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040909 -
Hoy como nunca la salud de la gente
está en manos de:
. La FarMafia internacional,
. Los Visitadores Médicos o APM (Agentes de Propaganda Médica) y
. Miles de médicos sobornables.
¿Por qué los gobiernos y los jueces están casi ausente?
040909 -
El hombre que enfrentó el gigante farmacéutico
Pfizer, la mayor compañía farmacéutica del mundo, está
"lamiéndose sus heridas" después de que acordó pagar una multa
sin precedentes de US$2.300 millones de dólares por prácticas
comerciales deshonestas en la venta de sus medicinas.
El caso contra la empresa, por promover fármacos para usos no
aprobados por las autoridades, se produjo como resultado del
acto de un informante interno que reveló a las autoridades las
actividades anormales de Pfizer.
John Kopchinsky era representante de ventas de
Pfizer. Tal como le dijo a la BBC, denunció a la empresa porque
"un día decidió simplemente que no podía seguir viviendo con sus
remordimientos de conciencia".
"Eramos 3.000 representantes de ventas a quienes se nos instruyó
promover un fármaco llamado Bextra" explica John Kopchinski.
"Y lo que los gerentes de ventas de Pfizer querían que
hiciéramos era descaradamente ilegal".
"Por ejemplo, la medicina (un antiinflamatorio) había sido
aprobada para venderse en tabletas de 10 miligramos como
tratamiento de artritis reumatoidea y osteoartritis. Sin
embargo, se nos instruyó promoverla para tratar dolor severo y
también promover entre los médicos la venta de dosis más altas".
"Así que algunos médicos estaban utilizando dosis de 20, 40, 60
y hasta 80 miligramos. Y 80 mg. es ocho veces más que la dosis
inicialmente aprobada por la Administración de Drogas y
Alimentos (FDA)", dice Kopchinski.
"Y en esta dosis en particular se está sometiendo
al paciente a toda una gama de efectos secundarios y a otros
factores que no han sido estudiados científicamente. Es decir,
literalmente no teníamos idea de lo que podría pasarle al
paciente".
En efecto, tal como lo establecen los demandantes, Pfizer
"promocionó Bextra para varios usos y dosis que la FDA había
rehusado validar debido a las dudas sobre sus riesgos".
Eventualmente el fármaco fue retirado del mercado en 2005 por
preocupaciones sobre su seguridad y sus efectos secundarios,
particularmente temores de que podía causar infartos y derrames
cerebrales.
Pero la empresa no sólo estaba promoviendo ilegalmente al Bextra.
El acuerdo civil establece que la farmacéutica pagó sobornos a
profesionales médicos para que recetaran, además del Bextra,
otros tres medicamentos: Geodon, un tratamiento para la
esquizofrenia, Zvyox, un antibiótico y Lyrica, un analgésico.
Contra el dolor
| "Algunos médicos
estaban utilizando dosis de 20, 40, 60 y hasta 80
miligramos. Y 80 mg. es ocho veces más que la dosis
inicialmente aprobada por la Administración de Drogas y
Alimentos (FDA)" -
John Kopchinksi |
El trabajo de John Kopchinski y de los otros
representantes de ventas de Pfizer consistía en visitar a
médicos, dentistas y otros profesionales de la salud, en
particular aquéllos vinculados con el tratamiento del dolor y
promover al Bextra.
"Se nos instruyó visitar las clínicas de dentistas y promover el
uso del fármaco para tratar el dolor después de una extracción
de dientes -dice Kopchinski- a pesar de que no hubo estudios
llevados a cabo en ese entorno particular".
"También se nos ordenó promoverlo con ortopedistas para que
usaran el fármaco pre y postoperatorio, a pesar de que tampoco
se estudió esa área".
"Y pensé: si yo fuera sometido a una cirugía no me gustaría que
me administraran un fármaco que no ha sido estudiado para este
síntoma particular".
"Y hubo otros ejemplos similares de instrucciones que se nos
dieron para usar tácticas falsas para vender el fármaco",
agrega.
Kopchinski afirma que no se trataba simplemente de "sugerencias"
de venta de la empresa. Eran -dice- instrucciones claras sobre
la forma como debía promocionarse y venderse el medicamento.
"Se nos pagaba US$50 por cada protocolo quirúrgico (plan
detallado de la actuación médica durante una cirugía) que
lográbamos obtener" dice el exrepresentante de ventas.
"Había representantes que obtenían 10 o 20 protocolos".
"Yo realmente estaba muy intranquilo haciendo este trabajo y
cuando el gerente de distrito nos preguntaba cuántos protocolos
habíamos obtenido y yo decía que ninguno, de inmediato se me
etiquetó como alguien que no formaba parte del equipo".
"También tenían otros calificativos para los que no seguíamos
las instrucciones de la gerencia: éramos malos comunicadores, no
sabíamos participar en equipo y no estábamos promoviendo la
marca de la empresa como se deseaba que lo hiciéramos", explica
Kopchinski.
Nadando contra corriente
Cada médico o especialista recibía la visita de tres
representantes de ventas, así que -como dice el ex empleado-
tratar de hacer lo correcto "era como estar nadando contra
corriente".
"Durante mi visita podía hacerle ver al médico las regulaciones
de la FDA y subrayar su uso aprobado de 10 mg. pero dos días
después iba a llegar otro representante y promover el uso de 20
u 80 mg. así era muy difícil hacer lo correcto cuando todos a tu
alrededor -vendedores, gerentes, directores- estaban promoviendo
el uso no autorizado del fármaco".
Eventualmente John Kopchinksi -veterano de la guerra del Golfo-
decidió enfrentarse al gigante corporativo y denunciar esas
prácticas ilegales.
"En el ejército se esperaba de mí que protegiera a la gente a
como diera lugar. En Pfizer se esperaba de mí que aumentara las
ganancias de la compañía a como diera lugar, incluso cuando las
ventas estaban poniendo vidas en peligro. Y no pude hacerlo".
Como lo establecen las leyes de Estados Unidos, Kopchinski
recibirá ahora US$50 millones por ayudar a exponer las prácticas
deshonestas de una corporación.
Pfizer, por su parte, declaró que lamenta sus pasadas acciones y
que aprenderá de ellas. -
BBC
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