Periodismo Para Pensar


Publicaciones
Ex Jefes Montoneros apresados y liberados en Argentina. Fueron acusados de  haber delatado a sus militantes

Argentina en Crisis

. Documento secreto que posibilitó la detención
. Los Montoneros en Mayo de 1970, secuestran y matan al General Aramburu. Incluye carta de Montoneros a Juan Perón y su respuesta (Documento)
. La conducción montonera en el exilio mandó gente al matadero Horacio Verbistky
. Ex jefe montonero, Firmenich, cuenta su historia

. "Causa judicial de las Finanzas de los Montoneros, otra operación política contra las Fuerzas Armadas"
. Argentina "Listado cronológico de los principales atentados y ataques terroristas ocurridos entre 1969 y 1979"
.
Causa
Montoneros

.
Comunicación Social
. Derechos Humanos
. Irak: Crimen y Petróleo


Ex Montoneros liberados: Nuevo Herald, Miami - Clarín, Buenos Aires

Fuente: Infobae. Buenos Aires
22/10/2003
http://www.infobae.com
La causa por la Contraofensiva
La Cámara Federal liberó a Vaca Narvaja y Perdía y apuntó contra Bonadío

Dispuso la nulidad de todo lo actuado sobre los ex jefes de la organización Montoneros y ordenó la inmediata libertad de ambos detenidos. Además, dejó sin efecto la orden de captura contra Firmenich. Pidió que se investigue al juez que llevaba el caso y radicó una denuncia ante el Consejo de la Magistratura

La Cámara Federal porteña dispuso hoy la inmediata libertad de los ex líderes guerrilleros Fernando Vaca Narvaja y Roberto Cirilo Perdía y cuestionó duramente a Claudio Bonadío, el juez que entendía en la causa conocida como "Contraofensiva".

Así, el magistrado quedó en una situación delicada, debido a que el tribunal de alzada ordenó que lo investiguen por su actuación en las investigaciones por las que había dispuesto la detención de los dirigentes Montoneros, por la supuesta "entrega" de militantes de esa organización guerrillera.

Más aún, la Cámara Federal dispuso anular todo lo actuado contra Vaca Narvaja y Perdía y denunció el caso ante el Consejo de la Magistratura, que se encarga de estudiar el compartamiento de los jueces.

Ahora, el encargado de investigar a Bonadío será el juez federal Norberto Oyarbide. Y el juez Jorge Ballestero continuará con la investigación de la causa, en la que también se investiga a militares por la desaparición de una veintena de montoneros.
Además, la Cámara Federal dejó sin efecto la orden de captura internacional que pesaba contra el ex líder montonero Mario Firmenich, quien se encontraría viviendo en España.

La medida fue dispuesta por la sala II del tribunal de alzada, en la misma resolución en la que este mediodía ordenó la libertad de los dos dirigentes montoneros que estaban detenidos, Fernando Vaca Narvaja y Roberto Perdía.

La liberación de Vaca Narvaja y Perdía, que estaban alojado en la Unidad Antiterrorista de Cavia y Figueroa Alcorta, de la ciudad de Buenos Aires, se debería producir esta misma tarde, de acuerdo a lo dispuesto por la Sala II de la Cámara.

La Cámara Federal ordenó la "inmediata libertad" de los dirigentes montoneros por considerar que sus detenciones fueron "arbitrarias y sin sustento probatorio".

Perdía y Vaca Narvaja habían sido procesados por el juez federal Claudio Bonadio como supuestos "participes necesarios" en la denominada "causa Montoneros", sobre la desaparición en 1980 de una veintena de militantes de esa ya disuelta organización armada.

El ex jefe montonero Mario Eduardo Firmenich, que vivía en España pero no fue encontrado por los policías al ir a detenerlo en su domicilio de las afueras de Barcelona, se encontraba prófugo.

Un buen día
“Es un buen día para toda la familia y la generación que sufrió la barbaridad política y jurídica de este juez (Claudio Bonadío). Se planteó todo lo que había hecho este juez a la Cámara Federal, que lo entendió y decidió la nulidad desde el día de la detención, desde que habilitó la causa. Dio razón a todo lo que habíamos planteado”, indicó la hermana de Fernando Vaca Narvaja, Particia, actual secretaria de Defensa de la Libre Competencia. “(A Bonadío) le salió el tiro por la culata”, enfatizó

Fuente: Infobae. Buenos Aires
http://www.infobae.com

Montoneros: Roberto Perdía y Fernando Vaca Narvaja ya están presos. Mario Eduardo Firmenich" habría brindado datos al batallón 601, que derivaron en el secuestro y muerte de decenas de militantes de la organización Montoneros

La detención fue ordenada por el juez federal Claudio Bonadío. También pidió la captura de Mario Eduardo Firmenich, quien podría ser extraditado desde España. Están acusados de haber facilitado el secuestro y muerte de una veintena de militantes de la organización terrorista ocurridos entre 1979 y 1980. El montonero Emilio Pérsico reconoció, en Radio 10, que el tema "por supuesto que no" contribuye al desarrollo del país

El montonero Emilio Pérsico reconoció, además, que hubo activistas que delataron a sus compañeros, aunque lo adjudicó a las torturas. Además, reconoció que los pedidos de detención tanto de militares como de los montoneros, "por supuesto que no" contribuye al desarrollo del país.
 
Martínez Agüero, hermano de la mujer de Mario Firmenich, dijo en Radio 10: “Esto es parte de la patraña histórica. Terminaron de descalabrar a un sector que luchó con todos sus militantes. Esto no es sólo con estos compañeros y los que quieran encarcelar, sino que lo hacen a todo lo que expresa Montoneros”.

Expresó que “es una lucha del sector dominante, grupos económicos y los sectores que controlan este país, la oligarquía, contra los sectores luchadores”.

El cuñado de Firmenich dijo que se quiere equiparar a los que “lucharon por la liberación social y a los que están por la opresión y el dominio y ese tipo de expresión de la metrópolis dominante”.

En ese sentido, afirmó: “Repudio totalmente lo que se está haciendo en este momento con los compañeros que simbolizaron una lucha”. Por último, aseguró que esto “le hace muchísimo daño al país, muchísimo daño”.
 
Los ex jefes montoneros Fernando Vaca Narvaja y Roberto Perdía fueron detenidos esta mañana, por orden de la Justicia Federal. Ya están alojados en dependencias de la División Unidad de Investigaciones Antiterroristas (DUIA) de esta Capital, en la calle Cavia y Avenida Figueroa Alcorta.
 
El juez federal Claudio Bonadío ordenó la detención de la cúpula montonera integrada por Mario Eduardo Firmenich, Fernando Vaca Narvaja y Roberto Cirilo Perdía, en la causa en que investiga el secuestro, torturas y muerte de una veintena de militantes de esa organización. 

 
Los informantes indicaron que, en el caso de Firmenich que se encontraría en Barcelona, España, el juez libró la correspondiente orden de detención a la división Interpol de la Policía Federal.
 
El juez Bonadío consideró al ordenar la detención que "existe un grado de sospecha que en el secuestro, privación ilegal de la libertad, su posterior desaparición forzada y homicidios" de montoneros "habrían tenido responsabilidad los integrantes de la conducción nacional" de esa organización.

 
Así se desprende de uno de los párrafos de la extensa resolución en la que Bonadío concluyó que se encuentra "comprometida la situación de Mario Eduardo Firmenich, Roberto Cirilo Perdía y Fernando Hugo Vaca Narvaja" por lo que dispuso tomarles declaración indagatoria.

 
En los fundamentos de esa medida, Bonadío afirmó que la "conducción nacional (de la Organización Montoneros) era conciente del riesgo que se corría" al ordenar el regreso al país de los militantes que estaban en el exterior.

 
En uno de los párrafos de la resolución se sostiene que los miembros de la conducción "siempre debían haber tomado todos los recaudos necesarios para que sus decisiones no fueran funcionales a la estructura ilegal de represión organizadas por el gobierno de las fuerzas armadas en el período 1976/83". No obstante se aclara que, en el caso de la "contraofensiva" de 1980, "se advierte una conducta lesiva de los mínimos valores jurídicos que hacen al establecimiento de una comunidad"

En prisión
 
Los ex jefes montoneros Fernando Vaca Narvaja y Roberto Cirilo Perdía comparten su lugar de detención con la ex funcionaria menemista María Julia Alsogaray, con prisión preventiva desde el martes acusada de 'peculado'.
 
Vaca Narvaja fue detenido hoy cuando salía de su casa del barrio porteño de Floresta, y Roberto Cirilo Perdía fue apresado en Tucumán al 1500, en el centro de esta capital. Tras ser detenidos por personal de Interpol, ambos fueron alojados en la sede de la Unidad Antiterrorista de la calle Cavia, en el barrio porteño de Palermo.
 
Vaca Narvaja y Perdía comparten así lugar de detención con María Julia Alsogaray, el ex concejal Eliseo Roselló, preso por el escándalo de los ñoquis en el Concejo Deliberante; y siete policías detenidos por la represión del 19 y 20 de diciembre 2001, si deciden concurrir al comedor lugar donde está el único televisor del lugar de detención.
 
Las celdas de los ex jefes montoneros están en el predio de la Policía Federal en Figueroa Alcorta y Cavia, en el primer piso del área administrativa de la Unidad Antiterrorista, donde también funcionan Interpol y la Policía Montada, mientras que la ex funcionaria menemista tiene su celda en la planta baja.
 
Según se supo, las celdas, 14 en este sector del primer piso, miden 2,5 metros por 3 metros, cuentan con una ventana con barrotes que da a una galería, no tienen ni televisor ni teléfono, el baño se encuentra fuera de las celdas y la puerta es de una sola planta de acero que el preso tiene que golpear para poder ir al baño


El documento secreto que permitió la detención de los montoneros

Se trata de un dossier elaborado en junio de 1980 por el Batallón 601 del Ejército, en el que el juez federal Claudio Bonadío se apoyó para pedir la detención de Mario Eduardo Firmenich, Fernando Vaca Narvaja y Roberto Cirilo Perdía

El extenso informe (93 carillas) está caratulado como "estrictamente secreto y confidencial", fue elaborado en junio de 1980 por la "Central de Reunión" y forma parte del corpus estratégico de la causa 6.859, a cargo del juez federal Claudio Bonadío, que investiga el secuestro y desaparición de una veintena de militantes montoneros, de los cuales solamente sobrevivió Silvia Tolchinsky, actualmente residente en España. Basados en este documento, los investigadores sospechan que los datos de que dispuso Inteligencia del Ejército fueron aportados por alguien de la propia cúpula de Montoneros, más precisamente, por Mario Eduardo Firmenich, o surgieron a partir del descubrimiento del ingreso de armas a través de muebles importados de países limítrofes.
 
El largo análisis del 601 comienza haciendo referencia a otro documento, del 15 de octubre de 1979, donde registraban ya la "crisis interna de la BDT" -banda de delincuentes terroristas-, "causada por la decisión de la CN -Conducción Nacional de Montoneros- de lanzar la maniobra de la contraofensiva en el país".

El documento también recuerda que "un conjunto de intelectuales del "MPM" -Movimiento Peronista Montonero-  se hallaba elaborando una propuesta política llamada "Proyecto nacional revolucionario", que se presentaría "a personalidades extranjeras". El documento explica que esta propuesta "en general tendía hacia los postulados de la socialdemocracia europea, por considerar que era lo más potable para Europa, los Estados Unidos y países socialistas".
 
Tras analizar, sin triunfalismos, que los réditos políticos de la "contraofensiva" fueron "escasos", el dossier subraya que la "BDT" -Banda de Delincuentes Terroristas-  "sigue adjudicándose el liderazgo de los movimientos de fuerza ocurridos en el país, por diversas causas, durante el año pasado".
 
 
Luego, el documento del 601 comenta, con el mismo tono, la escisión del DT -delincuente terrorista- Rodolfo Galimberti y de un "grupo de adherentes" que, además del daño político que inflingió a a organización subversiva, obliga a la organización a enviar al país "otros miembros de nivel, para cubrir los claros dejados por el grupo disidente". Esto, a su vez, le supondrá a la organización graves bajas. 
 
 
"Aproximadamente en noviembre de 1979, los militantes prófugos se repliegan al exterior", dice el documento, y añade un dato logístico que tendrá consecuencias letales para los integrantes de la segunda contraofensiva: "El material salvado de la acción de las FFLL -fuerzas legales- es depositado en empresas guardamuebles previendo su retiro, para continuar la actividad, entre febrero y marzo de 1980, lo cual es desbaratado al efectuarse procedimientos sobre dichas empresas", en diversos puntos del país y secuestrar "la casi totalidad del material", que incluía elementos para la propaganda y las comunicaciones, armamento y explosivos, obviamente "embutidos" en muebles y objetos aparentemente inofensivos.
 
El documento relata también pormenores del encuentro que mantuvieron en "la Comandancia", ubicada en la escasamente penetrable La Habana, el secretario general del Partido Montonero y Comandante en Jefe del Ejército Montonero, Mario Eduardo Firmenich, con el jefe del Comando Táctico que entró desde el exilio a la Argentina, comandante Raúl Clemente Yaguer, -Roque- tal como era su nombre de guerra.
 
 
Yaguer, que según el 601 ha presenciado "uno de los atentados realizados por las TEI -tropas especiales de infantería-, más precisamente el cometido con Francisco Soldati”, donde hay bajas montoneras. Además, el documento revela que Roque "pone de manifiesto su escepticismo en cuanto a la eficacia de las TEI instruidas en Medio Oriente, ya que le dice a Firmenich que "los cursos Pitman no van".
 
El Informe del 601 abunda en datos sobre la relación militar entre Montoneros y Al Fatah, que fue publicitada, en una entrevista concedida al semanario español Cambio 16, por el jefe de la estructura militar, Horacio Mendizábal, quien luego cayó en combate durante la primera "Contraofensiva".
 
 
La revelación de "Hernán" o "el Lauchón", como se conocía a Mendizábal en Montoneros, causó alarma en el alto mando palestino y atrajo definitivamente sobre los guerrilleros argentinos la inquietante mirada del Mossad israelí. Que, según algunas fuentes, nutrió con información al 601.
 
 
Posteriormente, prosigue el documento, "los militantes convocados para realizar cursos en el Líbano, realizaban un entrenamiento completo (de dos meses de duración) de adoctrinamiento político, en base del 'Manual Roqué', en Madrid, y luego viajan para realizar la instrucción militar en Medio Oriente".
 
 
El "Manual Roqué", que llevaba como título formal "Curso de formación de cuadros del Partido Montonero", había sido escrito en México por el comandante Julio Iván Roqué (“Lino”), que en 1977 regresaría clandestinamente al país y se batiría, en absoluta soledad, contra un nutrido grupo de la ESMA.
 
El detalle revelador

El texto agrega luego que la reorganización y reestructuración actual están más acordes con la realidad que vive la BDT -Banda de Delincuentes terroristas-  y que se ha dejado de lado la ampulosidad que la caracterizaba en épocas pasadas. El texto asegura que influye en esta nueva organización la falta de cuadros partidarios que reemplacen las bajas producidas, las deserciones y las figuras que, en franca disidencia con la CN, han abandonado sus filas para generar nuevas organizaciones que si bien no divergen en lo ideológico, no comparten los puntos de vista de la CN -Conducción Nacional de Montoneros- en cuanto a la apreciación de situación y metodología a emplear para el accionar.
 
También afirma que otra causa de las disidencias y escisiones la constituyen "la falta de democracia interna" y "elitismo" reinante en el seno de la banda, lo que molesta y causa desagrado en los niveles inferiores -capitanes, hasta tenientes, especialmente-.
 
Además describe un ámbito que se suponía más que hermético para esas fechas: la Secretaría General y sus distintas dependencias: Comunicaciones, Seguridad Personal, Técnica, etcétera.
 
En relación a la Secretaría Técnica revela que tiene como responsable a la DT -delincuente terrorista- Silvia Tolchinsky de Villareal -Chela-, de nivel Tte. 1º. "Dependen directamente de ella un centro de computación de datos, el archivo, la guardería y la oficina de la comandancia", dice el documento.
 
 
Una fuente ignota detalla en el dossier que en el centro de computación de la Comandancia, en algún lugar de La Habana, puede encontrarse "una computadora TRS 2 Sistem, con consola de mando, pantalla, impresor y cuatro aparatos para discos 'TRS 2' o 'Basic Disk'; a esta computadora se le pueda anexar teléfono y grabador; hasta los primeros días de 1980, estaba programada para trabajar con información de los legajos personales de los militantes".
 
"El archivo a cargo de la DT -delincuente terrorista - 'Raquel' -nombre de guerra- 'Mac Donald', Tte., contiene los documentos de la BDT -Banda de Delincuentes Terrorista- información necesaria para sus actividades".
 
Según el documento, Angel Carbajal (Quique), entró a la Argentina el 5 de febrero y fue secuestrado el 21.
 
 
Julio César Genoud (Facundo o Raúl) entró el 26 de febrero y fue detenido el 27, Mariana Guangiroli (Toti) lo mismo, Verónica Cabilla (Cecilia) igual que los anteriores.
 
Ernesto Emilio Manuel Ferré (Chino), jefe del grupo, que había reingresado el 10 de febrero fue capturado el 28, Miriam Antonio (Gringa o Lucía), sobrina de Jorge Antonio, igual que el Chino.
 
 
Raúl Milberg (Ricardo) pasó la frontera el 5 de febrero y fue detenido en la misma casa en que cayeron los anteriores. Ricardo Marcos Zucker (Pato), hijo del actor cómico Marcos Zucker, regresó de España a comienzos del 80 y cayó en una cita el 29 de febrero.
 
 
Marta Libenson (Ana), cayó igual que el Pato Zucker. Matilde Adela Rodríguez había regresado poco antes de su caída, el 29 de febrero de 1980.
 
Según este informe, la inteligencia montada a partir de los guardamuebles fue decisiva para "tirar de la piola" y que fueran cayendo. Sin embargo, el periodista norteamericano Martin Andersen sostiene en su libro "Dossier Secreto" que Mario Eduardo Firmenich" brindó datos al batallón 601, que derivaron en el secuestro y muerte de decenas de militantes de la organización Montoneros. Esta teoría es apoyada por sobrevivientes de la organización que cuestionan que Firmenich, indultado por Carlos Menem en
1989, y hoy en día en España, esté vivo, mientras 30mil "compañeros" permanecen desaparecidos

Fuente: Infobae. Buenos Aires
http://www.infobae.com


Montoneros - Cómo fue secuestrado y ejecutado el General Aramburu

Comunicados de Montoneros Nº 3 (31/05/70), Nº 4 (01/06/70) y Nº 5 (15/06/70). Carta de Montoneros a Perón y respuesta.

"ERA LA UNA y MEDIA DE LA TARDE DEL 29 DE MAYO DE 1970. Las radios de todo el país Interrumpieron su programación para dar cuenta de una noticia que poco después conmovería al país. "Habría sido secuestrado el Teniente General PEDRO EUGENIO ARAMBURU".

"Era la una y media de la tarde. Esquivando puestos policiales y evitando caminos transitados, una pick up Gladiator avanzaba desde hacia cuatro horas rumbo a Timote.

"En la caja, escondido tras una carga de fardos de pasto, viajaba el "fusilador" de VALLE escoltado por dos jóvenes peronistas. Lo habían ido a buscar a su propia casa. Lo habían sacado a pleno día, en pleno centro de la Capital y lo habían detenido en nombre del pueblo.

"Uno de los jóvenes peronistas tenía a mano un cuchillo de combate, ante cualquier eventualidad, ante la posibilidad de una trampa policial, ante la certeza de no poder escapar de un cerco o una pinza, iba a eliminar al jefe de la Libertadora. Aunque después cayeran todos. Así se había decidido desde el principio". El "fusilador" tenía que pagar sus culpas a la justicia del pueblo.

"Era el 29 de mayo de 1970. El día en que el Onganiato festejaba por última vez el Día del Ejército. El día en que el pueblo festejaba el primer aniversario del Cordobazo. Habían nacido los Montoneros. El "Aramburazo", como lo bautizó el pueblo, que jamás tuvo dudas respecto de los autores del operativo, fue el lanzamiento público de una organización político militar que habría de transformarse, en poco tiempo en ejemplo y bandera del peronismo, en la máxima expresión de la lucha del pueblo contra el imperialismo y todos sus aliados y sirvientes nativos.

"En este primer operativo firmado, llevado a cabo por un grupo de combatientes muy jóvenes, en absoluta precariedad de medios y contra un enemigo que, entonces, parecía todopoderoso. Montoneros definió su proyecto y mostró un camino. El "Aramburazo" logró, en ese sentido, la mayoría de sus objetivos.

"El primer objetivo del "Operativo Pindapoy", como lo bautizaron en un principio los Montoneros era el lanzamiento público de la Organización, se cumplió con éxito. En cuestión de horas, días cuanto más, todos los argentinos supieron que las luchas peronistas, las de la Resistencia; las del Plan de Lucha, la de los Uturuncos y toda las expresiones combativas del peronismo, se habían sintetizado en un grupo de jóvenes dispuestos a triunfar o morir por su pueblo. Esto lo supieron los gorilas de quince años atrás y los gorilas de entonces. Y lo supo también la clase trabajadora, la que siempre había creado nuevas formas de lucha contra cada nueva estrategia imperialista, la que había dado su ejemplo a estos Montoneros que ahora avanzaban un paso más en la guerra: tomaban las armas hasta sus últimas consecuencias.

"El segundo objetivo era ejercer la justicia revolucionaria contra el más inteligente de los cabecillas de la Libertadora. Porque si Rojas fue la figura más acabada del gorilismo, Pedro Eugenio Aramburu fue, en cambio, su cerebro y artífice. En Aramburu, el pueblo había sintetizado al antipueblo. El vasco era responsable directo de los bombardeos a la Plaza de Mayo, de las persecuciones y las torturas. Aramburu era culpable directo, además, del fusilamiento de 27 patriotas durante la represión brutal de Junio del 56. Sobre él ejerció Montoneros la justicia de ese pueblo.

"Por primera vez el pueblo podía sentar a un cipayo en el banquillo y juzgarlo y condenarlo. Eso hizo Montoneros en Timote: mostró al pueblo que, más allá de las trampas, las argucias legales y los códigos para reprimir a los trabajadores, había un camino hacia la Verdadera Justicia, la que nace de la voluntad de un pueblo. Aramburu fue, además, culpable de un delito que a los peronistas los había herido e indignado como pocas veces se indignó este pueblo. Aramburu había sido el artífice del robo y desaparición del cadáver de la compañera Evita. El pueblo lo sabía. Por esa intuición que lo caracteriza, el pueblo sabía, sin tener que preguntarle a nadie, que Aramburu era culpable de ese robo y de la mutilación del cuerpo de la Abanderada de los Trabajadores. Su recuperación, uno de los objetivos fundamentales del Aramburazo, no se pudo lograr. La negativa del "fusilador" a confesar, amparándose en un pacto "de honor" con otros gorilas, impidió que Montoneros supiera exactamente el paradero del cuerpo.

"El último objetivo del Aramburazo se inscribía en la situación política que vivía el país en aquel momento. Aramburu conspiraba contra Onganía. Pero el proyecto de Aramburu para reemplazar el régimen corporativista de Onganía era políticamente más peligroso. Aramburu se proponía lo que luego se llamó el Gran Acuerdo Nacional, la integración del peronismo al sistema liberal a través de "peronistas" de la calaña de Paladino, Coria y todos los burócratas y participacionistas. Aramburu, que fragoteaba con varios generales en actividad, había superado hacía mucho la torpeza gorila del 55 en materia política. En 1970 era un agente hábil del Imperialismo, un hombre que intenta vaciar al peronismo de contenido popular, en una maniobra eleccionaria de trampa. Usar al "peronismo de corbata" y a los traidores que aparecían como dirigentes para aniquilar al Movimiento, para aislar definitivamente al General de los peronistas. No le hubiera resultado muy difícil "engrupir a la gilada", ofreciendo el olvido de viejos rencores, el mea culpa por los muertos, la negociación de los restos de Evita. En fin, todo lo que intentó Lanusse tres años después y que desbarató el pueblo. Pero en un momento en que las fuerzas del peronismo estaban lejos de ser óptimas. Y este objetivo también lo logró Montoneros. La dictadura tuvo que esperar dos años para intentar la trampa. Para entonces aquel reducido grupo era una organización poderosa. Y sus cantos de guerra ya no eran las lagrimas de algún viejo peronista emocionado por el acto de justicia histórica de "los muchachos de la guerrilla" ahora la voz de las multitudes que enfrentaban al régimen en todos los frentes de batalla con las banderas de todos los jóvenes que, un 29 de mayo, se largaron al todo o nada para enseñarle al imperialismo como contraataca y cómo golpea el pueblo a medida que se va organizando en la lucha.

"MARIO: El ajusticiamiento de Aramburu era un viejo sueño nuestro. Concebimos la operación a comienzos de 1969. Había de por medio un principio de justicia popular-una reparación por los asesinatos de junio del 56-, pero además queríamos recuperar el cadáver de Evita, que Aramburu había hecho desaparecer.

"Pero hubo que dejar transcurrir el tiempo, porque aún no teníamos formado el grupo operativo. Entre tanto, trabajábamos en silencio: le ejecución de Aramburu debía significar precisamente la aparición pública de le organización.

"A fines del 69 pensamos que ya ere posible encarar el operativo. A los móviles iniciales, se había sumado en el transcurso de ese año le conspiración golpista que encabezaba Aramburu para dar una solución de recambio al régimen militar, debilitado tras el cordobazo.

"Por la Importancia política del hecho, por el significado que atribuíamos a nuestra propia aparición, fuimos a la operación con el criterio de todo o nada. El grupo Inicial de Montoneros se juega e cara o ceca en ese hecho.

"ARROSTITO: Toda la "organización" éramos doce personas, entre los de Buenos Aires y los de Córdoba. En el operativo jugamos diez.

"Lo empezamos a fichar a comienzos del 70, sin mayor información. Para sacar direcciones, nombres, fotos, fuimos a las colecciones de los diarios, principalmente de La Prensa. En una revista, Fernando encontró fotos interiores del departamento de la calle Montevideo. Eso nos dio una idea de cómo podían ser las cosas adentro.

"MARIO: Pero dedicamos el máximo esfuerzo al fichaje externo. El edificio donde él vivía está frente al colegio Champagnat, y averiguamos que en el primer piso - de ese colegio - había una sala de lectura o una biblioteca. Entonces nos colamos y fuimos a leer ahí. El que inauguró el método fue Fernando, que era bastante desfachatado. Más que leer, mirábamos por la ventana. Nos quedábamos por periodos cortos, media hora, una hora.

Nunca nadie nos preguntó nada.

"ARROSTITO: Allí lo vimos por primera vez, de cerca. Solía salir alrededor de las once de la mañana, a veces antes, a veces después, a veces no salía. Lo vimos tres veces desde el Champagnat.

"Después fichamos desde la esquina de Santa Fe, en forma rotativa. Llegamos a hacer relevos cada cinco minutos. Teníamos que hacer así porque en esa esquina había un cabo de consigna, uno rubio, gordito, y no queríamos llamar la atención.

"MARIO: A medida que chequeábamos, fuimos variando el modelo operativo. La primera idea había sido levantarlo por la calle cuando salía a caminar. Pensábamos llevar uno de esos autos con cortina en la luneta y tapar las ventanillas con un traje a cada lado. Le dimos muchas vueltas a la idea hasta que la descartamos y resolvimos entrar y sacarlo directamente del octavo piso.

"Para eso hacía falla una buena "llave". La mejor excusa era presentarse como oficiales del Ejército. El Gordo Maza y otro compañero habían sido liceístas, conocían el comportamiento de los militares. Al Gordo Maza incluso le gustaba, era bastante milico, y le empezó a enseñar a Fernando los movimientos y las órdenes. Ensayaban juntos.

"ARROSTITO: Compraron parte de la ropa en la casa Isola, una sastrería militar en la Avenida de Mayo, al lado de Casa Muñoz. Fernando Abal tenía 23 años, Ramus y Firmenich 22, Capuano Martínez, 21. Cortándose el pelo pasaban por colimbas. Así que allí compramos las insignias, las gorras, los pantalones, las medias, las corbatas. Para comprar algunas cosas, hasta se hicieron pasar por boy-scout. Un oficial retirado peronista donó su uniforme: simpatizaba con nosotros, aunque no sabia para qué lo íbamos a usar. El problema es que a Fernando le quedaba enorme. Tuve que hacer de costurera, amoldárselo al cuerpo. La gorra la tiramos -era un gorrón - le bailaba en la cabeza pero usamos la chaquetilla y las insignias.

¿COMO ENTRAR?.

"MARIO: Una cosa que nos llamó la atención es que Aramburu no tenía custodia, por lo menos afuera. Después se dijo que el ministro Imaz se la había retirado pocos días antes del secuestro, pero no es cierto. En los cinco meses que estuvimos chequeando, no vimos custodia exterior ni ronda de patrulleros. Solamente el portero tenía pinta de cana, un morocho corpulento.

"A alguien se le ocurrió: Si no tenía custodia, ¿Por qué no íbamos a ofrecérsela? Era absurdo, pero esa fue la excusa que usamos.

"El terreno. Justo en esos días que la operación iba tomando forma, a alguien se le ocurre arreglar la calle Montevideo, una de esas reparaciones de luz o de gas que siempre están haciendo; vaya a saber. Lo cierto es que rompieron medía calle, justo del lado de su casa y nosotros teníamos que poner la contención ahí.

"Era un problema. Pensamos cortar la calle con uno de esos letreros que dicen "En reparación", "Hombres trabajando". Pero lo descartamos.

"Después nos fijamos que el garaje del Champagnat daba justo frente a la puerta del edificio y que en dirección a Charcas había otro garaje, y que ahí el pavimento no estaba roto. Entonces la contención iba a estar ahí:
un coche sobre la vereda del Champagnat, el otro en el garaje.

"LA HORA SEÑALADA".

"La planificación final la hicimos en la casa de Munro donde vivíamos Capuano, Martínez y yo. Allí pintamos con aerosol la pick-up Chevrolet que iba a servir de contención. La pintamos con guantes, hacíamos todo con guantes, para no dejar impresiones digitales. No sabíamos mucho sobre el asunto pero por las dudas no dejábamos huellas ni en los vasos y en las prácticas, llegamos a limpiar munición por munición con un trapo.

"ARROSTITO: La casa operativa era la que alquilábamos Fernando y yo, en Bucarelli y Ballivián, Villa Urquiza. Allí teníamos un laboratorio fotográfico. La noche del 28 de mayo, Fernando lo llamó a Aramburu por teléfono, con un pretexto cualquiera. Aramburu lo trató bastante mal, le dijo que se dejara de molestar o algo así. Pero ya sabíamos que estaba en su casa. Dentro de Parque Chas dejamos estacionados esa noche los dos autos operativos: la pick-up Chevrolet y un Peugeot 404 blanco; y tres coches más que se iban a necesitar: una Renoleta 4L blanca mía, un taxi Ford Falcon que estaba a nombre de Firmenich, y una pick-up Gladiator 380, a nombre de la madre de Ramus. La mañana del 29 salimos de casa. Dos compañeros se encargaron de llevar los coches de recambio a los puntos convenidos. La Renoleta quedó en Pampa y Figueroa Alcorta, con un compañero adentro. El taxi y la Gladiator cerca de Aeroparque, en una cortada, el taxi cerrado con llave y un compañero dentro de la Gladiator.

"En el Peugeot 404 subieron Capuano Martínez, que iba de chofer, con otro compañero, los dos de civil pero con el pelo bien cortito y detrás, Maza con uniforme de capitán y Fernando Abal, como teniente primero.

"MARIO: Ramus manejaba la pick-up Chevrolet y la "flaca" (Norma) lo acompañaba en el asiento de adelante. Detrás iba un compañero disfrazado de cura, y yo con uniforme de cabo de la policía.

"ARROSTITO: Yo llevaba una peluca rubia con claritos y andaba bien vestida y un poco pintarrajeada. El Peugeot iba adelante por Santa Fe.

Dobló en Montevideo, entró en el garaje. Capuano se quedó al volante y los otros tres bajaron. Le pidieron permiso al encargado para estacionar un ratito.

Cuando vio los uniformes, dijo que si enseguida. Salieron caminando a la calle y entraron en Montevideo 1053.

"Nosotros veníamos detrás con la pick-up. En la esquina de Santa Fe bajé yo y fui caminando hasta la puerta misma del departamento. Me paré allí. Tenía una pistola.

"MARIO: Nosotros seguimos hasta la puerta del Champagnat y estacionamos sobre la vereda. "El cura" y yo nos bajamos. Dejé la puerta abierta con la metralleta sobre el asiento, al alcance de la mano. Había otra en la caja al alcance del otro compañero. También llevábamos granadas.

"Ese día no vi al cana de la esquina. Mi preocupación era que hacer si me aparecía ya que era "mi superior", tenía un grado mas que yo. Pasaron dos cosas divertidas. Se arrimó un Fiat 600 y el chofer me pidió permiso para estacionar. Le dije que no. Quiso discutir: ¿Y porque la pick-up sí?" Le dije "Circule!". Se fueron puteando.

"En eso pasó un celular, le hice la venia al chofer y el tipo me contestó con la venia.

"De golpe lo increíble. Habíamos ido allí dispuestos a dejar el pellejo, pero no: era Aramburu el que salía por la puerta de Montevideo y el gordo Maza lo llevaba con un brazo por encima del hombro, como palmeándolo, y Fernando lo tomaba del otro brazo. Caminaban apaciblemente.

"ADENTRO".

"( FERNANDO, EMILIO)".

"Un compañero quedo en el séptimo, con la puerta del ascensor abierta, en función de apoyo.

"Fernando y el Gordo subieron un piso más. Tocaron el timbre, rígidos en su apostura militar. Fernando un poco más rígido por la "metra" que llevaba bajo el pilotín verde oliva.

"Los atendió la mujer del General. No le infundieron dudas: eran oficiales del Ejército. Los invitó a pasar, les ofreció café mientras esperaban que Aramburu terminara de bañarse.

"Al fin apareció sonriente impecablemente vestido. Tomó café con ellos mientras escuchaba complacido el ofrecimiento de custodia que le hacían esos jóvenes militares A Maza le descubrió enseguida el acento: "Usted es cordobés". "Si, mi general".

"Las cortesías siguieron un par de minutos mientras el café se enfriaba, y el tiempo también y los dos muchachos agrandados se paraban y desenfierraban, y la voz cortante de Fernando dijo:

"Mi General, usted viene con nosotros".

" Así. Sin mayores explicaciones. A las nueve de la mañana.

"¿SI se resistía? Lo matábamos. Ese era el plan, aunque no quedara ninguno de nosotros vivos.

"AFUERA".

"MARIO: Pero no, ahí estaba, caminando apaciblemente entre el Gordo Maza que le pasaba el brazo por el hombro, y Fernando lo empujaba levemente con la metra bajo el pilotín.

"Seguramente no entendía por nada. Debió creer que alguien se adelantaba al golpe que había planeado, porque todavía no dudaba que sus captores eran militares.

"Su mujer había salido. De eso me entere después, porque no recuerdo haberla visto.

"Subieron al Peugeot y arrancaron hacia Charcas, dieron la vuelta por Rodríguez Peña hacia el Bajo, y nosotros detrás.

"EL VIAJE".

"Cerca de la Facultad de Derecho detuvieron el Peugeot y trasbordaron a la camioneta nuestra. Capuano, la Flaca y otro compañero subieron adelante, Fernando y Maza con Aramburu, atrás. Allí se encontró por primera vez con "el cura" y conmigo. Debió parecerle esotérico: un cura y un policía; y el cura que en su presencia empezaba a cambiarse de ropa. Se sentó en la rueda de auxilio. No decía nada, tal vez porque no entendía nada. Le tomé la muñeca con fuerza y la sentí floja, entregada. Maza, "el cura", la Flaca y otro compañero se bajaron en Pampa y Figueroa Alcorta, llevándose los bolsos con los uniformes y parte de los fierros. Fueron a la casa de un compañero a redactar el Comunicado número 1. Quedaron Ramus y Capuano adelante, Aramburu, Fernando y yo atrás, Seguimos hasta el punto donde estaban los otros dos coches. Bajamos, Capuano subió al taxi, y nosotros nos dirigimos a la otra pick- up, la G¡adiator, donde había un compañero.

La Gladiator tenía un toldo y la parte de atrás estaba camuflada con fardos de pasto. Retirando un fardo, quedaba una puertita. Por allí entraron Fernando y el otro compañero con Aramburu. Adelante Ramus que era el dueño legal de la Gladiator y yo, siempre vestido de policía. Durante más de un mes habíamos estudiado la ruta directa a Timote, sin pasar por ningún puesto policial y por ninguna ciudad importante. Delante iba el taxi conducido por Capuano, abriendo punta. Un par de walkie-talkies aseguraba la comunicación entre él y nosotros. Otro par entre la cabina de la Gladiator y la caja.

En toda mi vida operativa no recuerdo una vía de escape más sencilla que esta. Fue un paseo. El único punto que nos preocupaba era la Gral. Paz, pero la pasamos sin problemas: no estaba tan controlada como ahora. Salimos por Gaona, a partir de ahí empezamos a tomar caminos de tierra dentro de la ruta que habíamos diseñado. El Río Lujan lo cruzamos por un viejo puente de madera, entre Lujan y Pilar por donde no pasa nadie. Si la alarma se hubiera dado enseguida, creo que igual nos hubiéramos escapado, porque la ruta era perfecta. Tardamos ocho horas en hacer un camino que puede hacerse en cuatro, pero no entramos en ningún poblado ni nos detuvimos a comer o cargar nafta. Para eso estaba el taxi, legal, que traía las provisiones.

"Aramburu no habló en todo el viaje salvo cuando los compañeros tuvieron que buscar el bidón en la oscuridad. "Aquí está", dijo.

"A la una de la tarde la radio empezó a hablar del presunto secuestro. Ya estábamos a mitad de camino.

"Serían las cinco y media o las seis cuando llegamos a La CELMA, un casco de estancia que pertenecía a la familia de RAMUS. El taxi se volvió a Buenos Aires y nosotros entramos. La primera tarea de RAMUS fue distraer la atención de su capataz, el vasco Acébal.

"Esto no fue fácil porque la casa de Acébal y el casco de la estancia estaban casi pegados y Ramus tuvo que arrinconar al vasco a un costado de la entrada hablándole de cualquier cosa, mientras Fernando y el otro compañero metían a Aramburu en la casa de los Ramus. Ese compañero estaba tan boleado que bajó con la metra en la mano. Pero Acébal no sintió nada y los únicos que aparecimos frente a él fuimos Ramus y yo, que me había cambiado el uniforme de policía.

"EMPIEZA EL JUICIO".

"Metimos a Aramburu en un dormitorio, y ahí mismo esa noche le iniciamos el juicio. Lo sentamos en una cama y Fernando le dijo:

"-General Aramburu, usted está detenido por una organización revolucionaria peronista, que lo va a someter a juicio revolucionarlo. Recién ahí pareció comprender. Pero lo único que dijo fue:

"-Bueno.

"Su actitud era serena. Si estaba nervioso, se dominaba. Fernando lo fotografió así, sentado en la cama, sin saco ni corbata, contra la pared desnuda. Pero las fotos no salieron porque se rompió el rollo en la primera vuelta.

"Para el juicio se utilizo un grabador. Fue lento y fatigoso porque no queríamos presionarlo ni intimidarlo y el se atuvo a esa ventaja, demorando las respuestas a cada pregunta, contestando. "no sé", " de eso no me acuerdo", etc.

"El primer cargo que le hicimos fue el fusilamiento del General Valle y los otros patriotas que se alzaron con él, el 9 de junio de 1956. Al principio pretendió negar. Dijo que cuando sucedió eso él estaba de viaje en Rosario. Le leímos sílaba a sílaba los decretos 10.363 y 10.364, firmados por él, condenando a muerte a los sublevados. Le leímos la crónica de los fusilamientos de civiles en Lanús y José León Suárez.

"No tenía respuesta. Finalmente reconoció: "Y bueno, nosotros hicimos una revolución, y cualquier revolución fusila a los contrarrevolucionarios."

"Le leímos la conferencia de prensa en que el Almirante Rojas acusaba al general Valle y los suyos de marxistas y de amorales. Exclamó "Pero yo no he dicho eso!" Se le preguntó si de todos modos lo compartía. Dijo que no. Se le preguntó si estaba dispuesto a firmar eso. El rostro se le aclaró quizá porque pensó que la cosa terminaba ahí. "Si era por esto, me lo hubieran pedido en mi casa", dijo, e inmediatamente firmó una declaración en que negaba haber difamado a Valle y los revolucionarios del 56. Esa declaración se mandó a los diarios, y creo que apareció publicada en Crónica.

"EL PROYECTO DE GAM" (Gran Acuerdo Nacional).

"El segundo punto del juicio a Aramburu versó sobre el golpe militar que él preparaba y del que nosotros teníamos pruebas, lo negó terminantemente, Cuando le dimos datos precisos sobre su enlace con un general en actividad, dijo que era "un simple amigo". Sobre esto, frente al grabador, fue imposible sacarle nada. Pero apenas se apagaba el grabador compartiendo con nosotros una comida o un descanso, admitía que la situación del régimen no daba para más, y que sólo un gobierno de transición -para el que él se consideraba capacitado para ejercer- podía salvar la situación. Su proyecto era, en definitiva, el proyecto del GAN, que luego impulsaría Lanusse: la integración pacifica del peronismo a los designios de las clases dominantes.

"EVA PERÓN".

"Es posible que las fechas se me confundan, porque los que llevamos el juicio adelante fuimos tres: Fernando, el otro compañero y yo. Ramus iba y venía continuamente a Buenos Aires. De todas manera yo creo que el tema de Evita surgió el segundo día del juicio, el 31 de mayo. Lo acusábamos, por supuesto, de haber robado el cadáver. Se paralizó. Por medio de morisquetas y gestos bruscos se negaba a hablar, exigiendo por señas qua apagáramos el grabador. Al fin, Fernando lo apagó.

"Sobre ese tema no puedo hablar", dijo Aramburu, "por un problema de honor. Lo único que puedo asegurarles es que ella tiene cristiana sepultura".

"Insistimos en saber qué había ocurrido con el cadáver. Dijo que no se acordaba. Después intentó negociar: él se comprometía a hacer aparecer el cadáver en el momento oportuno, bajo palabra de honor.

"Insistimos. Al fin dijo: "Tendría que hacer memoria."

"Bueno, haga memoria."

"Anochecía. Lo llevamos a otra habitación. Pidió papel y lápiz. Estuvo escribiendo antes de acostarse a dormir. A la mañana siguiente, cuando se despertó, pidió para ir al baño. Después encontramos algunos papelitos rotos, escritos con letra temblorosa. Volvimos a la habitación del juicio. Lo interrogamos sin grabador. A los tirones contó la historia verdadera: el cadáver de Eva Perón estaba en un cementerio de Roma, con nombre falso, bajo custodia del Vaticano. La documentación vinculada con el robo del cadáver estaba en una caja de seguridad del Banco Central a nombre del coronel Cabanillas. Más que eso no podía decir, porque su honor se lo impedía.

"LA SENTENCIA".

"Era ya la noche del 1ro. de junio. Le anunciamos que el Tribunal iba a deliberar. Desde ese momento no se le habló más. Lo atamos a la cama. Preguntó por qué. Le dijimos que no se preocupara. A la madrugada Fernando le comunicó la sentencia:

"General, el Tribunal lo ha sentenciado a la pena de muerte. Va a ser ejecutado en media hora.

"Ensayó conmovernos. Habló de la sangre que nosotros, muchachos jóvenes, íbamos a derramar. Cuando pasó la media hora lo desamarramos, lo sentamos en la cama y le atamos las manos a la espalda. Pidió que le atáramos los cordones de los zapatos. Lo hicimos. Preguntó si se podía afeitar. Le dijimos que no había utensilios. Lo llevamos por el pasillo interno de la casa en dirección sótano. Pidió un confesor. Le dijimos que no podíamos traer un confesor porque las rutas estaban controladas.

"Si no pueden traer un confesor" -dijo-, ¿cómo van a sacar mi cadáver?'.

"Avanzó dos o tres pasos más. "¿Qué va a pasar con mi familia?" Preguntó. Se le dijo que no había nada contra ella, que se le entregarían sus pertenencias.

"El sótano era tan viejo como la casa, tenia setenta años. Lo habíamos usado la primera vez en febrero del 69, para enterrar los fusiles expropiados en el Tiro Federal de Córdoba. La escalera se bamboleaba. Tuve que adelantarme para ayudar su descenso.

"Ah, me van a matar en el sótano", dijo. Bajamos. Le pusimos un pañuelo en la boca y lo colocamos contra la pared. El sótano era muy chico y la ejecución debía ser a pistola.

"Fernando tomó sobre sí la tarea de ejecutarlo. Para él, el jefe debía asumir siempre la mayor responsabilidad. A mí me mandó arriba a golpear sobre una morsa con una llave, para disimular el ruido de los disparos.

"General -dijo Fernando-, vamos a proceder, -Proceda - dijo Aramburu.

"Fernando disparó la pistola 9 milímetros al pecho, Después hubo dos tiros de gracia, con la misma arma y uno con una 45. Fernando lo tapó con una manta. Nadie se animó a destaparlo mientras cavábamos el pozo en que íbamos a enterrarlo.

"Después encontramos en el bolsillo de su saco lo que había estado escribiendo la noche del 31. Empezaba con un relato de su secuestro y terminaba con una exposición de su proyecto político. Describía a sus secuestradores como jóvenes peronistas bien intencionados pero equivocados. Eso confirmaba a su juicio, que si el país no tenía una salida institucional, el peronismo en pleno se volcaría a la lucha armada. La salida de Aramburu era una réplica exacta del GAN de Lanusse. Este manuscrito y el otro en que Aramburu negaba haber difamado a Valle, fueron capturados por la policía en el allanamiento a una quinta en González Catán. El gobierno de Lanusse no los dio a publicidad

COMUNICADO Nº 3
31 de Mayo de 1970
Al PUEBLO DE LA NACIÓN:

"En el día de la fecha, domingo 31 de mayo de 1970, la conducción de nuestra organización, constituida en Tribunal Revolucionario, luego de interrogar detenidamente a Pedro Eugenio Aramburu, declara:

I- Por cuanto Pedro Eugenio Aramburu se ha reconocido responsable:

1º) De los decretos 10.362 y 10.363 de fecha 9 de junio de 1956 por los que se "legaliza" la matanza de 27 argentinos sin juicio previo ni causa justificada.

2º) Del decreto 10.364 por el que son condenados a muerte 8 militares, por expresa resolución del Poder Ejecutivo Nacional, burlando la autoridad del Consejo da Guerra reunido en Campo de Mayo y presidido por el General Lorio, que había fallado la inocencia de los acusados.

3º) De haber encabezado la represión del movimiento político mayoritario representativo del pueblo argentino, proscribiendo sus organizaciones, interviniendo sus sindicatos encarcelando a sus dirigentes y fomentando la represión en los lugares de trabajo.

4º) De la profanación del lugar donde reposaban los restos de la compañera Evita y la posterior desaparición de los mismos, para quitarle al Pueblo hasta el último resto material de quien fuera su abanderada.

II- Por cuanto el Tribunal lo ha encontrado culpable de los siguientes cargos, que no han sido reconocidos por el acusado:

1º) La pública difamación del nombre de los legítimos dirigentes populares en general y especialmente de nuestro líder Juan Domingo Perón y nuestros compañeros Eva Perón y Juan José Valle.

2º) Haber anulado las legitimas conquistas sociales Instauradas por la Revolución Justicialista.

3º) Haber Iniciado la entrega del patrimonio nacional a los intereses foráneos.

4º) Ser actualmente una carta del régimen que pretende reponerlo en el poder para tratar de burlar una vez más al pueblo con una falsa democracia y legalizar la entrega de nuestra patria.

5º) Haber sido vehículo de la revancha de la oligarquía contra lo que significaba el cambio del orden social hacia un sentido de estricta justicia cristiana.

El Tribunal Revolucionario, Resuelve:

1º) Condenar a Pedro Eugenio Aramburu a ser pasado por las armas en lugar y fecha a determinar.

2º) Hacer conocer oportunamente la documentación que fundamenta la resolución dc este Tribunal.

3º) Dar cristiana sepultura a los restos del acusado, que sólo serán restituidos a sus familiares cuando al Pueblo Argentino le sean devueltos los restos de su querida compañera Evita.

¡PERÓN O MUERTE! ¡ VIVA LA PATRIA!.

M O N T O N E R O S

1º de Junio de 1970.
COMUNICADO Nº 4
"AL PUEBLO DE LA NACIÓN:

"La conducción de MONTONEROS comunica que hoy a las 7.00 horas fue ejecutado Pedro Eugenio Arumburu.

Que Dios Nuestro Señor se apiade de su alma.

PERÓN O MUERTE - VIVA LA PATRIA.

M O N T O N E R O S

15 de junio de 1970.
COMUNICADO Nº 5
AL PUEBLO DE LA NACIÓN:

"Ante el desconcierto y las maniobras creadas por los servicios represivos del gobierno, los MONTONEROS aclaramos:

Primero:

1º) Nuestra Organización es una unión de hombres y mujeres profundamente argentinos y peronistas, dispuestos a pelear con las armas en la mano por la toma del Poder para Perón y para su Pueblo y la construcción de una Argentina Libre, Justa y Soberana.

2º) Nuestra Doctrina es la doctrina Justicialista, de Inspiración Cristiana y Nacional.

3º) Lo único foráneo de nuestro país son los intereses de los capitales extranjeros ligados al régimen y la mentalidad vende patria de los gobernantes de turno.

"Segundo:

1º) PEDRO EUGENIO ARAMBURU fue ejecutado el lunes 1 de junio a las 7,00 horas, como lo aclara nuestro comunicado Nº 4. Denunciamos como maniobras tendientes a crear confusión las distintas versiones sobre su suerte tanto procedente de nuestro país como del extranjero.

2º) Como definitiva prueba de la veracidad de los comunicados notificamos que los efectos que Aramburu portaba fueron depositados en un lugar que facilite su retorno a sus familiares. Dichos efectos son: 1 medalla-llavero con la inscripción en el reverso: "El Regimiento 5 de Infantería al Grl. Pedro Eugenio Aramburu - 6 de mayo de 1955" y en el anverso el número 5 en oro sobre fondo de plata; en el llavero porta 5 llaves. Un reloj, marca Girard-Perregaux Gyromatyc; Dos bolígrafos Parker de cuerpo verde y capuchón plateado, uno de ellos con la inscripción "JD-John Deere".

3º) El cuerpo de Pedro Eugenio Aramburu sólo será devuelto luego de que sean restituidos al Pueblo los restos de nuestra querida compañera Eva Perón.

4º) Ninguno de los detenidos hasta el momento tiene relación alguna con los MONTONEROS, ni nunca la han tenido.

"Los MONTONEROS EXHORTAMOS AL PUEBLO ARGENTINO A UNIRSE A LA RESISTENCIA ARMADA CONTRA EL RÉGIMEN, sin dejarse engañar por la posibilidad de elecciones, en las que seguramente el Pueblo deberá elegir entre distintos representantes de la oligarquía y sus circunstanciales aliados. La detención y ejecución de Pedro Eugenio Aramburu, han provocado una crisis interna del régimen y apresurado la división entre sectores, obligándolos a enfrentarse.

Ha demostrado también la debilidad de un sistema represivo que a las dos semanas de ocurrido este hecho sigue con las manos vacías. Todo lo cual marca claramente cual es el único camino que permite golpear eficazmente al sistema. LOS MONTONEROS LLAMAMOS AL PUEBLO A SEGUIR CON LA RESISTENCIA ARMADA CONTRA EL ACTUAL GOBIERNO, QUE NO ES MAS QUE LA CONTINUACIÓN DEL ANTERIOR y a no dejarnos engañar con las falsas palabras pronunciadas sobre el "reencuentro de los argentinos".

¡PERÓN O MUERTE! ¡VIVA LA PATRIA!

CARTA DE LOS MONTONEROS A PERÓN
PERÓN VUELVE.
Argentina, 9 de febrero de 1971.

Al Gral. J. D. Perón:
"Como hemos hecho en oportunidades anteriores, aprovechamos la comunicación que con usted tienen los compañeros del Movimiento, para hacerle llegar nuestras inquietudes con respecto al proceso revolucionarlo del pueblo argentino. Es nuestra intención y deseo poder comunicamos personalmente con usted y lo haremos tan pronto como nos sea posible. Hasta tanto, nos vemos obligados a recurrir a la colaboración de los compañeros, a quienes estamos profundamente agradecidos.

"Deseamos hacerle conocer algunas consideraciones nuestras sobre hechos claves que determinan los pasos a dar por el Movimiento, tanto en el futuro inmediato, es decir tácticamente, corno en el futuro a largo plazo, es decir dentro de la concepción estratégica.

1.- "En primer lugar creemos necesario explicar las serias y coherentes razones que nos movieron a detener, juzgar y ejecutar a P. E. A. Es innecesario explayarse sobre los cargos históricos que pesaban sobre él: traición a la Patria y a su Pueblo. Esto sólo bastaba para ejecutar una sentencia que el pueblo ya había dictaminado. Pero además había otras razones que hacían necesaria esta ejecución.

"La razón fundamental era el rol de válvula de escape que este señor pretendía jugar como carta de recambio del sistema. Sabemos en que iba a terminar esta jugarreta, porque ya hemos presenciado jugarretas similares desde 1955 para acá. Los gorilas se piensan que se puede engañar al pueblo con sucesivas expectativas que al final se ven frustradas; pero se equivocan pues no se puede engañar a un pueblo educado en una doctrina que le es propia; no nos engañan a nosotros.

"Por eso es que cuando ellos se preparan a fingir un cambio en el sistema porque la dictadura torpe y descarada ya no la aguanta nadie, nosotros, como en el ajedrez, les comemos la pieza clave para arruinarles la maniobra y obligarles a jugar improvisadamente. Los resultados han sido claros. El sistema no puede fingir demasiado cuando es tocado en su fibra intima. Así, Levingston, que pretende devolver a la función presidencial una imagen popular (absolutamente nula en su sucesor) se desnuda en el bombo oficial por el sepelio de Aramburu.

"Al pueblo le queda claro que el sistema es siempre el mismo cualquiera sea la fachada que presente. Porque con salarios congelados o con aumentos controlados el salario real es cada vez menor y el capital internacional cada vez mayor.

"Por todo esto qué a diario cosechamos, en el apoyo popular creciente, los frutos de este ajusticiamiento histórico.

"Nos preocupan algunas versiones que hemos recogido, según las cuales nosotros con este hecho estropeamos sus planes políticos inmediatos. Demás esta decir que no esta en nuestros propósito entorpecer la conducción que Ud. realiza con para la mejor marcha del movimiento: COn de conjunto usted realiza para la mejor marcha del Movimiento en su totalidad. Desgraciadamente, además nuestro actos apuntan a señalar la única estrategia que consideramos correcta, sin tener, en general, vinculación táctica con otros sectores del Movimiento.

"Creemos que, no sólo para nosotros, sino para el Movimiento entero, es necesaria su palabra esclarecedora acerca de esta hipotética contradicción entre sus planes y nuestro accionar.

2.- "Otro hecho de singular importancia es la ejecución de Alonso. Este hecho fue protagonizado por un comando, protagonizado denominado Montonero Maza. Este comando utiliza el nombre de nuestra organización y el apellido de nuestro primer compañero muerto en combate; no obstante no pertenece a nuestra organización e ignoramos quienes lo componen. Lo cierto es que el pueblo nos adjudicó la autoría del hecho jubilosamente. . El pueblo peronista vio entonces en nosotros a los ejecutores de aquellos de que si los dirigentes entes no se ponen e la cabeza, adelante con la cabeza de los dirigentes"

"Si bien nosotros creemos que nuestra tarea fundamental no consiste en cortarle la cabeza a los burócratas traidores, porque la dinámica que nosotros mismos imponemos a la guerra les obligará a sumarse o a quedar marginados de la historia, sabemos también que es tarea nuestra en la medida que ellos mismo lo hagan necesario. Es por eso que ante el1hecho consumado y vista la satisfacción, popular respecto de él, consideramos necesario convalidarlo con el silencio, aceptando la autoría que el pueblo nos atribuía.

"Como bien dice Ud. General medimos el acierto o desacierto de una conducción por los resultados que produce. Y aquí los resultados son claros, fábrica que llegamos para tomar contacto con los compañeros fábrica que nos pide más cabezas de traidores,. No pensamos cortar cabeza porque si, pero hoy el que piensa transfuguear lo piensa dos veces, y el pueblo confía más en nosotros que en ellos.

"Hemos observado General, que usted no ha hecho condenas públicas respecto de la ejecución de Alonso, lo cual significa de algún modo convalidar la acción, pero también sobre este hecho han circulado versiones que indicarían que nuevamente un hecho nuestro o convalidado por nosotros se opone a sus planes tácticos inmediatos.

"Conociendo las razones que nos han hecho proceder de esta manera desearíamos que usted nos diera su opinión al respecto.

3.- "Otro punto sobre el que queremos hacerle llegar nuestra consideración es sobre el papel y las posibilidades del ejército. A diario podemos observar en el mundo entero hechos que nos certifican que esta es la hora de los pueblos. Así vemos en nuestra Latinoamérica gobiernos populares surgidos de revoluciones populares protagonizadas por los ejércitos regulares de esas naciones hermanas. Sin lugar a dudas, el caso que más ha concitado es el del Perú. Y así se ha creado, aparentemente, como opción de la hora del pueblo argentino, una revolución a la peruana, es decir un golpe militar, nacional y populista que con manos férreas llevará adelante la revolución que la hora actual reclama. Ahora bien, nosotros pensamos que esto no es posible en la Argentina por la sencilla razón de que ya se ha dado y es precisamente la revolución justicialista con sus diez años de gobierno nacional y popular. Y la historia no se repite.

"Esto que hoy se da en Perú, lo ha hecho usted en nuestro país hace 25 años. Y es justamente por esa diferencia de 25 años que el nuestro, es el pueblo de mayor política de Sudamérica.

"Pero creemos que no sólo por eso es imposible, porque sabemos que el ejercito de hoy no es el mismo de hace 25 años. Hoy el ejército argentino, sus oficiales, están vendidos y subordinados a los dólares yanquis, y no son más que el sostén armado de la oligarquía aliada del imperialismo.

"No obstante, algunos compañeros del Movimiento confían esperanzados en que algún sector del ejército tome el poder y, haciéndose acompañar por e1 pueblo, salve al país.

"Nosotros pensamos que dicho sector no existe. Que lo único que puede ofrecer este ejército es su sector desarrollista, y los argentinos ya hemos sufrido en carne propia los efectos de esta política, que en última instancia consiste en cambiar algo para que no cambie nada. Lo que sí existen son expresiones individuales, sobre todo a nivel de oficialidad joven, y el compañero Licastro es un exponente de ello. Pero estas expresiones tienen dos limitaciones: en primer lugar, y fundamentalmente, son individuales; en segundo lugar por su escasa jerarquía carecen de peso suficiente.

"Además, si bien se puede circunstancialmente confundir al pueblo, sabemos que no se lo puede engañar, y nuestro pueblo que conoce su doctrina y lucha por una patria libre, justa y soberana, sabe que no puede pedirle peras al olmo. Por eso es que no puede llamarse a engaño con este ejército al que ha visto sumarse a la contrarrevolución del 55, al que ha visto fusilar a los generales del pueblo, el que lo ha reprimido tanto en sus movilizaciones como en el Cordobazo, el que le anuló legítimos triunfos electorales, y el que lo frustró definitivamente con la llamada "Revolución Argentina".

4.- "Otra aparente opción para la hora del pueblo argentino es la salida electoral. Esta perspectiva se ve alimentada por el triunfo de Salvador Allende en Chile.

La salida electoral hay que analizarla desde dos puntos de vista: por un lado el del régimen; por el otro, el del pueblo.

"El sistema ha cometido la torpeza de desenmascararse comprometiendo a su ejército en la farsa llamada "revolución argentina", y que a esta altura del partido ha demostrado su fracaso rotundamente. En más de 4 años de gobierno lo único que ha conseguido es empobrecer al trabajador y descapitalizar el país, dando carta libre al capital internacional que, en general, no trabaja por amor al arte. Pero fue como escupir al Cielo, porque arruinaron a todo el mundo y políticamente no crearon nada nuevo, y entonces lo que consiguieron fue al pueblo, hartarlo.

"Así es que el sistema busca entonces abrir una válvula de escape, engañar al pueblo entregando a algunos tránsfugas al estilo de Luco. Como no es suficiente porque además el peronismo ha engendrado organizaciones armadas y temen que esta se transforme en el movimiento armado peronista, buscan desesperadamente la salida electoral que sirva a la vez de válvula de escape para sacarse de encima esta pelota de fuego que les quema entre las manos y con la que ya no saben qué hacer.

"Ahora bien, los más lúcidos se dan cuenta que de todos modos la única manera de frenar al pueblo es producir un mínimo desarrollo. Ello exige hacer retroceder al capital internacional a ajustarse el cinturón para poder ahorrar divisas, sin lo cual es imposible la fuerza que da el consenso político popular. De ahí la maniobra para tratar de crear el partido de la revolución argentina incorporando al peronismo en ella. Logrado esto, entonces sí elecciones. Claro que de todos modos sabemos que esto ya no es posible. SINTETIZANDO: la salida electoral es para el régimen la única posible de que les permita durar algún tiempo mas sin que el pueblo estalle definitivamente.

"Veamos que le ofrece al pueblo la perspectiva electoral. Ya sabemos por la cuantiosa experiencia acumulada que no nos ofrece nada: es decir, mientras el enemigo siga manteniendo en sus manos los resortes fundamentales de la economía y el poder de las armas, a nosotros no nos significa ninguna garantía ganar una elección; porque no hay duda de que la ganamos, pero tampoco hay dudas de que no van a tolerar un gobierno justicialista, porque justicialismo es Socialismo Nacional, y este al capital no le agrada pues va en contra de sus intereses.

"Precisamente es que no podemos considerar en nuestra estrategia la toma del poder por el camino de las armas; porque inexorablemente la conseguiremos, pero irremediablemente la perderemos, y entonces estaremos siempre en la misma; o sea que considerar las elecciones como camino estratégico para la toma del poder es inoperante y por lo tanto incorrecto.

"Sin embargo, nuestra experiencia también nos indica que este continuo juego de elecciones fraudulentas seguidas de golpes gorilas sólo tiene un perjudicado: el sistema, porque lo desgasta. De este modo acosarlo para que de elecciones en las que inexorablemente tendrá que proscribir, anular o dar un cuartelazo, es en definitiva acorralarlo continuamente hasta dejarle sin margen de maniobra. Esto es tácticamente correcto y lo es también estratégicamente en el sentido de que a la larga termina por destruir la esfera política del poder del sistema. Lo incorrecto es creer que esta maniobra es un fin en si misma, o sea que las elecciones sean el camino apto para el retorno del justicialismo al poder.

"Dentro de estas consideraciones vemos nosotros como tácticamente acertado el último pacto firmado por el justicialismo, llamado, precisamente La Hora del Pueblo, porque no solo le quita, al enemigo el caudal de votos peronistas, sino también los radicales.

"Ahora bien, para llevar adelante este paso táctico, el compañero Paladino plantea como opciones estratégicamente equivalentes el camino electoral y el camino revolucionarlo por la vía armada. Esto como hemos visto, es en sí incorrecto.

"Lo que en realidad parece suceder, es que se utiliza la opción revolucionaria armada, es decir, nosotros como factor de presión para reforzar el golpe táctico, o sea las elecciones.

"Esto puede que sea tácticamente útil, aunque abrigamos algunas dudas. Sobre lo que no abrigamos dudas es sobre la necesidad de mantenernos como opción estratégica, y por lo tanto la absoluta imposibilidad de subordinar nuestro accionar a una opción táctica. En síntesis, no interferiremos al ala política del movimiento en tanto la Hora del Pueblo es una maniobra útil y por lo tanto tácticamente acertada, pero nos mantendremos en la actividad señalando la vía armada como único método estratégicamente correcto para la toma del poder, y creemos que sería conveniente, en consecuencia, que los distintos frentes del movimiento no interfirieran la presentación de la vía armada como una opción estratégica.

5.- "Bien, hemos visto la eficacia de nuestro método de lucha para golpear al régimen con la ejecución de Aramburu, el descreimiento popular sobre el sindicalismo como herramienta capaz de conducir un proceso revolucionario, la imposibilidad de que el ejército pueda generar un proceso de liberación nacional, y la influencia del camino electoral para tomar el poder. En fin, hemos querido expresarle en estas consideraciones, dichas aquí, un poco a vuelo de pájaro, lo que en realidad constituye nuestra teoría, es decir, un análisis tempo-espacia de la realidad argentina hecho a la luz de la doctrina justicialista.

"Tenemos clara una doctrina y clara una teoría de la cual extraemos como conclusión una estrategia también clara: el único camino posible para que el pueblo tome el poder para instaurar el socialismo nacional, es la guerra revolucionaria total, nacional y prolongada, que tiene como eje fundamental y motor al peronismo.

"El método a seguir es la guerra de guerrillas urbana y rural. Esto no es un capricho es una necesidad: a carencia de potencia recurrimos a la movilidad; en fin, no es nada nuevo pero no por ello deja de ser eficaz.

"Lo cierto es que no somos un tiro al aire. No somos ni tantos ni tan pocos pero no estamos para hacer mucho ruido y ofrecer pocas nueces. La concepción es clara y la decisión total, como lo prueban nuestros compañeros muertos en combate y los muertos de la trinchera de enfrente.

"Es para nosotros de fundamental importancia conocer su opinión acerca de estas consideraciones. Usted ordenará si su respuesta se debe hacer publica o si es de carácter confidencial y secreto. Tenemos entendido que el compañero portador de la presente se va ha entrevistar con Ud. en más de una oportunidad. Naturalmente, tenemos en él la máxima confianza y pensamos que él mismo puede ser el canal para hacernos llegar su carta.

"General sus muchachos peronistas, saben que esta es la hora del pueblo argentino. Sabemos que sobre nosotros, su juventud peronista, recae el peso de la responsabilidad y que no tenemos derecho a recostarnos en nadie. No lo defraudaremos.

PERÓN O MUERTE VIVA LA PATRIA

CARTA DE PERÓN A LOS MONTONEROS
Madrid, 20 de febrero de 1971.

"A los compañeros Montoneros".
Mis queridos compañeros:
Por mano y amabilidad del compañero Don..., he recibido vuestras cosas y él les podrá comentar de viva voz mis pensamientos al recuerdo y saludo que retribuyo con mi mayor afecto.

He conversado largamente con este compañero sobre todas nuestras cosas y él los podrá comentar de viva voz mis pensamientos al respecto. Sin embargo trataré de contestar en ésta algunas inquietudes puntualizadas en la mencionada carta, lo que haré en el mismo orden de comunicación de ustedes.

Comienzo por manifestar mi total acuerdo con la mayoría de los conceptos que esa comunicación contiene como cuestión de fondo.

1. Estoy completamente de acuerdo y encomio todo lo actuado. Nada puede ser más falso que la afirmación que con ello ustedes estropearon mis planes tácticos porque nada puede haber en la conducción peronista que pudiera ser interferido por una acción deseada por todos los peronistas. Me hago un deber en manifestarles que si ha sido dicho, no puede haber sido sino con mala intención. El compañero les hará conocer mi apreciación de situación y resolución para el año 1971 y por ella podrán quedar perfectamente en claro sobre la acción futura.

2. Otro tanto sobre el asunto que este apartado menciona en su carta: es totalmente falso que haya perturbado plan táctico alguno.

3. Como podrán observar en la apreciación de la situación, todo el asunto referente al ejército o más bien dicho a los jefes y oficiales porque yo tampoco creo que la institución pueda hacer nada en nuestro provecho, desde que está en manos de una camarilla que la domina. Sin embargo no por eso debemos descartar en forma absoluta una intervención de sectores que puedan sernos afectos que inteligentemente utilizados, puedan llegar e ser decisivos. Aún en el caso de que descartemos esto, quedaría la posibilidad y el intento de descomponer su cohesión contando con algunos grupos de oficiales o jefes proclives a actuar en este sentido.

La Institución, actuando como dictadura militar, es fuerte pero extraordinariamente frágil desde que actúa fuera de su función especifica. Perdido el prestigio nacional que le da sustento, y debilitada su disciplina que es lo que mantiene la Institución, su debilidad es muy grande: basta recordar lo que sucedió el 17 de octubre de 1945. Se trataba también de un gobierno militar y su situación no era peor que la que soporta la actual dictadura, pero había cundido un cierto grado de descomposición en el ejército. Cuando el pueblo salió a la calle dispuesto a quemar Buenos Aires, todo el poder de ese gobierno se vino abajo y bastó sólo la amenaza para que cayera corno un castillo de naipes. Es que, como antes digo, la dictadura puede ser muy fuerte pero su peligro real esta en su fragilidad congénita.

Coincido con ustedes en que no debemos confiar todo a lo que pueda hacer el ejército, ni aún en los grupos que nos puedan ser afectos, pero tampoco creo prudente que debamos afrontar las oportunidades propicias que se nos puedan presentar para la captación o el intento de descomposición de los elementos de las instituciones armadas que se pongan a nuestro alcance. Dispongo de informaciones, que me hacen pensar en ambas posibilidades si se trabaja eficientemente y, puedo informarles, que este trabajo se ha comenzado a realizar, no sólo en la oficialidad sino también en la jerarquía de los jefes. Todo depende también de como se desarrollan las cosas en el país, especialmente en la lucha que el Pueblo desarrolla contra la dictadura que deberá irse intensificando hasta llegar a la integralidad de los medios. Mi experiencia de viejo militar me permite decirles a ustedes sin temor a equivocarme que en el ejército actual, la mayoría de los suboficiales son nuestros. En la oficialidad, hay un 20 por ciento favorable y un 20 por ciento desfavorables, el resto es indiferente (60 por ciento).

El 60 por ciento restante, que es indiferente, que se escuda como legalista, pero su legalidad consiste en servir al que gana. Si nosotros no estamos en las de ganar los tendremos en contra, pero tan pronto tengamos una posibilidad, podremos contar con ellos que, aunque son como la bosta de las palomas sirven de rellano y hasta a veces pueden servir para más.

Es dentro de este panorama que nosotros debemos considerar las posibilidades. Por otra parte ¿qué podemos perder por mantener el empeño? Perón 4. Sobre la opción electoral yo tampoco creo. Hemos visto ya demasiado para creer en semejante patraña. Por eso comparto totalmente sus afirmaciones anotadas en la comunicación que comento.

Sin embargo, como en la lucha integral en que debemos empeñarnos, no se puede despreciar la oportunidad de forzar también este factor a fin de hostigar permanentemente desde las organizaciones de superficie que, frente a la opinión pública tienen también su importancia y concurren también a la lucha en actividades nada despreciables, especialmente en la situación que vive la República. Esta lucha también concurre a la "guerra revolucionaria" para que, como digo en la apreciación, cada uno pelee en la forma que es capaz de hacerlo. Si Uds. leen la apreciación, resolución y consideraciones, podrán percatarse que, en el fondo, estamos totalmente de acuerdo, como no podría ser de otra manera.

"Por eso nuestro movimiento tiene una estructura orgánica que corresponde de una manera general a esas necesidades: una organización de superficie que a través del partido peronista masculino y femenino, como de la rama sindical realiza la lucha también de superficie, mediante las acciones que es posible realizar. En ello es preciso realizar un plan de provocación, otro de intimidación, otro de boicot y finalmente otro de sabotaje. En estos planes intervienen todos los elementos de las organizaciones de super1icie, como los grupos activistas empeñados en la "guerra revolucionaria".

Como les explicará el compañero, mientras las organizaciones de superficie obedecen a una conducción centralizada, con las necesarias autonomías en las Delegaciones Provinciales, las organizaciones que se encargan de la "guerra revolucionaria" tienen absoluta independencia en su conducción y coordinada nada más que por los objetivos. Es natural que todo puede salir mejor si existe por lo menos una coordinación en beneficio de una unidad de acción que toda lucha necesita.

Sería largo poder explicar en una comunicación todo el aspecto de la conducción, por eso he confiado a los compañeros que me visitan la tarea de informarles a Uds. de viva voz, mis pensamientos al respecto. Creo que si se interpreta cabalmente la necesidad orgánica-funcional de nuestro Movimiento en la lucha en que estamos empeñados, no habrá dificultades; para que, en un futuro cercano, se llegue a un entendimiento completo que será muy provechoso en la continuidad del esfuerzo revolucionario. No se trata da hacer una conducción centralizada en todo el complejo orgánico de la lucha porque eso no es posible, dadas las condiciones de la lucha misma, pero sí que se alcance por un modo u otro la indispensable coordinación de los esfuerzos, porque los esfuerzos divergentes, aún con la mejor intención, no pueden ser sino factores de debilidad en la lucha de conjunto.

5. Totalmente de acuerdo en cuanto afirman sobre la guerra revolucionaria. Es el concepto cabal de tal actividad beligerante. Organizarse para ello y lanzar las operaciones para "pegar cuando duele y donde duele" es la regla. Donde la fuerza represiva esté; nada, donde no esté esa fuerza, todo. Pegar y desaparecer es la regla porque lo que se busca no es una decisión sino un desgaste progresivo de la fuerza enemiga. En este caso la descomposición de las fuerzas de que pueda disponer la dictadura por todos los medios, a veces por la intimidación que es arma poderosa en nuestro caso, otras por la infiltración y el trabajo de captación, otras por la actuación directa según los casos pero, por sobre todas las cosas, han da comprender que los que realizan la guerra revolucionaria que en esa "guerra" todo es lícito si la finalidad es conveniente.

Como Uds. dicen con gran propiedad, cuando no se dispone de la potencia y en cambio se puede echar mano a la movilidad, la guerra de guerrillas es lo que se impone en la ciudad o en el campo. Pero, en este caso es necesario comprender que se hace una lucha de desgaste como preparación para buscar la decisión tan pronto como el enemigo se haya debilitado lo suficiente. Por eso la Guerra de Guerrillas no es un fin en si misma sino solamente un medio y hay que pensar también en preparar el dispositivo general que aún no interviniendo en la lucha de guerrillas, debe ser factor de decisión en el momento y en lugar en que tal decisión deba producirse.

Ni es nueva la "Guerra revolucionaria" y menos aún las "Guerras de Guerrillas". Pienso que tal vez la guerra de guerrillas ha sido la primitiva forma de guerra, tan empleada en la afamada "guerra de los escitas" y de Darío Segundo. Por eso sus reglas son demasiado conocidas como sus formas. Sin embargo, es en sus operaciones donde la iniciativa y la vivacidad juegan el papel más preponderante. Por eso también en esa forma de operar, no se podrá mantener una conducción centralizada, aunque siempre ha de realizarse, para que sean efectivas con una finalidad objetivas. De ello se infiere que, los Montoneros, en su importantísima función guerrera, han de tener comandos muy responsables y en lo posible operar lo más coordinadamente posible con las finalidades de conjunto y las otras fuerzas que en el mismo o distinto campo realizan otra forma de acción, también revolucionaria.

Finalmente compañeros, les ruego que hagan llegar a los compañeros mis más afectuosos saludos y acepten mis mejores deseos. También les ruego me hagan presente y trasmitan mis saludos a todos los compañeros que están presos o perseguidos por la dictadura y les lleven la persuasión que tal situación no ha de durar mucho.

Un gran abrazo

Tomado de Rebelión


"LA CONDUCCIÓN MONTONERA EN EL EXILIO MANDÓ GENTE AL MATADERO"
Horacio Verbitsky

Fuente: 3 Puntos
http://www.3puntos.com

A lo largo de esta entrevista Horacio Verbitsky expone con el rigor de los buenos cronistas y la pasión de un protagonista momentos clave del último medio siglo de la historia argentina. El bombardeo a Plaza de Mayo, los inicios de la lucha armada, la represión, Walsh, la prensa clandestina y la censura absoluta. Alfonsín, Menem y el verdadero poder

En qué contexto político creció y se educó su generación?

Mi generación nació o creció durante el primer gobierno de Perón. El 16 de junio de 1955 el bombardeo a Plaza de Mayo me sorprendió cuando salía de la estación de subte Perú para ir al Colegio Nacional de Buenos Aires, donde estudiaba. Luego del derrocamiento de Perón, durante muchos años no hubo elecciones o si las hubo fueron restringidas, de modo que el peronismo no pudiera presentar candidaturas. Incluso se dictó el decreto 4161 por el cual estaba prohibido nombrar a Perón o cantar la marcha peronista. Ésas eran las reglas del juego, y cuando los presidentes elegidos con la proscripción del partido mayoritario trataron de corregirlas fueron derrocados, como Arturo Frondizi en 1962 o Arturo Illia en 1966. En estas condiciones, la gente que entonces tenía 20, 25, 30 años, que quería dedicarse a la política, sabía que esa actividad tenía un límite, impuesto con el empleo de la fuerza de los militares, a la que recurrían cada vez que estaba en juego el poder. Se podía participar en la acción política mientras no estuviera en juego el poder, y la acción política, si no está en juego el poder, no es acción política.

¿Cuál fue la influencia de la Revolución Cubana?

Entre el derrocamiento de Perón y la Revolución Cubana mediaron cuatro años, en los cuales hubo miles de actos de resistencia popular, huelgas, ocupaciones de fábricas, sabotajes con explosivos caseros. Y a partir del 59 se sumó el ejemplo de la Revolución Cubana, con un efecto muy fuerte en toda América Latina porque parecía dar la solución al problema de la toma del poder por una vía revolucionaria.

¿Cómo influyeron las experiencias previas de la resistencia en los orígenes de la guerrilla?

A esa resistencia obrera de los primeros años, posteriores al derrocamiento del peronismo, se suma la militancia de sectores de clase media, tal vez hijos de los antiguos antiperonistas. No en mi caso, ni en el de Rodolfo Walsh. Al participar en organizaciones legales, como fue la CGT de los Argentinos, y ver cerrados por vías represivas los caminos de la expresión gremial y política, deciden otra cosa: apostar a una transformación política y a la toma del poder usando también las armas, por supuesto rudimentarias. En el momento de mayor apogeo, la guerrilla no tuvo nunca un poder de fuego ni remotamente equivalente al de las FF.AA., porque la idea no era derrotar por la violencia a las FF.AA. sino dotar de algún nivel de fuerza a la expresión política organizada de las masas populares. Éste fue el concepto por el cual una parte muy importante de la juventud participó en las organizaciones armadas, que no por casualidad se llamaban organizaciones político-militares.

¿En sus orígenes la guerrilla guardaba un razonable equilibrio entre la construcción política y militar?

La idea era forzar la resolución política con el empleo de cierto grado de violencia, pero fundamentalmente en apoyo de la movilización política, con una concepción que pasaba por lo político, no por lo militar. Algunos sectores le dieron más valor a lo militar que a lo político pero esto no fue lo predominante, por lo menos desde el comienzo de la acción armada en 1968 hasta el regreso de Perón en 1973. Se trataba de acción política con apoyo armado pero no de acción armada sin contexto político. En Argentina, como en otros países de Latinoamérica, funcionó la teoría del foco guerrillero, la chispa que incendia la pradera, según la metáfora de Mao Tse Tung.

¿Qué implicancias políticas tuvo la teoría de la infiltración?

En el peronismo de 1973 estaban, por un lado, todos esos sectores dinámicos juveniles, que habían tenido tanta importancia para obtener el regreso de Perón, y por otro lado, los aparatos sindicales y sectores políticos más tradicionales, que tenían vinculaciones con elementos de las dictaduras militares. Ellos eran los difusores de la teoría de la infiltración, según la cual esos sectores nuevos eran infiltrados dentro del peronismo. La idea de que hay un cuerpo sano dentro del cual se infiltran virus extraños que hay que expulsar ha tenido una influencia nefasta en la política argentina.

Usted ha investigado en su libro Ezeiza las alternativas del regreso de Perón. ¿Qué pasó el 20 de junio de 1973?

El antiguo aparato político-sindical del peronismo armó una emboscada en Ezeiza. Cuando se acercaban las columnas de Montoneros y de la Juventud Peronista, fueron baleadas desde el palco, donde se había instalado un verdadero arsenal. En las columnas que avanzaban para tomar ubicación no había armas largas. No he encontrado evidencias de que hubiera otra cosa que algunas armas cortas con fines exclusivamente de autodefensa, que eran habituales en esos años. Nadie que participaba en política en esos años lo hacía sin recaudos mínimos, pero no había armas largas. En cambio, en el palco, había un arsenal y las columnas fueron baleadas desde el palco.

¿Ezeiza abrió el camino a la dinámica de los "fierros"?

Distorsionó el sistema político, el equilibrio interno de fuerzas dentro del peronismo y se produjo un fenómeno incontrolable para todas las partes involucradas, donde proliferó una dinámica de represalias. Hubo atentados selectivos contra personas que habían estado en Ezeiza, por ejemplo, el secretario general de la CGT, José Rucci. Y se creó una situación en la cual la idea inicial de apoyo armado a una movilización política comenzó a tergiversarse y a otorgar a las armas un valor predominante sobre la acción política. Esto fue utilizado por los militares para justificar el golpe de 1976. Cuando los personeros de la dictadura decían que la situación era caótica y descontrolada, era verdad. Pero ellos aprovecharon esa situación para montar una máquina de exterminio en gran escala, que en pocos años produjo el aniquilamiento de una cantidad de gente que se puede estimar en no menos de 20.000 personas, incluyendo los muertos y los desaparecidos, y probablemente muchos más que fueron ejecutados con métodos atroces.

¿La guerrilla se equivocó al pasar a la ofensiva en lugar de preservar sus fuerzas para la resistencia a un golpe que era inminente y que, se sabía, iba a ser demoledor?

En esos años hubo un giro militarista por parte de lo poco que quedaba de las organizaciones guerrilleras. Esto favoreció el exterminio por parte de la dictadura. La conducción montonera en el exilio mandó al matadero, a morir inicuamente, a una cantidad de gente valiosa. Hubo mucho desprecio por la vida de los militantes. En primer lugar, por supuesto, por parte de los asesinos de la dictadura que los mataron, eso es lo primordial. Pero también por parte de las conducciones que nunca valoraron la preservación de la vida de los compañeros como un objetivo importante, que más bien creían que la sangre de los compañeros que morían era una bandera que ellos iban a llevar a la victoria. Ese cálculo mezquino, casi mercantil, es la gran responsabilidad histórica de esas conducciones. Esto de ninguna manera alivia, en absoluto, la responsabilidad de los jefes de la dictadura, pero sí ayuda a contextualizar las cosas, a que miremos sin taparnos los ojos, que veamos la realidad completa.

¿Cómo recuerda a sus compañeros de entonces que ya no están?

Entre ellos había gente espléndida, fantástica. La mejor gente que yo he conocido en mi vida, con un grado de entrega, de sacrificio, de generosidad, de desprendimiento, admirable, que no coincide con el retrato que, desde el poder, se ha pintado, ni con el retrato que algunos de esos viejos líderes sobrevivientes contribuyen a dar. Porque cuando uno ve a Firmenich o a Galimberti, ese retrato que se intenta dar desde el poder de lo que fue la militancia revolucionaria, parece confirmado, porque esa gente es repulsiva. Cómo hablan, los cálculos que hacen, las combinaciones en las que participan, los negocios a los que se entregan, no era así el conjunto de la militancia, era otra clase de gente. Ése es un costado que ha quedado oscurecido, por un lado por la existencia de estos crápulas, que estuvieron fuera del país durante todos esos años y que han vuelto ahora algunos de ellos a participar de la fiesta menemista.

¿Qué características particulares le imprimió la dictadura a la censura de prensa? ¿Cuáles eran los límites tolerados?

A partir del golpe un problema básico que se planteaba para la militancia era la censura absoluta, en un contexto muy represivo: medios clausurados, un centenar de periodistas asesinados y muchos detenidos-desaparecidos. Había directivas muy estrictas por parte del gobierno militar para que no hubiera ninguna información sobre lo que estaba pasando. Podía haber algún tipo de cuestionamiento a la política económica desde líneas internas del propio gobierno militar. Lo que no se podía difundir era lo que ocurría en los campos clandestinos de concentración, los secuestros, las torturas, algunas pugnas internas entre las fracciones militares, que formaban parte de la cúpula de la dictadura. Una de las dinámicas internas más marcadas de la dictadura fue la pelea por el poder entre Massera y Videla, que vivían dándose codazos y patadas bajo la mesa. De eso y de la situación de los derechos humanos no se podía informar.

En ese contexto Rodolfo Walsh crea la Agencia de Noticias Clandestina, ANCLA. ¿Cómo funcionaba esa agencia en plena dictadura, qué repercusión tenía?

Walsh creó una serie de instrumentos de difusión alternativa que funcionaban en la clandestinidad. Existía por un lado una agencia de noticias, lo cual daba como resultado la sigla ANCLA. Era un juego de palabras, porque ANCLA aludía a la Marina, que era una de las fuerzas que participaban en estas pugnas de poderes dentro de la dictadura. Esa agencia transmitía en forma clandestina información de los temas sobre los que estaba prohibido informar. Funcionaba con rigor periodístico, como un medio profesional; la información se recogía con seriedad, los cables se escribían con pulcritud, pero se distribuían en forma clandestina, básicamente por correo, se enviaban a todas las agencias nacionales e internacionales, a todos los diarios, a todas las revistas y a algunos diarios internacionales.

¿Qué era la Cadena Informativa?

En esa época estaban de moda las cadenas de la felicidad, que ofrecían plata o premios o bendiciones. Rodolfo tomó ese nombre e hizo una cadena informativa. En la hojita venía primero el texto y abajo una leyenda que se repetía de uno en uno, en cada ejemplar, que decía: "Nueve de cada diez esperan ser informados, el temor se basa en el aislamiento. Derrote el temor venciendo el aislamiento, vuelva a probar el placer y la satisfacción moral de un acto de libertad", e invitaba al receptor a convertirse, a su vez, en emisor, sacar una copia y distribuirla con estas informaciones prohibidas.

¿Cómo recibió estas iniciativas la conducción de Montoneros? ¿Coincidían con el enfoque propagandístico de ellos?

Esos dos instrumentos que Walsh creó fueron motivo de muchas discusiones internas en Montoneros, porque nosotros éramos militantes de la Organización y contábamos con los recursos de la Organización para hacer esto, pero había una disidencia de criterios. La conducción de la Organización sostenía que ANCLA y Cadena Informativa tenían que ser órganos de propaganda. En cambio, Rodolfo y los que trabajábamos con él sosteníamos que tenía que ser un órgano informativo, que lo que era importante era que la gente supiera lo que estaba pasando, para liberarla del terror, para saber y conocer las cosas.

¿Cómo se produce el asesinato de Walsh?

Rodolfo era un intelectual, un escritor maravilloso, que se entregó de cuerpo y alma a la militancia, que aprendió a usar un arma pasados los 50 años, y no como jefe que mandaba a otro sino que él participaba. En 1977 un pelotón de la ESMA intentó secuestrarlo en una cita cantada. Astiz era el encargado de reducirlo, él se resistió con una pequeña pistola 22. Cuando se habla de la violencia es importante mencionar estas cosas. Rodolfo tenía una pistolita 22 y con ella se resistió al secuestro que intentó un grupo operativo de 20 personas con armas largas. Y lo mataron.

¿Cómo siguieron funcionando ANCLA y Cadena Informativa?

Se prolongaron durante un año y medio más, con los que quedamos vivos. Siempre con esas pugnas con la conducción, que terminaron, como en mi caso, con mi separación de la Organización. Llegó un punto en que era incompatible: dos criterios, dos maneras de concebir la política, la información, la ética, la vida.

ANCLA difundió por primera vez los crímenes de la ESMA. ¿Cuándo y cómo se distribuyó ese informe?

Uno de los servicios especiales que distribuyó la agencia fue un material que se llama "Escuela de Mecánica de la Armada. Historia de la guerra sucia en la Argentina". Fue la primera historia que hubo sobre la ESMA y lo que estaba ocurriendo en ese momento; fue distribuida a fines del año 76 y ahí, por primera vez, apareció el nombre de dos personas que volverían a ser oídas muchos años después. Uno de ellos era el capitán de fragata Adolfo Arduino, jefe de personal de la ESMA, el hombre que le dio la orden de hacer el primer vuelo al capitán Scilingo en el año 76. También se mencionaba el método de eliminación arrojando los prisioneros a las aguas El otro que aparece es el teniente de navío Antonio Pernías.

Estos mismos oficiales fueron propuestos por Menem para ser ascendidos...

En el año 93 , cuando Menem envió la lista de pliegos de ascensos encontré el nombre de Pernías y de Juan Carlos Rolón, que también había estado vinculado con estos casos, aunque no había sido procesado, salvado antes por la ley de punto final que dictó Alfonsín. Publiqué la historia de ellos en el diario Página 12, a raíz de lo cual el Senado les negó el ascenso.

¿Eso lo llevó a Scilingo a hablar con usted?

Sí. Scilingo quiso hablar conmigo para contar todo lo que él había hecho. Su idea inicial me pareció despreciable, mezquina, inaceptable. Si otros que habían participado habían sido ascendidos por el Senado, por qué se les negaba el ascenso a Pernías y a Rolón, preguntaba. Una democracia que se respete a sí misma no puede ascender a dos torturadores y asesinos, a sabiendas de que lo son, simplemente para igualar errores previos, cuando fueron aprobados los pliegos de otros asesinos sobre los que no había tantas pruebas.

Usted cuenta en su libro El vuelo que se produjo una fuerte discusión con Scilingo sobre el tema.

Más que un reportaje fue una discusión muy dura, hasta que, abrumado por la culpa de lo que ha hecho, él muestra la otra cara de lo que le está pasando. Entonces lo suyo se convierte en una confesión de alivio, no soporta más el secreto y el silencio, que es como siempre se saben los grandes secretos, una conciencia individual agobiada. Ésa es la constante en la historia de la humanidad.

¿Quiénes fueron los principales coautores y beneficiarios del genocidio?

De 1976 a 1983 hay tres gobiernos militares distintos y una sola política verdadera con los mismos beneficiarios. Una política de subsidio económico desde el Estado que por la vía de las contrataciones, de las provisiones de obras y servicios con enormes sobreprecios, los subsidios por promoción industrial, los reembolsos a las exportaciones, reciben una transferencia enorme de recursos de toda la sociedad que van a capitalizar a esos grupos económicos. A partir de la apertura financiera de 1977, tienen la posibilidad de tomar crédito externo barato que luego represtan a tasas más altas dentro del país y ahí hacen una gran diferencia financiera, que sumada a los otros subsidios que estaban recibiendo del Estado los diferencian del resto de los sectores económicos argentinos como un sector emergente, de un poder con pocos precedentes en la historia. La estatización de la deuda externa privada que esos sectores habían contraído, dispuesta por Cavallo cuando fue presidente del Banco Central de la dictadura, operó como un gran reciclaje de las relaciones de poder interno. Unos tomaron el préstamo y otros tienen que pagarlo.

Finalizada la dictadura, no sólo no recibieron siquiera sanción moral de la sociedad, siguieron siendo el verdadero poder.

A partir de 1983, con Alfonsín, estos sectores consolidan su hegemonía, cambian algunos instrumentos y comienza el proceso de capitalización de títulos de la deuda. Esta conversión de títulos ocurre entre la dictadura y Alfonsín. También lo que se llamó el "festival de bonos". Como el Estado estaba en quiebra por los subsidios a estos grupos, para financiarse comenzó a colocar bonos en el mercado. ¿Quién toma esos bonos? Los mismos que antes habían tomado la deuda externa. Ésos ahora son los que le prestan al Estado a altísimo interés, que es otra vía más de subsidio. Ésta es la bola que explota en 1989, con la híper.

¿Qué relación existió entre el juicio a las juntas y la "economía de guerra"?

El mismo día de abril de 1985 en que comenzaron las audiencias del juicio a los ex comandantes, Alfonsín comió en Olivos con 15 de los llamados "capitanes de la industria", titulares de los mayores grupos económicos, que le plantearon una negociación: el apoyo a la continuidad democrática y al enjuiciamiento de los militares, siempre y cuando Alfonsín modificara la política económica. Luego de esa reunión, Alfonsín convocó a un acto público alertando sobre los riesgos de un golpe de Estado. Convocó en defensa de la democracia supuestamente amenazada, y cuando la gente se movilizó para defenderla, Alfonsín declaró la economía de guerra contra el salario. A esto le siguió un cambio de política económica y a partir de ahí su gobierno llevó a cabo la política que le planteaban los grandes grupos económicos, dejando de lado todas las políticas redistributivas que había intentado en el primer año de gestión.

Menem termina la tarea iniciada por la dictadura. Usted habla en un libro de la "educación presidencial", planteando cómo los factores de poder "educaron" a los dos primeros presidentes democráticos.

Menem había hecho su campaña prometiendo que iba a tomar medidas destinadas a controlar a esos sectores económicos de privilegio. Pero el golpe de mercado está en la base de lo que fue el giro de 180 grados que él dio en su política, porque eso opera como una lección, no tanto para el gobierno saliente que ya se iba de todos modos, sino para el gobierno entrante. En La educación presidencial describo este proceso como el nacimiento de un gobierno con la pistola en la nuca. Menem llega a la presidencia condicionado. Si él se aparta de los lineamientos de esos grupos económicos, aliados con los bancos acreedores internacionales y con un sector de empresas transnacionales, le van a dar un golpe de mercado como se lo hicieron a Alfonsín.

Se podría decir que se produce entonces la última etapa del largo proceso de destrucción del Estado benefactor.

Entonces comienza la aplicación de la tercera etapa, que es el desguace del Estado. Es decir, el Estado había sido vampirizado por las transferencias de recursos de esos sectores; ahora llega el momento de tupacamarizarlo, descuartizarlo. Y los mismos grupos que tomaron la deuda externa, que después se la endilgaron al Estado, es decir a todos nosotros, son los que resultan los grandes ganadores en el bingo de las privatizaciones. Un poder que creció bajo el amparo de las bayonetas de la dictadura, luego se estableció y se consolidó bajo el primer gobierno de la restauración democrática, pasó a una nueva etapa de ofensiva en el segundo gobierno de la restauración democrática y se convirtió en el propietario de las empresas estatales más importantes. Se apoderan del petróleo argentino, de las telecomunicaciones, de la navegación aérea, del gas, de la energía. Y constituyen hoy el núcleo central del poder económico que condiciona la vida política del país.

¿La corrupción, inherente al modelo, fue la moneda de cambio de la transformación ideológica de la dirigencia peronista?

La corrupción, tan acentuada durante el menemismo, fue el precio que se pagó para que la dirigencia justicialista abandonara sus convicciones, la defensa del patrimonio nacional y de los intereses populares, que habían sido su razón de ser. El fenómeno de la corrupción no tiene sentido interpretarlo de otra manera. No es una impureza que se puede suprimir y conservar el modelo. Es una condición necesaria del modelo. Esa corrupción es el precio por la traición de los intereses populares por esa dirigencia de la que Menem es tan representativo


Mario Firmenich, ex jefe de los montoneros, cuenta su historia
Fuente: 3 Puntos
http://www.3puntos.com

Mario Firmenich, el número 1 de la organización, cuenta aspectos hasta hoy desconocidos del origen y desarrollo del grupo. El secuestro de Aramburu. Un cuento judío muy premonitorio. El día que López Rega salvó su vida. Ezeiza, la Triple A y el pase a la clandestinidad. Los dirigentes montos que negaban la realidad, el Caso Quieto y la pastilla de cianuro¿Cuáles son los orígenes de Montoneros?

La organización Montoneros fue la fusión de grupos que habían militado en la Juventud Peronista de fines de la década del 60, por un lado, y grupos nuevos que tenían un denominador común: la influencia de sectores católicos progresistas, que en esa época se llamaban posconciliares, y el peronismo estrictamente político, por otro lado. Nuestro sector quedó constituido con Fernando Abal Medina, Carlos Ramus, Emilio Maza, Carlos Capuano Martínez y Norma Arrostito, entre otros. En su mayoría provenían de la revista Cristianismo y Revolución y nos habíamos nucleado alrededor del padre Carlos Mugica. Generamos entonces una propuesta que dio lugar a un proyecto político llamado "Comando Camilo Torres", y de inmediato "Comando Peronista de Liberación". Ése es el origen de Montoneros.

También había gente que provenía de la derecha, de Tacuara, como Fernando Abal Medina y Carlos Ramus.

Ellos habían estado en Tacuara y en la Juventud de la Acción Católica, pero para ese entonces revistaban en la militancia política y en el centro de estudios de los jesuitas. Pero recordemos que el jefe de Tacuara era Joe Baxter, que fue el jefe de la Fracción Roja del ERP. Después te decían "eh, estos derechistas de Tacuara...". Les respondíamos: díganselo al ERP, porque su jefe fue jefe de Tacuara. Los otros eran perejiles de Tacuara de 15 años, muchachitos que fueron a una reunión de Tacuara y que en algún acto habían hecho alguna pintada.

¿En qué contexto es que se decide la lucha armada?

La dictadura autodenominada "Revolución Argentina", que presidía el general Juan Carlos Onganía, tenía objetivos pero no plazos. En el nivel de los columnistas políticos de la época se decía que los plazos estaban determinados por la vida de Perón. Es decir que la dictadura tenía que durar hasta que Perón se muriera. No había disposición del establishment a permitir la democratización real del país, de modo que lo que vivíamos era la proscripción sistemática de la mayoría nacional, proscripción política que tenía connotaciones claramente clasistas, claramente raciales, porque los pobres de nuestro país son los cabecitas negras. Era una situación bastante similar a la que se vivía en Sudáfrica antes de que terminara el apartheid y que Mandela accediera a la Presidencia.

¿Cuál fue el objetivo de ustedes al secuestrar a Aramburu?

De carácter histórico. Y yo lo pondría no sólo a nivel de lo que fue el 55 y la desaparición del cadáver de Evita, también lo pongo a nivel del asesinato de Dorrego, porque así lo pensábamos. Nuestra formación política tenía mucho que ver con el revisionismo histórico y nuestra visión de la lucha política tenía la dimensión de la historia, más que coyuntural. De modo que para nosotros, cuando fuimos a organizar el secuestro y la detención de Aramburu, el tema central era -y de ahí la elección del nombre- que nos parecía imperioso que en Argentina desapareciera la impunidad histórica del bando liberal, es decir, la impunidad de la oligarquía.

En los interrogatorios que le hicieron a Aramburu, ¿le preguntaron por la ubicación del cadáver de Evita?

Sí, y no recuerdo si dijo "Italia". Lo que sí recuerdo que dijo fue que la documentación estaba guardada en una caja de seguridad del Banco Nación, y llegó a dar el nombre de Cabanillas, que después, cuando le entregaron el cadáver a Perón, efectivamente apareció.

¿Y no los sorprendió a ustedes encontrarse con un Aramburu distinto al que se imaginaban?

Sí. Era otra cosa, era una persona, no un mito, que estaba negociando con algunos sectores cercanos al peronismo. En un manuscrito nos describió respetuosamente como un grupo de jóvenes peronistas, profundamente equivocados, pero idealistas. Y dijo una frase más o menos así: "Esto confirma mi opinión de la necesidad de una apertura política; en caso contrario, el peronismo entero se volcará a la lucha armada". Su salida no era una propuesta progresista, sino preventiva.

¿Para ustedes Aramburu estaba condenado desde el momento del secuestro?

Nosotros no hicimos un juicio, no constituimos un tribunal, no deliberamos una sentencia. La sentencia estaba escrita y en este sentido, a pesar de que se enojen los gorilas, era una sentencia del pueblo peronista. Y en nuestro fundamento histórico era mucho más que el pueblo peronista, era el pueblo montonero, rosista, federal.

¿Cuándo y en qué circunstancias lo conoció a Perón?

Fue en Roma, en abril de 1973. Yo estaba con el Negro (Roberto) Quieto y Roberto Perdía. Era la primera vez que Perón veía a Cámpora después de que hubiera sido electo. Nos habían dicho que Perón se había ido a Roma a recibirlo a Cámpora porque no quería darle a Francisco Franco el privilegio de que España fuera el primer país visitado por el electo presidente peronista.

Perón no se llevaba muy bien con Franco...

Así como admiraba a Mussolini, no admiraba a Franco.

¿Cómo fue el primer contacto con él, digamos, cuando Perón los recibe?

López Rega nos recibió en la puerta y nos fue hablando pestes de Cámpora, diciendo: "Nosotros tenemos que decirle todo esto al General en presencia de Cámpora". Supongo que pensaría que éramos más tontos de lo que parecíamos. Era evidente que la conspiración contra Cámpora estaba en marcha. Nosotros hablamos bastante bien de Cámpora y el Tío nos despidió con un beso a cada uno.

¿En algún momento Perón reconoció el papel de ustedes en la Resistencia, el papel de "los muchachos"?

Fueron varios días de conversaciones. En realidad, en el último día Perón nos contó un cuento. Nos dijo: "No sé si ustedes saben que las familias judías, cuando los hijos varones cumplen 13 años, les dan una fiesta especial, un regalo especial, porque se considera que el niño se convierte en hombre. Entonces había una familia judía en la cual, en estas circunstancias, el padre le dice al hijo: 'Samuel, andá a buscar las escaleras, subite arriba del ropero porque en el techo del ropero está tu regalo de 13 años'. Y el chico va encantado, con una enorme sonrisa, a buscar la escalera. Se trepa arriba del ropero y cuando está ahí, mira y dice: 'Papá, no hay nada, acá no hay nada'. Entonces el padre, que estaba abajo, mirándolo, le quita la escalera y Samuel se da un brutal golpazo. Cuando el chico está dolorido y, más que dolorido, desconcertado en el piso, el padre lo mira y le dice: 'Samuel, hijo mío, el regalo es que aprendas a no confiar ni en tu padre'." (risas).

Premonitorio...

Premonitorio, sí, y uno podía elucubrar múltiples interpretaciones. ¿Qué habrá querido decir? Montones de conjeturas, hasta que poco tiempo después se produjo la expulsión de Galimberti, y entonces dijimos: muy simple, nos quitó la escalera.

¿Y después del "chiste" siguieron las largas conversaciones?

Sí, largas. Con Perón no entrabas a negociar tan fácilmente, él hablaba y había que escucharlo y esperar a que respirara. Entonces, cuando respiraba, uno largaba su propio discurso hasta que retomaba la palabra. Nosotros llevamos planteamientos políticos a los cuales él no sólo no nos decía que no, sino que sí. Le planteamos que no se podía repetir el 55, que había que profundizar el proceso. Entonces terminaba diciéndonos que iba a mandar una ley al Congreso para que cada obrero tuviera un arma en su casa. Y que nosotros, que ya teníamos experiencia en estos casos, seríamos los encargados de organizar las milicias populares. Nosotros no fuimos a proponerle a Perón las milicias populares, sino que, en todo caso, fue al revés.

O sea que aquella frase de Galimberti sobre la necesidad de armar milicias populares -que le valió la expulsión- no fue una locura suya, estaba citando al General.

Y a Evita. Pero después nos quitó la escalera.

¿Qué papel cumplieron los matones de José Rucci, José Rodríguez, del SMATA, y los de López Rega, respectivamente, en el palco de Ezeiza?

De los grupos armados que estaban desde antes, el más fuerte de todos era el de SMATA, que tenía pretensiones de autonomía con respecto a Lorenzo Miguel. Pero los tipos que aparecen con carabina en los palcos son toda gente de López Rega.

¿Con qué armamento fueron ustedes a Ezeiza?

Fuimos con armas cortas. No hubo ninguna directiva de ir armado... es que normalmente la gente iba armada. El activismo iba armado, el nuestro, el del Comando de Organización, cualquiera. En este sentido, en Ezeiza debió haber muchísima gente armada, pero en proporción poquísima: para dos millones de personas habrá habido 5 mil armados. Nadie fue preparado para esa guerra, los únicos que tenían un arsenal eran los que estaban en el palco.

Perón no tuvo ninguna duda en echarles la culpa a ustedes por los hechos de Ezeiza.

Sí, fue muy claro, dijo "la juventud está cuestionada", nos echó la culpa. Era la información tendenciosa de López Rega y de los medios que tampoco eran muy favorables a nosotros.

Una cosa que llama la atención siguiendo la línea editorial de El Descamisado y las publicaciones de la organización, es cierta negación de la realidad: por un lado los hechos, y por el otro, la interpretación. Le doy dos ejemplos: la movilización de 150 mil militantes a la residencia de Olivos para enfrentar a López Rega, Perón que manda a López Rega a hablar con Dante Gullo y El Descamisado que titula "Rompimos el cerco del Brujo López Rega". ¿Cómo lo ve usted?

Bueno, había ahí dos líneas diferentes de la realidad: ambas coexistían, y había una dinámica de la realidad. Por un lado, nosotros sabíamos que Perón nos había sacado la escalera pero no lo podíamos decir así como así.

¿Por qué no lo podían decir?

Porque no era creíble, había que hacer un proceso político, de discusión política, para que toda aquella masa militante comprendiera la nueva situación.

¿Y no hubiera sido más sano eso?

Hay dos famosos boletines internos posteriores a Ezeiza que plantean que el objetivo de Perón era aniquilarnos y están las charlas