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250811 -
BBC - Los
nueve meses en el seno materno, los más importantes de tu vida
¿Por qué una persona muere joven y otra no? El estilo de vida y
factores genéticos cumplen su rol, pero el profesor David Barker,
físico y epidemiólogo de la Universidad de Southampton (Reino
Unido) considera que una forma mejor de predecir la salud futura
está en el peso al nacer y cuánto indica del desarrollo dentro
del seno materno.
Las enfermedades del corazón, el cáncer o la diabetes, son
algunas dolencias crónicas que determinan la esperanza de vida.
La obesidad, el tabaquismo y el estrés también están implicados.
Sabemos que algunas de las causas de la muerte prematura están
vinculadas a la hipertensión o a desórdenes en el metabolismo
como la resistencia en la insulina, pero ¿por qué algunos lo
sufren y otros no?
La genética ofrece sus respuestas pero no explica por qué el
fallecimiento por enfermedades coronarias eran algo raro hace un
siglo y ahora es la causa más común en el mundo.
La búsqueda por fórmulas para prevenir estos desórdenes crónicos
ha fracasado. Pronto habrá 250 millones de clic diabéticos en el
mundo, muchos de los cuales ni tienen sobrepeso ni llevan una
vida sedentaria.
(Ver:
Las jóvenes y el
sexo oral)
Vegetariano, activo, delgado y diabético
Uno de los estudios más impactantes sobre las causas de la
diabetes se hizo en un área rural de India.
Allí, los campesinos llevaban aparentemente una vida modélica:
dieta vegetariana, mucha actividad física y hasta eran delgados.
Y sin embargo la diabetes era prevalente.
Estudios de largo plazo han demostrado que quienes tienen
desarrollan enfermedades crónicas se han desarrollado de forma
diferente en el seno materno y durante la primera infancia.
Su peso al nacer tendía a estar en el nivel más bajo de lo
considerado normal.
Parece que las personas fueran como autos. Pueden romperse si
son manejados por carreteras complicadas, pero sobre todo si
presentaron defectos de fábrica.
El desarrollo en el vientre de la madre marca la constitución
del ser humano, determina lo vulnerable que es a los problemas a
los que se enfrenta y cómo los afronta. Y todo eso, para el
resto de la vida.
(Ver:
Cómo los laboratorios convencen a los médicos para que receten
sus productos)
Herencia genética
Como cualquier criatura, el desarrollo en el seno materno y
durante la infancia viene moldeado por el entorno, y sobre todo
la alimentación.
La persona que se es no se determina en el momento de la
concepción, sino por el intercambio entre la herencia genética y
la alimentación que se recibe o no mientras se desarrolla.
"La persona que se es no se determina en el momento de la
concepción, sino por el intercambio entre la herencia genética y
la alimentación que se recibe o no mientras se desarrolla"
Si los genes cruciales no se activan durante la fase en que se
es un feto de forma adecuada, eso puede alterar la constitución
del no nacido por el resto de su vida.
La malnutrición y otros factores adversos también ralentizan el
crecimiento, y es por eso que las enfermedades crónicas están
asociadas al bajo peso en el parto.
Es una cuestión simple, se puede comprobar que alterar la dieta
de un animal en gestación resulta en crías con alta presión
arterial, obesas o incapaces de controlar el nivel de azúcar en
sangre.
La historia también muestra algunos ejemplos de la vida real en
humanos.
En la última fase de la ocupación alemana de Holanda durante la
II Guerra Mundial, el país sufrió una hambruna que duró
cinco meses que resultó en una caída generalizada en el peso de
los bebés en el momento del parto.
Los estudios sobre esperanza de vida de algunos de ellos, que
ahora tienen más de 60 años, muestran que han vivido con un
riesgo mayor al de sus hermanos de padecer hipertensión,
colesterol alto, enfermedades del corazón, diabetes y hasta
cáncer de mama.
Alrededor del mundo,
China, EE.UU.,
Europa y Medio Oriente, los registros de bajo peso al nacer
también han sido asociados a una menor esperanza de vida.
(Ver:
8 factores de riesgo para el derrame cerebral)
Periodos críticos
Como muchos seres vivos, el recién nacido se enfrenta a
numerosos desafíos y no tiene suficientes recursos como para
perfeccionar cada aspecto de su cuerpo. Así que los atiende de
forma jerarquizada.
El crecimiento del cerebro es prioritario y el desarrollo de
órganos como los riñones o los pulmones, que el feto no usa, se
deja de lado y pueden ser eclipsados por otras prioridades.
La mayoría de los órganos tiene un periodo crítico durante el
desarrollo en el que tienen que madurar.
Se trata de un momento breves que se da en fases diferentes para
cada sistema, la mayoría en el seno materno. Sólo el cerebro, el
hígado y el sistema inmunitario continúan desarrollándose tras
el nacimiento.
Si un órgano fracasa en madurar durante ese periodo crítico, las
consecuencias son permanentes. Por ejemplo, la capacidad de los
riñones de cumplir su función está determinada por lo que pase
en la semana 36 de la gestación, y puede ser medido por el
número de unidades en funcionamiento (nefronas).
Más nefronas es bueno porque eso reduce el riesgo de
sufrir
hipertensión. Pero para el feto, el riñón no es prioritario
porque se sirve del de la madre hasta que nace.
El no nacido es alimentado por el cuerpo de su madre. Pero esto
no significa sólo lo que la madre come cada día, eso sería una
estrategia demasiado peligrosa.
Aunque lo que come la madre importa, el desarrollo del bebé
depende también de los alimentos almacenados en el cuerpo de la
madre y de cómo los procesa, lo que a su vez depende de su
nutrición a lo largo de toda la vida.
Esto determinará la salud del bebé en su vida.
(Ver: Té verde contra la
obesidad)
Mejorar la nutrición
El peso del bebé en el momento del nacimiento refleja cómo fue
alimentado durante el embarazo y determina el riesgo de
desarrollar enfermedades crónicas a lo largo de su vida.
Es mejor pesar 3,2 kilogramos que 2,7; de la misma forma en que
es mejor 3,6 que 3,2.
Y es que eso implica que las variaciones en el suministro de
alimento por parte de una madre en estado de salud normal a un
bebé también saludable tienen enorme repercusión en su esperanza
de vida.
¿Qué se puede aprender de todo esto? La prevención de
enfermedades crónicas y el incremento de las posibilidades de
tener una vida más larga y saludable depende de la mejoría de la
nutrición de las mujeres jóvenes.
Muchos fetos todavía reciben una alimentación poco equilibrada e
inadecuada alrededor del mundo.
Las enfermedades coronarias, la diabetes tipo 2, el cáncer de
mama y otras dolencias crónicas se pueden prevenir. Su
incidencia no es inevitable ni viene determinada por la
genética. Son el resultado de un cambio de patrón en el
desarrollo humano.
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