Mientras que los Arcángeles reinan sobre toda la humanidad, los Ángeles Guardianes se unen a las personas. 
La relación entre humanos y ángeles es, por naturaleza, muy íntima.

Los Angeles nos han demostrado que nosotros, los humanos, somos esa parte del Creador más adentrada en la densidad de la materia. Es el reconocimiento que los ángeles hacen del Creador dentro de nosotros lo que los motiva tan profundamente a ayudarnos en nuestra vida.
   
Son los Ángeles Guardianes quienes vigilan el crecimiento espiritual de los seres humanos a lo largo de sus vidas, y protegen y defienden sus almas.


Cada ángel puede haber estado con un alma concreta durante muchas vidas, ayudando a ese individuo a reunir las lecciones de cada vida hasta que, finalmente, sabe que es uno con Dios. Ese conocimiento se denomina iluminación.

Nuestro Ángel Guardián bendice todo lo que hacemos para cuidar de nuestro bienestar espiritual.

  




  



  


   

Siempre que te sientas solo, angustiado o enfermo invócalo y él te escuchará y ayudará.

Puedes invocarlo en casos de peligro o para que te de valor al afrontar compromisos importantes o al enfrentarte ante situaciones límite.
 
Puedes llamarlo para alegrar y proteger a los niños. También para que te ayude a vencer cualquier sentimiento negativo, o para  liberarte de viejas estructuras, para reformarlas, y para poner una energía nueva y transformadora en tu trabajo y en tus relaciones. También puedes invocarlo para que te enseñe y ayude a aceptar lo que no puedes cambiar, como la pérdida de un ser querido, etc.