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En busca del punto G (masculino)

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. Cómo estimular el punto G masculino
. Instrucciones para encontrar el punto G masculino

080909 - Jospe Tómas - Mi padre es una de las personas más pragmáticas que conozco. En una ocasión, al salir de un hospital tras someterse a una dolorosa y humillante colonoscopia, me dijo: "ahora sí que no entiendo a los maricones". Para quitarle hierro al asunto y hacerle ver la burrada que acababa de decir le dije: "eso es que te lo han hecho mal". Y nos reímos a carcajadas porque, al fin y al cabo, el humor negro siempre ha sido marca de la casa. Mientras abandonaba el recinto sanitario con mi padre agarrado a mi brazo andando como John Wayne en busca de su caballo, pensé en cómo hemos cambiado los hombres en este país. Algunos. No muchos. Pero por algo se empieza.

No era el lugar ni el momento, ni posiblemente el interlocutor más adecuado, para hacer una encendida defensa de las posibilidades sexuales del esfínter anal, desde luego. Y mucho menos intentar hacerle entender que una prueba médica tiene lo mismo que ver con el sexo anal que la matanza del cerdo con el mostrador de una charcutería.

En cualquier caso, es indiscutible que el terror atávico del género masculino hacia cualquier tipo de maniobra estimulante en esa zona del cuerpo se dio de bruces con la realidad el día que se supo que el punto G de los hombres se encuentra en el interior del ano, concretamente en la próstata. Muchos tiraron la toalla definitivamente y entendieron que se irían al otro barrio sin jamás haber experimentado un orgasmo de dimensiones cósmicas. Eso sí, con el culo intacto. Otros decidieron ponerse manos a la obra y olvidar prejuicios e ideas preconcebidas que confunden culo y témporas, o hablando más claro, determinadas prácticas con la orientación sexual de una persona.
 

Aunque este artículo sea el último hasta el mes de septiembre, no es mi intención dar a entender que estoy encomendando una tarea extraescolar veraniega, como los libros de ejercicios para el periodo vacacional de los niños. Ni mucho menos. Aunque agosto es un mes que se hace muy largo, cada uno mata el tiempo como quiere. Sin embargo, si a alguno le pica la curiosidad, que sepa que ciertos lubricantes y juguetes sexuales pueden ser la mejor manera de combatir la monotonía del ferragosto, como dicen los italianos, indagando aspectos ocultos, ignotos y olvidados de nuestra anatomía.

Aunque existen en el mercado multitud de estimuladores prostáticos pensados para el público masculino, el Rude Boy es uno de los más conseguidos. Su tamaño, razonable y nada aparatoso, permite ser usado sin necesidad de emplear lubricantes para prácticas extremas. Además, su forma anatómica permite llegar al quid de la cuestión, o sea al punto P (el punto G masculino), sin necesidad de mapas o GPS. Acompaña al invento una cápsula vibratoria que favorece, y mucho, su labor estimuladora.

Con un poco de tiempo y algo de paciencia, el descubrimiento del punto G no es una quimera ni un imposible. Tanto si decidís salir en su busca como si preferís quedaros en casa o ir de vacaciones al sitio de siempre. - El mundo
 

080909 - Cómo estimular el punto G masculino

El primer paso a la hora de estimular el punto G masculino es lograr sentirte cómodo. Darte una ducha previamente puede ayudarte a relajar el proceso, por lo que será bueno que comiences con un buen baño caliente.

Si quieres ir un poco más lejos, la práctica de enemas no es algo alocado, y podrías optar por incorporarlos a tu rutina.

Una vez que estés listo para la estimulación, hay una cantidad de métodos diferentes a los que puedes recurrir, aunque lo mejor será mantener la simpleza si eres un novato: un dedo será suficiente para los principiantes.

En cualquier caso, será necesario que tengas la mano lubricada en forma abundante. Busca uno de esos lubricantes diseñados especialmente para los jugueteos anales.

Se requerirá de un poco de experimentación para descubrir qué te gusta más en términos de estimulación.

Vuelve a colocarte en una de las posiciones que mencionamos antes (recostado de espaldas con tus piernas levantadas) y repite los pasos que utilizaste para localizar la próstata.

Ahora que ha llegado el momento de la estimulación, ten en mente que las técnicas son numerosas. Algunos hombres disfrutan de embestidas suaves, y otros prefieren realizar una presión intensa y constante sobre la próstata.

Tal vez quieras combinar ambas técnicas o buscar algo completamente distinto. La clave pasa por darle a tu cuerpo la posibilidad de reaccionar y responder; tómate tu tiempo, el orgasmo resultante bien lo valdrá.

Es importante señalar que estos métodos pueden no resultar del todo agradables durante la primera exploración, y es algo absolutamente normal. Siempre puedes volver a intentar en el futuro.

Técnicas de estimulación del punto G masculino

· El dedo juguetón

Ya hemos hablado de esta técnica, pero nadie ha dicho que eres tú el único que puede realizarla. Lo creas o no, muchas mujeres disfrutan al llevar a cabo esta clase de estimulación, particularmente al ver el poderío de los orgasmos resultantes.

Si quieres intentar algo altamente erótico, dile a tu pareja que te practique sexo oral mientras te estimula la próstata.

Nuestra sugerencia: coloca los brazos contra el respaldo de un sofá e inclina el cuerpo hasta alcanzar un ángulo de 90º.

Separa tus piernas y deja que tu mujer se arrodille frente a ti. De esta manera ella podrá practicarte el sexo oral a la vez que estimula tu próstata.

· Beso negro

Hubo una época en que la mayoría de las mujeres no tenían idea de lo que era un beso negro. Por suerte, esos días han quedado atrás, y hoy casi todas están familiarizadas con esta técnica.

Si quieres agregar una dosis adicional de éxtasis a tu próxima sesión amatoria, simplemente sugiere la práctica de la técnica del beso negro.

Es muy sencillo, a decir verdad: cuando ambos estén recién salidos de la ducha, utilicen sus lenguas para lamerse los anos. La sensación es verdaderamente increíble, y es un hecho que van a disfrutarlo.

Nuestra sugerencia: magnifiquen el poder de tus orgasmos estimulándose manualmente el uno al otro durante el beso negro.

Juguetear con su clítoris debería llevarla a un clímax inconmensurable. Lo mismo te ocurrirá cuando ella te masturbe con su mano mientras te practica el beso negro.

· Estimulador anal

Si te gusta combinar el sexo y la estimulación prostática, los estimuladores anales son una de las opciones más sencillas y convenientes del mercado.

Éstos pueden usarse durante el sexo oral o durante el coito. Los estimuladores anales vienen en gran variedad de formas y tamaños, de modo que no necesitas preocuparte por el dolor o la incomodidad; simplemente elige el tamaño y la forma que satisfaga tus necesidades.

Nuestra sugerencia: si quieres experimentar algo realmente increíble, pon a trabajar tu músculo pubococcígeno mientras estés penetrando a tu mujer. Esto estimulará tu punto G en una forma que nunca habías imaginado.

Punto G, no sólo de las mujeres...

Gozar del punto G no es un privilegio de exclusividad de las mujeres. Tú también puedes hacerlo. Si bien no es de esperar que todos se sientan cómodos de inmediato con este tipo de exploración, es preciso dejar en claro que se trata de una práctica aceptable; de ninguna manera extraña o perversa.

El punto G masculino es una glándula capaz de propiciarte orgasmos que te harán perder la noción del mundo, del tiempo, y todos tenemos derecho a experimentar esa clase de placer.

Si no estás listo para este tipo de juego, es absolutamente comprensible y, desde luego, no es preciso que hagas nada que no deseas hacer.

No obstante, si tienes la cabeza abierta en cuanto a las posibilidades de la estimulación del punto G masculino, definitivamente vale la pena intentarlo. Comienza a trabajar en busca del mayor orgasmo de tu vida. - En Plenitud

 

080909 - Greta Von Batja - Instrucciones para encontrar el punto G masculino

Muchos hombres no se atreven a explorar esta posibilidad, pero los que lo encontraron dicen que vale la pena.

Sebastián se embarcó en una misión compleja. Quiere encontrar su punto G, o que se lo encuentren, porque no es fácil lograrlo con las propias manos. La buena noticia es que el punto G masculino, a diferencia del femenino que es rugoso y que se achica y se agranda haciéndose difícil de encontrar, el masculino decía, se halla en un lugar mucho más determinado: la próstata.

Y está ubicado exactamente a cinco centímetros de la entrada del ano, sobre la vejiga. Chicas, es una protuberancia del tamaño de una nuez que, haciendo presión como si se intentara tocar el pene desde adentro del cuerpo del caballero, debe ser fácil de encontrar y estimular.

Dicen que el adecuado toqueteo de la próstata provoca orgasmos más intensos, o diferentes, mayor excitación, erecciones más poderosas, eyaculaciones más potentes. No es un efecto mágico ni instantáneo, hay que atender simultáneamente la erección en cuestión. Hasta ahí la cosa es prometedora. El único problema es que los hombres, en general, temen que ir en busca del punto G los convierta en aprendices de homosexuales. Sebastián dice que superó ese temor y que prefiere animarse a explorar nuevos territorios de su anatomía.

"A mí los tipos me parecen demasiado peludos, demasiado grandotes y muy poco atractivos. No creo que un dedo en mi esfínter tenga el poder de hacerme cambiar tanto de opinión". Las anécdotas acerca de explosivas eyaculaciones en el consultorio del proctólogo, son más parte del mito que de la realidad.

Lo cierto es que sin excitación previa, la estimulación de la próstata sólo produce la secreción de líquido prostático, lo que no es realmente algo muy parecido a una eyaculación explosiva. Tranquilidad a la población: no es como tocar un botón y tener un orgasmo involuntario.

Sebastián dice que el origen de su renovada curiosidad por su propio punto G fue la experiencia de encontrar el de su chica. "Vi que ella la pasaba bomba y entonces pensé, si realmente valía la pena renunciar a la posibilidad de gozar mucho más para autoconvencerme de que soy muy macho. Porque a ella no le parece ninguna cosa gay de mi parte, en todo caso el prejuicioso era yo".

¿Te animás a pedirle a tu mujer que busque el punto G? ¿y vos, damisela, estarías dispuesta a encontrárselo?
 


 

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