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Más
placer en la penetración
260209 -
La Nación -
No es cuestión de llegar, entrar y salir. Hay
que esperar y buscar la mejor forma de hacerlo. No da lo mismo
cómo. Importa su ritmo, el tiempo que permanezca adentro. No
hablamos de una visita cualquiera, se trata de la penetración
vaginal y de las formas en que el pene entra o sale de allí en
función del placer que se busca.
Los expertos orientales, que de esto dan cátedra, sostienen que
la primera claridad en el tema es saber que los ritmos y las
formas deben ser alternados. “El hombre debe alternar de forma
variada y discontinua las diferentes formas de penetración, es
decir, tanto las superficiales como las profundas”, dice el
Kamasutra. ¿Para qué?, se preguntará, si el
clítoris y el
Punto G están donde están y para un hombre la tracción sobre
su
pene le provoca placer y llega al orgasmo sin tanto trámite.
Bueno, eso no es falso, pero el acto sexual no es un acto
mecánico, tiene su ciencia y para encontrarla, hay que jugar,
innovar y siempre buscar nuevas maneras de llegar al placer. El
Kamasutra habla por ejemplo de empezar con nueve
penetraciones superficiales y una profunda para que la mujer
empiece a sentir “cierto grado de placer”. En la medida que se
hace, lentamente el hombre se adaptará a estas formas en función
de su pareja y de su propio placer. Cambiará el ángulo de la
penetración y el ritmo de las mismas según como lo vaya
experimentando.
El
Kamasutra ocupa el verso, hace poesía aludiendo a la
naturaleza y a las dinámicas esenciales de la vida para hablar
de las nueve formas con las que un hombre debe consumar a una
mujer. Distráigase con ellas y mientras lee, imagine haciéndolo
o que se lo hacen. Vuele como una gaviota:
* Mover la tija de jade de arriba a abajo como un caballo
salvaje que hace el salto de la cabra para cruzar un riachuelo.
* Movimiento de penetración rítmico parecido al de las gaviotas
jugando con las olas.
* Alternar rápidamente penetraciones profundas y superficiales
como una gaviota picoteando los granos de arroz en un mortero.
* Encadenar de una forma regular penetraciones profundas y
superficiales como si de grandes piedras hundiéndose en el mar
se tratara.
* Penetrar la vagina lentamente como la serpiente se desliza
dentro de su guarida para hibernar.
* Proporcionar pequeños golpes rápidos dentro de la vagina como
cuando una rata asustada se introduce en su guarida.
* Sacar lentamente el
pene y después penetrar la vagina como el águila al atrapar
una presa en plena huida.
*Penetrar la vagina procurando rozar la parte superior con el
prepucio como un velero cortando el viento.
Si estas campestres explicaciones no fueron suficiente, las que
siguen son bastante más explícitas:
* Penetración simple o hacia delante: Ambos órganos genitales se
hallan opuestos el uno al otro y se produce la penetración. Esto
sería la forma tradicional, uno frente al otro.
* La Fricción: El pene tomado por la mano se hace oscilar dentro
de la vagina, acentuando la fricción en la zona de los labios
vaginales.
* La horadación: La vagina está hacia abajo y el pene golpea y
roza fuertemente la parte superior de ésta.
* Fricción: En la misma situación el
pene frota contra la parte inferior de la vagina.
* Presión: El pene presiona la vagina durante un largo intervalo
de tiempo.
* Golpe: El pene sale de la vagina y entra bruscamente golpeando
fuertemente el fondo. La salida proporciona más vigor al pene y
retrasa el espasmo en el hombre, mientras acelera el de la
mujer.
* El Golpe de Verraco: El pene golpea solamente una parte de la
vagina.
* El Golpe de Toro: El
pene en su penetración golpea a la vez los dos lados de la
vagina.
* El movimiento del Gorrión: El pene va y viene dentro de la
vagina, sin salirse, en forma de contracciones muy rápidas.
Con estos ejemplos tendrá suficiente entretención por largo rato
o días. Los orientales que practican el sexo tántrico pueden
estar varias horas en esto sin entrar en la monotonía, sino todo
lo contrario. Busque sus propios animales en que inspirarse y
vuele como una gaviota que picotea su comida y la disfruta.
260209 -
Más placer en la
penetración - Joan Casanova Coll -
Tu
sexualidad
Lo primero cuidar la propia actitud, no poner en el coito
demasiadas o exageradas expectativas, de unión física o
espiritual, de madurez personal, de tener orgasmos simultáneos,
o de demostración de amor. Las expectativas suelen llevar al
fracaso. Tener sentido del humor ante cualquier percance. Por
supuesto no hacerlo nunca sólo para satisfacer a la pareja, todo
lo contrario, hay que desear y disfrutar lo que se hace, y la
otra persona debe percibirlo así. Apartar la falsa creencia de
que se debería alcanzar el
orgasmo sin dificultad. Asegurarse de que hay una alta
excitación y una lubricación natural suficiente, de lo contrario
no hay que dudar en procurarse
lubricante artificial. Procurar que no sea la única práctica
sexual ni el objetivo en sí. Saber que la mayoría de sensaciones
placenteras en la mujer provienen de la estimulación del
clítoris, el cual tiene una porción interna que recibe
agradable presión en el coito, por lo que su estimulación
simultánea con una mano o los dedos a veces ayudará.
A este respecto, las posturas que estimulan algo el clítoris
durante el coito son aquellas en que la mujer está arriba, o su
pareja detrás o a su lado. Es decir que lograr el
orgasmo sólo con estímulo vaginal es más bien raro, y
dependerá de factores como el grado de unión emocional, la
adaptación del
pene (forma y tamaño) a esa vagina concreta, la cantidad de
lubricación vaginal, la fuerza de los músculos pélvicos
femeninos, la estimulación del llamado
Punto G cuando está presente, y la sensibilidad de la
vagina. Esta sensibilidad es distinta en cada mujer, el hombre
deberá tener tacto y observar si a ella le va mejor unos
movimientos suaves y poco profundos, o lentos y muy profundos, o
vigorosos, etc. Dado que no todas las zonas de la vagina tienen
la misma sensibilidad, cambiar de postura puede llevar a
explorar otros puntos interiores, cuando se siente poco placer;
por cierto, no repetir demasiado la postura del misionero, que
no siempre la lleva al
orgasmo, y no olvidarse de la postura "perrito" o por
detrás, de hecho más natural. También ayuda mucho que la mujer
se haya auto explorado o
masturbado en el pasado, ello la ayuda a ser consciente de
las respuestas de su propio cuerpo y a romper bloqueos o
disociaciones a veces impuestos por la educación y que podrían
llevarla a no sentir nada o a sentir dolor.
Naturalmente, igual que para el sexo en general, el estado
emocional es crucial. Si se tiene sexo con una nueva pareja, o
estando profundamente enamorados, o con una persona que hallamos
extremadamente atractiva, el cerebro provocará un estado de
intensa excitación física, lo cual afectará positivamente
incrementando el placer experimentado. Todo ello lleva a afirmar
que muy a menudo, si no siempre, la plena satisfacción o la
posibilidad del
orgasmo femenino vendrá determinada más por el estado
emocional o los pensamientos, que por la pura estimulación
física o visual, aunque ésta es necesaria, claro. A menudo
también gozará más con la cercanía e intimidad del acto sexual
que con las sensaciones físicas. Para la mujer cuenta más la
idea de lo que está haciendo o con quién lo está haciendo, que
el acto físico.
Respecto al hombre y su pene, no hay que esperar siempre que la
erección será duradera y que estará sin eyacular largo rato.
El hombre también está sometido a sus propias presiones, así que
si la mujer es comprensiva y no le exige demasiado, él acabará
funcionando mejor. Por ejemplo, ella no debe creer que un
pene rápidamente erecto sea la prueba de que él la encuentra
atractiva y deseable, es un error frecuente y muy dañino.
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