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Los científicos anuncias
catástrofes
A la gente de
buen vivir la puede afectar, por ejemplo, porque en poco tiempo se
derretirá la nieve de las pistas de ski alpinas, pero a los pobres ya los
está matando: 160 mil personas, la gran mayoría de países
"no desarrollados", mueren por año por el calentamiento global,
denunció recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS). En
algunos años, si los países responsables no la frenan, la catástrofe
englobará a todos, más allá de su nivel social.
Ayer, la revista Science adelantó una investigación que plantea
verdaderos escenarios de catástrofe por la alteración del equilibrio
ecológico. Thomas Karl y Kevin Trenberth, de centros de estudios
oficiales de Estados Unidos, dicen allí: "La composición atmosférica
está cambiando por la actividad humana, y los gases invernadero son hoy
la mayor influencia humana en el clima global". Si las actuales
emisiones de dióxido de carbono (CO2) siguen, "el mundo afrontará
el índice más rápido de cambio climático en los últimos 10 mil años,
alterando la circulación de las corrientes oceánicas y las pautas climáticas".
En un siglo, añaden, la temperatura media subirá de 1,7 a 4,9ø, lo que
afectará radicalmente el clima y el medio ambiente.
El problema de que se concentre en el aire CO2 (que supone 50% del total
de emisiones nocivas, y cuyo problema agrava la deforestación) y otros
gases (metano, óxidos nitrosos, fluoro-carbonos u ozono troposférico) es
que retienen más cantidad de energía solar que la que permitió el
desarrollo de la vida tal como la hemos conocido, con una temperatura
media global de 15ø. En vez de ello, elevan el calor sobre el planeta,
con consecuencias insospechadas sobre el medioambiente, las plantas,
los animales, las personas.
Antes de la cumbre de Milán que comenzó el martes, ya la OMS y la
Facultad de Higiene y Medicina Tropical de Londres dieron la cifra
alarmante de muertes por cambio climático, que en dos décadas podría
duplicarse si nada cambia aparte del clima. Esto es, dice el informe,
por causas como la transmisión de enfermedades por parte de insectos,
cuyo hábitat y ciclos de vida se alteran abruptamente.
Por caso, los mosquitos que transmiten malaria. O enfermedades tropicales
como el paludismo y el dengue, que podrían extender su radio de acción.
O brotes de cólera. O porque la alteración de los regímenes de lluvias,
los incendios de bosques o las inundaciones podrían intensificar los
riesgos por pérdidas de cosechas, denunció Johnatan Patz, de la
Universidad John Hopkins, de EE.UU. Para Andrew Haines, de la facultad
londinense, la tragedia se verá más en Africa, Asia y Latinoamérica,
sobre todo entre niños.
Otro estudio de Naciones Unidas, difundido ayer, pronostica derretimiento
de hielos y señala la inquietud en resorts invernales famosos,
como el Kitzbuhel de Austria o el Wilhaus de Suiza, por quedarse sin su
negocio. Pero, por cierto, el temor real es el derretimiento de
glaciares o la fundición parcial de placas de hielo de Groenlandia o la
Antártida, que elevaría el nivel de los océanos e inundaría zonas
costeras con ciudades incluidas, aún aquellas con centrales nucleares
como en Japón, Corea o Taiwán
Bush contra Protocolo
de Kyoto -
Apolinar Diaz-Callejas
A cierta gente no le gusta que se hable de imperialismo norteamericano,
como si este fuera un invento de izquierdistas o de los pueblos agobiados
por la agresividad del poderío militar de los Estados Unidos. Es como
creer que una epidemia de gripa se acaba simplemente olvidándola y no
llamándola por su nombre. El imperialismo ha sido herramienta de
intervención militar contra la autodeterminación y soberanía de muchas
naciones. El nuevo presidente de los Estados Unidos, George Bush II,
petrolero como su padre, no pronunció discurso para indicar cuál sería
su política exterior. Escogió como Secretario de Estado a un militar,
“héroe” no de guerra mundial sino de la agresión contra Irak, el
General Collin Powell, para quien tampoco es importante un discurso. Es
suficiente una demostración de fuerza bombardeando Irak, para que el
mundo entero se diera por enterado de cual sería la política
internacional de George II. Mejor que un discurso era un bombardeo. Hasta
los periódicos colombianos más incondicionales a Estados Unidos se
dieron por notificados. “Esto va a ser con balas y mísiles”,
escribieron algunos. La política de agresión económica y militar es lo
que se ha llamado imperialismo, que en el caso particular de los Estados
Unidos se conoce como imperialismo yanqui. La penetración a territorio de
China de un avión militar norteamericano es agresión. Vuelve la guerra
fría. Bush y el general Powell quieren probar fuerzas.
Volvamos al tema central. Escondida en un periódico nacional, apareció
la información de que Bush dijo “no” al Protocolo de Kyoto. Es un
acto propio del nuevo imperialismo norteamericano, en manos de los
petroleros Bush, que tienen intereses personales contra el Protocolo.
¿Qué es eso del Protocolo de Kyoto? ¿En qué nos afecta? Es un acuerdo
internacional adoptado bajo los auspicios de las Naciones Unidas para
hacer frente conjuntamente a la gravísima amenaza del recalentamiento de
la tierra, entre cuyas causas están la destrucción de la capa de ozono
que protege la tierra por la producción de contaminantes de la industria,
de vehículos y de combustibles petrolíferos y químicos que la
destruyen.
Estados Unidos genera el 70% de los gases de efecto invernadero, que
amenazan a toda la humanidad y particularmente a los países
subdesarrollados. En noviembre del 2000 fracasó la reunión de La Haya
para aprobar el Protocolo, por la negativa norteamericana y ahora de Bush.
Los lectores deben saber que el incremento de los niveles de gases de
efecto invernadero hace subir la temperatura media mundial en la
superficie de la tierra entre 1.5 y 4.5 grados centígrados, lo cual se
traducirá en elevación del nivel del mar con inundación de tierras
cultivables y salinización de la capa freática costera, a la vez que
ampliará fenómenos como tormentas, excesivo calor, desplazando las zonas
climáticas hacia los polos y reduciendo la humedad del suelo, al punto
que el clima y las zonas agrícolas tenderían a desplazares hacia los
polos. Esto muestra el tremendo peligro para Colombia que está en el
centro del trópico.
Además, el protocolo de Kyoto busca proteger las zonas tropicales húmedas,
particularmente del Amazonas, del afán de Estados Unidos de
conquistarlas. Precisamente el Plan Colombia del Gobierno Clinton y la
nueva Iniciativa Andina de Bush II tienen objetivos militares contra
nuestros países y contra Brasil, para penetrar y ejercer poder sobre la
cuenca amazónica, que es herramienta fundamental de defensa ante el
recalentamiento de la tierra. Para ello necesitan librarse del Protocolo
de Kyoto. La opinión pública colombiana tiene que tomar conciencia sobre
estos asuntos, porque están en juego nuestro futuro y nuestra soberanía
Podar
árboles
El presidente
de Estados Unidos, George W. Bush, logró que se promulgara ayer su plan
antiincendios que consiste en podar árboles en los principales bosques
del país para evitar que se prendan fuego.
Tras la aprobación del Congreso, Bush firmó la ley contra los incendios
forestales con un presupuesto anual de 760 millones de dólares para el
Departamento de Agricultura.
Los incendios forestales causaron decenas de muertos en los últimos años
en estados como Arizona, Colorado y en el sur de California. Y 28 bomberos
murieron en los bosques.
"Para proteger los bosques, un tesoro a preservar, es necesario
intervenir velozmente cortando todos los jóvenes árboles que, tan
inflamables, ponen en riesgo millones de hectáreas de vegetación",
dijo Bush cuando explicó, meses atrás, su propuesta.
"Y ayer señaló que esta ley no prevendrá todos y cada uno de los
fuegos, pero es un importante paso adelante", e indicó que hasta
ahora la política de bosques había sido "errónea":
"mucha gente tenía buenas intenciones. Salvaron los árboles, pero
perdieron el bosque. Lo que nosotros queremos es salvar el bosque".
Su política forestal generó una polémica entre ecologistas y opositores
del Partido Demócrata, que la consideraron "un atentado y una
forma de dar ventajas a la industria maderera".
Desde hace varios años el Departamento de Agricultura busca reducir la
existencia de arbustos y árboles pequeños, que son vistos como material
combustible ideal durante los incendios.
Los ecologistas, en cambio, dicen que las áreas residenciales penetran
cada vez más la naturaleza y se construyen más casas en zonas de peligro.
En 2000 se registraron los peores incendios forestales en más de 50 años
Efecto Invernadero
La atmósfera de un planeta puede, a veces, funcionar como una trampa de
energía. Un fotón de energía puede entrar, pero no puede fácilmente
encontrar la manera de salir de nuevo.

Como se indica en el diagrama, las moléculas de aire interactúan con la
energía absorbiendo y emitiendo la energía. Típicamente, estas moléculas
envían la energía hacia la atmósfera en vez de hacia el espacio. De esta
manera, la energía puede entrar la atmósfera desde afuera, pero puede ser
"re-enviada" hacia la atmósfera por un tiempo largo.
Esta característica de las atmósferas es buena ya que
re-enviar la energía ayuda a mantener estable las temperaturas de la
atmósfera, de la misma manera que un invernadero mantiene temperaturas
cálidas dentro del invernadero
El término "Efecto invernadero" se aplica al papel que desempeña la
atmósfera en el calentamiento de la superficie terrestre. La Tierra, como
parte de un proceso natural recibe continuamente energía del Sol (en
términos cuantitativos la radiación solar entrante a la atmósfera equivale
a 1.340 w/m2, es decir, vatios por metro cuadrado). La atmósfera es
bastante transparente a la radiación solar de onda corta y solo absorbe
234 w/m2 y refleja otros 94 w/m2. Por tanto, unos 1012 w/m2, llegan a la
Tierra, donde se absorben una parte, unos 300 w/m2. El resto de radiación,
junto con otra procedentes de la propia actividad térmica terrestre, se
vuelve irradiar desde la superficie terrestre (2384 w/m2), emitiéndose
hacia el espacio exterior, pero solo una pequeña parte atraviesa la
atmósfera,, ya que con una longitud de onda correspondiente a los rayos
infrarrojos (calor), al chocar con gases como el dióxido de carbono, el
metano, el óxido nitroso, los halocarbonos y el ozono, presentes en la
atmósfera, es absorbida o reflejada en ellos y se devuelve en forma de
calor, calentando la atmósfera y la superficie terrestre. Todo ello
constituye un equilibrio natural, que se altera cuando en la atmósfera
existe una concentración de gases de efecto invernadero mayor que la
normal y natural |
Textos externos
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El planeta Tierra
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Bush II, la estirpe idiota
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