WASHINGTON.- En la fase
final de la batalla diplomática por el apoyo internacional
para atacar a Irak, Estados Unidos redobló ayer la presión
y advirtió a Francia que la relación bilateral sufrirá
"graves consecuencias" si veta la resolución que
fija una fecha límite para que Saddam Hussein se desarme
por la vía pacífica.
"A pesar de que
Francia ha sido por años uno de nuestros amigos y será un
país amigo en el futuro, pienso que habrá serias
consecuencias en las relaciones bilaterales, al menos en el
corto plazo", dijo ayer el secretario de Estado, Colin
Powell, sobre los efectos de un veto francés en el Consejo
de Seguridad de las Naciones Unidas en la crucial votación
de esta semana.
Aunque Powell se mostró
confiado en que se conseguirán los nueve votos necesarios
en el Consejo de Seguridad para aprobar la resolución con
el ultimátum del 17 del actual a Saddam Hussein, reconoció
que seguramente será vetada por Francia.
La aguda confrontación
diplomática para resolver la crisis iraquí ha colocado a
Estados Unidos y a Francia, aliados históricos, en el peor
momento de sus relaciones bilaterales. "La resolución
con un ultimátum no es aceptable y por lo tanto no será
aceptada por Francia", señaló ayer el gobierno del
presidente Jacques Chirac.
En una clara muestra de que
el gobierno francés buscará por todos los medios evitar
que Estados Unidos obtenga el respaldo de las Naciones
Unidas para lanzar una guerra en las próximas semanas,
Chirac convocó a los presidentes de varios países
-Alemania y Rusia, este último también con poder de veto-
para participar en una cumbre en el Consejo de Seguridad y
estar presentes el día de la votación para presionar por
el rechazo.
En un raid de entrevistas
televisivas en las principales cadenas de Estados Unidos ,
Powell dijo ayer que está a punto de conseguir los nueve
votos necesarios en el Consejo de Seguridad para aprobar la
resolución con el ultimátum a Saddam.
Si esto último ocurre y la
Casa Blanca considera que Irak no se ha desarmado, el
presidente George W. Bush ordenará un ataque contra el régimen
de Saddam, aun si el proyecto de resolución es vetado. Más
de 250.000 efectivos en el Golfo Pérsico, 700 aviones de
combate y bombarderos y la mayor parte de la flota de la
marina apostada en la región están listos y a la espera de
la orden para lanzar el ataque. De hecho, Bush dijo la
semana pasada que cuando Estados Unidos está amenazado no
necesita permiso de nadie para atacar.
Los esfuerzos diplomáticos
en favor y en contra de la resolución fueron febriles
durante el fin de semana y la Casa Blanca no descartó
enviar en las próximas horas a Rusia a la influyente
titular del Consejo de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice,
para tratar de convencer personalmente al presidente
Vladimir Putin de, por lo menos, abstenerse en la votación.
Además, el premier británico
Tony Blair, que enfrenta serios cuestionamientos incluso
dentro de su gabinete, se preparaba para proponer al Consejo
que se le especifique a Irak qué tareas de desarme debe
cumplir antes del 17 de marzo.
Esto ocurre mientras Chirac
despachó anoche al canciller Dominique de Villepin a Camerún,
Angola y Guinea para exhortar a sus gobiernos a rechazar la
resolución impulsada por Estados Unidos y Gran Bretaña.
Powell dijo ayer que estaba
entusiasmado con el resultado de las discusiones que mantuvo
durante el fin de semana con algunos de los países que
integran el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Para poder aprobar la resolución se necesitan al menos
nueve votos, y para que sea efectiva no debe ser vetada.
"Pienso que la mayoría
de los 10 países está decidiendo qué hacer y nosotros
hemos estado en contacto estrecho con ellos", dijo
Powell, y agregó: "Estoy esperanzado de que podremos
conseguir los nueve o diez votos necesarios para aprobar la
resolución, y después veremos si alguien quiere
vetarla".
Votos
decisivos
Francia, Alemania, Rusia y
China han prometido bloquear la resolución, que será
aprobada, al menos, por Estados Unidos, Gran Bretaña, España
y Bulgaria. Aún tienen que decidir su voto México, Chile,
Angola, Camerún, Guinea y Paquistán.
Powell planteó que
"podría ser desafortunado" que Francia decidiera
vetar la resolución "en presencia de un voto positivo
que la apruebe. Si eso ocurre, Francia no sería valorada
favorablemente en algunas partes del mundo", señaló
el responsable de la política exterior estadounidense.
"No me sorprendería
(que usen el poder de veto) porque ellos han dejado bien en
claro que quieren frenar la resolución. No pienso que vayan
a esconder la mano en este caso. Pero esperaremos a ver qué
hacen efectivamente. Aunque ellos no han usado la palabra
veto, yo creo que lo harán."
Condoleezza Rice, uno de
los halcones de la administración republicana, dijo que ya
llegó la hora de actuar. El líder iraquí "podría
desarmarse mañana si él quisiera. Pero nosotros no
necesitamos más tiempo", señaló en una entrevista
con la cadena ABC.
Por
Jorge
Rosales Corresponsal en EE.UU.