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. Fantasía sexual

180309 - Josep Tomás - El Mundo - Tengo nuevo trabajo. Cuando llegue el momento, ya os contaré. Y lo vais a flipar. Por lo pronto, estoy encantado con el hecho de tener nuevos compañeros de redacción. Llevaba tantos meses escribiendo en casa que ya había empezado a hablar con mis electrodomésticos (una simpática forma de hablar solo).

Lo bueno de compartir espacio y tiempo con un grupo nuevo de personas es que, teniendo en cuenta que mi fama me precede, a los cuatro días las conversaciones de pasillo o sobremesa han escorado lenta pero decididamente hacia terrenos sexuales.

Puedo hablar de otros muchos temas (política, linces ibéricos, cotilleos y maldades), sin embargo, el sexo siempre tira mucho y se supone que un servidor da buen rollito cuando comenta estos temas. Total, que no paramos. Ya tengo a medio equipo ejercitando el músculo pubo-coccígeo y al otro medio mirándonos raro. Sea como sea, hoy ha salido en una conversación el tema de las fantasías eróticas, un fenómeno que se supone típicamente masculino y que denota muchas carencias sexuales. Y nada más lejos de la realidad. Las fantasías no están relacionadas exclusivamente con ningún género ni sólo son producto de estados carenciales sexuales. Todos las tenemos y, lo más gracioso del caso, es que no siempre llevan implícito el deseo de llevarlas a cabo. De hecho, muchas veces se fantasea con situaciones sexuales opuestas a la opción sexual, las creencias o la escala de valores propios. Quizás por esta razón, cuando te lías la manta a la cabeza y las llevas a cabo, el resultado es bastante frustrante, decepcionante o, directamente, de un mal rollo de dimensiones bíblicas. Es el caso, por ejemplo, de muchas fantasías relacionadas con prácticas homosexuales (en el caso que no se sea homosexual, claro) o con el sexo en grupo. Más de un trío u orgía son interrumpidos por sollozos o pucheros de alguno de los instigadores o promotores del experimento (basado en hechos reales).

Cuando hablamos de fantasías sexuales, femeninas o masculinas, se perciben ciertas diferencias, sobre todo por lo que respecta a las características y tipología de las mismas. A pesar de todo, en todos los ránkings de fantasías eróticas el primer lugar lo suele ocupar hacer el amor con otra persona que no sea la pareja, ya sea hombre o mujer. Los cuernos imaginarios están a la orden del día, aunque sólo se trate de infidelidades sexuales (las más tolerables según mi punto de vista, qué queréis que os diga, puntito moderno que tiene uno).

Entre los hombres heterosexuales, la fantasía sexual más habitual y recurrente consiste en realizar un trío, siempre y cuando el único miembro viril del triángulo sea el suyo. El lesbianismo sobrevenido en la pareja está muy bien valorado en estos casos. Entre las mujeres, en cambio, las fantasías sexuales más habituales tienen que ver con el lugar dónde practicar sexo. No necesariamente tienen que ser playas paradisíacas o entornos exóticos. Una mesa de billar, un ascensor o la barra de un bar suelen ser los marcos incomparables más imaginados para dar rienda suelta a todo tipo de bajas pasiones. Llama también la atención la aparición en muchas listas de fantasías situaciones incómodas y de difícil explicación racional como puede ser el hecho de practicar sexo de manera violenta con varios hombres a la vez o acostarse con el marido o el novio de una amiga (si es la mejor, punto de partida). También hay que señalar que cuñados, cuñadas y parentela política en general y cercana, figuran en el top ten de oscuros objetos del deseo. Pero bueno, para eso son fantasías... Que no cunda el pánico.

180309 - Fantasía sexual - Sexología - Una fantasía corresponde a una representación mental de algo que hemos vivido o simplemente que creamos en nuestra mente o adornamos de la forma más conveniente y convincente para nosotros mismos.

Si el contenido de tal fantasía produce una excitación sexual, hablamos de fantasías sexuales, aunque éste no sea explícitamente sexual (puede ser romántico o sensual...)


Las fantasías sexuales, por tanto, suelen ser una forma de excitación sexual a través de nuestra actividad de creación o reproducción mental, y tienen carácter individual y propio.

Y ¿para qué sirven? Nos ayudan a excitarnos en momentos de difícil concentración, de bajo deseo sexual, en actividad sexual solitaria (masturbación) o para encauzar nuestra sexualidad, en la orientación deseada.

En ocasiones las fantasías nos hacen dudar sobre nuestra orientación, sobre nuestra fidelidad o sobre nosotros mismos. Tenemos que tener en cuenta que la fantasía no es la realidad y que tampoco tenemos que llevarla a ella.

Para entender explícitamente esto, valga el siguiente ejemplo: usted puede ir un día cualquiera en el transporte público, ser apretujado o pisado reiteradamente por alguien y desear ahogarlo allí mismo, incluso de forma divertida y como desahogo puede imaginarlo pero creo que estará de acuerdo en su escaso deseo real de llevarlo a cabo. Pues, en el caso de las fantasías sexuales puede llegar a ser lo mismo, el resultado de imaginar algo puede no tener nada que ver con realizarlo. Lo bueno y positivo de ellas, es que podemos experimentar con la variedad sexual y salirnos creativamente e ir más allá de los límites de la realidad.Saber que pertenece al mundo peculiar e individual de la imaginación, donde el placer proporcionado es el resultado de la perfección de la situación imaginada y de lo prohibido o poco permitido de esa situación. Realizar una fantasía podría en algunos casos ser una experiencia poco gratificante o dolorosa y en otros casos ser un riesgo para nuestra relación de pareja. La realidad lleva componentes, no tan perfectos ni adaptados a nuestro placer, esto puede ser un aliciente o una decepción.

A veces las fantasías se comparten con la pareja y resultan enriquecedoras para la relación, en otras ocasiones toman formas de juegos escénicos que sirven para revitalizar la vida sexual de la pareja. Pero no olvidemos que no podemos obligar al otro a que haga aquello que le disgusta, desagrada o molesta.

Según Masters y Johnson, las fantasías pueden surgir en diferentes contextos, de forma intencional para pasar el rato, para poner un cierto ánimo o chispa sexual en un momento concreto o simplemente de forma espontánea o accidental.

Y según los mismos autores:

* Surgen de un hecho conocido, película, hecho real, libro.
* Surgen de un tema preferido, es un tipo concreto de fantasía.

Las fantasías o la creación de visualizaciones, con contenido sexual específico, como el verse a sí mismo realizando un contacto sexual con éxito (según el problema presentado), son herramientas que en un momento determinado se llegan a utilizar como parte de las estrategias de superación de un problema sexual.

Pero también podemos resaltar algún aspecto no positivo de las fantasías sexuales, según Mª Dolores Avía, personas con baja autoestima, en lo referente a su atractivo sexual tienen dificultades para imaginarse deseadas por alguien, sus imágenes pueden estar cargadas de situaciones de fracaso o ridículo y acompañadas de ansiedad.

Esta misma autora en su capítulo ACTIVACIÓN Y EXCITACIÓN SEXUAL

(Guía de la sexualidad, ver bibliografía). Cita un estudio realizado con estudiantes universitarios(Avia, Carrillo y Rojo, 1990) donde los individuos que representan diferentes roles o papeles en su medio social tienden a pensar más sobre sexo y a imaginarse en más variabilidad de situaciones sexuales, considerándose más atractivos,que aquellos individuos que consistentemente se representan solo a sí mismos.

Hay muchas clasificaciones de las fantasías sexuales, especialmente si nos basamos en el contenido. Aquí vamos a reseñar la que se muestra en el video: A manual of sexual fantasy, presentado por Cristine Webber (asesora y periodista)

En esta cinta, se tratan las fantasías sexuales desde la perspectiva de "sueños diurnos", importantes para mantener y tener una buena salud sexual, una vida sexual más satisfactoria y fuera de todo carácter raro o pervertido. (Creo que a éstas alturas, es positivo añadir que hay excepciones sobre éste punto y consideraciones distintas a las expuestas, de otros profesionales: nota hecha por el autor del articulo)

Siguiendo, con la clasificación, se distinguen cuatro tipos:

* Íntimas.
* Exploratorias.
* Impersonales.
* Sadomasoquistas.

Las fantasías sexuales intimas:

Serían con la pareja y cambiarían el lugar de realización de la actividad sexual a otro desconocido, más romántico o simplemente más excitante. También pueden incorporar variaciones sexuales poco habituales en esa relación, como el sexo oral o anal o la masturbación mútua.

Las fantasías sexuales exploratorias:

Parecen ser más comunes en hombres que en mujeres.

Incluyen elementos nuevos, como otras personas, en la relación de pareja.

Es fantasía de relaciones en grupo o con componente bisexual, cambios de pareja. Etc.

Las fantasías sexuales impersonales:

Se denominan así puesto que se consigue la excitación, a través de una situación, un juguete sexual o un fetiche. Ejemplo de éstas situaciones serían el vouyerismo, la estimulación con artilugios sexuales, pornografía. etc.

Las fantasías sadomasoquistas:

Son fantasías de juego de poder, donde la excitación se produce por el sometimiento o la dominancia, el dolor esta controlado y la situación también. Si se llevan a cabo suele haber acuerdos entre los miembros de la pareja para parar la situación.

Es importante reseñar que no existen datos científicos que demuestren que un determinado tipo de fantasía sexual, revele detalles sobre la conformación psicológica de la persona. Nuestros valores personales y sociales pueden diferir de nuestras fantasías, al igual que los personajes interpretados por el actor pueden no tener nada que ver con la personalidad real del mismo. (Masters, Johnson y Kolodny, 1987).

Por último consideraremos algunas pautas para aumentar la capacidad de fantasear (basado en Heiman-Lopiccolo)

* Imaginar y poner atención en los detalles. Los pequeños detalles, como el lugar, el color de la ropa, un perfume. Son lo más importante para crear una fantasía.
* No tiene por qué ser un gran relato, pueden ser imágenes breves cargadas de contenido personal.
* Lo que a cada uno le excita, es puramente individual y no tiene por qué ser explícitamente sexual, puede ser romántico, sensual...

Bibliografía utilizada


Video:Better sex III: A manual of sexual fantasy (copright Paradox.1993)

Colecc.Secretos de la pareja.edit Planeta Agostini.

Barbach L. Los secretos del orgasmo femenino. Martínez Roca .1991.

Heiman-Lopiccolo.Para alanzar el orgasmo. Grijalbo.1989.

Labrador F.y colabs. Guía de la sexualidad. Espasa calpe.1995.

Lloyd J.E.Los cinco sentidos del sexo. Martínez Roca.1993.

Masters.W y Johnson V.El vínculo del placerGrijalbo.1988.

Masters W., Johnson V.y Kolodny R.La sexualidad humana. Grijalbo.1988.


 

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