mes o dos”, explica. El frasquito dura quince días
y cuesta cuatro dólares y monedas. Los mejores días la farmacia
ha llegado a vender 600 unidades.
LOS EFECTOS. “Incentiva la libido, estimula el
deseo, y pone más ganoso, más optimista. La persona se siente
mucho mejor, y el efecto es más duradero”, dice Dina.
El Palwén está indicado para la impotencia masculina pero no
tiene contraindicaciones, a diferencia del viagra, que no es
apto para cardíacos. Y quizá su mayor ventaja esté en que pueden
consumirlo las mujeres.
Aunque la farmacéutica confiesa que lo llevan más los hombres
porque a ellas todavía les da vergüenza: “Dicen que lo llevan
para los maridos”. Y Dina advierte: “En verdad el problema
sexual es de origen nervioso. Es el tipo de vida que se lleva,
hombres y mujeres viven apurados, estresados, llegan agotados,
comen y se duermen. Se olvidan que son pareja. El Palwén aumenta
el apetito sexual en ambos sexos”.
Detrás de esta verdad sencilla y de una promesa con fama
ancestral circula plata. Los números de la empresa estiman que
las gotitas movieron el último año más de 200 mil dólares. El
cliente promedio, informan, es alguien de cincuenta y pico,
aburrido de la medicina tradicional.
Los veranos, en el local de Valparaíso, “los argentinos arrasan,
el Palwén tiene harta aceptación entre ellos”. ¿Funciona? Dina
dice que la mejor prueba está en los clientes: “Cuando se agota
el Palwén y falta durante una semana, se enojan. Nos retan”.
El doctor Raúl Valdevenito, del Departamento de Urología del
Hospital Clínico de la Universidad de Chile explica que “puede
haber una historia ancestral de que este medicamento funciona a
partir de la experiencia de la cultura mapuche. Pero el producto
todavía tiene que pasar otras barreras para probar que puede
combatir estas disfunciones”.
En el Hospital Intercultural Makewe, en Temuco, a fines de 2002
y comienzos de 2003 se realizaron pruebas. “Veinte tomaron
Palwén y otros 20, sin saberlo, tomaron un compuesto que no
provocaba ningún efecto. Los últimos siguieron con su misma
situación, mientras que el 80% de los que tomaron el fármaco
mejoraron su respuesta sexual”, dicen los médicos responsables.
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