Los enamorados son inmortales
Datos de los autores de los Poemas, textos e imágenes

Envíe su poema amoroso o erótico

Petronio - Carlos Barbarito - Amadeo Modigliani - Augusto Renoir -

Petronio. Nota del Dr. Sapetti
Petronio fue un escritor romano del siglo I de nuestra era. Aunque dedicaba el día al sueño y las noches a los placeres (fue conocido también como el “arbiter elagantorum”), como gobernador de Bitinia fue un activo y prudente administrador. ¡Qué épocas aquellas donde los gobernantes podían ser cultos y refinados! Se encargó de describir los vicios de Nerón y según parece despertó los celos de éste, anticipándose a su anunciada ejecución cortándose las venas en un baño caliente. Se cuenta que una de sus últimas sentencias, dedicadas a Nerón –que tenía veleidades artísticas y de poeta- fue: “puedo tolerar muchas cosas pero jamás el mal gusto de tus versos”. Es autor de una obra brillante llamada “Satiricón” (que
Federico Fellini llevó al cine) donde describe las costumbres de su época a través de las aventuras de un liberto griego en Italia


Barbarito Carlos
Muñíz, Argentina
Email: carbar8@hotmail.com
Home page: www.arteyetica.com.ar
Saavedra 1160 Planta Baja Dpto.B - 1663 Muñíz - Argentina - Tel./Fax: 46643055
Web:
http://www.writers.net/writers/25829

C Barbarito nació en Pergamino, Argentina,  el 6 de febrero de 1955. Su obra comprende libros de poesía y de crítica de artes plásticas. En el primero de los géneros citados, publicó: Poesía quebrada; Teatro de lirios; Éxodos y trenes; Páginas del poeta flaco; Caballos y otros poemas; Parte de entrañas; Bestiario de amor; Viga bajo el agua; Meninas/Desnudo y la máscara; El peso de los días; La luz y alguna cosa; Desnuda materia, La orilla desierta. En crítica de artes plásticas editó: Acerca de las vanguardias, en Arte argentino siglo XX, y Roberto Aizenberg. Diálogos con Carlos Barbarito. Son varias las antologías que recogen su obra poética: Nacer en los 50; Four argentine Poets; Breve muestra de la poesía contemporánea del Río de la Plata; 70 poetas argentinos 1970-1994; Cinco poemas en homenaje, en: Cecilia Pozzi, La otra primavera; Poesía argentina año 2000.  Entre las distinciones obtenidas por el autor figuran: Premio Fundación Alejandro González Gattone, Premio Fondo Nacional de las Artes, Premio Dodero de la Fundación Argentina para la Poesía, Premio Bienal de Crítica de Arte Jorge Feinsilber, Premio César Tiempo, Premio Raúl Gustavo Aguirre de SADE, Menciones de Honor Leopoldo Marechal y Carlos Alberto Débole, Gran Premio Libertad y Mención Plural de México.  Figura en el Diccionario de autores argentinos; y en el Inventario Relacional de la Poesía en Lengua Española, editado en CD. Sus artículos, ensayos y demás textos fueron publicados en diarios, revistas y páginas web del país y de Chile, Uruguay, Brasil, Colombia, Venezuela, Costa Rica, Cuba, Puerto Rico, México, Nicaragua, Estados Unidos, España, Portugal, Alemania, Reino Unido, Suecia, Rumania, Alemania  e Italia (Casa de las Américas, Aérea, Creación, ZonAlta, Plural, Espéculo, Letralia, Verbigracia, Cajón de letras, Off Course, Cyberhumanitatis, Crítica, México Volitivo, Textosentido, Respiro, Hiperfeira, Etcetera, Arte da palabra, Nave de palavra,  Triplov, Il Bolero de Ravel, El viejo faro, Enfocarte, Argos, Margencero, Arteuna, A garganta da serpente, Poetry Superhighway, Corner, El hilo de Ariadna,  entre otras). Su obra poética está traducida, en parte, al inglés y al portugués


Amadeo Modigliani

Amadeo Modigliani (1884-1920) pintor y escultor italiano, destacó por la elegancia y simplicidad de sus retratos y desnudos femeninos. Nació en Livornoy y empezó su formación artística con Giovanni Fattori, líder del "manchismo". Judío por partida doble, era hijo de Flaminio Modigliani, comerciante en carbones y leñas, primero próspero, luego arruinado, y de Eugenia Garsin, descendiente de judíos españoles cuyo primitivo apellido era Espinosa o Spinoza, y hasta se ha creído que parientes del ilustre Baruch Spinoza. Su madre, fue una mujer culta y sensible que alentó al joven Modigliani a seguir su carrera de pintor.

En 1898 cae gravemente enfermo de tifus y revela a su madre su pasión por el dibujo. Comienza a estudiar pintura con el pintor livornés Gugliemo Micheli. Hacia 1899 abandona los estudios para dedicarse exclusivamente a la pintura; su madre escribe en su diario: "Dedo ha renunciado a estudiar y no hace más pintar, pero lo hace todo el día y todos los días con un ardor sostenido que me sorprende y me encanta (...)". En 1900 vuelve a caer enfermo, probablemente a causa de una lesión pulmonar producida por el tifus. En 1901 está convaleciente; en 1902 viaja a Nápoles, Capri y Amalfi; después a Roma, Florencia y Venecia, donde conoce a Ortis de Zárate que lo anima a hacerse escultor. En 1902 se inscribe en la Escuela Libre de Florencia, dirigida por Fattori, a quien Modigliani admira. En 1903 se traslada a Venecia donde conoce a Boccioni y Soffici.

En 1906 se traslada a París, donde entabla relación con el mundo de la vanguardia y, especialmente con Picasso y Cocteau. También recibe influencias de artistas como Toulouse-Lautrec, Gauguin, Van Gogh y, sobre todo Cezanne. Se instala de momento en una casa del maquis de Montmartre, y luego en la Place Clément, pero dando a su madre la dirección del que había de ser célebre Bateau-Lavoir de Picasso, Van Dongen y Juan Gris. Asiste a las clases de la Acad. Colarossi, trabaja, supera sus dudas, en 1907 se afilia a los Independientes, y, al año siguiente, presenta en dicho salón su cuadro La judía, todavía no expresivo de su estilo definitivo, pero ya obra importante. Y en el mismo año traba amistad con su primer mecenas: el Dr. Alexandre.

Las primeras obras de Modigliani son esculturas inspiradas en las máscaras africanas.La pintura de Modigliani, se caracteriza por la simplificación, con líneas sinuosas, formas planas y proporciones alargadas. Hay rastros de cézanneasnos y cubistas en sus telas, y también de la escultura negra, la estatuaria egipcia y de la Grecia arcaica. Pero estos rastros se funden en un estilo único, basado sobre la potencia de la línea, una línea flexible, sutil y melodiosa, preciosista, con la que inflige a las formas, según se advierte en esta Figura de mujer, distorsiones, alargamientos, sinuosidades, contrastes, rupturas de ejes, encabalgamientos de planos.

En verano y primavera de 1909 trabaja enfermizamente en varias esculturas; el exceso de trabajo, el alcohol y la escasa alimentación minan seriamente su salud de nuevo y va a Livorno, allí pinta El mendigo de Livorno donde expresa su simpatía por los oprimidos y marginados (aunque Modigliani provenía de una familia acomodada, en París vivió como un marginado) y es una interpretación de un cuadro antiguo que había en su casa familiar de Livorno. Pocos meses después vuelve a París y alquila un estudio al lado de Brancusi, de quien se hace amigo y lo anima a perseguir una carrera de escultor. En 1910 expone con éxito seis obras en el Salón de los Independientes, entre ellas El violoncelista, donde se advierte claramente la influencia de Cézanne. Se interesa vivamente por la escultura sin abandonar la pintura; el poeta Guillaume Apollinaire le vende algunos cuadros.

En 1911 visita Normandía con su tía Laura y presenta sus esculturas y dibujos de cariátides. En 1912 expone de nuevo en el Salón de los Independientes, esta vez esculturas (Cabeza, conjunto decorativo); también es de 1912 el Desnudo sentado donde ya quedan definidas las características inconfundibles de los desnudos femeninos de Modigliani: el torso pintado de manera más o menos naturalista, casi de cuerpo entero, y la cara con el manierismo típico del artista; sin elementos decorativos que acompañen a la figura o la escondan. En el verano viaja a Livorno, donde se encuentra con la incomprensión de sus amigos con respecto a sus esculturas.

En 1913 comienzan sus problemas con el alcohol; pinta varios desnudos con modelos; conoce a Lipchitz y se hace muy amigo de Soutine. En 1914 conoce, por medio de Max Jacob, a Paul Guillaume, quien empieza a comprarle casi toda su producción y le proporciona un estudio en la calle Ravignan. En ese mismo año conoce a Beatrice Hastings, poetisa y periodista, de quien hace numerosos retratos. En 1915 participa junto a Kisling, Matisse, Ortis de Zárate y Picasso, en la exposición organizada por Paul Guillaume en el número 6 de la calle Huyghens. Su estado de salud empieza a empeorar; en 1916 abusa del alcohol y las drogas y conoce a un nuevo benefactor: el poeta polaco Léopold Zborowski. Su obra empieza a ser reconocida por poetas (Apollinaire, Salmon, Cocteau) y por coleccionistas (Descaves, Netter, Lavel). En 1918 hace Modiglilani una exposición en la Galería Berta Weil. En ese año y en el siguiente, pasa una temporada en Niza con la familia Survage. En 1919 cambia su domicilio a la rue de la Grande Chaumiére y tiene una hija de Jeanne Hébuterne.

La mayor parte de su obra la integran retratos y estudios de la figura humana, caracterizados por los rostros ovalados que tan popular le hicieron. Los retratos, aunque de gran simplicidad en los contornos, revelan un considerable discernimiento psicológico y un curioso sentido del patetismo: Busto de una mujer joven 1908, Desnudo echado con los brazos abiertos (Desnudo rojo) 1917, Desnudo sentado en un diván 1917, Desnudo en pie - Elvira 1918. Su pintura expresionista recuerda a los primitivos italianos.

Poco más hay que narrar, y sumamente infortunado, como es su fin. Un día, Kisling y Ortiz de Zárate le encuentran en cama, grave de tuberculosis, de pésima alimentación, de alcohol y de drogas. A su lado, Jeanne Hébuterne, embarazada de nueve meses. Por toda la estancia, botellas de vino vacías y latas de sardinas abiertas. Precipitadamente, conducen al enfermo al Hospital de la Caridad, y no tarda en morir.

Al día siguiente, 26 en. 1920, Jeanne se suicida, arrojándose desde un quinto piso. «Enterradle como a un príncipe», telegrafió su hermano desde Roma. Y con razón, porque era uno de los príncipes del arte de nuestro siglo


Augusto Renoir
Federico Ortíz-Moreno

El arte y la gente
Difícil es poder asegurar que aquellos que compran pinturas saben en realidad de arte. Una cosa es tener dinero y otra, muy distinta, tener talento. La mayoría de las galerías en nuestra ciudad están llenas de porquerías, que mucho me temo, puedan servir al menos para algo.

Y no es que falten en ellas pintores de calidad; los hay, y los hay bastante buenos. Lo que pasa que muchas de las obras, ahí expuestas, carecen, a mi juicio, de un verdadero valor artístico. El arte, para, mi se ha ido debilitando. El arte, lo han comercializado.

Es por eso que prefiero la pintura clásica a la moderna, sin dejar de resaltar obras de grandes pintores que, seguro, usted ya conoce. También desearía señalar que, incluso, dentro de lo llamado «clásico» existen sus aberraciones (o, al menos para mi, cuadros totalmente espantosos), y que otros consideran «grandes obras»

Los gustos

«En gustos se rompen géneros», reza el refrán. Y en verdad, es cierto. En todas las épocas, países o lugares, el gusto por las cosas es diferente. El arte, en sus más diversas formas tiene sus partidarios y tiene sus detractores. Lo que unos ven como bonito, bello, hermoso o sublime, otros podrán mirarlo como feo, horrible o espantoso.

En lo que respecta a la pintura sucede lo mismo. Muchos se dicen conocedores sin serlo. Algunos alegan tener instrucción, pero carecen de educación y de juicio crítico; otros podrán tener dinero, pero adolecen, en todos sentidos, de sentido y sentimiento artístico.

En gustos se rompen géneros, es cierto; pero, también, es válido decir que las obras por sí solas tienen mucho que decir y su verdadero valor reposa tanto en ellas mismas como en la persona que las contempla. Y, como sabemos, que cada cabeza es un mundo, de ahí las diferencias

Augusto Renoir

Catalogado como uno de los mejores exponentes del impresionismo, así también como un incansable buscador de la perfección en la pintura, Augusto Renoir ha pasado a la posteridad a través de esa magnífica obra dejada a nosotros y que simboliza una belleza muy especial digna de contemplar.

Hijo de un sastre, Leonard Renoir, y de su esposa Margarita Merlet, Augusto Renoir nació en Limoges, Francia, un 25 de febrero de 1841. Fue el penúltimo de cinco hijos de esta familia cuyos recursos económicos eran escasos, por no decir que muy pocos. Basaban su subsistencia únicamente de aquello que substraían del pequeño negocio que tenían (la sastrería) y que deseaban continuaran sus hijos. Más tarde, a pesar de no ver cumplido ese sueño, en cambio sí tuvieron el privilegio de compartir los éxitos alcanzados por su hijo

Familia y escuela

La familia se encontraba ya instalada en un pobre barrio de París. Augusto haría sus primeros estudios en la escuela comunal de ese lugar. Posteriormente ingresaría al Colegio de las Hermanas de las Escuelas Cristianas. Ahí los profesores lo calificarían como un buen alumno, alegre y formal.

En aquellos tiempos, Augusto sentía especial atracción por el canto, ingresando al coro de la capilla, consiguiendo al poco tiempo la admiración de todos los educadores. Luego, además de ser buen estudiante, Augusto empezaba ya a mostrar buenas habilidades para el dibujo y la pintura

Su inicio en la pintura

Se sabe que a los trece años de edad y para aliviar la pesada carga económica que venían soportando sus padres, Augusto comienza a trabajar como ayudante y aprendiz en un taller de porcelanas. Ahí aprende a decorar tales piezas a cambio de una pequeña (por no decir, mísera) retribución.

Más tarde se dedicaría a la elaboración de dibujos que pintaba sobre abanicos, también a colorear cuadros de carácter religioso. Luego, a los trece años, y por ser vecino del lugar, Augusto entraba gratis al museo del Louvre, donde tenía la oportunidad de apreciar los cuadros de grandes pintores, especialmente las obras de Rubens, uno de los que más solía admirar.

Sus visitas eran cosa de todos los días. El incipiente joven recorría todos los salones, sin tener que pagar la entrada. Allí el pequeño contemplaba esas pinturas que tanto le fascinaban, esas esculturas que le llamaban poderosamente la atención, esas piezas y obras de arte que eran su nuevo mundo

En busca del futuro

Renoir estaba decidido a ser pintor. Se inscribiría en una escuela dirigida por el profesor Gleyre. Ahí compartiría su tiempo al lado de otros alumnos (que luego serían también grandes pintores), entre ellos Claude Monet, Paul Cézanne, Camile Pissarro y Alfred Sisley.

Alejado de sus padres por no haberse dedicado a la decoración de porcelana, acabó con los pocos ahorros que tenía. No tenía más remedio que trabajar, y trabajar duro... Pero lo que a él le gustaba era la pintura y a eso se dedica.

Renoir se pone a pintar cuadros. Estos los lleva a vender a exposiciones intrascendentales o simplemente callejeras, por cualquier rumbo de París. Es así como poco a poco va dándose a conocer, primeramente a través de estas pequeñas exhibiciones, luego en los cafés o exposiciones callejeras.

Más adelante, en 1864, y tras mucho batallar, consigue presentar algunos de sus cuadros en el «Salón de los rechazados», lugar al que muchos pintores acudían a vender sus obras, por haber sido éstas no aceptadas (rechazadas) en otras partes. A partir de este momento, la crítica se ensaña contra los «impresionistas», pero ya para entonces, Renoir empezaba a ser famoso

Renoir y su pintura

Catalogado como uno de los mejores pintores impresionistas que se tenga memoria, Renoir no se estancó en dicha escuela de pintura. Día tras día buscaba algo más que dar o plasmar sobre el lienzo. De pie frente a su caballete, Renoir plasmaba sobre el lienzo su alma de artista.

Luego, más adelante, con sus amigos Pissarro, Monet, Sisley y Bazille, crea, en 1874, la «Sociedad Anónima de Artistas, Pintores, Escultores y Grabadores», cuya primera exposición se lleva a cabo el 15 de mayo de ese mismo año. Era la primera vez que estos pintores se unían para proclamar su triunfo.

Renoir participaría con grandes obras, entre ellas cinco de sus grandes cuadros: Bailarina, El Palco, La Parisiense, Los Segadores y Cabeza de Mujer. De estas obras, lograría vender la segunda (El Palco), por 425 francos, cuadro de especial belleza por sus sobrios matices en blanco, negro y oro

Compradores, fama y fortuna

Es natural que cuando alguien «importante» compra, las pinturas del artista suben de precio. No siempre suena lógico esto, pero es algo que, admitámoslo, sucede. Dentro de sus actividades sociales, nuestro personaje conoce a Georges Charpentier, importante director de una biblioteca y amante del arte. Tanto él como su esposa le piden obras y Renoir los complace.

Así, admirador de su talento, Charpentier introduce a Renoir en un medio que resultaría benéfico para el artista. Sus cuadros son expuestos en las principales casas de París. Galerías y tiendas de arte exhiben sus cuadros. Luego vendría otro de sus principales compradores, Víctor Choquet.

La suerte le sonríe, las ventas suben. Renoir es ya por todos conocido. La gente habla de su talento, los críticos alaban su arte y su dominio. Nuestro personaje es ya todo un connotado pintor. Había recibido apoyo, pero también su arte había valido. Renoir tenía apenas cuarenta años

Mujeres y matrimonio

La vida de Renoir fue azarosa. Por el pasaron numerosas mujeres, muchas de las cuales posaron para él. El sexo débil era su tema favorito. Rostros de amistades y bellas jóvenes, lo mismo que gran cantidad de desnudos que realizara posteriormente, fueron los temas principales de Renoir.

Estos trabajos le ocupaban todo el tiempo, pero fue éste que le brindó la oportunidad de conocer a aquella que sería su mujer, una bella modelo de nombre Aline Charigot. Renoir contraería con ella matrimonio en 1881, naciendo de esta unión tres hijos: Pierre, en 1885; Juan, en 1893; y Claude, en 1901. Sería ésta la única esposa de Renoir

Por el mundo

El mismo año que contrae matrimonio. Renoir viaja por Italia donde se maravilla con la obra del pintor, arquitecto y arqueólogo italiano Rafael, uno de los más grandes representantes del Renacimiento. Sus viajes por Italia, Argel, España e Inglaterra, lo mismo que por Holanda y Alemania, le abren las puertas al mundo.

Valga decir que fueron los únicos países que conociera fuera de su patria. Sin embargo, ya su obra empezaba a ser conocida por todo el mundo. Otros países ya hablaban de su obra. Sus cuadros y pinturas empezaban a cobrar un valor inusitado

Sus principales obras

Difícil es precisar el número de lienzos que pintó Renoir. Existen numerosos dibujos hechos a lápiz, bocetos, pinturas, sanguinas (retratos hechos a lápiz rojo), y otras obras más, muchas de las cuales destruía en momentos de ira. Sin embargo, sus obras son harto conocidas y hoy en día se exhiben en prestigiosos museos de todo el mundo.

La lista es enorme. Entre las pinturas más conocidas de Renoir caben destacar: El Palco, Retrato de Madame Charpentier y sus hijos, Las grandes bañistas, El Columpio, El almuerzo de los remadores, Muchachas al piano y Parisienses vestidas de argelinas. Sus cuadros se dejan ver en museos de todo el orbe, desde Moscú a Nueva York, desde Leningrado hasta Roma, desde París hasta Buenos Aires, desde Budapest hasta Berlín, desde Londres hasta Viena y desde Dallas hasta México

Los últimos años

No todo fue color de rosa para nuestro personaje. Sus estado físico no era de lo mejor. A partir de los 42 años comienza a sufrir dolencias reumáticas, enfermedad que fue degenerándose a medida que transcurrían los años hasta dejarlo postrado en una silla de ruedas.

Sus manos se empezaron a inmovilizar, sus articulaciones comenzaron por no responderle. Era preciso colocarle el pincel entre los dedos índice y pulgar para que pudiera pintar. No obstante, así, Renoir conserva ese carácter optimista que le distinguía. En 1900 le es concedida la Cruz de la Legión de Honor en su rango de caballero, y en 1912 en el rango de oficial.

A partir de 1910 Renoir solamente puede moverse con la ayuda de muletas. En 1912 es cuando empieza a usar el pincel atado a sus dedos. Dos años más tarde -y una de sus grandes satisfacciones- es haber sido admitido al Museo del Louvre, a pesar de la regla que decía que era imprescindible, para merecer tal honor, que el artista hubiese fallecido.

En 1915, una tragedia moral, le hace enlutar aún más su corazón: fallece su esposa. Instalado definitivamente en Cagnes desde 1903, soportando este reumatismo que no le dejaba ni a sol ni a sombra, pintando bodegones, paisajes, desnudos en nuevas dimensiones, nuestro personaje sufre en noviembre de 1919 una congestión pulmonar.

Convaleciente en su lecho, nuestro personaje siguió pintando, hasta que un día, el 3 de diciembre, a las dos de la madrugada, con un lápiz en la mano, exhalaba su último suspiro. El había sido el gran pintor del toque impresionista, aquel que había dado con su pincel un toque bello y mágico al desnudo. Ese famoso pintor francés de nombre: Augusto Renoir


Principal-|-Consulta a Avizora-|-Titulares-| Clima-|-Sugiera su Sitio
Temas Que Queman | Periodísticos Selectos | Libros Gratis | Publicaciones | Glosarios
Desarrollo Web | Libro de Visitas |-Chat-|-Horóscopo


AVIZORA
TEL: +54 (3492) 434313 /+54 (3492) 452494 / +54 (3492) 421382 /
+54 (3492) 15 612463 ARGENTINA
Web master: webmaster@avizora.com
Copyright © 2001 m. Avizora.com