La palabra "pirámide" viene de los vocablos griegos "piro": fuego y "amid": estar en el centro.
En las culturas antiguas el fuego era considerado energía universal y vida.
Las pirámides son cuerpos geométricos que concentran campos de energía. Está comprobado que el campo magnético de energía verificable en las pirámides egipcias existe de manera idéntica, pero con menor intensidad en otras pirámides, siempre y cuando mantengan las misma proporciones.


Dentro de ellas se genera una concentración y circulación de energía que comienza en cada uno de los cinco vértices y confluyen en el área central. 
En esta área las moléculas absorven las vibraciones por medio de la resonancia y, al aumentar la energía, comienzan a expandirse incrementando la circulación hasta saturar la pirámide, saliendo luego hacia la atmósfera circundante.

Muchas personas que han puesto a prueba el poder de las pirámides afirman que pueden suceder fenómenos dentro de ellas; tanto si están cerradas o con su estructura abierta. 
L
as pilas secas se recargan por si solas, el agua es más pura, los alimentos duran más tiempo, las semillas germinan antes, los dolores diminuyen,los chicos se tranquilizan, la meditación es más profunda, la agilidad mental aumenta, el impulso sexual es más fuerte, los procesos naturales de curación se aceleran, las plegarias  se vuelven más eficaces, los fenómenos psíquicos son más intensos, etc.
   
Gracias a diversas experiencias, se puede aprovechar la energía piramidal para lograr innumerables beneficios.
   

Veamos a continuación algunos de ellos:

Uso terapéutico, problemas económicos, efectivos, espirituales, etc.
Protección energética, desarrollo de poder extrasensorial, descarga de energías negativas, energización a distancia, estudio, deportes, animales, plantas, filos gastados, afinación de instrumentos musicales, conservación de alimentos, abandono de vicios, comunicación, política, arte, etc.

  
Para construir una pirámide se debe estar relajado, sereno, armonizado y con una muy buena carga de energía positiva. El horario apropiado para esta operación es una hora después del amanecer.

Los materiales más adecuados para su construcción son: cristal, bronce, cobre, aluminio u otros metales. Las de gran tamaño, pueden realizarse con papel o cartulina.

Para comenzar con las primeras experiencias, puede fabricarla en cartón o cualquier material fácil de manejar y ajustándose a las medidas en escala con respecto a la gran pirámide de Keops. Su tamaño variará de acuerdo con la necesidad. En pirámides grandes caben varias personas, mientras que las pequeñas pueden sostenerse en la palma de una mano.

Una vez construida la pirámide deberá orientársela mediante una brújula con sus caras hacia los cuatro puntos cardinales. La orientación Norte-Sur es la correcta puesto que esta línea magnética lleva la energía que al pasar por el centro de la pirámide comienza a generar un campo de fuerza que será el que actuará sobre el elemento o problema a tratar.

El punto o zona de máxima energía se sitúa en el centro de la pirámide en el tercio inferior denominado “Cámara del Rey”.

Hay que tener en cuenta que para trabajar con pirámides, deberá ubicar las mismas en un lugar donde penetre la luz solar y alejadas de corrientes eléctricas, radios, televisores, equipos de música, planchas, etc. Como así también de rejas si es que las coloca en una ventana, o cualquier tipo de antena, ya que estos elementos impiden el libre flujo de energía hacia los objetos, personas u otros seres vivos que se hallan en su cercanía, además de emanar energía negativa (iones positivos).

Si son pequeñas, pueden asentarse sobre madera, tierra, mantas, césped, baldosas o una plancha de cobre, pero cuando las dimensiones son de tamaño considerable, pueden colgarse del techo de una habitación o en un consultorio médico para colocar en su interior a la persona que necesita de sus poderes curativos.