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El Periódico de
Catalunya
Samir Naïr es eurodiputado socialista francés
Con la estrategia
colonialista de la Administración de Bush, EEUU se ha convertido en un
'Estado vándalo'. No es de extrañar que concentre sobre sí todos los odios
del planetaCuál es la
definición de un Estado vándalo? Según las nuevas tablas de la
revelación misionera fabricadas por Estados Unidos, se trata de un estado
que no respeta ni la ley internacional ni las leyes de la guerra. El señor
John Bolton, subsecretario estadounidense para el control de las
armas y la seguridad internacional, declaró, el 2 de diciembre, que su
gobierno, tras la intervención en Irak, estaba dispuesto a enfrentarse con
Corea del Norte, Siria, Libia, Cuba e Irán, porque dichos países son
"hostiles a los intereses de Estados Unidos" (Financial Times, 3 de
diciembre). He aquí pues una precisión suplementaria: el derecho
internacional forma parte de los intereses de Estados Unidos.
El señor Bolton considera que toda tentativa de conseguir la
autonomía energética respecto a lo que Estados Unidos considera conforme a
los tratados de no proliferación nuclear, que por otra parte ni dicho país
ni Israel han firmado en su totalidad, es una provocación contra los
intereses norteamericanos. Y desde hace unas semanas, el Gobierno
estadounidense pone cada vez más en tela de juicio los resultados de la
magnífica victoria que los ministros de asuntos exteriores europeos han
obtenido en las negociaciones con Irán sobre las centrales nucleares.
Victoria de la diplomacia, del derecho y de la lógica de la paz opuesta a la
de la guerra. Precisamente lo contrario de lo que ha sucedido con la
invasión británico-estadounidense en Irak.
PODEMOS plantearnos la siguiente cuestión: ¿qué autoridad
internacional ha conferido a Estados Unidos tal poder de juicio? ¿Por qué
este país se ha erigido en gendarme mundial? ¿Cuál es la causa de su ceguera
respecto a la paz en el mundo? Desgraciadamente, la respuesta es simple: la
conjunción de su poder y de la complicidad de algunos países europeos le
autoriza a situarse por encima de la ley internacional. Tras la caída de la
Unión Soviética, Estados Unidos tuvo que escoger entre el multilateralismo y
el unilateralismo imperialista. El presidente Bill Clinton osciló
entre las dos vías, aunque en su discurso de 1994 ante la Asamblea General
de la Organización de las Naciones Unidas dijera claramente: "Norteamérica
escoge el multilateralismo cuando corresponde a sus intereses, y el
unilateralismo siempre que es necesario". El señor Bush ha escogido
en cambio una única vía: la de la dominación del mundo.
Norteamérica le reprochaba a Rusia que quería conquistar el planeta. La
Unión Soviética ha desaparecido, y ahora son los norteamericanos quienes
aplastan al mundo con su arrogancia y su fuerza. Así pues, las democracias
occidentales, bajo la dirección de Estados Unidos en la lucha contra el
comunismo, han dado a luz a un monstruo. Inversamente, para Estados Unidos
el peligro reside en una Europa fuerte. Las autoridades norteamericanas
saben que Rusia tardará decenios en salir a flote, que China todavía no
reúne las cualidades requeridas, que Japón se mantiene duraderamente sumiso
y que India y Brasil tienen demasiados problemas internos como para
pretender desempeñar un papel externo de importancia.
Queda Europa: es necesario someterla definitivamente. Al invadir Irak, uno
de los objetivos de Bush era también tomar las riendas de los
principales recursos energéticos mundiales para someter a Europa, sobre todo
a Francia y Alemania. Debido a ello, la primera consecuencia de la guerra ha
sido la destrucción de la solidaridad europea. Europa ha estallado entre los
partidarios de la Europa norteamericana y los fieles a la Europa europea.
Esta división durará, puesto que Estados Unidos tiene así una opción sobre
la ampliación de Europa al someter en vasallaje no sólo a Italia, España y
Portugal, sino también a los países del Este. Ello significa que no habrá,
en un futuro próximo, una Europa política.
Los partidarios de un librecambismo europeo sin líneas de ribera, sobre todo
Gran Bretaña, han conseguido demoler 20 años de esfuerzos por la solidaridad
europea. ¡Bella lección de realismo político! En la actualidad, los debates
sobre la Constitución europea reflejan esta alteración estratégica: se
pretende constitucionalizar la adhesión a Estados Unidos a través de la
sumisión oficial de la defensa europea a la OTAN.
La ONU también ha sido destruida por Estados Unidos inmediatamente después
de la intervención en Irak. Ya nadie cree en el derecho internacional; y
ahora los partidarios de Washington ponen claramente en cuestión el sistema
elaborado después de la segunda guerra mundial. Lo cierto es que Richard
Perle, exconsejero del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld,
gritó de alegría el día de la intervención norteamericana en Irak
escribiendo un artículo titulado: La muerte de la ONU.
Pero es Condoleezza Rice, conocida en las oficinas diplomáticas
internacionales por su limitada inteligencia, quien resume
brutalmente este nuevo punto de vista. En una conferencia pronunciada en
Londres el 26 de junio de 2003 declaró que el mundo multipolar es una
invención "diabólica". Es necesario, insiste, mantenerse bajo la dirección
de Estados Unidos para estar verdaderamente en el bando de la libertad. Poco
importa que nadie tenga derecho de inspección sobre el arsenal nuclear
norteamericano, que no sea posible controlar los locos vaivenes del dólar,
que no obstante ponen en juego la seguridad económica del planeta, ni
siquiera imponer a Washington una actitud civilizada en el respeto de los
Acuerdos de Kyoto sobre el medio ambiente.
Así pues, no es de extrañar que los Estados Unidos de Bush focalicen
en lo sucesivo todos los odios. Desgraciadamente, los estúpidos criminales
del 11 de septiembre habrán prestado un gran servicio a la Norteamérica
imperialista: los viles atentados contra los civiles del World Trade Center
han permitido a Bush y a su banda sembrar la muerte en Afganistán, en
Irak y mañana en otras partes en nombre de la lucha antiterrorista.
Esta lucha contra el terrorismo mundial se ha convertido en un medio para la
estrategia de dominación planetaria de Estados Unidos. Y ahí adonde van,
ocupan el terreno, lo privatizan todo y se apoderan de las riquezas
nacionales, como en Irak.
ESTA ESTRATEGIA tiene un nombre: colonialismo. Procede de dos
maneras: neocolonialismo en el seno de la OMC (Organización Mundial del
Comercio), para privatizar los sectores públicos de la economía mundial a
fin de entregarlos a las multinacionales norteamericanas; y designación de
ciertos estados, calificados de vándalos, amenazándolos directamente
con ataques preventivos.
Irak no tenía nada que ver con el terrorismo, y todavía menos con Bin
Laden. Pero Irak tiene petróleo. En la actualidad, gracias a Estados
Unidos, este país se ha convertido en punto de encuentro de los enemigos
mundiales de Norteamérica y será, sin duda alguna, el laboratorio sangriento
de su derrota final. A su manera, Estados Unidos, cegado por su poder, se ha
convertido en un Estado vándalo. Esperemos que, en las próximas
elecciones, el pueblo estadounidense libere al mundo de este peligro |