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Fuente
Epsilones
La etimología es el estudio de la procedencia de las
palabras. Los términos matemáticos suelen esconder historias
apasionantes repletas de confusión y sabiduría. Estas historias son las
que vamos a ver aquí
A veces no nos preocuparemos tanto del origen de la palabra en sí como
del cómo y por qué la palabra se incorporó desde la lengua común al
lenguaje matemático
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abscisa
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Del latín
abscissa, "cortada". En latín se decía abscissa linea,
"la línea cortada", para referirse a lo que hoy llamamos "eje de las
abscisas", es decir, el eje respecto del cual se mide, en los sistemas
de referencia cartesianos, la
coordenada horizontal, que se quedó
por ello con el nombre de abscisa.
► ordenada
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Fue tan famoso el libro Kitab al-jabr wa al-muqabalah,
la obra más importante del matemático árabe Al-Khowarizmi, que
parte de su título dio nombre a toda una disciplina matemática: el
álgebra. Al-jabr quiere decir
algo así como "restitución", que es lo que se intenta hacer cuando se
resuelve una ecuación, restituir el valor de la incógnita.
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Página de Kitab al-jabr (42 Kb) |
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Si buscas esta palabra en el diccionario,
encontrarás que junto a su significado matemático aparece otro
desusado, el de "arte de restituir a su lugar los huesos
dislocados". Por eso algebrista es tanto el matemático
dedicado al álgebra como el cirujano que se dedicaba a colocar los
huesos en su sitio. Una tercera acepción de algebrista es
la de "alcahuete". Algo tendrá que ver. |
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► algoritmo
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algoritmo; guarismo
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En
De numero indorum (el original árabe se ha perdido),
Al-Khowarizmi hizo una exposición tan completa del método de
numeración hindú que se acabó conociendo como el sistema de Al-Khowarizmi,
que daría lugar después a los términos guarismo para cada uno
de los signos con los que se representan los números y algoritmo
para referirse al sistema completo, este último por influjo del griego
arithmós "número" y el castellano logaritmo.
Hoy día
algoritmo se utiliza para
designar cualquier conjunto ordenado y finito de operaciones que
permite resolver un problema concreto.
► álgebra
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azar
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Esta
palabra suena de un modo muy parecido a azahar, "flor del
naranjo", ¿verdad? Pues no es casualidad, porque ambas provienen de la
misma palabra árabe, zahr, '"flor", por la flor que los árabes
pintaban en una de las caras de sus dados.
Desde luego, no se puede pedir mejor origen, ni más
perfumado, para el azar que los dados.
Lluis
(30-5-2004) tira de la cuerda y propone las etimologías de azarar
y azorar:
Azarar, 'aturdir,
avergonzar', viene de azorar con influencia de azar
(María Moliner). ¿Y azorar? Pues según dice el diccionario
etimológico de Corominas: “Azorar, 1495, ‘sobresaltar, conturbar’, por
el efecto que tiene sobre las aves la persecución del azor.”
Es estupendo, en especial eso de que el azar y el
azor colaboren en la producción de una palabra.
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cálculo
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Del latín
calculus, "guijarro", "piedrecilla", como las que se usaban
para contar o para realizar operaciones con ábacos.
(Obsérvese que también se llama cálculo a las
concreciones minerales que se forman en ciertos órganos como el
riñón.)
► cuenta.
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cartesiano
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De
Cartesius, nombre latino de
Descartes. Se aplica, entre
otras cosas, a
coordenadas y sistemas de referencia
rectangulares, aunque no fuesen exactamente así los usados por
Descartes. También se utiliza para calificar
aquel tipo de pensamiento claro y metódico, a veces no sin cierta
intención peyorativa. Para mí es un halago.
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cero; cifra
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La palabra
cifra proviene del árabe sifr, "vacío", "cero". Primero
sirvió para designar al cero, pero después pasó a utilizarse para el
resto de los numerales. ¿Qué hicimos entonces
para nombrar al cero? Pues tomamos del italiano la palabra cero,
curiosamente del mismo origen árabe sifr, pero en este caso
evolucionada a partir del latín zephўrum.
Total, que a todos los guarismos los estamos
llamando, en el fondo, cero.
Otro significado de cifra está relacionado con la
criptografía: en ciertos
métodos de escritura secreta se
utiliza una cifra como
clave para encriptar el mensaje. Por
eso se llama des-cifrar a averiguar el significado oculto de algo.
► signo 0.
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► cero. |
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clave
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El latín
clavis dio lugar primero al castellano llave. Después,
como cultismo, aparecería clave, lo que tiene todo el sentido
del mundo, porque una clave es, efectivamernte, una llave.
En
criptografía es sinónimo de
cifra.
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computar
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► contar. |
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contar; cuenta
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Contar
viene del latín computare, del que proviene también el cultismo
computar.
Lo curioso del caso es que también dio lugar en
castellano a cuenta, 'bolita ensartada', por aquello de que las
bolitas del rosario católico servían para llevar "la cuenta", con lo
que se cierra un curioso círculo: de
cálculo, cuenta del ábaco, vino
el cálculo matemático; y de la cuenta matemática, la
cuenta como abalorio.
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criptografía
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La
etimología de esta palabra es bastante evidente: cripto-
significaría "oculto" y -grafía "escritura", es decir,
escritura oculta o secreta.
El origen es griego, κρυπτός (criptós), "oculto,
secreto, engañoso", de donde derivó también la palabra gruta y,
a partir de esta, grotesco. Más tarde surgiría cripta
como cultismo.
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elevar al cuadrado o al
cubo
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Estas
expresiones son residuos de la época griega, en la cual los productos
xx (x2) o xxx (x3) solo se entendían como áreas
o volúmenes. Por eso nosotros, cuando calculamos el producto de un
número x por sí mismo, decimos que estamos elevando x "al cuadrado",
aunque no pensemos en absoluto estar calculando el área de un cuadrado
de lado x.
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Este
término se debe a
Benoît Mandelbrot, que empezó
a usarlo allá por 1975. Dejemos que sea él mismo quien lo explique:
"Acuñé el término
fractal a partir del adjetivo
latino fractus. El verbo correspondiente es frangere que
significa "romper en pedazos". Es pues razonable, ¡y nos viene de
perlas!, que además de "fragmentado" (como en fracción)
fractus signifique "irregular", confluyendo ambos significados en
el término fragmento.
(Como
álgebra procede del árabe
jabara = unir, atar, ¡fractal y álgebra son etimológicamente
opuestos!)"
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función
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Del latín
functio, "cumplimiento, ejecución de algo", derivado de
fungi, "cumplir". El primero en usar esta palabra en matemáticas
en un sentido parecido al actual fue Leibniz, aunque no fue él
quien inventó
la notación funcional moderna.
La idea parece clara: una
función es algo que cumple con un
cometido, y si pensamos en magnitudes, algo que actúa sobre unas para
transformarlas en otras. Hoy se prefiere pensar en las funciones como
reglas de relación entre conjuntos.
En castellano está registrado su uso desde 1657,
mientras que funcionar no se usó hasta 1855 y fungible
hasta 1899.
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geometría
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Proviene
del griego γεωμετρία, y está compuesta de geo-, tierra, y
metron, medida, con lo que literalmente quiere decir "medida de la
tierra", es decir, "agrimensura", lo cual nos indica uno de los
orígenes de esta rama de la matemática. El otro estaría en los cielos,
donde los antiguos miraban para elaborar cada vez más perfectos
calendarios. Seguro que todo esto ya lo
sabías. Lo que quizá no sabías es que Pitágoras, un gran
acuñador de términos, a la geometría la llamaba historia, que
quiere decir "investigación", "información".
La geometría está en los orígenes de la matemática.
Quizá por eso, o por la gran influencia de Descartes, a los
matemáticos en el siglo XVIII se les llamaba geómetras.
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Es el
nombre propio del número 10100. Le fue dado por el sobrino
de nueve años de Edward Kasner. Y ya que estaban, también
inventaron el googolplex, que es un uno seguido de un googol
de ceros La verdad es que mucha utilidad no es
que tengan, pues todos los números utilizados en ciencia son menores
que estos (el número de átomos del universo, por ejemplo, se estima en
1085), pero son bonitos.
Algunos dicen que el googol es el mayor
número con nombre propio, pero no es cierto: los budistas tienen desde
hace mucho más tiempo el asankhyeya, que vale 10140.
A propósito del googol,
Charo nos cuenta que en este nombre
se inspiraron los creadores de un conocido buscador de internet
para nombrar su producto.
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guarismo
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► algoritmo |
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Proviene
del latín līnĕa, que quería decir "hilo de lino", derivado de
līnum, "lino". Los griegos decían λίνον para indicar
"lino" o "cosa hecha de lino" o directamente "hilo".
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matemática
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De origen
griego, significa "lo que se aprende". Por tanto un matemático
es "el que aprende". Se dice que este término, igual que filosofía
("amor por la sabiduría"), fue acuñado por Pitágoras para
describir sus propias actividades intelectuales.
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En latín
se decía ordinātae linĕae para referirse a las líneas
paralelas. Dado que para obtener la
coordenada vertical de un punto en
los sistemas de referencia cartesianos se traza una paralela al eje
horizontal, a dicha coordenada vertical se le acabó llamando
ordenada.
► abscisa
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Del latín
pŭnctum, "punzada, picadura". El
comentario del
Vocabulario matemático-etimológico
no tiene desperdicio: "El punto geométrico no existe en realidad,
porque se le supone sin dimensión alguna.".
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revolución
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En
matemáticas, revolución se usa con el significado de "vuelta" o
"giro". Así, decimos superficie de revolución para referirnos a
la superficie engendrada por una curva al girar respecto a un eje.
También se usa con este sentido en mecánica cuando se habla de las
revoluciones de un motor. Y este es el
sentido que usó
Copérnico cuando a mediados del
siglo XVI escribió De revolutionibus orbium coelestium. Con
esta obra, Copérnico quiso explicar su nueva teoría, en la que
establecía que era la Tierra la que se movía alrededor de sí misma y
alrededor del Sol, y no al revés. El término latino revolutionibus
del título se refiere a las vueltas que dan los planetas en torno
a su estrella.
Sin embargo, fue tal la convulsión que la obra
produjo en el pensamiento occidental que desde entonces, cuando
queremos hablar de un cambio brusco, bien sea en política, en arte, o
en cualquier otra faceta del quehacer humano, decimos que se ha
producido una revolución.
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Son varios
los nombres que ha recibido lo que hoy conocemos por
sección áurea (o razón áurea, o
proporción áurea). De entre ellos podríamos destacar la "división en
media y extrema razón" de los griegos o la "proporción divina" de
Luca Pacioli, no siendo hasta
principios del siglo XIX cuando empezó a usarse "sección áurea".
La primera aparición documentada del término es de
1835, cuando Martin Ohm llamó así a la famosa proporción en una
nota a pie de página en la que queda claro sin embargo, por lo que el
propio Ohm comenta, que no fue él quien lo acuñó.
Es curioso: empezamos con la aséptica pero algo
engorrosa denominación griega, pasamos al misticismo del hermano
Pacioli y terminamos, de momento, con el más laico pero no menos
poético dorado actual.
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Del griego
συμμετρία, a través del latín, nos llegó esta palabra que ya
tenía el significado con el que la usamos nosotros. Viene de syn,
"a la vez", "conjuntamente", y metron, "medida", como en geo-metría.
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