Irak: Crimen y Petróleo 
La Guerra y los Negocios

Globalización
Arafat vrs Sharon

La Nueva Guerra (S11)

 

Cheney...entre la guerra y los negocios Molly Invins - Los sucios negocios del vicepresidente Cheney - Vicepresidente Richard B. Cheney Según la Casa Blanca -  Fragmentos Rotos de la Guerra Javier Villate -  La Guerra y los negocios: Contratistas:
Ganadores seguros - El plan económico de Bush: buen regalo de guerra para las corporaciones estadounidenses Kate Randall 17/10/01Bush y Bin Laden, socios en los negocios y amigos íntimos Francesco Piccioni -  Los vínculos de George W. Bush con millonarios sauditas y con la familia Bin Laden

Cheney...entre la guerra y los negocios
Molly Invins
Cuando el ahora vicepresidente fue funcionario de la firma Halliburton, abastecedora de campos petroleros, llevó a cabo operaciones por 23.8 millones de dólares con el gobierno de Bagdad. Al salir de esa empresa recibió 3.4 millones de dólares por paquete de renuncia,  pese a que el contrato más grande en su carrera  fue la adquisición de Dresser Industries,  que terminó siendo un gran fraude, porque la compañía cargaba ya con obligaciones legales relativas a un asunto de asbestos

Un viejo conocido de Saddam encabezaría la invasión estadounidense en Irak

Austin. Texas. Disculpe usted: no quiero enchinchar ni nada parecido, pero ¿no se le ha ocurrido a nadie en Washington que enviar al vicepresidente Dick Cheney a encabezar una invasión en Irak, invocando el pretexto de que Saddam Hussein es un ''dictador asesino'', es algo intermedio entre el mal gusto y la hipocresía rampante?

Cuando Dick Cheney fue funcionario de la firma abastecedora de campos petroleros Halliburton, la compañía hizo negocios por 23.8 millones de dólares con Saddam Hussein, ese malvado que se prepara a ''compartir sus armas de destrucción masiva con los terroristas''.

Así que, si Saddam es el ''peor líder del mundo'', ¿cómo es que Cheney le vendió equipo para que sus despilfarradores campos petroleros funcionaran hasta el punto de permitirle fabricar armas de destrucción masiva?

En 1998, Naciones Unidas pasó una resolución que permitía a Irak comprar refacciones para sus campos de petróleo, pero otras de las muchas sanciones contra dicho país quedaron como estaban. Estados Unidos sigue presionando a la ONU para que deje de exportarle medicinas y otros abastos básicos sobre la base de que podrían tener ''doble uso''. Siendo secretario de Defensa durante el gobierno de Bush el viejo, Cheney tenía una posición particularmente vulnerable, por la hipocresía de mantener negocios con Irak. (Aunque en 1991, después de la Guerra del Golfo, Cheney le dijo a un grupo de ejecutivos de la industria petrolera que él estaba enfáticamente en contra de derrocar a Hussein.)

Mediante dos subsidiarias -Dresser-Rand e Ingersoll-Dresser-, Halliburton ayudó a reconstruir los campos petroleros de Saddam, dañados por la guerra. El valor combinado de estos contratos a cuenta de partes y equipo fue mayor que el de cualquier otra compañía estadounidense con negocios en Irak: empresas como Schlumberger, Flowserve, Fisher-Rosemount, General Electric. Su acción la mediaban subsidiarias extranjeras o compañías filiales en Francia, Bélgica, Alemania, India, Suiza, Bahrein, Egipto u Holanda.

En muchos casos, queda claro que lo único que hicieron las compañías europeas fue prestarle el nombre a las firmas estadounidenses para que trataran con Hussein. Irak se convirtió en el segundo abastecedor petrolero más grande del Medio Oriente a Estados Unidos.

El relato de todo esto apareció por vez primera en el Financial Times de Londres, hace más de dos años, y desde entonces la prensa europea le ha dado mayor cobertura. Pero como ha pasado con el caso de Harken Energy y otras historias más, existe una diferencia entre un relato que se publica y uno al que se le presta atención (distinción que a algunos periodistas les cuesta trabajo). Así, el gobierno pudo, en el caso de Harken y sus nebulosas negociaciones, menospreciar nuevas informaciones pues ''eran noticia vieja'', simplemente por el hecho de que nunca le prestaron atención cuando la noticia vieja era nueva.

Cuando Cheney dejó Halliburton recibió 34 millones de dólares de paquete de renuncia, pese a que el contrato más grande en su carrera de cinco años en esa empresa fue la adquisición de Dresser Industries, que terminó siendo un gran fraude porque la compañía cargaba ya con obligaciones legales relativas a un asunto de asbestos. (En su campaña, Cheney se ufanó mucho de que ''había estado en el sector privado creando empleos''. Lo primero que hizo después de la fusión de Dresser fue despedir a 10 mil personas).

Halliburton, la compañía estadounidense número uno en servicios petroleros, es la quinta más grande concesionaria militar de la nación y la empresa que más empleos no sindicalizados ocupa en Estados Unidos. Tiene contratados a más de 10 mil trabajadores en el mundo y gana más de 15 mil millones de dólares anuales. Con Cheney, Halliburton hizo negocios con varias dictaduras brutales, incluido el despreciable gobierno de Birmania. La compañía tuvo acomodos cuestionables en Argelia, Angola, Bosnia, Croacia, Haití, Somalia e Indonesia.

Halliburton hizo negocios con Irán y Libia, ambos países en la lista de Estados terroristas del Departamento de Estado. La subsidiaria de Halliburton, Brown&Root, la vieja firma constructora texana que emprende muchos negocios con los militares estadounidenses, fue multada con 3.8 millones de dólares por exportar a Libia, en violación a las sanciones estadunidenses.

Si quieren saber por qué los demócratas no se arrebataron este reportaje, ni hicieron gran escándalo con él, diremos que porque -como siempre- los demócratas también tienen negocios semejantes. El antiguo director de la CIA, John Deutsch, está en la junta directiva de Schlumberger, la segunda firma de servicios petroleros después de Halliburton, que también hace negocios con Irak a través de subsidiarias.

Hace ya rato que los estadounidenses están conscientes de que el dinero ha corrompido la política interior en favor de los intereses corporativos, y que ambos partidos están sojuzgados por las enormes donaciones de campaña provenientes de las corporaciones. Estamos menos acostumbrados a conectar puntos cuando se trata de política exterior. Pero las corporaciones le confieren igual importancia a sus ganancias en el extranjero que a las de sus negocios nacionales.

Enron, como siempre, nos puede adosar algunos ejemplos, de manual, de cómo pueden ser indiferentes a los derechos humanos las compañías estadounidenses. Los negocios de Halliburton en Nigeria, en sociedad con Shell y Chevron, proporcionan otro ejemplo así, que implica serias violaciones a los derechos humanos y abusos ambientales.

Nadie se va a poner a argumentar que Saddam Hussein es un gran tipo, pero Dick Cheney no es el hombre correcto para enfrentarlo. Nunca he entendido por qué la prensa de Washington no puede recordar nada por más de 10 minutos, pero escuchar a Cheney denunciando a Hussein es como para decirle: ''Te pasas, de veras''


Los sucios negocios del vicepresidente Cheney

La empresa que construye las barracas, limpia las letrinas y da de comer a los soldados en la guerra de EU contra el terrorismo alrededor del mundo es la misma que dirigió el vicepresidente Dick Cheney hasta que asumió su cargo. El Pentágono le ha otorgado contratos de miles de millones de dólares sin tener que pasar por un proceso normal de licitación, y además en unas condiciones inexplicablemente ventajosas, contrarias a la política de control presupuestario del Gobierno: cuanto más gasten, más les pagan.

La empresa de servicios Brown & Root, subsidiaria de la petrolera Halliburton, de la que Cheney fue consejero delegado, fue elegida a pesar de que la estaban investigando en California por fraude y de que la Oficina de Control del Congreso recomendara al Pentágono que no se lo dieran porque anteriormente había pasado facturas infladas en decenas de millones de dólares. Por ejemplo, la factura de luz de las tropas estadounidense estacionadas en Kosovo ha ascendido anualmente a $17 millones de, el doble de lo necesario, según un informe del Congreso.

Tanto los altos mandos militares como la propia compañía afirman que los dos contratos actuales, con el Ejército y la Marina no los han conseguido con tráfico de influencias, sino por su experiencia y calidad de servicio. La portavoz de la empresa, Zelma Branch, dice que ni ellos se pusieron en contacto con Cheney cuando su propuesta la estaba evaluando el departamento de intendencia del Pentágono ni Cheney les llamó. 'Nadie en su sano juicio concede un contrato así', opina el profesor Steven Schooner, especialista en contratos del Gobierno.


Vicepresidente Richard B. Cheney, Según la Casa Blanca

El Vicepresidente Richard B. Cheney ha tenido una distinguida carrera como hombre de negocios y funcionario público. Ha prestado sus servicios a cuatro Presidentes y como funcionario electo. Durante sus años de servicio, el Sr. Cheney se ha desempeñado con responsabilidad, honor y liderazgo inquebrantable, lo cual le ha ganado el respeto del pueblo estadounidense durante épocas militarmente difíciles.

El Sr. Cheney nació en Lincoln, Nebraska, el 30 de enero de 1941 y creció en Casper, Wyoming. Obtuvo un bachillerato y una maestría en letras en la University of Wyoming. Su carrera de servicio público se inició en 1969 cuando se incorporó al gobierno de Nixon y prestó servicios en un sinnúmero de cargos en el Concilio del Costo de Vida (Cost of Living Council), la Oficina de Oportunidades Económicas (Office of Economic Opportunity), y dentro de la Casa Blanca.

Cuando Gerald Ford asumió la presidencia en agosto de 1974, el Sr. Cheney fungió como parte del equipo de transición y más adelante como Auxiliar Adjunto al Presidente. En Noviembre de 1975, fue nombrado Auxiliar al Presidente y Jefe del Gabinete de la Casa Blanca, un cargo que retuvo durante el resto del gobierno del Presidente Ford.

Tras su retorno a su estado de residencia, Wyoming, en 1977, el Sr. Cheney fue elegido a la Cámara de Representantes de Estados Unidos para servir el único cargo de congresista del estado. Fue vuelto a elegir cinco veces y sus colegas lo seleccionaron para que prestara servicios como Presidente del Comité Republicano de Política (Republican Policy Committee) de 1981 a 1987. Fue elegido Presidente de la Asamblea Republicana de la Cámara de Representantes (House Republican Conference) en 1987 y líder de la minoría de esa cámara en 1988. Durante sus años en la cámara, el Sr. Cheney adquirió la reputación de una persona de sabiduría, carácter y accesibilidad.

El Sr. Cheney también prestó servicios en una función crucial cuando los Estados Unidos más lo necesitaban. Como Secretario de Defensa de marzo del 1989 a enero del 1993, el Sr. Cheney dirigió dos de las más grandes campañas militares de los últimos años — la Operación Justa Causa en Panamá y la Operación Tormenta del Desierto en el Mediano Oriente. Fue responsable por perfilar el futuro de las fuerzas militares del país durante una época de profundo y rápido cambio al concluirse la Guerra Fría. El Secretario Cheney fue otorgado la Medalla Presidencial de Libertad por el Presidente George Bush el 3 de julio de 1991 por su liderazgo durante la Guerra del Golfo.

El Sr. Cheney se casó con su novia de la escuela secundaria, Lynne Ann Vincent, en 1964, y la pareja tiene dos hijas adultas, Elizabeth y Mary, y tres nietas


Fragmentos Rotos de la Guerra
Javier Villate

Mentiras, chantajes, sobornos, intereses económicos inconfesables, prepotencia, hipocresía..., en una palabra, inmoralidad y crimen contra la humanidad es lo que rodea a la guerra de invasión y conquista emprendida por Estados Unidos y Reino Unido, con el apoyo de Aznar. Para ellos, todo nuestro desprecio.

"Es cuestión de conciencia" . Esa fue la respuesta de un manifestante cuando le preguntaron por qué se oponía a la guerra contra Irak. Y es que las diferencias políticas, el pluralismo político no puede ser absoluto. Solo podemos aceptarlo dentro de los límites de lo consideramos moral.

Tenemos también diferentes puntos de vista morales, pero todos los seres humanos compartimos unos valores morales básicos, fuera de los cuales ni siquiera reconocemos la ``humanidad'' de una conducta. Asesinar, por ejemplo, es algo que consideramos inhumano. A quien mata por intereses económicos no lo consideramos ``humano''. Con ello no pretendemos negar que él también sea un ser humano, ni siquiera que le otorguemos los derechos que él mismo está dispuesto a privar a los demás. Pero sí queremos decir que su conducta no cabe entre nosotros. ``Es una cuestión de conciencia''. ¡No a la guerra! ¡No al terrorismo vestido de uniforme! ¡No al crimen, aunque sea perpetrado por gobiernos supuestamente democráticos!

A quienes todavía sean incapaces de distinguir cuándo una guerra es justa y cuándo no lo es, les recomiendo la lectura de un apasionante libro de Jonathan Glover, Humanidad e inhumanidad. Una historia moral del siglo XX, editado por Cátedra.

Tantas justificaciones como mentiras

Ningún demócrata moverá un dedo en apoyo a Saddam Hussein. Los demócratas quisiéramos ver al dictador apeado del poder y respondiendo por sus crímenes ante un tribunal.

Tampoco se trata, como frecuentemente se dice de forma errónea, de que el fin no justifica los medios. La cuestión es otra: cada fin determina los medios apropiados para lograrlo. Y cuando el fin es acabar con un régimen dictatorial, los medios deben ser promover la solidaridad y el apoyo a quienes resisten frente al dictador, difundir la verdad sobre su régimen, promover los valores de la libertad, la democracia, el pluralismo y todos los derechos humanos. Aquel fin no puede lograrse por otros medios. Y cuando los medios empleados son los del crimen y el terror, entonces tenemos muchas razones para pensar que los fines que se persiguen no son los de la libertad y la democracia.

Dicen que van a ``liberar'' al pueblo iraquí. Pero colocan la bandera de las barras y las estrellas en las zonas que ocupan. ¿Qué piensan hacer para ``liberar'' al pueblo chino, tibetano o a los pueblos turcos que viven bajo la bota del régimen de Pekín, mucho más oprobioso que el de Hussein?

Dicen que van a ``liberar'' al pueblo iraquí y han mantenido durante trece años un embargo criminal que es el responsable primero de la muerte de decenas de miles de niños. Embargo, no lo olvidemos, también practicado por gobiernos que se oponen a la guerra.

Dicen que Irak tiene armas de destrucción masiva, pero han sido incapaces de dar una sola prueba sólida de ello. Son varios los informes de expertos e investigadores que afirman, precisamente, lo contrario. ¿Queremos destruir las armas de destrucción masiva? Muy bien. Quienes las tienen en grandes cantidades son otros. Como dice Greenpeace en Irak no es el único país en la región con armas de destrucción masiva, ``los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad --Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China-- tienen los mayores arsenales mundiales de armas nucleares: más de 35.000''. Israel tiene el mayor programa de armas nucleares en Oriente Medio, y se piensa que tiene importantes programas de armas químicas y biológicas. ¿Que Hussein ha obstaculizado la labor de los inspectores de la ONU? Israel se ha negado a ser inspeccionado. ¿Que Hussein se ha negado a cumplir las resoluciones de las Naciones Unidas? Ningún otro país en el mundo se ha burlado tanto como Israel de las resoluciones de ese organismo. ¿Que Hussein es una amenaza para la seguridad de Estados Unidos? ¿Y qué representa Israel para los palestinos? ¿Por qué esa doble moral? Ya lo sabemos.

Pero Bush, Blair y Aznar no dejarán de mentir por eso. Insistirán una y otra vez en presentar como evidencias lo que solo son conjeturas o, incluso, manifiestas mentiras. Como cuando Bush se apoyó en un informe de la Agencia Internacional de la Energía Atómica para decir que Irak estaba a punto de tener su bomba atómica. En realidad, el informe de la agencia decía justamente lo contrario. O cuando dijo que ese país árabe tenía una flota de aviones teledirigidos, dispuestos para atacar a Estados Unidos. En realidad, un informe de la CIA decía que solo se trataba de un proyecto experimental. Y así todo.

Dicen que el gobierno iraquí tiene vinculaciones con Al-Qaeda, pero tampoco lo han probado. Más aún, es conocido que no son buenas relaciones precisamente lo que ha existido entre unos y otros.

Dicen que la intervención bélica persigue restaurar la legalidad internacional. Aznar ha repetido hasta la saciedad este argumento falaz. No es algo nuevo. El presidente español ya ha demostrado en anteriores ocasiones su peculiar concepto de la legalidad, la democracia y el estado de derecho. En su boca estas palabras se han convertido en cáscaras vacías, en contenidos particulares al servicio de la demagogia. Olvida sistemáticamente que la legalidad, la democracia y el estado de derecho no son cosas que él define, sino, en primer lugar, procedimientos establecidos en las propias leyes. El estado de derecho no es algo que exista al margen de los procedimientos que el estado mismo pone en práctica. Es, precisamente, la legalidad de esos procedimientos lo que garantiza la existencia de un estado de derecho, y no al revés. Es el cumplimiento de los procedimientos establecidos en el derecho internacional lo que garantiza la existencia de la legalidad internacional, y son precisamente esos procedimientos lo que han ignorado él y su aliado de Washington.

Tenemos que prepararnos para la contaminación informativa y moral que acompaña a todo conflicto bélico. Es indignante que el gobierno de Estados Unidos invoque la Convención de Ginebra para criticar la exhibición de los soldados norteamericanos hechos presos, a pesar de que han sido las televisiones de Estados Unidos las que unos días antes mostraban a centenares de soldados iraquíes presos. O, peor aún, a pesar de que Estados Unidos mantiene presos, sin juicio, sin abogados y sin ningún derecho a centenares de afganos en la base de Guantánamo, en clara violación de todas las leyes internacionales y de los más elementales derechos humanos. La ley no es la voluntad del poder de Washington. Es triste tener que hacer estas aclaraciones.

Si el régimen de Saddam Hussein representa una amenaza, tan improbable como no demostrada, ¿qué podemos decir de la amenaza que representa para la paz mundial el poderío de los Estados Unidos? Ellos sí tienen armas de destrucción masiva, ellos sí han atacado y desestabilizado a una gran cantidad de países (Irak, Irán, Pakistán, Chile, Vietnam, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, Guatemala, Filipinas y un largo etcétera, ellos sí han financiado y entrenado a bandas paramilitares y de mercenarios en gran cantidad de países... Por no hablar de la amenaza que representa el propio Bush para los ciudadanos estadounidenses: no olvidemos que es el hombre que más sentencias de muerte ha firmado en el país

"Si ellos encienden los radares, vamos a volar sus malditos SAMs. Saben que somos dueños de su país. Controlamos su espacio aéreo. Dictamos la manera en que viven y hablan. Y eso es lo correcto para América ahora. Es algo bueno, especialmente cuando hay un montón de petróleo que necesitamos''

William Looney, General de Brigada de Estados Unidos a cargo de las ofensivas aéreas anglo-norteamericanas contra Irak. Fuente: Washington Post, agosto 1998

Guerra por petróleo

Otro informe de Greenpeace muestra cuáles pueden ser las verdaderas razones de la invasión de Irak. Cita un informe del Foro de Política Global, un organismo de Naciones Unidas, que revela la preocupación de las compañías petroleras norteamericanas ante la posibilidad de perder el liderazgo mundial.

Las reservas de petróleo de Estados Unidos han descendido notablemente, hasta alcanzar el nivel más bajo desde 1975. Sus rivales franceses, chinos y rusos han firmado contratos con Irak para la explotación de sus pozos petrolíferos.

``Las compañías de Estados Unidos y Reino Unido están nerviosas pero entusiastas por las opciones de guerra de Washington, ya que ven que es el único medio de desbancar a sus rivales y establecer una presencia dominante en el beneficioso mercado de producción de petróleo en Irak'', dice el informe del citado foro.

Es bien conocido los fuertes vínculos de la familia Bush y del gobierno de Washington con la industria petrolera y energética de Estados Unidos. Kenneth Lay, director de Enron, es --o era, vaya usted a saber-- amigo íntimo de Bush y Enron ha sido el contribuyente más generoso de las campañas electorales del tejano: más de 623.000 dólares a lo largo de su carrera política. El escándalo financiero de Enron ha salpicado a Bush, pero no tanto como el que ha vinculado al vicepresidente Dick Cheney con Halliburton, compañía energética de la que fue director cuando se produjeron los supuestos fraudes financieros. Los accionistas de esta compañía se han querellado contra Cheney, pero el gobierno se ha opuesto a que el Tribunal de Cuentas investigue al segundo de Bush. Por cierto que Halliburton hizo negocios con Irak --hasta 73 millones de dólares en suministros de equipos petrolíferos a través de varias subsidiarias-- después de que se impusieran las sanciones contra el régimen iraquí. Cheney negó que su empresa hubiera hecho negocios con Irak, pero posteriormente todo quedó al descubierto, lo que, además, supone una violación de las leyes de Estados Unidos.

Lo cierto es que el gabinete de Bush está repleto de magnates y antiguos ejecutivos de la industria petrolífera y energética, incluido el propio presidente.

Las inconsistencias de las acusaciones contra el régimen iraquí, la doble moral para enjuiciar a unos y otros sobre la posesión de armas de destrucción masiva y sobre el incumplimiento de resoluciones de Naciones Unidas, junto a los vínculos del gobierno de Washington con la industria petrolífera, todo ello no deja mucho lugar a las dudas: lo que Estados Unidos pretende no es acabar con un régimen dictatorial ni con las armas de destrucción masiva ni con una inexistente amenaza para su seguridad, sino derrocar a Hussein y colocar en su lugar a un pelele, tal vez con acento tejano, que se pliegue a los intereses económicos de la industria petrolífera norteamericana.

Estados Unidos contra todos

El 2 de marzo, el dominical británico The Observer, editado por el diario The Guardian, levantó la liebre: Estados Unidos estaba espiando las comunicaciones de varias delegaciones de miembros del Consejo de Seguridad de la ONU.

The Observer obtuvo un documento interno de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), la más secreta de las agencias de inteligencia de Estados Unidos, en el que se ordenaba que los teléfonos y correos electrónicos de las casas y las oficinas de los delegados de Angola, Camerún, Chile, México, Guinea y Pakistán fueran interceptados. Se trataba de conocer cuáles eran sus intenciones de voto en el Consejo de Seguridad y, es fácil imaginarlo, poder influenciar en ellos si fuera preciso.

En el documento se decía que las operaciones de espionaje habían de ir ``especialmente dirigidas a (...) miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (excepto Estados Unidos y Reino Unido, por supuesto)''. Por supuesto. Por supuesto que el documento fue enviado al Government Communications Headquarters (GCHQ), servicio de inteligencia británico que colabora con la NSA en la famosa red de espionaje internacional Echelon.

Aunque el espionaje de diplomáticos extranjeros es algo permitido por las leyes estadounidenses, representa una violación de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Esta convención estipula que ``el estado receptor [en este caso, Estados Unidos, pues la sede de la ONU está en Nueva York] permitirá y protegerá las comunicaciones libres de la misión a todos los efectos (...) La correspondencia oficial de la misión será inviolable''. A una guerra ilegal le corresponden, como no podía ser de otra forma, medios ilegales e inconfesables. Bush --y Aznar-- ya nos han acostumbrado a esa visión maniquea y perversa que tienen de todo lo que se enfrenta con sus planes: o estáis conmigo o estáis contra mí. Como para Bush, Aznar ha dejado bien claro en infinidad de ocasiones que quienes critican su política antiterrorista son cómplices de los terroristas, y quienes critican su política belicista y criminal son cómplices de Hussein. ``No hay lugar para la equidistancia'', no hay término medio. La política que Aznar ha aplicado con respecto al terrorismo etarra es un calco de la que él y su señor Bush han decidido para luchar contra Saddam Hussein. Algunos deberían tomar buena nota de ello.

A finales de febrero se descubrieron, en la sede del Consejo de la Unión Europea, dispositivos de escuchas telefónicas que afectaban a las delegaciones británica, italiana, austríaca y española. La policía belga identificó a Estados Unidos como el autor del espionaje.

La tecnología de la guerra

Según un capitán norteamericano, el ejército norteamericano tiene verdaderos problemas con la alta tecnología. Por primera vez, la infantería norteamericana ha instalado en muchos de sus tanques y vehículos armados nuevas tecnologías informáticas y de comunicaciones. Pero en algunos casos no ha sido suficientemente probada, es defectuosa y adolece de incompatibilidades que puede poner en peligro la seguridad de los combatientes.

Tal vez algún día pueda saberse por qué los norteamericanos han abatido un avión británico o por qué tropas anglo-americanas han disparado contra periodistas occidentales.

Los vehículos armados disponen de ordenadores portátiles que proporcionan mapas del campo de batalla en tiempo real. Van equipados con unidades GPS y muestran en pantalla los vehículos norteamericanos como iconos azules, mientras que los vehículos iraquíes aparecen como iconos rojos. Con estos métodos de identificación, el ejército estadounidense espera evitar la experiencia de la primera guerra del Golfo, en la que el 30 por ciento de las víctimas fueron consecuencia del fuego de sus compañeros.

En teoría, los comandantes de las unidades se comunicarán entre sí por correo electrónico a través de una intranet segura. Eso les permitirá coordinar y precisar los planes de ataque, disponer de informes actualizados de los movimientos de las tropas iraquíes e, incluso, avisar de posibles ataques químicos o biológicos.

Todo el sistema depende de dos grandes servidores que serán transportados por el campo de batalla en dos furgonetas con aire acondicionado.

Mucho se ha hablado de una posible ``ciberguerra'' entre norteamericanos e iraquíes. Pero no parece muy posible que las escasas y deficientes infraestructuras informáticas y de telecomunicaciones de Irak, el escaso número de ordenadores conectados en ese país a Internet y la poca experiencia de sus usuarios permitan pensar en ataques informáticos de entidad procedentes del país.

Más aún, si Estados Unidos quisiera, podría dejar a Irak desconectado de la red global. El único proveedor de servicios de Internet iraquí, la Empresa Estatal de Servicios de Internet, envía y recibe casi todo el tráfico de comunicaciones a través de satélites ubicados en Atlanta y propiedad de Atlanta International Teleport, y en la campiña inglesa de Warwickshire, operados por SMS Internet. Siempre que un iraquí envía o recibe un mensaje electrónico o visita una página web, sus bits pasan por Atlanta o Warwickshire. Con otras palabras, las comunicaciones de Internet de Irak dependen casi completamente de Estados Unidos y Gran Bretaña y están en sus manos.

No solo la infraestructura de comunicaciones de Irak es así de vulnerable, sino que también lo son sus ordenadores y su software, la mayor parte de los mismos anticuados y bien conocidos por los hackers que trabajan para los servicios de inteligencia norteamericanos.

Es bien claro, pues, que el gobierno iraquí no tiene capacidad para emprender una ciberguerra contra Estados Unidos. Pero, sin embargo, son varias las noticias que se han hecho eco de la existencia de planes de Washington para infectar los ordenadores del gobierno de Saddam Hussein.

Fuentes de información alternativa

A nadie se le escapa, y tampoco lo ocultan los medios de comunicación, que la información sobre la guerra va a estar muy mediatizada, tanto del lado iraquí como del de Estados Unidos y Gran Bretaña. No abundaré sobre ello.

Los medios de comunicación norteamericanos ocultan ciertas informaciones a los ciudadanos estadounidenses.

Una vez más, Internet representa una buena alternativa, si bien con las limitaciones evidentes derivadas de su escasa presencia en el campo de batalla y de la ridícula penetración que la red global ha tenido en el país árabe.

En todo caso, aquí van algunos sitios de interés:

  • Back to Iraq 2.0. Relatos periodísticos sobre Irak.

    FUENTE: DIARIO RED
    http://diariored.com/index.php


    LA GUERRA Y LOS NEGOCIOS
    Contratistas: una carrera con ganadores seguros Fuente NYT

    Los primeros contratos para la reconstrucción de Irak se firmaron esta semana, en medio de tensiones y suspicacias.

    La guerra empezó hace diez días. La reconstrucción ya está marchando.

    Al menos, eso piensan los funcionarios de Estados Unidos encargados de los contratos públicos, que esta semana firmaron con compañías estadounidenses los primeros contratos para reconstruir a Irak. La tarea, según los expertos, costará entre 25.000 y 100.000 millones de dólares, y representará la mayor reconstrucción de posguerra desde el Plan Marshall en Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

    Los funcionarios del gobierno de Bush no pierden oportunidad de hacer esta comparación y enfatizar la generosidad y perspicacia de EE.UU. Pero la decisión oficial de convocar solamente a empresas estadounidenses para competir por esos contratos acentúa las fuertes desavenencias internacionales en torno a la guerra.

    El jueves, un funcionario estadounidense rechazó enérgicamente las quejas europeas de que EE.UU. está adjudicando en forma poco equitativa los contratos. El funcionario, Alan Larson, subsecretario de Estado se "sorprendió" por las sugerencias de empresas y funcionarios europeos de que EE.UU. está custodiando los despojos de una guerra controvertida.

    Dado que las estimaciones de los costos de la reconstrucción ascenderían a varias decenas de miles de millones de dólares, el debate, en el que EE.UU. es acusado de arrogancia y de amiguismo con los contratistas, no tiene nada de académico.

    Los europeos se quejan de que EE.UU. está favoreciendo a empresas estadounidenses bien conectadas con el poder, y mira a Irak como un "protectorado".

    Buenas conexiones políticas

    El Cuerpo de Ingenieros del ejército anunció el martes que otorgó el contrato para la extinción de incendios en los pozos petroleros del sur de Irak a una subsidiaria de Halliburton, la empresa de Houston de la que el vicepresidente Dick Cheney fue presidente hasta el año 2000.

    Algunas de las empresas mejor colocadas para ganar los contratos están, de hecho, entre las que gozan de mejores conexiones políticas en Washington: la Fluor Corporation, vinculada con ex funcionarios de compras del Pentágono y el grupo Bechtel, que tiene entre sus autoridades al ex secretario de estado George P. Shultz y otros ex ministros republicanos.

    En Europa, muchos encontraron particularmente irritante un comentario hecho el miércoles por el Secretario de Estado Colin Powell. Powell dijo al congreso "No tomamos esta enorme carga con nuestros socios de coalición para no poder tener un control dominante y significativo sobre cómo se desarrolla".

    Como parte de un presupuesto de emergencia de casi 75.000 millones de dólares que está pidiendo para solventar la guerra en Irak y sus consecuencias, el presidente George Bush pidió al congreso 8.000 millones de dólares para reconstruir a Irak y ayudar a países vecinos.

    EE.UU. quiere retener el control de la ocupación y reconstrucción de Irak, dejando que el gobierno decida cómo gastar el dinero necesario para rehacer el país. Esos contratos serán financiados por los contribuyentes, si bien altos funcionarios del gobierno dieron a entender que los ingresos provenientes del petróleo iraquí también serán utilizados para reconstruir. "Vamos a usar los activos del pueblo de Irak, especialmente sus activos petroleros, para beneficiar a los iraquíes", dijo Colin Powell.

    Una prioridad es reconstruir Um Quasr, el único puerto de aguas profundas de Irak, de donde parten los buques de carga hacia el Golfo Pérsico. Un contrato de 7,1 millones de dólares fue adjudicado el martes a International Resources Group, para el control técnico; Stevedoring Services of America, de Seattle, se encargará, por 4,8 millones, de operar ese puerto, que fue tomado por una fuerza de invasión británica en el segundo día de la guerra.

    La Agencia de Defensa para la Reducción de Amenazas, una dependencia del Departamento de Defensa, está manejando otro proceso de licitación: busca ofertas y antecedentes de empresas especializadas en desmantelar y neutralizar armas químicas y nucleares.

    Otras prioridades inmediatas serán supervisadas por la Agencia Estadounidense del Desarrollo Internacional. Entre ellas, la rehabilitación de dos aeropuertos internacionales y tres de cabotaje, el abastecimiento de agua potable y la reparación de centrales eléctricas, rutas, ferrocarriles, escuelas, hospitales y sistemas de irrigación.

    El Cuerpo de Ingenieros del Ejército otorgará contratos para reparaciones más "básicas" en toda la región.

    Demasiado rápido

    El gobierno de Bush está solicitando una partida suplementaria de fondos al Congreso. Pero es probable que esta iniciativa encuentre resistencia en legisladores molestos porque el gobierno está firmando contratos demasiado rápido sin consultar antes con el Congreso.

    Entre las empresas invitadas a concursar por los contratos figuran las constructoras más grandes y con más contactos políticos del país. Además, de Halliburton, el Bechtel Group y Fluor, las otras empresas facultadas son Parsons Corporation, el Louis Berger Group y el Washington Group International.

    Traducción de Susana Manghi


La Guerra y los negocios: Contratistas: una carrera con ganadores seguros
The New York Times

Los primeros contratos para la reconstrucción de Irak se firmaron esta semana, en medio de tensiones y suspicacias

La guerra empezó hace diez días. La reconstrucción ya está marchando.

Al menos, eso piensan los funcionarios de Estados Unidos encargados de los contratos públicos, que esta semana firmaron con compañías estadounidenses los primeros contratos para reconstruir a Irak. La tarea, según los expertos, costará entre 25.000 y 100.000 millones de dólares, y representará la mayor reconstrucción de posguerra desde el Plan Marshall en Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

Los funcionarios del gobierno de Bush no pierden oportunidad de hacer esta comparación y enfatizar la generosidad y perspicacia de EE.UU. Pero la decisión oficial de convocar solamente a empresas estadounidenses para competir por esos contratos acentúa las fuertes desavenencias internacionales en torno a la guerra.

El jueves, un funcionario estadounidense rechazó enérgicamente las quejas europeas de que EE.UU. está adjudicando en forma poco equitativa los contratos. El funcionario, Alan Larson, subsecretario de Estado se "sorprendió" por las sugerencias de empresas y funcionarios europeos de que EE.UU. está custodiando los despojos de una guerra controvertida.

Dado que las estimaciones de los costos de la reconstrucción ascenderían a varias decenas de miles de millones de dólares, el debate, en el que EE.UU. es acusado de arrogancia y de amiguismo con los contratistas, no tiene nada de académico.

Los europeos se quejan de que EE.UU. está favoreciendo a empresas estadounidenses bien conectadas con el poder, y mira a Irak como un "protectorado".

Buenas conexiones políticas

El Cuerpo de Ingenieros del ejército anunció el martes que otorgó el contrato para la extinción de incendios en los pozos petroleros del sur de Irak a una subsidiaria de Halliburton, la empresa de Houston de la que el vicepresidente Dick Cheney fue presidente hasta el año 2000.

Algunas de las empresas mejor colocadas para ganar los contratos están, de hecho, entre las que gozan de mejores conexiones políticas en Washington: la Fluor Corporation, vinculada con ex funcionarios de compras del Pentágono y el grupo Bechtel, que tiene entre sus autoridades al ex secretario de estado George P. Shultz y otros ex ministros republicanos.

En Europa, muchos encontraron particularmente irritante un comentario hecho el miércoles por el Secretario de Estado Colin Powell. Powell dijo al congreso "No tomamos esta enorme carga con nuestros socios de coalición para no poder tener un control dominante y significativo sobre cómo se desarrolla".

Como parte de un presupuesto de emergencia de casi 75.000 millones de dólares que está pidiendo para solventar la guerra en Irak y sus consecuencias, el presidente George Bush pidió al congreso 8.000 millones de dólares para reconstruir a Irak y ayudar a países vecinos.

EE.UU. quiere retener el control de la ocupación y reconstrucción de Irak, dejando que el gobierno decida cómo gastar el dinero necesario para rehacer el país. Esos contratos serán financiados por los contribuyentes, si bien altos funcionarios del gobierno dieron a entender que los ingresos provenientes del petróleo iraquí también serán utilizados para reconstruir. "Vamos a usar los activos del pueblo de Irak, especialmente sus activos petroleros, para beneficiar a los iraquíes", dijo Colin Powell.

Una prioridad es reconstruir Um Quasr, el único puerto de aguas profundas de Irak, de donde parten los buques de carga hacia el Golfo Pérsico. Un contrato de 7,1 millones de dólares fue adjudicado el martes a International Resources Group, para el control técnico; Stevedoring Services of America, de Seattle, se encargará, por 4,8 millones, de operar ese puerto, que fue tomado por una fuerza de invasión británica en el segundo día de la guerra.

La Agencia de Defensa para la Reducción de Amenazas, una dependencia del Departamento de Defensa, está manejando otro proceso de licitación: busca ofertas y antecedentes de empresas especializadas en desmantelar y neutralizar armas químicas y nucleares.

Otras prioridades inmediatas serán supervisadas por la Agencia Estadounidense del Desarrollo Internacional. Entre ellas, la rehabilitación de dos aeropuertos internacionales y tres de cabotaje, el abastecimiento de agua potable y la reparación de centrales eléctricas, rutas, ferrocarriles, escuelas, hospitales y sistemas de irrigación.

El Cuerpo de Ingenieros del Ejército otorgará contratos para reparaciones más "básicas" en toda la región.

Demasiado rápido

El gobierno de Bush está solicitando una partida suplementaria de fondos al Congreso. Pero es probable que esta iniciativa encuentre resistencia en legisladores molestos porque el gobierno está firmando contratos demasiado rápido sin consultar antes con el Congreso.

Entre las empresas invitadas a concursar por los contratos figuran las constructoras más grandes y con más contactos políticos del país. Además, de Halliburton, el Bechtel Group y Fluor, las otras empresas facultadas son Parsons Corporation, el Louis Berger Group y el Washington Group International.

Traducción de Susana Manghi


El plan económico de Bush: buen regalo de guerra para las corporaciones estadounidenses
Kate Randall 17/10/01

Aquella personas que el gobierno y los medios de prensa han convencido de que la guerra contra Afganistán se está llevando a cabo para defender a las masas del pueblo estadounidense deberían considerar la política interior que se está planeando en el Congreso, aun mientras el gobierno expande su campaña militar en Asia Central.

La serie de estímulos económicos que el gobierno de Bush ha propuesto luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre le ofrece billones de dólares a los ricos por medio de la reducción de los impuestos, pero le ofrece poco auxilio a los millones de trabajadores y familias que han sido afectados por la tragedia.

Durante los días que siguieron el ataque, el Congreso aprobó $40 billones en asistencia de emergencia, gran parte de ella destinada a pagar los costos de limpieza del World Trade Center y del Pentágono y tomar los primeros pasos para reconstruir la infraestructura de las zonas de Nueva York que fueron devastadas.

Quince billones de dólares adicionales se usaron para asistir a las aerolíneas, quienes habían presionado extensamente para que se les ‘inyectara' el dinero que le pertenece a los contribuyentes [de impuestos o rentas internas]. Al mismo tiempo, despedían a más de 100,000 empleados. Esperando aprovecharse de la situación, la industria de los seguros también esta presionando para que se adopte legislación que establezca un fondo, respaldado por el gobierno federal, que la proteja de reclamos que resulten de ataques terroristas en el futuro.

Con el proyecto de ley para el estímulo de la economía, el gobierno de Bush se ha aprovechado de los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre para avanzar su agenda pro corporativa. El programa proveerá solamente $3 billones en beneficios de desempleo (con extensión), primas para el seguro médico y costos para los trabajadores de jardines infantiles que han perdido sus empleos, resultado de los secuestros-bombardeos. No permite casi ningún dinero adicional para comenzar proyectos de construcción urgentes o para la reconstrucción de la infraestructura de la nación. La mayoría de los fondos—cuyo total se calcula entre $60 y $75 billones—están destinados a acelerar el plan para la reducción de las rentas internas (que batió el récord) promulgada por la ley a principios de año y que de varias maneras excluye a las corporaciones de pagar los impuestos.

Luego de reunirse en la Casa Blanca la semana pasada con aproximadamente 70 líderes del mundo de los negocios, Bush declaró: “El Congreso no necesita gastar más dinero; lo que tienen que hacer es reducir las rentas internas”. Los miembros del establecimiento político y corporativo entienden esto bien. Quiere decir la mayor parte de estos fondos caerá en manos de los sectores más ricos y privilegiados de la sociedad. Un asistente de la dirigencia Republicana comentó que con esta legislación el presidente “decidió irse con la gente que lo habían traído a bailar”; es decir, los sectores más voraces de la élite corporativa.

Varios Demócratas han protestado—aunque muy suavemente—los prejuicios extravagantemente pro negocios del plan de Bush. El diputado Charles Rangel (estado de Nueva York), Demócrata y miembro del más alto rango del Comité de Medios y Árbitros de la Cámara de Diputados, declaró: “Creen que pueden sacar al aire todo lo que quieran y cubrirlo con la bandera”.

Pero la oposición más escandalosa al plan proviene de figuras en el Partido Republicano, que han denunciado al plan porque, al no concederle suficiente plata a las grandes empresas, representa tremenda concesión a los Demócratas. Cierto grupo de diputados conservadores, con el Caudillo de la Mayoría del Congreso, Tom DeLay (Republicano de Texas), a la cabeza, se ha opuesto a todo gasto y asistencia a los trabajadores que han quedado destituidos de sus empleos o a la reconstrucción de la infraestructura. Según el grupo, el plan sólo debería incluir reducciones de las rentas internas.

Se espera que el Congreso apruebe las principales disposiciones del plan del gobierno durante las próximas semanas. El gobierno de Bush ha cambiado de parecer en cuanto a las reducciones en los impuestos que se le cobran a los ingresos de las corporaciones y los incrementos de capital. Pero es posible que se adopte otra política para reducir las rentas internas, cosa que por mucho tiempo los grandes negocios habían buscado.

Uno de los grandes despilfarros para los ricos es la propuesta para acelerar del año 2004 al 2002 la reducción por 1% de la tasa de impuestos sobre la renta que se fija al 27% de los ingresos. Esta categoría impositiva sólo se le aplica a un 24% de los hogares que ganan un promedio de $132,000 al año.

Entre las prioridades que Bush quiere añadirle a este programa está la revocación del impuesto mínimo alterno (AMT) que se le cobra a las corporaciones. Desde 1986, la Asociación Nacional de Manufacturantes ha estado tratando de hacer todo lo posible para que el AMT se rescinda. La anulación de éste permitiría que muchas empresas no paguen ningún impuesto sobre la renta.

Otra disposición extendería el período durante el cual a las empresas se les permitiría descontar hacia el pasado—de dos a cinco años—las pérdidas netas sufridas por sus actividades normales. Esto permitiría que los negocios recuperen varios impuestos de la renta que tuvieron que pagar sobre las ganancias récord que tuvieron a principios de los 1990. Las aerolíneas y la industria del petróleo son los patrocinadores más fervorosos de esta medida.

En contraste, los fondos y beneficios destinados a los trabajadores y sus familias son dolorosamente inadecuados y temporales. Los beneficios del seguro de desempleo han de extenderse de 26 a 39 semanas para los trabajadores que perdieron sus empleos luego del 11 de septiembre, pero solamente en aquellos estados donde la tasa de desempleo aumentara el 30% desde esa fecha. Sólo tres estados están exentos de este requisito del 30%: Nueva York, New Jersey y Virginia.

Sólo uno de tres trabajadores estadounidenses actualmente es idóneo para recibir los beneficios de desempleo, pero muchos que reciben sueldos bajos, que tienen oficios temporales, que son eventuales o trabajan por contrato, serán excluidos de esta cobertura. El hecho que los trabajadores idóneos para recibir los beneficios de desempleo sean tan pocos revela de la propuesta de Bush para extender los beneficios—con restricciones—es todavía más cínica. También revela la tremenda erosión en las condiciones de vida de los trabajadores que ha ocurrido como consecuencia de una ofensiva contra la clase obrera; ofensiva que ha durado veinte años con el apoyo de las corporaciones.

Más de 200,000 trabajadores estadounidenses han perdido sus empleos desde el 11 de septiembre, ya que las compañías en casi todos los sectores de la economía han anunciado reducciones importantes. Aquellos empleados que son idóneos para recibir los beneficios de desempleo van a tener muchas dificultades en encontrar nuevos trabajos, pues la crisis económica sigue profundizándose. Cuando los beneficios de desempleo se acaben, el último recurso para estos trabajadores serán los programas de asistencia social que el gobierno Clinton desentrañara al instituir sus “reformas de bienestar social”.

Bajo el disfraz de “gastos para la asistencia”, otra disposición del programa la robaría a un sector de la clase obrera para financiar a otro sector de la misma. Bush propone sacar $11 billones del Programa de Seguro Médico para Niños (CHIP) con tal de expandir la cobertura médica para los desempleados. Bajo la ley de 1997 que creó CHIP, los estados reciben cierta cantidad anual para proveer seguro médico a los niños pobres. El dinero que no se gaste por tres años se le reparte a otros estados. Actualmente, este dinero llega a los $11 billones, los cuales los funcionarios del gobierno consideran “dinero que no se ha gastado”.

Ron Pollack, director ejecutivo Families USA, grupo que aboga por la salud, ha declarado que este dinero no estaba “tirado a un lado” esperando que lo gastaran; había sido destinado para el seguro médico de los niños pobres. Comentó: “No es manera muy eficaz de ayudar a las familias, cuando se le roba a los niños para pagar a los adultos”.

El plan de Bush también propone enviar cheques de descuentos a los contribuyentes que poseen recursos económicos escasos y que no recibieron el descuento de $300-600 establecido por la ley adoptada a principios de año. Esta medida, como las anteriores, es temporal y sólo de la daría una ayuda mínima a los trabajadores y a los pobres.

El estímulo que el proyecto de ley que Bush ha propuesto demuestra que no habido ningún paro en la ofensiva que la clase gobernante ha emprendido desde los ataques terroristas. Esta legislación debería conocerse por lo que en realidad es: otra oportunidad para que la élite corporativa avance sus limitados intereses clasistas a costillas de las masas amplias de la población. Las disposiciones de esta ley están hechas a la medida para satisfacer a los grandes negocios, quienes ya habían conducido una campaña para reducir sus impuestos.

El pueblo trabajador debería hacerse la siguiente pregunta: si el gobierno de Bush actúa tan despiadadamente para defender los intereses de una minoría privilegiada en cuanto a la política interior, ¿puede su política exterior ser motivada por intereses clasistas diferentes? Las mismas fuerzas capitalistas que respaldan el programa de Bush para estimular la economía promueven la guerra contra Afganistán, país de gran inestabilidad ubicado estratégicamente en una zona geográfica que contiene enormes reservas de petróleo crudo.

La familia Bush y el Vice Presidente Cheney, entre otros, tienen vínculos directos a la industria petrolera. La política interior del gobierno y su guerra en Asia Central representan dos lados de la misma moneda que se le ocultan al público, lo cual refleja los intereses de la oligarquía financiera.

El gobierno y los medios de prensa hacen llamados patrióticos a la unidad nacional en la “guerra contra el terrorismo” para manipular la opinión pública con tal de que apoye la guerra. Pero el plan económico que está siendo empujado en el Congreso revela que detrás de la unidad nacional, la clase gobernante está despiadadamente siguiendo su programa de guerra contra la clase trabajadora


Bush y Bin Laden, socios en los negocios y amigos íntimos
Francesco Piccioni Il Manifesto

La saga infinita de las relaciones entre las dos familias, en las que los bin Laden tienen las de perder

El viejo pirata Prescott Bush (abuelo de George Bush) estaría contento al ver hasta que punto sus descendientes han asimilado su espíritu. En 1918 dirigió una incursión en un cementerio apache para robar la calavera de Jerónimo y hacer de esta el trofeo de su sociedad estudiantil, la Skull & Bones (calavera y huesos). En los años 30 y en los primeros 40, negoció con la empresa alemana Luftwaffe creando tres sociedades de las que fue el accionista más importante, habiendo sido sancionado para haber comerciado con el enemigo violando la Trading with Enemy Act. Almorzaba normalmente con Allen Foster Dulles, jefe de la CIA en el momento del asesinato de John Kennedy, y convocó al jefe de la nación apache por una ceremonia de restitución de la calavera de Jerónimo, la cual terminó mal, porque intentó darle otra calavera cualquiera, ofendiéndolo a muerte.

Estaría contento con su primogénito George Herbert, petrolero de escasa fortuna pero que como agente de la CIA fue capaz de llegar hasta la cumbre, siendo nombrado su director en 1976, a pesar del mal resultado del desembarco en Bahía de Cochino en Cuba, del que fue coordinador. Pero demostró amar las raíces tejanas, el petróleo y la familia, llamando a tres de los barcos del desembarco: Houston, Zapata -el nombre de su sociedad petrolífera que había quebrado- y Bárbara, el nombre de su mujer. Tiene que haber pasado de largo sobre aquella extraña relación de su hijo, en los años 60, con un constructor árabe que venía de vez en cuando por Tejas y que trató de introducirse en la alta sociedad local. Al fin de cuentas, aquel Muhammad Bin Laden, no duró mucho: se estrelló con su avión mientras volaba sobre los pozos que tan poca satisfacción le dieron a su hijo predilecto. Era el 68, el mundo pensaba en otra cosa.

George W., al principio, tiene que haberle dado bastantes preocupaciones. Un burro en la escuela, con notas medias de "C", a un paso del suspenso, fue el último en el examen de admisión para las fuerzas aéreas de la Guardia Nacional, al límite para no tener que ir a Vietnam, asiduo de las botellas de bourbon y de las líneas de cocaína. Pero por fin, también él, se lanzó al business del petróleo. A mitad de los años 70, creo la Arbusto Energy (nombre original en español, Bush significa arbusto), teniendo como socios a unos cuantos amigos paternos,ya que en la CIA tenía muchos amigos. Su compañero del servicio militar, James Bath, le proporcionó inversiones por parte de Khaled Bin Mafouz y Salem Bin Laden, el hijo mayor de Muhammad y nuevo jefe de la familia. Personaje notable, Mafouz. Banquero de la familia real saudí, novio de una hermana de Salem y Osama, gran jefe de Relief y Blessed Relief, los dos "ong" árabes imputadas de ser una cobertura para la organización de Osama.

George, en los negocios, fue desdichado. La Arbusto Energy fracasó, se transforma en Bush Exploration, luego en Spectrum7. Infaliblemente llega la bancarrota. Salem hace que no le falte su generoso apoyo. El éxito parece llegar cuando la Harken Energy compra su parte de acciones en Spectrum pagando 600.000 dólares. Qué se añaden a un contrato de consultoría de 120.000 dólares al año. En resumen se mete en el bolsillo un millón de dólares, mientras que Harken pierde decenas. Pero se procura un contrato de perforación en una parte del mar de Barein, ganando a Amoco y a Esso. Es el año 91, y la guerra del Golfo está a punto de estallar, Bush padre es el presidente; y el jeque local, Khalifa, prefiere no arriesgarse. También son viejos amigos de la familia. Khalifa, Bin Mafouz y Salem Bin Laden estuvieron en la dirección del BCCI cuando pasaban inmensos movimientos de dinero del Asunto Irán-Contra. Al final de los 80, los republicanos se encuentran secretamente en París con los jomeinistas moderados para retardar la liberación de los rehenes americanos en Teherán y perjudicar así a Jimmy Cárter en las elecciones, George padre llega a al reunión a bordo del avión de Salem Bin Laden.

George W. es desafortunado con sus socios. En aquel mismo avión, en el año 1988, Salem encuentra la muerte, también él, mientras volaba sobre los pozos de Tejas. La coincidencia parece a muchos excesiva, pero la investigación fue profunda. Las conclusiones, en efecto, no fueron jamás divulgadas. Mientras tanto otro protagonista del encuentro de París, Amiram Nir - agente del Mossad - muere en un accidente de avión. Nada sospechoso, ya que se estrella en México, no en Tejas.

La desdicha también persigue a los periodistas que investigan a Bush. Danny Casolaro está trabajando en su libro "Untanglig the Octopus", que reconstruye la red de los escándalos grandes y pequeños de la presidencia paterna. Antes de acabarlo decide suicidarse "por su incapacidad" según cuenta Steve Mizrach. La misma suerte corre James H. Hatfield, 43 años, que había logrado publicar "A fortunate Son: George W. Bush and the making of an American President". Una biografía no autorizada que, en 1999, revela como George ha tenido a escondidas frecuentes caídas en la cocaína. Por la ley del contrapeso, es encontrado muerto de sobredosis en un hotel de Springdale, Arkansas, el 18 de julio de ese año.

Ahora le toca a Osama, naturalmente. Asunto no de negocios, pero si de operaciones que llevan la marca de la CIA. Quizás los otros 52 hermanos tendrán algo que objetar. Pero, como Prescott diría, en una guerra mundial hay espacio suficiente para solucionar los líos entre viejos socios

http://www.sodepaz.org/Actualidad/bushbinladen.html
(Il Manifesto, 25/09/01)


Los vínculos de George W. Bush con millonarios sauditas y con la familia Bin Laden
Redacción/La Jornada

La incursión en los negocios petroleros del actual presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que se inició a finales de los años 70, fue hecha al amparo de "oscuros vínculos" con millonarios de origen saudita y con la familia de Osama Bin Laden, líder de la organización Al Qaeda (La Base), a quien la Casa Blanca acusa de los atentados del 11 de septiembre contra las Torres Ge-melas del World Trade Center, en Nueva York, y el Pentágono, en Washington, de acuerdo con varios reportes.

Un reporte difundido por la organización no gubernamental Bush Watch, una persistente crítica de las intenciones del actual gobierno estadunidense de limitar las libertades individuales bajo el pretexto de combatir al terrorismo, señaló que el actual mandatario tendría que revisar sus propias inversiones si efectivamente desea congelar todos los activos financieros de empresas y personas relacionadas con Bin Laden, un ex ciudadano saudita que dirige Al Qaeda desde algún lugar de Afganistán.

El 24 de septiembre pasado el presidente Bush anunció en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca la decisión de su gobierno de tomar medidas para debilitar las redes financieras de grupos terroristas y de quienes les brindan apoyo.

"Todos los bancos estadunidenses que tengan activos de esos grupos o individuos deberán congelar esas cuentas", dijo entonces el republicano Bush.

"Pero el actual presidente estadunidense no siempre ha practicado lo que ahora predica", señaló Bush Watch, en un reporte difundido a través de su página de Internet (www.bushwatch.net).

George W. Bush posee negocios que alguna vez fueron financiados por prominentes figuras del régimen de Arabia Saudita -entre las que se cuenta la Bin Laden, dedicada a negocios financieros y de la construcción-, las que al mismo tiempo apoyaban las actividades de Osama Bin Laden, reclutado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para combatir al régimen pro soviético de Afganistán en la década de los años 80.

"El primer negocio de George W. Bush, Arbusto Energy, obtuvo en 1979 financiamiento de James Bath, un empresario originario de Houston y amigo cercano de la familia Bush", señaló el reporte de la agrupación, elaborado por el periodista residente en Washington Wayne Madsen.

Uno entre varios inversionistas, Bath dio a Bush 50 mil dólares a cambio de una participación de 5 por ciento en Arbusto Energy. Por esos años Bath era el único re-presentante en Estados Unidos de los negocios de Salem Bin Laden, cabeza de la acaudalada familia saudita y uno de los mu-chos hermanos de Osama.

Sospecha no confirmada

"Por mucho tiempo ha existido la sospecha, que nunca ha sido confirmada, de que el dinero para Arbusto provino directamente de Salem Bin Laden", añadió.

En un comunicado difundido después de los atentados del 11 de septiembre, la Casa Blanca rechazó tajantemente esa posible conexión e insistió en que Bath invirtió su propio dinero, no el de Salem Bin Laden, en Arbusto Energy.

En pronunciamientos contradictorios so-bre el tema, Bush primero negó haber conocido alguna vez a Bath, pero después reconoció la participación del empresario de Houston en Arbusto Energy y también ad-mitió haber estado consciente de que Bath representaba intereses sauditas.

Bush Watch señaló que, "en efecto, Bath tiene profundos vínculos tanto con la familia Bin Laden como con los principales involucrados en el escándalo que rodeó la quiebra del Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI), donde había fondos de Osama Bin Laden.

Afirmó la agrupación independiente que el BCCI "defraudó a sus depositantes 10 mil millones de dólares en los años 80, en un hecho que en su momento fue calificado por Robert Morgenthau, fiscal del distrito de Manhattan, como 'el más grande fraude en la historia financiera mundial'".

Agregó: "Durante los años 80 el BCCI actuó como el principal canal para lavar dinero destinado a financiar actividades clandestinas de la CIA, que iban desde dar apoyo financiero a los mujaidines afganos (que combatían al régimen pro soviético de Kabul) hasta pagar a los intermediarios que traficaban con armas de Irán para la contra de Nicaragua".

Cuando el presidente Bush anunció que tiene la firme decisión de seguir la pista al dinero usado en los últimos años para fi-nanciar el terrorismo, debe estar consciente de que esa pista conduce no sólo a Arabia Saudita, sino también a los mismos financieros y hombres de negocios que originalmente lo ayudaron a incursionar en los ne-gocios petroleros y después lo impulsaron a la Casa Blanca, señaló la agrupación.

"Los vínculos entre Osama Bin Laden y la Casa Blanca pueden ser mucho más estrechos de lo que el propio Bush está dispuesto a reconocer", señaló por último Bush Watch.


Principal-|-Consulta a Avizora-|-Titulares-| Clima-|-Sugiera su Sitio
Temas Que Queman | Periodísticos Selectos | Libros Gratis | Publicaciones | Glosarios
Desarrollo Web | Libro de Visitas |-Chat-|-Horóscopo


AVIZORA
TEL: +54 (3492) 434313 /+54 (3492) 452494 / +54 (3492) 421382 /
+54 (3492) 15 612463 ARGENTINA
Web master: webmaster@avizora.com
Copyright © 2001 m. Avizora.com