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Oliendo el peligro
. Pronto, una nariz artificial
. ¿A qué huele el sexo?

160109 - BBC - Clare Murphy
Conseguir que nos transformemos en afrodisíacos andantes es el Santo Grial de la industria de la perfumería, aunque el aroma que puede seducir a hombres y mujeres -o a los dos- sigue siendo un misterio.

Hace ya 50 años que se acuñó el término feromona, aunque aún hoy no se sabe a ciencia cierta si hay olores humanos que pueden hacer surgir los instintos subconscientes más primitivos de aquellos que nos rodean.


Si bien se sabe que los insectos y los animales responden automáticamente a las sustancias químicas dejadas por sus congéneres e incluso algunos tienen un órgano especial dedicado a ello, los científicos no han podido hallar un sólo componente que tenga ese fuerte efecto psicológico en los humanos.

"Puede que nunca encontremos una feromona humana. Nuestra libertad para elegir se interpone en el camino", afirma el profesor Tim Jacobs, de la Universidad de Cardiff, en el Reino Unido.

"¿Existen realmente señales químicas que pueden influenciar el comportamiento? La respuesta es seguramente que sí", asegura Jacobs.

En cualquier caso, el doctor advierte que "debemos recordar que no se trata tan sólo de sexo".

Anticonceptivo para inhalar

El caso más claro de la posible existencia de las feromonas humanas es el de las mujeres que viven cerca durante un tiempo y acaban sincronizando su ciclo menstrual.

Ello fue sugerido por primera vez a principios de los años 70' por Martha McClintock, de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos

A finales de los 90' McClintock encontró evidencias que apoyaban su hipótesis, aunque fue incapaz de determinar la sustancia química que tenía ese efecto.

"Creo que es posible que eso suceda y podría tener una aplicación práctica", afirma el doctor Tristram Wyatt, un zoólogo de la Universidad de Oxford que escribió un artículo en la revista Nature en ocasión del 50º aniversario de la feromona.

"Si fuera posible interferir de verdad en las hormonas femeninas de esta manera y afectar el ciclo menstrual de las mujeres, se podría crear un anticonceptivo para inhalar".

También hay evidencias de que el olor del miedo, que se sabe produce una respuesta en los animales, tiene un equivalente humano.

Sudor

Un estudio llevado a cabo en Nueva York, Estados Unidos, comprobó las repuestas cerebrales de voluntarios a los que se les dieron dos almohadillas para oler.

La primera contenía el sudor de 40 personas que se iban a lanzar en paracaídas por primera vez, y la segunda el de un grupo de individuos que no estaban sometidos a ningún estrés.

Los investigadores comprobaron que el sudor de los paracaidistas produjo señales en las partes del cerebro de los voluntarios asociadas con el miedo, aunque no está claro si realmente sintieron miedo.

Alguna de las posibles aplicaciones de este descubrimiento son algo siniestras, sobre todo teniendo en cuenta que ese estudio fue financiado por la sección de investigación del Departamento de Defensa de Estados Unidos

Otros estudios más inocentes han sugerido que algunas clases de sudor masculino pueden calmar a las mujeres.

"Si comprendiéramos cómo responde el cerebro a las sustancias químicas humanas, en un futuro podríamos tratar algunas patologías", afirma Ivanka Savic, investigadora del Instituto Karolinska de Estocolmo, en Suecia.

El tratamiento de la esquizofrenia podría mejorar si se comprendieran mejor las feromonas humanas, ya que hay evidencias de que tienen la habilidad de cambiar los estados de ánimo.

También podría ser útil en los casos de autismo, que afecta la habilidad de comprender las emociones humanas.

En cualquier caso, descifrar el deseo humano y decodificar el amor es lo que más llama la atención del público.

Señales cerebrales

Algunas teorías suenan mucho más sugerentes que otras: un estudio asegura que el olor que emana de una mujer que amamanta aumenta el deseo sexual de las otras mujeres.

Ello podría deberse al hecho de que en las primeras comunidades humanas tenía sentido tener a los hijos al mismo tiempo.

Pero la mayor parte de las investigaciónes se han centrado en dos sustancias: una llamada 'androstadienone', que se encuentra principalmente en el sudor masculino, y el 'estratetraenol', que se halla en la orina de las mujeres.

Algunos estudios han mostrado que la 'androstadienone' puede enviar señales al cerebro de las mujeres, aunque no está claro si ello modifica su comportamiento.

En cualquier caso, los científicos sugieren que nuestros antepasados cambiaron a la visión en color hace 25 millones de años, momento en el que dejamos de utilizar las feromonas como una herramienta para hallar pareja.

Pese a ello, no hay duda de que el olor continúa jugando un papel importante.

Hay bastantes evidencias de que cada unos de nosotros emanamos un olor exclusivo en base al que parejas potenciales deciden si somos adecuados genéticamente para ellas.

"Una vez se produce el contacto inicial, hay un intercambio de señales químicas", afirma el doctor Jacobs.

"Ello puede llevar a que haya una mayor unión en la pareja, aunque desafortunadamente no deja mucho espacio para el amor".

290308 - Oliendo el peligro

Los seres humanos podemos aprender a detectar el peligro en cambios sutiles de los olores, según afirma un grupo de investigadores de Estados Unidos.

Los científicos descubrieron que los voluntarios de un estudio que no eran capaces de diferenciar entre dos olores similares, podían hacerlo fácilmente después de que se les aplicaran descargas eléctricas al mismo tiempo que percibían uno de los olores.

La investigación estadounidense, publicada en la revista Science, sugiere que nuestros antepasados desarrollaron esta la habilidad para mantenerse alejados de los predadores.

Los 12 voluntarios que participaron en el estudio fueron expuestos a dos olores de hierba y, en un principio, ninguno de ellos era capaz de detectar diferencias.

Pero después de que al percibir uno de los olores se les aplicaran descargas eléctricas, los voluntarios desarrollaron la habilidad de diferenciarlos.

Cuestión evolutiva

Según el doctor Wen Li, de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, en Chicago, se trata de una cuestión "evolutiva".

Wen afirma que tenemos una gran sensibilidad a la hora de percibir en el ambiente que nos rodea "algo que es importante para nuestra supervivencia".

"Nos avisa que algo es peligroso y que le hemos de prestar atención", dice.

En el estudio, los escáneres cerebrales practicados en los voluntarios detectaron, antes y después de las descargas eléctricas, claras diferencias en un área del cerebro llamada cortex olfativo.

La doctora Geraldine Wright, de la Universidad de Newcastle en el Reino Unido, ha llevado a cabo estudios similares con animales y afirma que, fundamentalmente, el sistema olfativo humano está diseñado de la misma manera.

Según Wright, la sensibilidad de la nariz de los humanos no es muy inferior a la de otras especies.

"Podemos distinguir una gran cantidad de olores diferentes (...). Si el cerebro ha de recordar algún detalle para evitar un peligro, lo hará rápidamente", afirma la doctora.

300908 - Pronto, una nariz artificial

Durante años la ciencia ha tratado de desvelar el misterio de cómo nuestra nariz es capaz de reconocer una gama infinita de olores.

Ahora, gracias a un nuevo hallazgo científico, quizás estamos cerca de encontrar la respuesta.

Investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en ingles) en Estados Unidos, encontraron la forma de producir en masa receptores olfativos en el laboratorio.

Y esto, dicen, podrá conducir a la creación de "narices artificiales" que tendrían numerosas aplicaciones médicas y tecnológicas, como la detección de bombas y drogas en aeropuertos.

El hallazgo, dicen los científicos en la publicación Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS, Actas de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU.), podría reemplazar en el futuro a los perros de búsqueda y detección.

"El olfato es uno de los sentidos más primitivos y más complejos" dice el profesor Shuguang Zhang, director del Centro de Ingeniería Biomédica del MIT y principal autor del estudio.

"Y continúa siendo un enigma", agrega.

Receptores

La principal barrera para estudiar el olfato, explica el investigador, es que hasta ahora no se ha logrado producir en el laboratorio suficientes receptores olfativos, las proteínas encargadas de detectar olores.

El olfato es uno de los sentidos más primitivos y más complejos y continúa siendo un enigma
Shuguang Zhang, Centro de Ingeniería Biomédica del MIT
La nariz humana puede detectar más de 10.000 olores distintos y para ello requiere cerca de 400 genes funcionales, mucho más de los que se requieren para cualquier otra función del organismo.

Los animales, en particular perros y ratones, tienen cerca de 1.000 genes de receptores olfativos.

Y gracias a esta variedad de receptores, el ser humano y los animales son capaces de discernir una gran variedad de aromas.

Cada olor activa múltiples receptores del sistema olfativo y ese patrón de activación produce señales químicas que el cerebro puede reconocer como un aroma en particular.

Hasta ahora, sin embargo, los científicos no habían sido capaces de aislar en el laboratorio un número suficientemente grande de proteínas para poder estudiarlas en detalle.

Eso se debía a que al retirarlas de la célula y colocarlas en soluciones acuosas, perdían su estructura.

Estructura

Los científicos pasaron varios años intentando desarrollar un método para aislar y purificar las proteínas sin que perdieran su estructura y su función.

Los perros utilizan unos 1.000 genes en su sistema olfativo.
Y al fin lograron desarrollar una técnica que involucra una síntesis libre de células y que utiliza un extracto de germen de trigo disponible en el mercado.

Así lograron producir un receptor y aislar la proteína a través de varias etapas de purificación.

Con este método -dicen los autores- "se pueden producir rápidamente grandes cantidades de proteína, suficientes para poder estudiar detalladamente su estructura y sus funciones".

Los científicos ahora planean trabajar en el desarrollo de una nariz artificial, que sería un dispositivo capaz de identificar una gama de olores.

Este aparato -dice el profesor Zhang- "podría usarse en medicina para el diagnóstico temprano de ciertas enfermedades que producen olores distintivos, como la diabetes o los cánceres de pulmón, vejiga y piel".

"Y también tendría una variedad de aplicaciones industriales", agrega.

291206 M Pérez, JJ Borrás y X Zubieta - ¿A qué huele el sexo?

Es indiscutible que el olfato juega un papel importante en las relaciones sexuales, incluso desde antes del cortejo. Independientemente de que se pueda percibir el olor de las feromonas, el cerebro humano detecta aromas, olores y esencias que aumentan o disminuyen la atracción de una persona a otra. El sentido del olfato funciona de forma distinta en cada uno.

Como en tantas otras cuestiones, para los olores hay gustos de todos los tipos. Vivimos en una sociedad próspera, en la que un gran número de personas tiene acceso al agua y a la higiene. Hay quienes afirman que vivimos en la cultura del jabón, aunque quizás exageran. Si bien es cierto que hemos llegado a un punto en el que algunas personas buscan ese olor a jabón por considerarlo el olor a limpio. Otros buscan la ausencia de olores. Y otros les encanta el olor que emana un cuerpo limpio, cuando se percibe su propia esencia.

En principio, el olor del cuerpo está especialmente determinado por el sudor. Y el mal olor, por el sudor descompuesto cuando la persona tiene falta de higiene. La transpiración no es la misma en todas las personas ni en todas las épocas del año. Para contrarrestar o evitar dichos olores, existen en el mercado todo tipo de desodorantes. Éstos pueden tener un olor neutro, pero también toda una gama de esencias, desde las más naturales hasta las más artificiales.

Además, los olores que desprendemos son distintos según la parte del cuerpo en cuestión: el pelo, el aliento, las axilas, los genitales, los pies... Y es verdad que el olor emanado por alguna de estas partes es el que puede resultar atractivo para otros. ¡Los olores del cuerpo, asimismo, van cambiando durante las relaciones sexuales.

A priori, es difícil saber si los olores que emanamos y que nos pueden gustar personalmente van a resultar atractivos a nuestro objeto de deseo. En la mayoría de los casos, para empezar tendremos que probar por medio de “ensayo y error” o −si hay más suerte− por “ensayo y acierto”. Algo que ayuda mucho es el feedback que damos y recibimos en este sentido. Sin embargo, puede producir un cierto pudor decir a alguien que su olor no nos atrae. Seguramente una buena idea puede ser recurrir al socorrido regalo de perfumes, colonias y demás artículos aromáticos que tanto se prodigan en Navidad.

¿Te gusta el olor del cuerpo o preferirías que no oliera a nada? ¿Hay partes del cuerpo cuyo olor te atrae en especial? ¿Qué tipos de olores te parecen más atractivos? ¿Cuáles te producen rechazo? ¿Te resulta estimulante el olor de algún perfume o colonia? ¿A qué huele el sexo para ti?

 


 

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