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090609 -
María Victoria
Romero - El control de la
información de los centros de poder presente en Internet. Las redes
sociales, donde todo se ve y todo se sabe, en el ojo de la tormenta.
(Ver: Facebook, o el espionaje privado organizado)
El que tiene la información tiene el poder y desde esa posición
asimétrica ideará diversos mecanismos y utilizará diferentes
herramientas para continuar ejerciéndolo. Es en ese afán por mantenerse
en el poder, donde aquel que lo concentra logra crear sus propios medios
de comunicación y utilizarlos como instrumentos para sus fines. Y es en
ese afán donde la censura, la omisión, la tergiversación, la supremacía
de una fuente sobre otra, prevalecen en la información que circula.
(Ver: “Reflexiones sobre Internet. La pecera ciberespacial”. APM
13/6/2007)
Desde el procedimiento óptico de Jeremías Bentham, considerado en el
siglo XVIII como la gran innovación para ejercer bien y fácilmente el
poder, pasando por la propaganda de Joseph Goebbels (el jefe de la
propenda nazi), los recortes de cinta de video tapes y las prohibiciones
de publicar o decir, el poderío económico y político centrado sobretodo
en multinacionales, instaura de forma continua procedimientos de poder,
innovadores, diversos, eficaces para socavar los principios de
expresión, libertad y democracia.
Adaptado a las nuevas tecnologías, el control de la información logró
infiltrarse en el ciberespacio. Días atrás se conoció la noticia de que
la conocida red social Facebook, con millones de usuarios en el mundo,
cambiaba las políticas de uso y se adjudicaba de forma perpetua los
derechos comerciales del material que sus usuarios subían y compartían
en la red.
La noticia causó críticas y revuelos dentro y fuera de la “República de
Facebook” que obligaron a Mark Zuckerberg, joven dueño de la red, a
retornar a las condiciones previas de uso mientras “se resuelven los
temas que la gente ha propuesto”, escribía el muchacho en su blog.
Facebook es un sitio web de redes sociales creado por Zuckerberg en 2004
como plataforma para conectar a estudiantes de la Universidad de
Harvard, donde el muchacho estudiaba. Pero la idea de Zuckerberg pronto
se convirtió en un boom, extendiéndose a otras universidades
estadounidenses hasta que, en 2006, se abrió al público. En apenas un
año, el invento del estudiante de Harvard se convirtió en uno de los
sitios con mayores visitas de la web. En noviembre de 2008, la propia
web de estadísticas de Facebook, contó más de 175 millones de usuarios
activos en todo el mundo.
Facebook no para de crecer. Hace dos semanas, la empresa de medición en
Internet Compete.com la catalogó como el sitio web de redes sociales más
popular del mundo, con casi 1.200 millones de visitas en enero.
Compete.com publicó los conteos que muestran cómo Facebook se ubica en
primer lugar, seguido por MySpace y por el servicio de micro-blogging
Twitter que pasó del lugar 22 al tercero. MySpace recibió en enero 810
millones de visitas mientras que Twitter fue visitado 54.2 millones
veces, de acuerdo a datos ofrecidos por la compañía.
Desde Facebook explican que uno de los motivos de la crecida de usuarios
es que desde el año pasado se lanzó su versión en francés, alemán y
español para impulsar su expansión fuera de Estados Unidos.
En tanto, a comienzos de este año, Zuckerberg vendió a Microsoft el 1,6
por ciento de su empresa. El motivo de la venta: Bill Gates, el dueño de
la multinacional de informática, vio oro en polvo en la cantidad de
datos que se publican sobre gustos y preferencias. Un mega negocio para
una publicidad personalizada y on line que le pretende sacar plazas a
Google.
La red brinda posibilidades de que todo se sepa, desde el lugar de
trabajo, situación sentimental, educación, gustos musicales y hasta
simpatías políticas. En el “boletín”, se pueden hallar grupos de apoyo o
repudio a los presidentes de Bolivia y Venezuela, Evo Morales y Hugo
Chávez. Espacios de amor y odio a la presidenta argentina Cristina
Fernández, para las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) o
para el ex mandatario estadounidense George Bush. Incluso los genocidas
latinoamericanos Jorge Rafael Videla, Augusto Pinochet y Anastacio
Somoza, gozan de partidarios.
Miles de historias se conocen en Facebook, ya que lo privado pasa a ser
público y la red social ejerce control sobre todo lo publicado en la
plataforma. Este último enunciado fue el detonante de miles de críticas
contra Mark Zuckerberg.
Es que el pasado 4 de febrero, el joven empresario introdujo sin aviso
perceptible una serie de arreglos al pocas veces leído terms of service
que establece las condiciones de uso. Allí, Zuckerberg fijaba que se le
otorgaba a Facebook “el derecho irrevocable, perpetuo, no exclusivo,
transferible y mundial de utilizar, copiar, publicar, difundir,
almacenar, ejecutar, transmitir, scanear, modificar, editar, traducir,
adaptar, redistribuir cualquier contenido depositado en el portal".
Si bien esa cláusula preexistió siempre en la plataforma, Zuckerberg
eliminaba un principio de privacidad, aquel que aseguraba que el
contenido de un espacio podía ser borrado del portal en cualquier
momento. “Si usted lo borra, el derecho acordado a Facebook evocado
antes vencerá automáticamente, aunque la empresa puede conservar copias
archivadas", fijaba la plataforma.
La desaparición de esas oraciones en las condiciones de uso significaba
que se le cedía (incluso post mortem) a Facebook la propiedad comercial
de todo aquello que se subía a la plataforma. Incluso si entre los
miembros de la red, se encontraban artistas, hubiesen estado condenados
también a conceder el derecho de sus creaciones a Zuckerberg.
Si bien el joven millonario debió abandonar esas pretensiones de control
de la información, lo hizo de forma momentánea hasta tanto se decida lo
mejor para todos en Facebook. El intento de cambio en las políticas de
uso convertía en legal lo ilegal: almacenar los datos de los usuarios.
Al momento que alguien da de baja su perfil, la empresa no borra la
información, porque si el usuario decide nuevamente dar de alta su
cuenta, de inmediato sus datos aparecen en la red. Entonces, con esos
cambios los datos hubieran pasado legalmente a ser parte de Facebook.
No es la primera vez que aparecen roces en Facebook por el control de la
información. En 2007, el proyecto Beacon que pasaba información sobre la
actividad de usuarios a compañías de publicidad debió ser abortado luego
de las críticas de los integrantes de la red.
Ese manejo en la información privada de los usuarios induce a
representar a la red social como el Gran Hermano omnisciente y virtual
que todo lo ve y todo lo sabe. Si bien los datos aislados de cada
persona que sube su perfil a Facebook no tienen valor, sí lo tiene la
información de millones de usuarios, sobre todo en términos financieros
y políticos.
Es por ello que la mayor preocupación radica en reflexionar cómo una vez
más desde los centros de poder se busca el dominio y el control de la
información desde una arista de las nuevas tecnologías, como lo
constituyen las redes sociales. Evitar la desinformación para el caso de
las redes sociales e impedir el control de cada espacio gratuito y
democrático para Internet, es un desafío para aquellos que buscan
hacerle frente a esa parte hegemónica y poderosa que intenta liderar y
concentrar el mundo. -
APM
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