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El calendario solar egipcio
estaba dividido en 360 días agrupados en 12 meses de 30 días cada uno.
El zodíaco, establecido también según el aparente movimiento del Sol
alrededor de la Tierra, estaba formado por un cículo perfecto de 360
grados. Cada grado del zodíaco correspondía, de este modo, a un día del año solar. Por otra parte los Caldeos, en el siglo VIII A.C., ya dividieron el día en 12 parte iguales de 2 horas cada una a partir de la salida del Sol. Finalmente, los hebreos dividieron la semana en 7 días, creando de este modo un calendario al tiempo solar y lunar, es decir, establecido según los movimientos aparentes del Sol alrededor de la Tierra y según las fases de la Luna. |
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| "Desde
tiempo inmemoriales, bajo el cielo de Oriente casi permanentemente
transparente, donde todas esas joyas doradas relucían con pleno fulgor
durante noches enteras, aquellas gentes (los mesopotámicos) fueron
fascinadas por los astros, de los que, durante siglos y siglos,
observaron, anotaron y estudiaron con tezón sus apariciones y ciclos.
No solamente se trataba de la multitud de estrellas fijas y sus
constelaciones, de las cuales acabaron por extraer, a mediados del
primer milenio antes de nuestra era, una secuencia zodiacal, sino
también de las grandes luces del día y de la noche, el Sol y en
especial la Luna que regía su calendario, y finalmente los planetas:
Venus, que llamaban Ishtar, nombre de la diosa del Amor; Júpiter,
"El Astro Blanco"; Mercurio, "El Muflón"; Marte,
"El Ardiente"; y Saturno, "El Constante", cuyas
apariciones, movimientos, ausencias y eclipses podían predecir sin
error. Es posible que hubiesen visto brillar los astros, y que los
confundieran con pictogramas dibujados allá arriba por los Dioses, para
decidirse a divulgar sus conclusiones." (Jean Bottero, 1992.) |
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