En este duro
editorial el New York Time sugiere que
Bush y su grupo tienen algo que
esconder acerca de los atentados del 11 de SeptiembreLuchando por la verdad del 11 de Septiembre
(Ver original en inglés)
El gobierno de
George Bush, alérgico durante mucho tiempo con respecto
a la idea de que sea investigado por no haber prevenido los ataques del
11-S, ahora está haciendo todo lo mejor para enterrar la comisión, que
ha sido creada para revisar la conducta de Washington. Esto fue expresado claramente ayer,
de
una manera sutil por Thomas Kean, el gobernador anterior de Nuevo-Jersey, y Lee Hamilton, el miembro del Congreso anterior,
que están dirigiendo la investigación. Cuando éstos sazonaron, los hombres
suaves-mannered comienzan a quejarse de que la administración está intentando intimidar a la comisión, el país tenían aviso
mejor de la toma.
En un informe sobre su trabajo, la Comisión dijo que varias agencias - particularmente el
Pentágono y el Departamento de Justicia - bloqueaban los pedidos la información y recursos vitales.
Actuando más al estilo del Kremlin soviético la administración del gobierno
de Bush, ha insistido que los monitores de las varias agencias
asistan a los interrogatorios de los funcionarios oficiales de los investigadores. Sr. Kean está absolutamente
acertado en
objetar esto como una tentativa, apenas velada, de intimidación.
Mientras tanto, el reloj está funcionando para que la comisión
termine un informe detallado a la nación por el mayo próximo.
Demasiado cortés, la comisión bipartidaria utilizó la palabra "stonewalling,"
(negarse claramente a colaborar) para calificar la actitud de la actual
administración. Sin embargo advirtió que que hasta el momento el
gobierno "subestimó la escala del trabajo de la comisión y el alcance
completo de la ayuda reuuquerida."
La casa blanca ha prometido en varias ocasiones la cooperación, mientras que
tensiona la delicada relación, protegiendo secretos clasificados.
Hay técnicas y precedentes para la comisión a ser acceso ampliado a la información crítica sin seguridad de compromiso.
Dos áreas serias del conflicto que se deben colocar rápidamente a
disposición de la Comisión son: el acceso a las actas de sesiones del Consejo
de Seguridad Nacional y los memorándums diarios
preparados por la CIA para el presidente Bush.
Sr. Kean asumió la presidencia después de las objeciones planteadas sobre conflictos del interés potenciales para
que el presidente fuese la opción
inicial de la casa blanca, Henry Kissinger.
"Las próximas semanas
determinarán si podremos hacer nuestro trabajo"
"La comisión cuidará de advertir al gobierno acerca de la
importancia de proteger la seguridad futura de la nación, tan
apasionadamente como lo hace para proteger los secretos del pasado
Veinte
premios Nobel acusan a Bush de censurar datos científicos
Manipula el sistema científico asesor
para evitar los consejos que puedan ser contrarios a los intereses políticos
"Una actitud desdeñosa de cara a la ciencia". Así describe el doctor Kurt
Gottfried la actuación de la Administración Bush en el terreno científico,
una declaración que resume el punto de vista defendido por un grupo de más
de 60 científicos que aseguran que el Gobierno de EEUU distorsiona los datos
científicos para que éstos se adecuen a los objetivos políticos
Las acusaciones se basan en un documento
presentado por la Unión de Científicos Preocupados (Union of Concerned
Scientists), una organización que ya se ha enfrentado en anteriores
ocasiones a la Administración estadounidense. Las 38 páginas que conforman
la declaración, titulado 'Integridad científica en la política', muestran
los resultados de una investigación llevada a cabo por distintos expertos.
La primera acusación que recoge el informe hace referencia a la supresión
y distorsión de los hallazgos científicos y las consecuencias que este tipo
de actuación puede tener sobre la salud humana, la seguridad pública y el
bienestar común.
A continuación, la organización acusa al Gobierno de EEUU de estar
manipulando el sistema científico asesor para evitar los consejos que puedan
ser contrarios a los intereses políticos. Los autores también apuntan la
existencia de evidencias que muestran cómo la administración restringe las
declaraciones que los científicos realicen sobre aspectos que pudiesen
despertar cierta polémica.
De este modo, aseguran que se ha censurado por lo menos un estudio sobre
el cambio climático, que se han manipulado los resultados de las emisiones
de mercurio por parte de las centrales eléctricas y que se ha suprimido
información sobre el uso de preservativos.
"Otras administraciones han llevado a cabo este tipo de prácticas en
alguna ocasión pero no de una forma tan sistemática y tan descarada",
explican los participantes en la declaración, entre los que se encuentran 20
premios Nobel. La Administración "ha tergiversado el conocimiento científico
y ha engañado a la opinión pública sobre las implicaciones de sus
políticas", añaden.
El doctor John H. Marburger III, consejero científico del presidente Bush
y director de la Oficina de Política científica y Tecnológica de la Casa
Blanca, ha mostrado su disconfomidad con tales acusaciones. Según recoge 'The
New York Times', Marbuger opina que el informe recoge una serie de casos
aislados que no suponen un ejemplo de supresión de los consejos científicos
correctos por parte de la Administración.
Asimismo, el doctor D. Allan Bromley, que fue consejero científico del
padre del actual presidente de EEUU, también se ha opuesto a los hallazgos
resumidos en el documento. Según publica el diario norteamericano, Bromley
asegura que nos encontramos ante una actuación motivada por intereses
políticos y carente de base detallada que la apoye. En este sentido, los
científicos participantes niegan la existencia de motivos políticos que les
hayan llevado a publicar este estudio en tiempos de campaña electoral.
El documento, en el que se asegura que no hay precedente de este tipo de
actuación, subraya la necesidad de que esta "peligrosa tendencia" revierta y
pide "al presidente, al Congreso, a la comunidad científica y a la opinión
pública que den pasos inmediatos para restaurar la integridad de la ciencia
en el proceso político federal".
Union of Concerned Scientists |
CRECEN LAS CRITICAS AL PRESIDENTE ESTADOUNIDENSE
GEORGE W BUSH -
10/07/2003
Graves
cargos a Bush en la investigación de los atentados

Lo hizo la comisión
federal que investiga los ataques a las Torres Gemelas. Dijo que el
gobierno bloquea su trabajo e intimida a los testigos. Es un nuevo golpe a
la credibilidad de la Casa Blanca
Ana Baron WASHINGTON. CORRESPONSAL
La comisión federal
encargada de investigar los ataques terroristas que tuvieron lugar el 11
de setiembre del 2001 acusó ayer al gobierno de George Bush de estar
bloqueando la investigación y de intimidar a los testigos.
La acusación es grave, porque tuvo lugar justo después de que la Casa
Blanca hiciera un "mea culpa" y reconociera públicamente que utilizó
información falsa para lanzar una guerra contra Irak. El martes la
Casa Blanca emitió un comunicado diciendo que Bush no tendría que haber
dicho durante su discurso sobre el estado de la Unión ante el Parlamento,
en enero, que Irak le compró uranio a Nigeria, porque eso no era verdad.
Toda esta situación se produce cuando crece en Washington la percepción
de que la credibilidad de la Casa Blanca está cada vez más
cuestionada.
Según el presidente de la comisión, el ex gobernador republicano de New
Jersey Thomas Kean, y su número dos, el ex diputado demócrata Lee
Hamilton, los obstáculos principales provienen del Pentágono y del
Departamento de Justicia, donde el pedido de documentos y testigos no
fue respondido de modo satisfactorio.
Tanto Kean como Hamilton decidieron denunciar públicamente al gobierno
por su falta de colaboración porque temen que, si los obstáculos continúan,
no podrán entregar el informe que se comprometieron a hacer para mayo de
2004, meses antes de las elecciones presidenciales.
La acusación de la comisión investigadora del 11-S no hizo más que
reforzar la percepción de que el gobierno de Bush tiene algo que
esconder.
De hecho, durante la audiencia que la comisión investigadora presidió
ayer, uno de los testigos dijo que durante toda una década Estados Unidos
sabía que Afganistán se había convertido en una "Disneylandia del
terrorismo", donde los terroristas se entrenaban y planeaban sus
ataques, pero no hizo nada al respecto.
"Sabían que la intención de Al Qaeda era matar norteamericanos
donde pudiesen encontrarlos, pero pese a eso no hicieron nada",
dijo Rohan Gunaratna, el director de investigaciones sobre terrorismo del
Instituto de Estudios Estratégicos y de Defensa de Singapur.
La Comisión fue creada por ley después de los ataques del 11 de
setiembre. La misión que le encomendaron fue determinar no sólo qué pasó
ese trágico día sino también si se hubiera podido prevenir.
Los demócratas consideran que los resultados de la investigación podrían
perjudicar mucho al presidente Bush, ya que existen muchos indicios de
que el atentado podría haberse evitado o de que, por lo menos, el
gobierno de Bush no hizo lo suficiente para impedir que ocurriera.
"El gobierno de George Bush, alérgico durante mucho tiempo con
respecto a la idea de que sea investigado por no haber prevenido los
ataques del 11-S, ahora está haciendo todo lo mejor para enterrar la
comisión, que ha sido creada para revisar la conducta de
Washington", dijo ayer The New York Times en un duro
editorial.
Frente a la popularidad que mantiene Bush tras los atentados, los demócratas
han estado actuando con gran cautela. Temen ser acusados de traidores. Es
por eso que las críticas a Bush se han centrado básicamente en el
terreno económico.
Pero el hecho de que la Casa Blanca haya tenido que reconocer que utilizó
información falsa para justificar la guerra contra Irak, sumado a las críticas
de la comisión que investiga los ataques del 11 de setiembre, han
creado un nuevo flanco de ataque que los demócratas están dispuestos a
aprovechar. Ayer, el líder de la minoría demócrata en el Senado,
Tom Daschle, y el senador de Michigan Carl Levin pidieron que se
investigue a fondo por qué Bush habló de la compra de uranio de Irak en
Nigeria para justificar la guerra cuando se sabía que era información
falsa.
La presión es tal que Bush tuvo que salir ayer a defender su decisión de
lanzar un ataque contra Irak.
El republicano Thomas Kean asumió la presidencia de la comisión
investigadora del 11 de setiembre después de que el ex secretario de
Estado Henry Kissinger renunció a ella, cuando le pidieron que revelara
la lista de clientes de su compañía pa ra evitar conflictos de interés.
Kissinger prefirió mantener la lista en secreto. Lo mismo ocurrió con el
primer candidato a vicepresidente de la comisión, el ex senador demócrata
George Mitchel, quien al final fue reemplazado por Hamilton.
"El trabajo que tenemos es enorme y el tiempo se está
acabando", dijo Kean al justificar los cargos lanzados contra la Casa
Blanca. "Cada día que perdemos complica nuestro trabajo",
acusó.
En el comunicado que distribuyó a la prensa, la Comisión se queja porque
tanto en el Pentágono como el Departamento de Justicia no les permiten
realizar entrevistas a testigos clave sin la presencia de funcionarios
que vigilan lo que dicen. Eso, según ellos, intimida a los testigos.
"Uno obtiene menos testimonios de los que podría obtener de otra
manera", dijo Kean en una conferencia de prensa destinada a ventilar
la frustración de la comisión. "Nosotros preferiríamos
entrevistarlos a solas, sin la presencia de mentores o de funcio narios",
afirmaron. Entre otros problemas, la comisión dijo que la CIA no ha
respondido con rapidez a pedidos de informes y que documentos pedidos al
Departamento de Justicia nunca llegaron
Versión
original en inglés del NYT
Wrestling for
the Truth of 9/11
The Bush administration, long allergic to the idea of investigating the
government's failure to prevent the Sept. 11 terror attacks, is now doing
its best to bury the national commission that was created to review
Washington's conduct. That was made plain yesterday in a muted way by
Thomas Kean, the former New Jersey governor, and Lee Hamilton, the former
congressman, who are directing the inquiry. When these seasoned, mild-mannered
men start complaining that the administration is trying to intimidate the
commission, the country had better take notice.
In a status report on its work, the commission said various agencies
— particularly the Pentagon and the Justice Department — were blocking
requests for vital information and resources. Acting more like the Soviet
Kremlin than the American government, the administration has insisted that
monitors from various agencies attend debriefings of key officials by
investigators. Mr. Kean is quite correct in objecting to this as a thinly
veiled attempt at intimidation. Meanwhile, the clock is running for the
commission to complete a full report to the nation by next May.
Too polite to use the word "stonewalling," the bipartisan
commission nevertheless warned the nation that thus far the administration
had "underestimated the scale of the commission's work and the full
breadth of support required."
The White House has repeatedly pledged cooperation while stressing the
delicacy of protecting classified secrets. There are techniques and
precedents for the commission to be extended access to critical
information without compromising security. Two serious areas of dispute
that should be quickly settled in the commission's favor are access to the
minutes of National Security Council meetings and to the daily briefing
memorandums prepared by the Central Intelligence Agency for President Bush.
Mr. Kean assumed the chairmanship after questions were raised about
potential conflicts of interest for the White House's initial choice,
Henry Kissinger. "The coming weeks will determine whether we will be
able to do our job," the commission warned in prodding the
administration to protect the nation's future security as passionately as
it clings to its past secrets
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