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260111 - BBC - Un nuevo tratamiento de cirugía cerebral, la estimulación cerebral profunda (DBS, por sus siglas en inglés), podría ser la solución para pacientes que no responden a tratamientos convencionales para combatir la depresión o la hipertensión.

La terapia está siendo probada por investigadores en el Reino Unido como tratamiento para la depresión crónica y la hipertensión en ensayos clínicos separados.

El tratamiento involucra perforar el cráneo del paciente para implantar electrodos que emiten pulsos de electricidad para estimular áreas específicas del cerebro.

Es una especie de "marcapasos para el cerebro".

"Gran potencial"

La DBS ya ha sido probada con pacientes que sufren enfermedad de Parkinson y algunos científicos creen que la técnica tiene un enorme potencial para el tratamiento de otras enfermedades.

Los estudios están siendo llevados a cabo por investigadores del Hospital Frenchay, en Bristol, Inglaterra.

La primera paciente a quien se le implantaron los electrodos fue Sheila Cook, de 62 años, quien había padecido depresión crónica durante nueve años.

"Sólo quería que mi vida terminara. Era como estar un túnel oscuro donde no había luz al final, sólo oscuridad", dice la paciente.

En el caso de la señora Cook la DBS sólo tuvo un efecto beneficioso de corto plazo y la paciente fue sometida a otra operación, llamada neurocirugía estereotáctica para mejorar su estado.

"Un día me levanté en la mañana y pensé: 'Me siento diferente, quiero levantarme, quiero hacer cosas'. Y toda mi visión de la vida cambió", expresa Sheila Cook.

Los médicos, sin embargo, esperan seguir perfeccionando la técnica de DBS para no someter a los pacientes a la segunda operación, más radical, que recibió esta paciente.

La DBS funciona inhibiendo o estimulando los circuitos cerebrales que son específicos a la enfermedad que se desea tratar.

En el caso de la señora Cook, la DBS fue dirigida a los circuitos neuronales involucrados en la depresión, que son los que regulan las emociones, controlan la integración de las emociones con las funciones físicas e intelectuales y regulan los instintos del individuo.

Hipertensión

La técnica, sin embargo, también puede utilizarse dirigiéndola a otras zonas del cerebro que regulan otras funciones del organismo.

En una investigación publicada en Neurololgy (la revista de la Academia Estadounidense de Neurología) el profesor Nikunj Patel, especialista en neurología del Hospital Frenchay, contó de su sorpresa al descubrir que la DBS también podría ser un tratamiento potencial contra la hipertensión difícil de controlar.

El estudio involucró a un paciente que recibió DBS para tratar el dolor causado por la distrofia simpático refleja resultante de un derrame cerebral.

El hombre, de 55 años, había sido también diagnosticado con hipertensión en el momento del derrame, y su presión arterial seguía constantemente alta a pesar de los medicamentos para controlarla.

Aunque la estimulación cerebral profunda no alivió su dolor, los investigadores notaron que su hipertensión había bajado tanto que no necesitó seguir tomando los medicamentos.

En el caso de este individuo la DBS fue implantada en la región de la sustancia gris periacueductal del cerebro, que está involucrada en la regulación del dolor.

Tal como señala el profesor Patel todavía se deberán confirmar estos resultados, pero afirma "que la baja en la hipertensión fue una respuesta de la DBS y no el resultado de cambios en sus otras enfermedades".

Para comprobarlo los científicos retiraron el estimulador conectado a la DBS lo cual condujo a un incremento promedio de 18/5 mmHg en la presión arterial.

Cuando volvieron a conectar el estimulador, la presión disminuyó en un promedio de 32/12 mmHg. Y en pruebas repetidas se obtuvieron los mismos resultados.

"Este es un resultado extraordinario ya que la hipertensión afecta a millones de personas y puede provocar infarto y derrame cerebral" afirma el doctor Patel.

"Sin embargo, en una de cada 10 personas la hipertensión no logra ser controlada con medicamentos o los pacientes no toleran los fármacos", agrega.

"Necesitamos llevar a cabo más investigaciones para confirmar estos resultados en números mayores de pacientes, pero esto revela que la estimulación cerebral puede producir una disminución larga y sostenida en la hipertensión", expresa el científico.


 

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