Mito 3 - “Una persona
que ama a su pareja, no necesita fantasías eróticas para obtener
satisfacción”. Esta
es una idea muy extendida, especialmente entre las mujeres. Algunas
mujeres acuden a las consultas de sexología preocupadas porque su pareja
lee revistas eróticas o mira pornografía en Internet. Piensan que esto
implica que “ellas no son suficientes”. También muchas mujeres mantienen
su ‘jardín privado’ de fantasías eróticas, lo que alarma a veces a sus
parejas. Lo cierto es que una persona puede encontrar sumamente
atractiva a su pareja, estar muy satisfecho o satisfecha con sus
relaciones eróticas y, además, mantener un mundo privado de fantasías
eróticas con las que disfrutar. Una cosa no quita la otra. Las fantasías
en muchos casos son sólo fantasías que no se desean realizar (no son
deseos) y en la inmensa mayoría de las ocasiones no implican una
insatisfacción con la pareja. Al contrario, suele suceder que las
personas más satisfechas con su vida erótica, son también las que más
fantasean.
Mito 4- “Una persona
que vive una relación de pareja satisfactoria tiene, por tanto,
relaciones coitales satisfactorias y no necesita masturbarse. Con las
relaciones coitales con su pareja le debería bastar”.Como
ya hemos comentado, las relaciones coitales no son las más adecuadas
para el orgasmo femenino. Por otro lado, muchas personas (mujeres y
hombres) mantienen encuentros eróticos satisfactorios con su pareja (de
coito, caricias, masturbación mutua, etcétera) y, además, se masturban a
solas disfrutando ambas posibilidades. La erótica compartida no invalida
la posibilidad de una erótica individual.
Mito 5- “Un hombre
tiene más necesidades eróticas que una mujer, por lo que, aunque ame a
su pareja, a veces busca algo fuera, ya que los hombres son más
promiscuos. Sin embargo, la mujer, si ama a su pareja no necesita buscar
nada fuera”.Esta creencia implica una concepción desigual
de los dos sexos y de sus derechos y deberes a nivel erótico, asumiendo
que los hombres tienen más derechos y menos deberes. Además, vincula el
deseo en la mujer únicamente al amor que siente hacia su pareja. Lo
cierto es que tanto en hombres como en mujeres, el deseo no sólo está
influido por el amor hacia la pareja, sino por factores como los
siguientes: el grado de confianza con la pareja, el grado en que los
contactos eróticos son satisfactorios, el grado en que se ajustan a los
propios gustos y deseos, el grado en que se conoce el propio cuerpo y
las formas de estimularlo, etcétera.
Mito 6- “Si una
persona siente atracción por alguien que no es su pareja, esto significa
que el amor se está acabando o que esta persona no ama realmente al
otro”. En
muchas ocasiones el que un miembro de la pareja sienta atracción hacia
otras personas es vivido con mucha angustia. Pero es frecuente que
mujeres y hombres con pareja se sientan atraídos en algún momento (o en
varios) por otros hombres y/o mujeres. Esto no significa que la pareja
ya no guste, o que algo vaya mal, en la mayoría de las ocasiones esa
atracción no se traduce ni siquiera en un acercamiento. Es sencillamente
una muestra de que nuestro erotismo está vivo, y con él la capacidad de
percibir la belleza y el atractivo de otros seres humanos.
Mito 7- “Si mi pareja
me ama, sabrá lo que me gusta a nivel erótico” o “si una persona me ama,
ha de saber que es lo que quiero y necesito en cada momento”. En
este mito se confiere al amor una cualidad casi mágica y al amante
poderes de adivinación de los que normalmente carece; aunque parezca un
mito tonto, amarga la vida de muchas parejas con juegos del tipo
“adivina qué me gusta” o “adivina lo que has hecho mal”, o “si te
importara un poco más, no haría falta que te lo dijera”. Si una persona
comparte esta idea va a tener muchas dificultades para pedir a su
pareja, en el plano afectivo y en el plano erótico, y también le va a
resultar difícil comunicarle sus gustos y preferencias (incluso le
causaría frustración hacerlo). De igual manera, interpretaría la
ignorancia de su pareja con respecto a sus preferencias o necesidades
como una falta de amor hacia su persona. Como curiosidad, señalar que
este mito es mucho más frecuente en mujeres que en los hombres.
Resumiendo: la
idea fundamental que subyace a muchos de estos mitos es que si dos
personas se aman las relaciones eróticas entre ellos serán
satisfactorias y que en pareja nadie necesita fantasías, ni
masturbación, ni nada adicional al amado o amada para ser feliz. Se
descarta incluso la posibilidad de que existan atracciones fuera de la
pareja o que se mantengan fantasías eróticas que no trasciendan ni el
límite de la imaginación.
La sociedad nos enseña, una y
otra vez, con machacona insistencia, que el amor auténtico conduce
inevitablemente a una auténtica amatoria (erótica compartida)
absolutamente satisfactoria. De la misma manera, nos dice que basta con
amar para que la relación de pareja funcione y que, además, ninguna
persona necesita nada más. No estaría de más situarnos en
posiciones más realistas, para después no frustrarnos. Y también para
prevenir y gestionar de forma más efectiva las dificultades.