Hamas, el principal movimiento
islámico en los territorios palestinos, fue creado en los
primeros días de la Intifada de 1987
La organización se opone a los acuerdos de paz de Oslo y su
objetivo en el corto plazo es el retiro israelí de los
territorios ocupados.
Hamas no reconoce el derecho de Israel a existir. Su objetivo a
largo plazo es el establecimiento de un Estado islámico en la
tierra originalmente conocida como Palestina, la mayoría de la
cual está dentro de las fronteras de Israel desde su creación en
1948.
La organización está formada por un ala política y otra
militar. Tiene un número no determinado de miembros en un núcleo
considerado "duro" y decenas de miles de seguidores
entre los palestinos.
Su ala política es la encargada de construir escuelas y
hospitales en Cisjordania en la Franja de Gaza y en brindar ayuda
a la comunidad en asuntos sociales o religiosos.
Su ala militar, las brigadas Izzedine al-Qassam, es la encargada
de los ataques contra Israel.
En febrero y marzo de 1996 mató a casi 60 personas en una serie
de ataques en autobuses. También fue responsabilizada o se
atribuyó diversos atentados suicidas en Jerusalén.
Delicada relación con Arafat
La Autoridad Nacional
Palestina (ANP) de Yasser Arafat ve en Hamas un rival de cuidado,
al que se ha ocupado de atraer hacia la política tradicional.
La ANP arrestó a 1.000 miembros de Hamas en una redada en 1996
pero ha evitado transformar al grupo en una organización
clandestina para eludir una guerra civil palestina.
Israel acusa a Arafat de liberar a los integrantes de Hamas tras
el inicio de la nueva ola de violencia hace 10 meses.
Hamas es particularmente fuerte en la Franja de Gaza, donde las
condiciones económicas son inferiores a las de Cisjordania.
El líder espiritual del grupo es el jeque Ahmed Yassin, quien
pese a su fiera retórica es un moderado entre los dirigentes islámicos
palestinos.
Yassin, de 64 años de edad y quadraplégico, fue liberado en 1997
por Israel en un canje por agentes del Mossad detenidos en
Jordania cuando intentaron, sin éxito, asesinar al líder de
Hamas en ese país, Khaled Meshal.
En
árabe, Harakat al-mugawama al-islamiya, (Movimiento de
Resistencia Islámica),
grupo insurrecto islámico palestino que pretende expulsar a Israel,
mediante la lucha armada, de los territorios que considera
pertenecientes a Palestina. Surgido de una rama de los Hermanos
Musulmanes, implicada en el trabajo religioso, social y educativo en
Gaza, y con muchos miembros fuera de los territorios ocupados,
Hamas fue fundada en 1988 siendo Sheikh
Ahmad Yasin su principal dirigente. Hamas nació por el impulso
revolucionario generado por la intifada palestina, que comenzó a
finales de 1987, y se estableció como uno de los elementos más
extremistas del levantamiento. Según progresó la intifada,
Hamas comenzó a combinar ataques contra israelíes con acciones
contra los palestinos moderados, especialmente contra los miembros
de la Organización
para la Liberación de Palestina (OLP). Se opuso firmemente al
proceso de paz que condujo a la creación de la Autoridad Nacional
Palestina en mayo de 1994, advirtiendo que comenzaría la guerra
civil si se alcanzaba un acuerdo, y continuó los ataques
terroristas a Israel, incluidos los ataques indiscriminados de
suicidas, como la explosión de una bomba en el centro de Tel Aviv
el 19 de octubre de 1994, que ocasionó 22 muertos. El nuevo
gobierno palestino comenzó unas duras medidas represivas contra
Hamas, encarcelando a muchos activistas.
En marzo de 1996, Hamas reinició su campaña de atentados
indiscriminados en territorio israelí, tras los cuales se llevó a
cabo una detención masiva de miles de sus militantes por parte de
la policía palestina y del Ejército israelí. Después de los
sucesos producidos, en septiembre de ese año, en Jerusalén,
Cisjordania y Gaza, con motivo de la apertura de un túnel bajo la
principal mezquita jerosolimitana ordenada por el nuevo primer
ministro israelí, el conservador Benjamín
Netanyahu, el movimiento Hamas llevó a cabo una llamada
generalizada a los palestinos encaminada a provocar el
"enfrentamiento total" con los israelíes. En marzo de
1997, Hamas respondió con un atentado en Tel Aviv, que causó
cuatro muertos y 46 heridos, a la construcción de un barrio judío
en una colina de la zona árabe de la ciudad de Jerusalén,
recrudeciendo así el conflicto árabe-israelí.
Fuente:
GALEON-HISPAVISTA
http://galeon.hispavista.com/historiadeisrael/hamas.htm
Porqué llorar la muerte de Ahmed Yassim
Johann Hari
De The Independent de Gran Bretaña. Para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère
El jeque Ahmed Yassin era un teócrata de
extrema derecha. Si el programa de Hamas que él inspiró alguna vez
fuera puesto en práctica, los sueños de la liberación palestina se
convertirán en una pesadilla el día de un retiro israelí.
Explícitamente, él quería convertir al Estado palestino, cuando
tuviera existencia, en un Estado fundamentalista bajo la ley de la
sharia. No habría ninguna liberación para la mujer en su Palestina.
Los disidentes recibirían el trato que reciben en los estados
fundamentalistas. La crueldad ejercida sobre cualquier judío que
quedara ahí sería demasiado horrible para describirla. A mí me
lapidarían por ser gay. Es comprensible que algunos palestinos,
impulsados por la psicosis de la limpieza étnica de 1948 y la
ocupación que sufren desde 1967, tengan cierta simpatía por este
programa. Pero ningún extraño debería llorar por Yassin o apoyar a
Hamas.
Sin embargo, deberíamos llorar por su asesinato. Algunas de nuestras
lágrimas deberían ser por las consecuencias de Israel mismo: cuando
Ariel Sharon dio la orden de incinerar a Yassin, garantizó la
incineración de incontables civiles israelíes, gente inocente, en
ataques de represalia. Pero más debemos llorar porque esto revela
una asombrosa ignorancia por parte del gobierno israelí. Esta
ignorancia asegurará que sigan matando y oprimiendo a palestinos. El
gobierno del Likud todavía no comprende las causas de los
terroristas suicidas. Alentados por la derecha estadounidense,
Sharon y Benjamin Netanyahu imaginan que el terrorismo suicida es la
tarea de unos pocos genios creadores malignos lavando el cerebro de
jóvenes impresionables para que cometan masacres suicidándose. Es
por esto que mataron a Yassin y todavía pueden matar a Yasser Arafat.
Genuinamente creen que si eliminan a esos “maestros del terror”, los
ataques se reducirán. Hay un solo problema: conocí a jóvenes
preparándose para ser terroristas suicidas, y este análisis no tiene
ninguna relación con la realidad.
La ola de terroristas suicidas que actualmente masacran a civiles en
Israel son los hijos de la primera Intifada. La experiencia
formadora de sus vidas fue mirar cómo sus padres preparaban un
programa masivo de resistencia pacífica a la ocupación. La respuesta
de Israel fue clara: Yitzhak Rabin dio la orden de “romperles los
huesos”. No es necesario ningún lavado de cerebro para volver
violentos a esos hombres; lo aprendieron en su niñez de las fuerzas
de ocupación israelíes. Lo que sucede cuando Israel mata a figuras
palestinas es que la humillación se profundiza. Yassin será ahora un
fantasma en cada fiesta palestina, instando al martirio. Es mucho
más peligroso, para los israelíes y para la causa del nacionalismo
secular palestino, muerto que vivo.
Para comprender esto podemos escuchar la explicación del terrorismo
ofrecida por un hombre que una vez fue universalmente considerado en
Gran Bretaña como el “Terrorista Número Uno”: “Todo lo que queríamos
era ser gente libre en nuestro propio país. Nuestros enemigos nos
llamaron terroristas, pero sólo usamos la fuerza física porque nos
enfrentamos a la fuerza física, por esta razón cometemos ataque tras
ataque contra el opresor, y nuestra revuelta se enciende en una gran
llama”. Estas son las palabras de Menajem Begin, que se convirtió en
el primer primer ministro del Likud de Israel. Lideró a Irgun, un
grupo terrorista que luchó contra la ocupación británica de
Palestina en la década de 1940. Si alguien debiera entender cómo
esta única agonía de vivir sin un Estado vuelca a la gente hacia el
terrorismo, son los israelíes. La obligada autobiografía de Begin,
La Revuelta: Historia del Irgun, es una imagen espejo de los
escritos de los terroristas palestinos contemporáneos. Fríamente
justifica la masacre de 91 personas en el Hotel Rey David como
“necesaria” para asegurar la libertad de Israel.
Es una verdad reconocida que si uno priva a la gente de un Estado,
lucharán por lograr uno. Lo que vemos hoy es una directa guerra de
independencia palestina. La única manera de ponerle fin es
brindarles independencia. Esto sólo puede significar un Estado que
comprenda a Gaza y Cisjordania. Esto no sería una solución mágica
para todo. Siempre habrá fanáticos que busquen no una solución de
dos estados sino una Gran Palestina sin judíos. Sin embargo, las
encuestas de opinión sugieren que tal fundamentalismo islámico sería
una minoridad en una Palestina libre, aun después de años de abuso
inducido por psicosis. ¿Cuánto más puede durar esto? ¿Cuántas más
provocaciones antes de que se vuelvan todos locos?
La tragedia es que Israel está maldecida con un liderazgo que es
psicológicamente incapaz de tomar el camino de la paz. Todas las
encuestas de opinión muestran que la mayoría de los ciudadanos
israelíes puede ver que la única oportunidad de sobrevivencia de
Israel es como uno de dos estados, dividido entre dos pueblos que
comparten una pequeña franja de tierra entre el río Jordán y el mar
Mediterráneo. Sin embargo, Sharon ve a todos los árabes como parte
de una hirviente turba con la que no puede haber discusión, ni
razonamiento ni coexistencia. Pacifistas y terroristas suicidas, Abu
Mazen y el jeque Yassin, son igualmente asesinos, y sólo un tonto
trataría de llegar a un arreglo con tales salvajes. Sharon creció en
Kfar Malal, un pequeño pueblo judío que era continuamente asediado
por los palestinos. Esta sensación de absoluta amenaza –vienen por
nosotros, pasame las municiones–, nunca lo abandonó. Para Sharon,
todo Medio Oriente es un eterno Kfar Malal. Está inclinando
Israel/Palestina hacia una situación de la que no hay regreso.
Actualmente, una mayoría de palestinos busca su propio Estado
dividido de Israel por las fronteras de 1967. Esto es algo que puede
lograrse dejando a Israel a salvo e intacto. Sin embargo, Sharon
hace que sea imposible volver a esas fronteras, al construir un muro
que penetra en los territorios palestinos.
Ahmad Qureia, el primer ministro palestino, dejó esto en claro
cuando explicó que las movidas unilaterales de Sharon convertirían
al impulso por un Estado palestino en un “slogan sin sentido”.
Ningún Estado viable podría existir con lo que propone dejar atrás
Sharon. De manera que el objetivo palestino cambiará. “Si la
situación continúa como es ahora, elegirán la solución de un
Estado”, dice Qureia. Un gran Estado abarcando los dos territorios
ocupados e Israel propiamente dicho significaría una mayoría árabe y
el fin de Israel. Sharon, al negarse a ver la diferencia entre
palestinos moderados y extremos, está empujando a los palestinos más
lejos de la moderación secular y hacia el fanatismo de Hamas y el
propósito de erradicar todo Israel. Acaba de unificar a todos los
palestinos detrás de Hamas.
Si esto sigue así, habrá una guerra perpetua sin ninguna posibilidad
de acuerdo, y yo estaré todavía escribiendo lamentos para la paz en
Medio Oriente cuando sea un hombre anciano. Esto es el abismo hacia
el cual Sharon está llevando a su pueblo. A no ser que cambie
radicalmente de dirección, su legado serán hileras de tumbas judías
y árabes extendiéndose hasta el infinito |