"Traspasa las Fronteras de los Bloqueos Emocionales"


Compuesta por una base hidrosilícica de arsénico y azufre. Se presenta en su estado natural en estrías paralelas longitudinales a la superficie. Estas estrías señalan el sentido de la vibración isócrona de las moléculas cristalinas, cuya frecuencia se mantiene constante a lo largo de toda la evolución del mineral.
Una vez pulida, en su interior pueden distinguirse matices rosados y violáceos, siempre dentro de una transparencia total, quizás la más diáfana del espectro de los cristales terapéuticos rosados.
Se pueden ubicar estas piedras en yacimientos cuárcicos aluvionales, o como incrustaciones en rocas sedimentarias, en cuevas y afloramientos superficiales.
Los lugares donde se encuentra: Brasil, Madagascar, Namibia, Zimbabwe, Afganistán y EE.UU.
  
Simboliza la exteriorización de la alegría y el regocijo sereno, en forma de pensamientos y emociones. 
Representa la corporización del amor a uno mismo, extendido incondicionalmente hacia todo lo que nos rodea, sin exigir absolutamente nada en compensación.
Es una las tres piedras basales del chakra cardíaco y su misión en la Tierra consiste en la exaltación del amor hacia uno mismo y su exteriorización en sus manifestaciones físicas.
Su energía traspasa las fronteras de los bloqueos emocionales, innatos o adquiridos, para permitir la revelación de la auténtica pureza espiritual, íntimamente ligada al cuarto chakra.

Es un regalo ideal para niños y jóvenes introvertidos o superdotados, a los que sus caracteres, aunque por distintas razones, no les han permitido adoptar una linea de conducta definida para su vida de relación. Los reflejos rosa suave de la piedra les aportan confianza y consuelo en sus eventuales desaciertos, mientras que los matices violáceos les ayudan a no reiterar errores.