(Zoisita Azul)


Es la Zoisita Azul. Muy difícil de encontrar, hallada en épocas muy recientes, a partir 1967, en Tanzania, de donde recibe su nombre. 
Es una piedra traslúcida de cristales tricolores, de tonalidad azul violáceo.
También se encuentran de un sólo color, transparentes, amarillas, verdes o azules. 
  
Dado su atractivo color, su rareza y cierta publicidad realizada con motivo de su hallazgo, la Tanzanita posee una cotización bastante elevada, sólo algo inferior a los de los Zafiros violáceos a los que se asemeja. 
Sin embargo, es poco frecuente en el mercado y constituye una gema para aficionados, coleccionistas y conocedores de piedras y cristales.
Aveces se confunde con el zafiro, pero a primera vista posee un brillo inferior y una dureza marcadamente más baja.
Lugar de origen: Tanzania, país en el que el principal yacimiento se encuentra en vías de agotamiento.
   
Es afin a todos los chakras.
Posee gran capacidad energética.


   



  


El nombre del Topacio ha sido asignado antiguamente a una gema, el Olivino, que se extraía de una isla del Mar Rojo, actualmente denominada Zabarjad (y que se llamó en el pasado Topasos), y probablemente también en otras gemas de color más o menos amarillo que la falta de conocimientos químicos y mineralógicos impedían distinguir unas de otras.
En la primera mitad del siglo XVIII, se comenzó a utilizar el nombre para la designación de un mineral y de una gema que han sido conservados hasta la actualidad.
  
Es un cristal de gran dureza; perteneciente a la familia de los cuarzos, con base silícica, es un silicato de aluminio con fluoruro y oxidrilo, con inclusiones de diversas alúminas y fluor, cuyas proporciones hacen variar su color partiendo del marrón, pasando por el amarillo dorado, amarillo ambar. 
  
Lo encontramos transparente, azul, verde y rosado. 
Su color más frecuente es amarillo muy buscado para fines ornamentales y joyería.
Entre sus variedades se cuenta el topacio rubí, el topacio ahumado, de color pardo oscuro; el topacio de Salamanca, amarillo oro, y uno de los más cotizados;  el topacio del Brasil, de menor calidad, amarillo rojizo, rosado o morado; el topacio "quemado", que son aquellas piedras de escaso color, que se ha convertido en morado artificialmente, mediante la exposición intencional al calor, y el llamado topacio Oriental, que en realidad es un Corindón de color amarillo pálido, una alúmina cristalizada de dureza sólo un punto inferior al diamante.
En su estado natural, el topacio puede encontrarse en geodas y drusas, que aunque no son demasiado frecuentes, pueden obtenerse en algunas casas especializadas y en yacimientos aluvionales, si se los busca son suficiente empeño.
Los lugares donde se le encuentra: Urales, Namibia, Sri Lanka, Pakistán, Burma, Brasil y EE.UU.
Resulta ideal para el Chakra umbilical, regido por el Rayo Oro-rubí, ya que su energía se asemeja a las radiaciones solares, penetrante, pero sutil, reconfortante, vigorizante y cálida.
El topacio es la gema indicada para procesar y ordenar los acontecimientos cotidianos, sistematizándolos y evitándonos esfuerzos y desgastes inútiles.
Tanto en bruto como tallada es la piedra ideal para personas hipersensibles o demasiado vulnerables.
Es excelente para utilizarlo ante situaciones o circunstancias que nos exigen seguridad y autoconfianza.
Debido al vínculo tan fuerte que asocia al segundo y tercer chakra, éstos constituyen los centros ideales para aplicar gemas de topacio con propósitos curativos.
     

Es especialmente aplicable para: constipaciones intestinales, dificultad para digerir y asimilar alimentos, úlceras duodenales y estomacales, gastritis y gastroenteritis, que no son más que manifestaciones somáticas de los impedimentos psicológicos para resolver acertadamente los problemas de la vida diaria.
  
Algo más para tener en cuenta:
En el caso de utilizar un topacio como piedra personal, la ubicación ideal es engarzada en la hebilla de un cinturón, con el vértice de la talla hacia el cuerpo. De todas maneras, llevar un topacio como pendiente, colgado del cuello o como anillo o en una pulsera o brazalete, es muy beneficioso.

  

  
Llamado "gema de la verdad", porque se conecta con el chakra de la garganta y con la comunicación. 
Da la fuerza necesaria para decir aún lo que nos resulte más difícil.
Con su color y su perpetuidad, nos recuerda la paz del cielo y del mar. 
Gracias a la radiación magnética que emite, puede aliviar penas físicas y espirituales.
Nos alista para abandonar viejas formas de comportamiento, convirtiéndolas en nuevas.
Nos lleva a una vida espiritual armoniosa.
Su color azul puro, flota a través nuestro, liberándonos de pensamientos negativos.
Suaviza y alivia tensiones, producto de un sistema nervioso alterado, alivia dolores de cabeza.
Cuando se lo ubica debajo de la almohada brinda un sueño pacífico, ayuda a mitigar problemas de garganta.
Regula la función de la glándula tiroides y puede ser utilizada en venas varicosas, golpes y hemorragias.

  


Es el más conocido de la familia de los topacios. También llamado "Piedra de la Suerte" en muchas historias antiguas. En la edad media era llevado para protegerse del ojo del diablo. Sus destellos nos encadenan con el poder del sol, otorgando júbilo a nuestras vidas.
Nos ayuda a ampliar nuestra atención y a encontrar tranquilidad interior.
Está íntimamente relacionado en el plexo solar; suele proporcionarnos un estado de plenitud física estimulando los centros nerviosos y vitales.
Resulta eficaz en los desbloqueos mentales de origen nervioso.
De gran ayuda para las personas relacionadas con la creación.
Es efectivo en tumores, depresión, cansancio, problemas digestivos y hepáticos, fortalece la columna y estímula los nervios gustativos.

  


Contribuye a  alcanzar estados de equilibrio y seguridad.
La corriente eléctrica pasa a través de esta piedra y se comporta en el plano físico como unificadora de los sistemas nerviosos.
  
 
   
 
(Ver Citrino)
  
Relacionado con el chakra del plexo solar.
Su energía dorada estimula el sistema físico como si proviniera de los rayos del sol. 
Da calor, confort, energía y entusiasmo de vivir.


   



  



"Piedra de la Alegría"


La turquesa es un fosfato de aluminio, hierro y cobre, cuya composición le otorga el color azul verdoso que la caracteriza,
puede contener bandas o estrías por inclusiones de plata o cobre, también puede presentar manchas. 
Hace muchos siglos fue usada por los indios americanos en joyas y ornamentos. 
Es una piedra femenina, relacionada con la energía lunar de las emociones.
Los principales yacimientos están en Turquía, EE.UU, Egipto e Irán. 
  
Existen diversas variedades de turquesa: la turquesa persa de color azul muy intenso que se encuentra en Irán y Afganistán , la turquesa egipcia, más verdosa y traslúcida que se encuentra en Sinaí y la turquesa americana de color azul verdoso en EE. UU, México y Canadá.
  
Afín al plexo laríngeo, cardíaco, del entrecejo y en el plexo solar.
A nivel físico, el color azul verdoso, reúne todas las propiedades curativas, se la recomienda para afecciones respiratorias, larínge, bronquios, pulmones, para amigdalitis, difonía, afonía, tos, falso crup, difteria, bronquitis, asma de orígen bronquial y regulariza la glándula tiroides.
Estimula la glándula pituitaria de un modo muy beneficioso. 
"Piedra de la Alegría y del Bienestar". 
Proporciona sensación saludable al organismo. 
Posee poderes curativos gracias a su alto porcentaje de cobre.
Actúa con eficacia en dolores de nuca, problemas en los conductos nasales y membranas mucosas. 
Excelente para la vista y los ojos.
La turquesa actúa sobre la comunicación y la facilidad de palabra, ya que aumenta la capacidad creativa del pensamiento.  
Se la utiliza como amuleto para prevenir el mal de ojo, los hechizos y la magia. Absorve la energía negativa. 
Mejora la absorción de los elementos nutritivos por lo tanto es muy útil para combatir la anorexia. 
Intensifica su acción en el campo emocional, deparando perspectivas de futuro.
Favorece la apertura del corazón a las emociones y estímulos de los demás. 
   
Aumenta la memoria.
En meditación, se aplica en experiencias relacionadas con nuestro pasado.


  

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