"Piedra del Sentimiento"
  
  

Es una de las piedras preciosas más antiguas que se conoce. Compuesta por hidrosilicato de magnesio y hierro, los cristales de amatista se encuentran originariamente en el interior de geodas de variados tamaños, desde 10 cm hasta más de 1 mt de diámetro.
Su color violeta se debe a la presencia de óxido de hierro, y va desde el violeta oscuro casi negro, hasta el violeta pálido, pasando por toda la gama del color.
Debido a su rareza, en la Edad Media, era pesada en oro.
Las amatistas más bellas proceden de Montezuma, Minas Gerais (Brasil); y se encuentran en el interior de rocas volcánicas. Otros lugares de extracción son: Sri Lanka, Madagascar, Norte de Africa, Francia, Montes Urales.
   
Actualmente el hombre moderno la necesita para que nuestro planeta pueda ser armonizado nuevamente y devuelto a su equilibrio natural.
Posee efectos tanto sobre el cuerpo como sobre el alma, ayudándonos en la búsueda de talentos interiores y agudizando nuestro poder espiritual.
Con sus intensas vibraciones, es capaz de conducirnos a un sueño armonioso, alejándonos de las pesadillas. 
También aleja temores, fastidios domésticos y favorece el crecimiento de las plantas.
Es la piedra por excelencia de la meditación ya que refleja rayos púrpuras, y está relacionada con la glándula pineal y pituitaria y el chakra coronario. 
  

En esta fotografía que he tomado, pueden apreciar una geoda de Amatista hallada en el suelo de la mina, en su estado completamente natural.
                                                 Selene Lir
  
   
En meditación se la usa para encontrar el yo interno, favorecer la comprensión y persuación. 
Permite con su uso, la captación y eliminación de nuestros problemas más profundos.
Se programa para el abandono de vicios, ayuda a las parturtientas en partos difíciles.
Sirve para tratar problemas de la piel, enfermedades del aparato reproductor, migrañas, adicciones y espasmos de toda clase.
Se la asocia con la humildad; pues encamina a quien la usa hacia el sendero de la visión objetiva. 
Puede llevar de la mano a neófitos en el terreno de la comprensión profunda del Yo, y a los elevados por el camino de la sabiduría, pues conduce a la búsqueda de la verdad sin prejuicios ni preconceptos.
Llamada la "Piedra del Sentimiento", indicada para entregar a personas que hayan perdido a un ser querido, o que se encuentren sufriendo una grave enfermedad, y para emplear en uno mismo en un trance similar.
  
También ayuda a los que se sienten abandonados a sobreponerse de su aflicción y tratar de recuperar su equilibrio.
Muy recomendable para tratar el estrés.
  
  
  



  


  
"Piedra del Amazonas"

De color turquesa claro o verde brillante. 
Esta piedra fue enormemente reverenciada por los egipcios. 
Adquirió su nombre en América del Sur donde por primera vez fue hallada; el Amazonas.
Los lugares donde se la encuentra: EE.UU, Brasil, India, Madagascar y Namibia.
  
Gracias a su elevado contenido de cobre, está entre las piedras de mayor poder sanador que se conoce.
Era utilizada en el Amazonas para protegerse de las picaduras de insectos ponzoñosos.
Hoy se aplica para tranquilizar los nervios.
Ubicada debajo de la almohada, promueve un sueño profundo y saludable.
Es afin al chakra laríngeo, permite la expresión creativa y aumenta la comprensión.
Sirve como antiespasmódico y relajante del área de la nuca y la columna. 
También alivia dolores de cabeza, si realizamos suaves masajes del área que duele con la piedra diariamente.
Tiene efectos calmantes sobre el corazón y sobre las embarazadas y el bebé.
  
 
 



  


  
"¿Resina o Piedra?"


No posee una estructura atómica cristalina, ni puede considerarse técnicamente una piedra; pero sí es un mineral, ya que se trata de resina de coníferas fósiles, mineralizadas por la acción de millones de años.
Su apariencia es de color amarillo dorado transparente, hasta un marrón traslúcido, de consistencia dura y quebradiza, muy ligera y electrizable por frotación.
Se utiliza en joyería y ornamentación, generalmente en cuentas para collares, boquillas y peinetas. Arde fácilmente despidiendo un aroma agradable.
Como la savia original, aún fluida, era sumamente adherente, a menudo se encuentran en el interior de los trozos de ámbar insectos, hojas, semillas y otros recuerdos del pasado prehistórico, que al estar perfectamente preservados, aportan valiosos testimonios de las distintas eras geológicas.
  
Una de las características más interesantes es que la edad del ámbar, por ser de origen orgánico, puede rastrearse por medio del carbono 14, determinando así con exactitud el origen de los restos alojados en su interior.
Los lugares donde se la encuentra: Prusia oriental, Italia, Rumania, Borneo, Burma, Canadá, EE.UU, República Dominicana, Alemania y  Bolonia.
  
Por su tono oro-rubí (naranja dorado) está asociado íntimamente con el chakra umbilical, centro de las energías primarias del cuerpo físico, es muy útil en terapia con cristales.
En tiempos antiguos el ámbar era triturado y se lo mezclaba con miel para mitigar el dolor de oído. 
En la actualidad se utiliza para combatir catarros, epilepsia y estados convulsivos, en forma de collar para contrarrestar el bocio e inflamaciones de amígdalas. Protege a los niños del dolor de dientes u otras afecciones bucales como: caries, gingivitis y encías sangrantes.
Alivia dolores de cabeza, migraña, tensión en la nuca, espalda, asma bronquitis, disturbios gastrointestinales, sordera, fiebre, malaria, complicaciones de la vejiga, higado, problemas circulatorios y hemorragias nasales.

Tiene efectos benéficos sobre los órganos internos, favorece el equilibrio, agudiza los sentidos, por lo que está
indicada para individuos propensos a sufrir lesiones traumáticas, o manifestaciones de desequilibrio emocional, como depresión crónica y tendencias suicidas. Favorece la meditación.
Ayuda a integrarnos con el resto de la gente en beneficio de nuestro propio desarrollo espiritual.
Es un mineral súmamente delicado energéticamente, por lo que luego de ser utilizado en una sesión de terapia se torna opaco y deslucido. Por lo tanto, al término de cada sesión será preciso limpiarlo y dejarlo descansar varias horas dentro de una geoda o drusa de cuarzo hialino.
 
 
 



  



"Engañosa... Mentirosa"


La palabra apatita proviene del griego y significa "engañosa, mentirosa", pues se confunde con otros minerales.
La de tonalidad amarillo limón es la más usada pues posee vibraciones más intensas, pero las encontramos también verdes y púrpuras.
En su variedad amarilla (parecida al Topacio) las más hermosas son oriundas de México.
    
Se vincula con el chakra laríngeo y cardíaco.
Es aplicable para problemas de constipación e insomnio.
Facilita el entendimiento y la comunicación. 
Distingue lo importante de lo superfluo, refuerza el poder de decisión.
 
 
 



  


  

La Aragonita es un carbonato de calcio perteneciente a la era cuaternaria. 
Su color puede ser blanco, amarillo, pardo rojizo. 
Su brillo es vítreo, mate.
Se encuentra como coralina de ríos subterráneos y cavernas de la zona de agua dulce. 
Es una precipitación calcárea en fuentes termales en forma de costras o estalactitas, frecuentemente en estratos con bandas onduladas.
Los yacimientos están en España, Austria, Italia, Francia, Argentina, etc.
  
Es una piedra muy utilizada como piedra decorativa.
En lo afectivo se la recomienda para personas que necesitan vencer su timidez .
También se utiliza para ayudar en tratamientos para trastornos cardíacos y renales. 
Es ideal para contrarrestar la envidia.



   



  

Se trata de una madera negra fósil alterada química y físicamente por diferentes agentes durante el transcurso del tiempo. 
No es un cristal sino trozos de madera de una conífera del período terciario llamada pinitas caustifolia
No cristaliza, se presenta en capas de dos a cuatro centímetros de espesor. 
Su color es negro y opaco.
Siempre se utilizó como talismán, en magia y hechizos por su alto poder energético y vibratorio. 
Es un gran protector contra el mal de ojo, hechizos y también para el tratamiento de gota, insomnio, calambres, ciática, tendinitis y neuralgias diversas.


  



  


   
"Piedra de los Espíritus 
Sensitivos"


También llamada Malaquita Azul. 
Aunque su estructura molecular difiere completamente de la verde, y sólo se le asemeja en el diseño de las vetas, de color azul prusia, la azurita está compuesta por un ortosilicato de magnesio de formación cristalina o amorfa.
Originaria del centro de Europa y los montes Urales, y de dureza algo más elevada que su homónima verde, la azurita adquiere un brillo ligeramente superior al pulírsela, por lo que es muy preciada en joyería. Sin embargo, su relativa rareza, y su costo más elevado limitan sus aplicaciones ornamentales.
En el antiguo Egipto, por ejemplo, sólo los faraones y los sacerdotes y pitonisas de más alto rango podían permitirse el lujo de usarla para recubrir el interior de sus tocas, lo que les permitía elevar la conciencia hasta los dioses mayores; los funcionarios de niveles menores debían "conformarse" con el lapislázuli. 
  
Puede encontrársela, aunque no es muy frecuente, en forma de varitas de pocos milímetros de diámetro y varios centímetros de largo.
Se la halla en Francia, Inglaterra, Grecia, Italia, Namibia, Nuevo México, EE.UU, Chile y Australia.
   
Afín al chakra laríngeo y frontal.
Es eficaz para desbloquear cualquier zona del cuerpo.
Ideal para tratamientos de  constipaciones intestinales, congestión de las vías respiratorias (gripes, resfríos), problemas vasculares derivados de formaciones arterioescleróticas y obstrucciones uterinas y prostáticas.
En forma de varita, constituye una herramienta muy poderosa para la conducción y orientación de energías cósmicas, que pueden canalizarse hacia el tercer ojo durante la meditación, o hacia puntos neurálgicos durante las curaciones.
  
El color azul profundo pero traslúcido de  esta piedra representa la Luz disolviendo la oscuridad de la ignorancia, y transformándola en un conocimiento puro y cristalino.
Magnífica para la meditación de los clarividentes, lo cual la convierte en la piedra de base para el tercer ojo.

Esta es la piedra de los espíritus sensitivos. 
Eleva los planos del pensamiento y el conocimiento, incitando al subconsciente a dedicarse a lo esencial, sin dejarse llevar por lo transitorio.
Actúa como catalizador entre entre lo terreno y lo cósmico; lo físico y lo espiritual. Paralelamente, su asimilación con el Rayo Azul, regente de la comunicación, permite que la Luz interior se manifieste en pensamientos, sentimientos, palabras y actitudes.