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Ex Montoneros liberados:
Nuevo
Herald, Miami - Clarín,
Buenos Aires
Fuente: Infobae. Buenos Aires 22/10/2003
http://www.infobae.com
La causa por la Contraofensiva
La Cámara Federal liberó a Vaca Narvaja y Perdía y
apuntó contra Bonadío
Dispuso la nulidad de todo lo actuado sobre los ex
jefes de la organización Montoneros y ordenó la inmediata libertad de
ambos detenidos. Además, dejó sin efecto la orden de captura contra
Firmenich. Pidió que se investigue al juez que llevaba el caso y radicó
una denuncia ante el Consejo de la Magistratura
La Cámara Federal porteña dispuso hoy la inmediata
libertad de los ex líderes guerrilleros Fernando Vaca Narvaja y Roberto
Cirilo Perdía y cuestionó duramente a Claudio Bonadío, el juez que
entendía en la causa conocida como "Contraofensiva".
Así, el magistrado quedó en una situación delicada, debido a que el
tribunal de alzada ordenó que lo investiguen por su actuación en las
investigaciones por las que había dispuesto la detención de los
dirigentes Montoneros, por la supuesta "entrega" de militantes
de esa organización guerrillera.
Más aún, la Cámara Federal dispuso anular todo lo actuado contra Vaca
Narvaja y Perdía y denunció el caso ante el Consejo de la Magistratura,
que se encarga de estudiar el compartamiento de los jueces.
Ahora, el encargado de investigar a Bonadío será el juez federal
Norberto Oyarbide. Y el juez Jorge Ballestero continuará con la
investigación de la causa, en la que también se investiga a militares
por la desaparición de una veintena de montoneros.
Además, la Cámara Federal dejó sin efecto la orden de captura
internacional que pesaba contra el ex líder montonero Mario Firmenich,
quien se encontraría viviendo en España.
La medida fue dispuesta por la sala II del tribunal de
alzada, en la misma resolución en la que este mediodía ordenó la
libertad de los dos dirigentes montoneros que estaban detenidos, Fernando
Vaca Narvaja y Roberto Perdía.
La liberación de Vaca Narvaja y Perdía, que estaban
alojado en la Unidad Antiterrorista de Cavia y Figueroa Alcorta, de la
ciudad de Buenos Aires, se debería producir esta misma tarde, de acuerdo
a lo dispuesto por la Sala II de la Cámara.
La Cámara Federal ordenó la "inmediata
libertad" de los dirigentes montoneros por considerar que sus
detenciones fueron "arbitrarias y sin sustento probatorio".
Perdía y Vaca Narvaja habían sido procesados por el
juez federal Claudio Bonadio como supuestos "participes
necesarios" en la denominada "causa Montoneros", sobre la
desaparición en 1980 de una veintena de militantes de esa ya disuelta
organización armada.
El ex jefe montonero Mario Eduardo Firmenich, que vivía
en España pero no fue encontrado por los policías al ir a detenerlo en
su domicilio de las afueras de Barcelona, se encontraba prófugo.
Un buen día
“Es un buen día para toda la familia y la generación que sufrió la
barbaridad política y jurídica de este juez (Claudio Bonadío). Se
planteó todo lo que había hecho este juez a la Cámara Federal, que lo
entendió y decidió la nulidad desde el día de la detención, desde que
habilitó la causa. Dio razón a todo lo que habíamos planteado”, indicó
la hermana de Fernando Vaca Narvaja, Particia, actual secretaria de
Defensa de la Libre Competencia. “(A Bonadío) le salió el tiro por la
culata”, enfatizó
Fuente: Infobae. Buenos Aires
http://www.infobae.com Montoneros:
Roberto Perdía y Fernando Vaca Narvaja ya están presos. Mario
Eduardo Firmenich" habría brindado datos al batallón 601, que
derivaron en el secuestro y muerte de decenas de militantes de la
organización Montoneros
La detención fue ordenada por el juez federal
Claudio Bonadío. También pidió la captura de Mario Eduardo Firmenich,
quien podría ser extraditado desde España. Están acusados de haber
facilitado el secuestro y muerte de una veintena de militantes de la
organización terrorista ocurridos entre 1979 y 1980. El montonero Emilio
Pérsico reconoció, en Radio 10, que el tema "por supuesto que
no" contribuye al desarrollo del país
El montonero Emilio Pérsico reconoció, además, que hubo activistas
que delataron a sus compañeros, aunque lo adjudicó a las torturas. Además,
reconoció que los pedidos de detención tanto de militares como de los
montoneros, "por supuesto que no" contribuye al desarrollo del
país.
Martínez Agüero, hermano de la mujer de Mario Firmenich, dijo en
Radio 10: “Esto es parte de la patraña histórica. Terminaron de
descalabrar a un sector que luchó con todos sus militantes. Esto no es sólo
con estos compañeros y los que quieran encarcelar, sino que lo hacen a
todo lo que expresa Montoneros”.
Expresó que “es una lucha del sector dominante, grupos económicos y
los sectores que controlan este país, la oligarquía, contra los sectores
luchadores”.
El cuñado de Firmenich dijo que se quiere equiparar a los que “lucharon
por la liberación social y a los que están por la opresión y el dominio
y ese tipo de expresión de la metrópolis dominante”.
En ese sentido, afirmó: “Repudio totalmente lo que se está haciendo en
este momento con los compañeros que simbolizaron una lucha”. Por último,
aseguró que esto “le hace muchísimo daño al país, muchísimo daño”.
Los ex jefes montoneros Fernando Vaca Narvaja y Roberto Perdía fueron
detenidos esta mañana, por orden de la Justicia Federal. Ya están
alojados en dependencias de la División Unidad de Investigaciones
Antiterroristas (DUIA) de esta Capital, en la calle Cavia y Avenida
Figueroa Alcorta.
El juez federal Claudio Bonadío ordenó la detención de la cúpula
montonera integrada por Mario Eduardo Firmenich, Fernando Vaca Narvaja y
Roberto Cirilo Perdía, en la causa en que investiga el secuestro,
torturas y muerte de una veintena de militantes de esa organización.
Los informantes indicaron que, en el caso de Firmenich que se encontraría
en Barcelona, España, el juez libró la correspondiente orden de detención
a la división Interpol de la Policía Federal.
El juez Bonadío consideró al ordenar la detención que "existe un
grado de sospecha que en el secuestro, privación ilegal de la libertad,
su posterior desaparición forzada y homicidios" de montoneros
"habrían tenido responsabilidad los integrantes de la conducción
nacional" de esa organización.
Así se desprende de uno de los párrafos de la extensa resolución en la
que Bonadío concluyó que se encuentra "comprometida la situación
de Mario Eduardo Firmenich, Roberto Cirilo Perdía y Fernando Hugo Vaca
Narvaja" por lo que dispuso tomarles declaración indagatoria.
En los fundamentos de esa medida, Bonadío afirmó que la "conducción
nacional (de la Organización Montoneros) era conciente del riesgo que se
corría" al ordenar el regreso al país de los militantes que estaban
en el exterior.
En uno de los párrafos de la resolución se sostiene que los miembros de
la conducción "siempre debían haber tomado todos los recaudos
necesarios para que sus decisiones no fueran funcionales a la estructura
ilegal de represión organizadas por el gobierno de las fuerzas armadas en
el período 1976/83". No obstante se aclara que, en el caso de la
"contraofensiva" de 1980, "se advierte una conducta lesiva
de los mínimos valores jurídicos que hacen al establecimiento de una
comunidad"
En prisión
Los ex jefes montoneros Fernando Vaca Narvaja y Roberto Cirilo Perdía
comparten su lugar de detención con la ex funcionaria menemista María
Julia Alsogaray, con prisión preventiva desde el martes acusada de
'peculado'.
Vaca Narvaja fue detenido hoy cuando salía de su casa del barrio porteño
de Floresta, y Roberto Cirilo Perdía fue apresado en Tucumán al 1500, en
el centro de esta capital. Tras ser detenidos por personal de Interpol,
ambos fueron alojados en la sede de la Unidad Antiterrorista de la calle
Cavia, en el barrio porteño de Palermo.
Vaca Narvaja y Perdía comparten así lugar de detención con María Julia
Alsogaray, el ex concejal Eliseo Roselló, preso por el escándalo de los
ñoquis en el Concejo Deliberante; y siete policías detenidos por la
represión del 19 y 20 de diciembre 2001, si deciden concurrir al comedor
lugar donde está el único televisor del lugar de detención.
Las celdas de los ex jefes montoneros están en el predio de la Policía
Federal en Figueroa Alcorta y Cavia, en el primer piso del área
administrativa de la Unidad Antiterrorista, donde también funcionan
Interpol y la Policía Montada, mientras que la ex funcionaria menemista
tiene su celda en la planta baja.
Según se supo, las celdas, 14 en este sector del primer piso, miden 2,5
metros por 3 metros, cuentan con una ventana con barrotes que da a una
galería, no tienen ni televisor ni teléfono, el baño se encuentra fuera
de las celdas y la puerta es de una sola planta de acero que el preso
tiene que golpear para poder ir al baño
El documento secreto que permitió
la detención de los montoneros
Se trata de un dossier elaborado en junio de 1980 por
el Batallón 601 del Ejército, en el que el juez federal Claudio Bonadío
se apoyó para pedir la detención de Mario Eduardo Firmenich, Fernando
Vaca Narvaja y Roberto Cirilo Perdía
El extenso informe (93 carillas) está caratulado como
"estrictamente secreto y confidencial", fue elaborado en
junio de 1980 por la "Central de Reunión" y forma parte del
corpus estratégico de la causa 6.859, a cargo del juez federal Claudio
Bonadío, que investiga el secuestro y desaparición de una veintena de militantes montoneros,
de los cuales solamente sobrevivió Silvia Tolchinsky, actualmente
residente en España. Basados en este documento, los investigadores
sospechan que los datos de que dispuso Inteligencia del Ejército fueron
aportados por alguien de la propia cúpula de Montoneros, más precisamente,
por Mario Eduardo Firmenich, o surgieron a partir del descubrimiento
del ingreso de armas a través de muebles importados de países limítrofes.
El largo análisis del 601 comienza haciendo referencia a otro documento,
del 15 de octubre de 1979, donde registraban ya la "crisis interna de
la BDT" -banda de delincuentes terroristas-, "causada por la
decisión de la CN -Conducción Nacional de Montoneros- de lanzar la
maniobra de la contraofensiva en el país".
El documento también recuerda que "un conjunto de intelectuales del
"MPM" -Movimiento Peronista Montonero- se
hallaba elaborando una propuesta política llamada "Proyecto nacional
revolucionario", que se presentaría "a personalidades
extranjeras". El documento explica que esta propuesta "en
general tendía hacia los postulados de la socialdemocracia europea, por
considerar que era lo más potable para Europa, los Estados Unidos y países
socialistas".
Tras analizar, sin triunfalismos, que los réditos políticos de la
"contraofensiva" fueron "escasos", el dossier
subraya que la "BDT" -Banda de Delincuentes Terroristas- "sigue
adjudicándose el liderazgo de los movimientos de fuerza ocurridos en el
país, por diversas causas, durante el año pasado".
Luego, el documento del 601 comenta, con el mismo tono, la escisión del
DT -delincuente terrorista- Rodolfo Galimberti y de un "grupo de
adherentes" que, además del daño político que inflingió a a
organización subversiva, obliga a la organización a enviar al país
"otros miembros de nivel, para cubrir los claros dejados por el grupo
disidente". Esto, a su vez, le supondrá a la organización graves
bajas.
"Aproximadamente en noviembre de 1979, los militantes prófugos se
repliegan al exterior", dice el documento, y añade un dato logístico
que tendrá consecuencias letales para los integrantes de la segunda
contraofensiva: "El material salvado de la acción de las FFLL
-fuerzas legales- es depositado en empresas guardamuebles previendo su
retiro, para continuar la actividad, entre febrero y marzo de 1980, lo
cual es desbaratado al efectuarse procedimientos sobre dichas
empresas", en diversos puntos del país y secuestrar "la casi
totalidad del material", que incluía elementos para la propaganda y
las comunicaciones, armamento y explosivos, obviamente
"embutidos" en muebles y objetos aparentemente inofensivos.
El documento relata también pormenores del encuentro que mantuvieron en
"la Comandancia", ubicada en la escasamente penetrable La
Habana, el secretario general del Partido Montonero y Comandante en Jefe
del Ejército Montonero, Mario Eduardo Firmenich, con el jefe del Comando
Táctico que entró desde el exilio a la Argentina, comandante Raúl
Clemente Yaguer, -Roque- tal como era su nombre de guerra.
Yaguer, que según el 601 ha presenciado "uno de los atentados
realizados por las TEI -tropas especiales de infantería-, más
precisamente el cometido con Francisco Soldati”, donde hay
bajas montoneras. Además, el documento revela que Roque "pone
de manifiesto su escepticismo en cuanto a la eficacia de las TEI
instruidas en Medio Oriente, ya que le dice a Firmenich que
"los cursos Pitman no van".
El Informe del 601 abunda en datos sobre la relación militar entre
Montoneros y Al Fatah, que fue publicitada, en una entrevista
concedida al semanario español Cambio 16, por el jefe de la estructura
militar, Horacio Mendizábal, quien luego cayó en combate durante la
primera "Contraofensiva".
La revelación de "Hernán" o "el Lauchón", como se
conocía a Mendizábal en Montoneros, causó alarma en el alto mando
palestino y atrajo definitivamente sobre los guerrilleros argentinos la
inquietante mirada del Mossad israelí. Que, según algunas fuentes, nutrió
con información al 601.
Posteriormente, prosigue el documento, "los militantes convocados
para realizar cursos en el Líbano, realizaban un entrenamiento completo
(de dos meses de duración) de adoctrinamiento político, en base del
'Manual Roqué', en Madrid, y luego viajan para realizar la instrucción
militar en Medio Oriente".
El "Manual Roqué", que llevaba como título formal "Curso
de formación de cuadros del Partido Montonero", había sido escrito
en México por el comandante Julio Iván Roqué (“Lino”), que en 1977
regresaría clandestinamente al país y se batiría, en absoluta soledad,
contra un nutrido grupo de la ESMA.
El detalle revelador
El texto agrega luego que la reorganización y reestructuración actual
están más acordes con la realidad que vive la BDT -Banda de Delincuentes
terroristas- y que se ha dejado de lado la ampulosidad que la
caracterizaba en épocas pasadas. El texto asegura que influye en esta
nueva organización la falta de cuadros partidarios que reemplacen las
bajas producidas, las deserciones y las figuras que, en franca disidencia
con la CN, han abandonado sus filas para generar nuevas organizaciones que
si bien no divergen en lo ideológico, no comparten los puntos de vista de
la CN -Conducción Nacional de Montoneros- en cuanto a la apreciación de
situación y metodología a emplear para el accionar.
También afirma que otra causa de las disidencias y escisiones la
constituyen "la falta de democracia interna" y
"elitismo" reinante en el seno de la banda, lo que molesta y
causa desagrado en los niveles inferiores -capitanes, hasta tenientes,
especialmente-.
Además describe un ámbito que se suponía más que hermético
para esas fechas: la Secretaría General y sus distintas dependencias:
Comunicaciones, Seguridad Personal, Técnica, etcétera.
En relación a la Secretaría Técnica revela que tiene como
responsable a la DT -delincuente terrorista- Silvia Tolchinsky de
Villareal -Chela-, de nivel Tte. 1º. "Dependen directamente de
ella un centro de computación de datos, el archivo, la guardería y la
oficina de la comandancia", dice el documento.
Una fuente ignota detalla en el dossier que en el centro de computación
de la Comandancia, en algún lugar de La Habana, puede encontrarse
"una computadora TRS 2 Sistem, con consola de mando, pantalla,
impresor y cuatro aparatos para discos 'TRS 2' o 'Basic Disk'; a esta
computadora se le pueda anexar teléfono y grabador; hasta los primeros días
de 1980, estaba programada para trabajar con información de los legajos
personales de los militantes".
"El archivo a cargo de la DT -delincuente terrorista - 'Raquel'
-nombre de guerra- 'Mac Donald', Tte., contiene los documentos
de la BDT -Banda de Delincuentes Terrorista- información necesaria
para sus actividades".
Según el documento, Angel Carbajal (Quique), entró a la Argentina
el 5 de febrero y fue secuestrado el 21.
Julio César Genoud (Facundo o Raúl) entró el 26 de febrero y fue
detenido el 27, Mariana Guangiroli (Toti) lo mismo, Verónica
Cabilla (Cecilia) igual que los anteriores.
Ernesto Emilio Manuel Ferré (Chino), jefe del grupo, que había
reingresado el 10 de febrero fue capturado el 28, Miriam Antonio (Gringa o
Lucía), sobrina de Jorge Antonio, igual que el Chino.
Raúl Milberg (Ricardo) pasó la frontera el 5 de febrero y fue detenido
en la misma casa en que cayeron los anteriores. Ricardo Marcos Zucker
(Pato), hijo del actor cómico Marcos Zucker, regresó de España a
comienzos del 80 y cayó en una cita el 29 de febrero.
Marta Libenson (Ana), cayó igual que el Pato Zucker. Matilde Adela Rodríguez
había regresado poco antes de su caída, el 29 de febrero de 1980.
Según este informe, la inteligencia montada a partir de los guardamuebles
fue decisiva para "tirar de la piola" y que fueran cayendo. Sin
embargo, el periodista norteamericano Martin Andersen sostiene en su
libro "Dossier Secreto" que Mario Eduardo Firmenich"
brindó datos al batallón 601, que derivaron en el secuestro y muerte de
decenas de militantes de la organización Montoneros. Esta teoría es
apoyada por sobrevivientes de la organización que cuestionan que
Firmenich, indultado por Carlos Menem en
1989, y hoy en día en España, esté vivo, mientras 30mil "compañeros" permanecen
desaparecidos
Fuente: Infobae. Buenos Aires
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Montoneros - Cómo fue secuestrado y ejecutado
el General Aramburu
Comunicados de Montoneros Nº 3 (31/05/70), Nº 4 (01/06/70) y Nº 5
(15/06/70). Carta de Montoneros a Perón y respuesta.
"ERA LA UNA y MEDIA DE LA TARDE DEL 29 DE MAYO DE 1970. Las radios
de todo el país Interrumpieron su programación para dar cuenta de una
noticia que poco después conmovería al país. "Habría sido
secuestrado el Teniente General PEDRO EUGENIO ARAMBURU".
"Era la una y media de la tarde. Esquivando puestos policiales y
evitando caminos transitados, una pick up Gladiator avanzaba desde hacia
cuatro horas rumbo a Timote.
"En la caja, escondido tras una carga de fardos de pasto, viajaba el
"fusilador" de VALLE escoltado por dos jóvenes peronistas. Lo
habían ido a buscar a su propia casa. Lo habían sacado a pleno día, en
pleno centro de la Capital y lo habían detenido en nombre del pueblo.
"Uno de los jóvenes peronistas tenía a mano un cuchillo de combate,
ante cualquier eventualidad, ante la posibilidad de una trampa policial,
ante la certeza de no poder escapar de un cerco o una pinza, iba a
eliminar al jefe de la Libertadora. Aunque después cayeran todos. Así se
había decidido desde el principio". El "fusilador" tenía
que pagar sus culpas a la justicia del pueblo.
"Era el 29 de mayo de 1970. El día en que el Onganiato festejaba por
última vez el Día del Ejército. El día en que el pueblo festejaba el
primer aniversario del Cordobazo. Habían nacido los Montoneros. El "Aramburazo",
como lo bautizó el pueblo, que jamás tuvo dudas respecto de los autores
del operativo, fue el lanzamiento público de una organización político
militar que habría de transformarse, en poco tiempo en ejemplo y bandera
del peronismo, en la máxima expresión de la lucha del pueblo contra el
imperialismo y todos sus aliados y sirvientes nativos.
"En este primer operativo firmado, llevado a cabo por un grupo de
combatientes muy jóvenes, en absoluta precariedad de medios y contra un
enemigo que, entonces, parecía todopoderoso. Montoneros definió su
proyecto y mostró un camino. El "Aramburazo" logró, en ese
sentido, la mayoría de sus objetivos.
"El primer objetivo del "Operativo Pindapoy", como lo
bautizaron en un principio los Montoneros era el lanzamiento público de
la Organización, se cumplió con éxito. En cuestión de horas, días
cuanto más, todos los argentinos supieron que las luchas peronistas, las
de la Resistencia; las del Plan de Lucha, la de los Uturuncos y toda las
expresiones combativas del peronismo, se habían sintetizado en un grupo
de jóvenes dispuestos a triunfar o morir por su pueblo. Esto lo supieron
los gorilas de quince años atrás y los gorilas de entonces. Y lo supo
también la clase trabajadora, la que siempre había creado nuevas formas
de lucha contra cada nueva estrategia imperialista, la que había dado su
ejemplo a estos Montoneros que ahora avanzaban un paso más en la guerra:
tomaban las armas hasta sus últimas consecuencias.
"El segundo objetivo era ejercer la justicia revolucionaria contra el
más inteligente de los cabecillas de la Libertadora. Porque si Rojas fue
la figura más acabada del gorilismo, Pedro Eugenio Aramburu fue, en
cambio, su cerebro y artífice. En Aramburu, el pueblo había sintetizado
al antipueblo. El vasco era responsable directo de los bombardeos a la
Plaza de Mayo, de las persecuciones y las torturas. Aramburu era culpable
directo, además, del fusilamiento de 27 patriotas durante la represión
brutal de Junio del 56. Sobre él ejerció Montoneros la justicia de ese
pueblo.
"Por primera vez el pueblo podía sentar a un cipayo en el banquillo
y juzgarlo y condenarlo. Eso hizo Montoneros en Timote: mostró al pueblo
que, más allá de las trampas, las argucias legales y los códigos para
reprimir a los trabajadores, había un camino hacia la Verdadera Justicia,
la que nace de la voluntad de un pueblo. Aramburu fue, además, culpable
de un delito que a los peronistas los había herido e indignado como pocas
veces se indignó este pueblo. Aramburu había sido el artífice del robo
y desaparición del cadáver de la compañera Evita. El pueblo lo sabía.
Por esa intuición que lo caracteriza, el pueblo sabía, sin tener que
preguntarle a nadie, que Aramburu era culpable de ese robo y de la
mutilación del cuerpo de la Abanderada de los Trabajadores. Su recuperación,
uno de los objetivos fundamentales del Aramburazo, no se pudo lograr. La
negativa del "fusilador" a confesar, amparándose en un pacto
"de honor" con otros gorilas, impidió que Montoneros supiera
exactamente el paradero del cuerpo.
"El último objetivo del Aramburazo se inscribía en la situación
política que vivía el país en aquel momento. Aramburu conspiraba contra
Onganía. Pero el proyecto de Aramburu para reemplazar el régimen
corporativista de Onganía era políticamente más peligroso. Aramburu se
proponía lo que luego se llamó el Gran Acuerdo Nacional, la integración
del peronismo al sistema liberal a través de "peronistas" de la
calaña de Paladino, Coria y todos los burócratas y participacionistas.
Aramburu, que fragoteaba con varios generales en actividad, había
superado hacía mucho la torpeza gorila del 55 en materia política. En
1970 era un agente hábil del Imperialismo, un hombre que intenta vaciar
al peronismo de contenido popular, en una maniobra eleccionaria de trampa.
Usar al "peronismo de corbata" y a los traidores que aparecían
como dirigentes para aniquilar al Movimiento, para aislar definitivamente
al General de los peronistas. No le hubiera resultado muy difícil "engrupir
a la gilada", ofreciendo el olvido de viejos rencores, el mea culpa
por los muertos, la negociación de los restos de Evita. En fin, todo lo
que intentó Lanusse tres años después y que desbarató el pueblo. Pero
en un momento en que las fuerzas del peronismo estaban lejos de ser óptimas.
Y este objetivo también lo logró Montoneros. La dictadura tuvo que
esperar dos años para intentar la trampa. Para entonces aquel reducido
grupo era una organización poderosa. Y sus cantos de guerra ya no eran
las lagrimas de algún viejo peronista emocionado por el acto de justicia
histórica de "los muchachos de la guerrilla" ahora la voz de
las multitudes que enfrentaban al régimen en todos los frentes de batalla
con las banderas de todos los jóvenes que, un 29 de mayo, se largaron al
todo o nada para enseñarle al imperialismo como contraataca y cómo
golpea el pueblo a medida que se va organizando en la lucha.
"MARIO: El ajusticiamiento de Aramburu era un viejo sueño nuestro.
Concebimos la operación a comienzos de 1969. Había de por medio un
principio de justicia popular-una reparación por los asesinatos de junio
del 56-, pero además queríamos recuperar el cadáver de Evita, que
Aramburu había hecho desaparecer.
"Pero hubo que dejar transcurrir el tiempo, porque aún no teníamos
formado el grupo operativo. Entre tanto, trabajábamos en silencio: le
ejecución de Aramburu debía significar precisamente la aparición pública
de le organización.
"A fines del 69 pensamos que ya ere posible encarar el operativo. A
los móviles iniciales, se había sumado en el transcurso de ese año le
conspiración golpista que encabezaba Aramburu para dar una solución de
recambio al régimen militar, debilitado tras el cordobazo.
"Por la Importancia política del hecho, por el significado que
atribuíamos a nuestra propia aparición, fuimos a la operación con el
criterio de todo o nada. El grupo Inicial de Montoneros se juega e cara o
ceca en ese hecho.
"ARROSTITO: Toda la "organización" éramos doce personas,
entre los de Buenos Aires y los de Córdoba. En el operativo jugamos diez.
"Lo empezamos a fichar a comienzos del 70, sin mayor información.
Para sacar direcciones, nombres, fotos, fuimos a las colecciones de los
diarios, principalmente de La Prensa. En una revista, Fernando encontró
fotos interiores del departamento de la calle Montevideo. Eso nos dio una
idea de cómo podían ser las cosas adentro.
"MARIO: Pero dedicamos el máximo esfuerzo al fichaje externo. El
edificio donde él vivía está frente al colegio Champagnat, y
averiguamos que en el primer piso - de ese colegio - había una sala de
lectura o una biblioteca. Entonces nos colamos y fuimos a leer ahí. El
que inauguró el método fue Fernando, que era bastante desfachatado. Más
que leer, mirábamos por la ventana. Nos quedábamos por periodos cortos,
media hora, una hora.
Nunca nadie nos preguntó nada.
"ARROSTITO: Allí lo vimos por primera vez, de cerca. Solía salir
alrededor de las once de la mañana, a veces antes, a veces después, a
veces no salía. Lo vimos tres veces desde el Champagnat.
"Después fichamos desde la esquina de Santa Fe, en forma rotativa.
Llegamos a hacer relevos cada cinco minutos. Teníamos que hacer así
porque en esa esquina había un cabo de consigna, uno rubio, gordito, y no
queríamos llamar la atención.
"MARIO: A medida que chequeábamos, fuimos variando el modelo
operativo. La primera idea había sido levantarlo por la calle cuando salía
a caminar. Pensábamos llevar uno de esos autos con cortina en la luneta y
tapar las ventanillas con un traje a cada lado. Le dimos muchas vueltas a
la idea hasta que la descartamos y resolvimos entrar y sacarlo
directamente del octavo piso.
"Para eso hacía falla una buena "llave". La mejor excusa
era presentarse como oficiales del Ejército. El Gordo Maza y otro compañero
habían sido liceístas, conocían el comportamiento de los militares. Al
Gordo Maza incluso le gustaba, era bastante milico, y le empezó a enseñar
a Fernando los movimientos y las órdenes. Ensayaban juntos.
"ARROSTITO: Compraron parte de la ropa en la casa Isola, una sastrería
militar en la Avenida de Mayo, al lado de Casa Muñoz. Fernando Abal tenía
23 años, Ramus y Firmenich 22, Capuano Martínez, 21. Cortándose el pelo
pasaban por colimbas. Así que allí compramos las insignias, las gorras,
los pantalones, las medias, las corbatas. Para comprar algunas cosas,
hasta se hicieron pasar por boy-scout. Un oficial retirado peronista donó
su uniforme: simpatizaba con nosotros, aunque no sabia para qué lo íbamos
a usar. El problema es que a Fernando le quedaba enorme. Tuve que hacer de
costurera, amoldárselo al cuerpo. La gorra la tiramos -era un gorrón -
le bailaba en la cabeza pero usamos la chaquetilla y las insignias.
¿COMO ENTRAR?.
"MARIO: Una cosa que nos llamó la atención es que Aramburu no tenía
custodia, por lo menos afuera. Después se dijo que el ministro Imaz se la
había retirado pocos días antes del secuestro, pero no es cierto. En los
cinco meses que estuvimos chequeando, no vimos custodia exterior ni ronda
de patrulleros. Solamente el portero tenía pinta de cana, un morocho
corpulento.
"A alguien se le ocurrió: Si no tenía custodia, ¿Por qué no íbamos
a ofrecérsela? Era absurdo, pero esa fue la excusa que usamos.
"El terreno. Justo en esos días que la operación iba tomando forma,
a alguien se le ocurre arreglar la calle Montevideo, una de esas
reparaciones de luz o de gas que siempre están haciendo; vaya a saber. Lo
cierto es que rompieron medía calle, justo del lado de su casa y nosotros
teníamos que poner la contención ahí.
"Era un problema. Pensamos cortar la calle con uno de esos letreros
que dicen "En reparación", "Hombres trabajando". Pero
lo descartamos.
"Después nos fijamos que el garaje del Champagnat daba justo frente
a la puerta del edificio y que en dirección a Charcas había otro garaje,
y que ahí el pavimento no estaba roto. Entonces la contención iba a
estar ahí:
un coche sobre la vereda del Champagnat, el otro en el garaje.
"LA HORA SEÑALADA".
"La planificación final la hicimos en la casa de Munro donde vivíamos
Capuano, Martínez y yo. Allí pintamos con aerosol la pick-up Chevrolet
que iba a servir de contención. La pintamos con guantes, hacíamos todo
con guantes, para no dejar impresiones digitales. No sabíamos mucho sobre
el asunto pero por las dudas no dejábamos huellas ni en los vasos y en
las prácticas, llegamos a limpiar munición por munición con un trapo.
"ARROSTITO: La casa operativa era la que alquilábamos Fernando y yo,
en Bucarelli y Ballivián, Villa Urquiza. Allí teníamos un laboratorio
fotográfico. La noche del 28 de mayo, Fernando lo llamó a Aramburu por
teléfono, con un pretexto cualquiera. Aramburu lo trató bastante mal, le
dijo que se dejara de molestar o algo así. Pero ya sabíamos que estaba
en su casa. Dentro de Parque Chas dejamos estacionados esa noche los dos
autos operativos: la pick-up Chevrolet y un Peugeot 404 blanco; y tres
coches más que se iban a necesitar: una Renoleta 4L blanca mía, un taxi
Ford Falcon que estaba a nombre de Firmenich, y una pick-up Gladiator 380,
a nombre de la madre de Ramus. La mañana del 29 salimos de casa. Dos
compañeros se encargaron de llevar los coches de recambio a los puntos
convenidos. La Renoleta quedó en Pampa y Figueroa Alcorta, con un compañero
adentro. El taxi y la Gladiator cerca de Aeroparque, en una cortada, el
taxi cerrado con llave y un compañero dentro de la Gladiator.
"En el Peugeot 404 subieron Capuano Martínez, que iba de chofer, con
otro compañero, los dos de civil pero con el pelo bien cortito y detrás,
Maza con uniforme de capitán y Fernando Abal, como teniente primero.
"MARIO: Ramus manejaba la pick-up Chevrolet y la "flaca"
(Norma) lo acompañaba en el asiento de adelante. Detrás iba un compañero
disfrazado de cura, y yo con uniforme de cabo de la policía.
"ARROSTITO: Yo llevaba una peluca rubia con claritos y andaba bien
vestida y un poco pintarrajeada. El Peugeot iba adelante por Santa Fe.
Dobló en Montevideo, entró en el garaje. Capuano se quedó al volante y
los otros tres bajaron. Le pidieron permiso al encargado para estacionar
un ratito.
Cuando vio los uniformes, dijo que si enseguida. Salieron caminando a la
calle y entraron en Montevideo 1053.
"Nosotros veníamos detrás con la pick-up. En la esquina de Santa Fe
bajé yo y fui caminando hasta la puerta misma del departamento. Me paré
allí. Tenía una pistola.
"MARIO: Nosotros seguimos hasta la puerta del Champagnat y
estacionamos sobre la vereda. "El cura" y yo nos bajamos. Dejé
la puerta abierta con la metralleta sobre el asiento, al alcance de la
mano. Había otra en la caja al alcance del otro compañero. También llevábamos
granadas.
"Ese día no vi al cana de la esquina. Mi preocupación era que hacer
si me aparecía ya que era "mi superior", tenía un grado mas
que yo. Pasaron dos cosas divertidas. Se arrimó un Fiat 600 y el chofer
me pidió permiso para estacionar. Le dije que no. Quiso discutir: ¿Y
porque la pick-up sí?" Le dije "Circule!". Se fueron
puteando.
"En eso pasó un celular, le hice la venia al chofer y el tipo me
contestó con la venia.
"De golpe lo increíble. Habíamos ido allí dispuestos a dejar el
pellejo, pero no: era Aramburu el que salía por la puerta de Montevideo y
el gordo Maza lo llevaba con un brazo por encima del hombro, como palmeándolo,
y Fernando lo tomaba del otro brazo. Caminaban apaciblemente.
"ADENTRO".
"( FERNANDO, EMILIO)".
"Un compañero quedo en el séptimo, con la puerta del ascensor
abierta, en función de apoyo.
"Fernando y el Gordo subieron un piso más. Tocaron el timbre, rígidos
en su apostura militar. Fernando un poco más rígido por la
"metra" que llevaba bajo el pilotín verde oliva.
"Los atendió la mujer del General. No le infundieron dudas: eran
oficiales del Ejército. Los invitó a pasar, les ofreció café mientras
esperaban que Aramburu terminara de bañarse.
"Al fin apareció sonriente impecablemente vestido. Tomó café con
ellos mientras escuchaba complacido el ofrecimiento de custodia que le hacían
esos jóvenes militares A Maza le descubrió enseguida el acento:
"Usted es cordobés". "Si, mi general".
"Las cortesías siguieron un par de minutos mientras el café se
enfriaba, y el tiempo también y los dos muchachos agrandados se paraban y
desenfierraban, y la voz cortante de Fernando dijo:
"Mi General, usted viene con nosotros".
" Así. Sin mayores explicaciones. A las nueve de la mañana.
"¿SI se resistía? Lo matábamos. Ese era el plan, aunque no quedara
ninguno de nosotros vivos.
"AFUERA".
"MARIO: Pero no, ahí estaba, caminando apaciblemente entre el Gordo
Maza que le pasaba el brazo por el hombro, y Fernando lo empujaba
levemente con la metra bajo el pilotín.
"Seguramente no entendía por nada. Debió creer que alguien se
adelantaba al golpe que había planeado, porque todavía no dudaba que sus
captores eran militares.
"Su mujer había salido. De eso me entere después, porque no
recuerdo haberla visto.
"Subieron al Peugeot y arrancaron hacia Charcas, dieron la vuelta por
Rodríguez Peña hacia el Bajo, y nosotros detrás.
"EL VIAJE".
"Cerca de la Facultad de Derecho detuvieron el Peugeot y trasbordaron
a la camioneta nuestra. Capuano, la Flaca y otro compañero subieron
adelante, Fernando y Maza con Aramburu, atrás. Allí se encontró por
primera vez con "el cura" y conmigo. Debió parecerle esotérico:
un cura y un policía; y el cura que en su presencia empezaba a cambiarse
de ropa. Se sentó en la rueda de auxilio. No decía nada, tal vez porque
no entendía nada. Le tomé la muñeca con fuerza y la sentí floja,
entregada. Maza, "el cura", la Flaca y otro compañero se
bajaron en Pampa y Figueroa Alcorta, llevándose los bolsos con los
uniformes y parte de los fierros. Fueron a la casa de un compañero a
redactar el Comunicado número 1. Quedaron Ramus y Capuano adelante,
Aramburu, Fernando y yo atrás, Seguimos hasta el punto donde estaban los
otros dos coches. Bajamos, Capuano subió al taxi, y nosotros nos
dirigimos a la otra pick- up, la G¡adiator, donde había un compañero.
La Gladiator tenía un toldo y la parte de atrás estaba camuflada con
fardos de pasto. Retirando un fardo, quedaba una puertita. Por allí
entraron Fernando y el otro compañero con Aramburu. Adelante Ramus que
era el dueño legal de la Gladiator y yo, siempre vestido de policía.
Durante más de un mes habíamos estudiado la ruta directa a Timote, sin
pasar por ningún puesto policial y por ninguna ciudad importante. Delante
iba el taxi conducido por Capuano, abriendo punta. Un par de walkie-talkies
aseguraba la comunicación entre él y nosotros. Otro par entre la cabina
de la Gladiator y la caja.
En toda mi vida operativa no recuerdo una vía de escape más sencilla que
esta. Fue un paseo. El único punto que nos preocupaba era la Gral. Paz,
pero la pasamos sin problemas: no estaba tan controlada como ahora.
Salimos por Gaona, a partir de ahí empezamos a tomar caminos de tierra
dentro de la ruta que habíamos diseñado. El Río Lujan lo cruzamos por
un viejo puente de madera, entre Lujan y Pilar por donde no pasa nadie. Si
la alarma se hubiera dado enseguida, creo que igual nos hubiéramos
escapado, porque la ruta era perfecta. Tardamos ocho horas en hacer un
camino que puede hacerse en cuatro, pero no entramos en ningún poblado ni
nos detuvimos a comer o cargar nafta. Para eso estaba el taxi, legal, que
traía las provisiones.
"Aramburu no habló en todo el viaje salvo cuando los compañeros
tuvieron que buscar el bidón en la oscuridad. "Aquí está",
dijo.
"A la una de la tarde la radio empezó a hablar del presunto
secuestro. Ya estábamos a mitad de camino.
"Serían las cinco y media o las seis cuando llegamos a La CELMA, un
casco de estancia que pertenecía a la familia de RAMUS. El taxi se volvió
a Buenos Aires y nosotros entramos. La primera tarea de RAMUS fue distraer
la atención de su capataz, el vasco Acébal.
"Esto no fue fácil porque la casa de Acébal y el casco de la
estancia estaban casi pegados y Ramus tuvo que arrinconar al vasco a un
costado de la entrada hablándole de cualquier cosa, mientras Fernando y
el otro compañero metían a Aramburu en la casa de los Ramus. Ese compañero
estaba tan boleado que bajó con la metra en la mano. Pero Acébal no
sintió nada y los únicos que aparecimos frente a él fuimos Ramus y yo,
que me había cambiado el uniforme de policía.
"EMPIEZA EL JUICIO".
"Metimos a Aramburu en un dormitorio, y ahí mismo esa noche le
iniciamos el juicio. Lo sentamos en una cama y Fernando le dijo:
"-General Aramburu, usted está detenido por una organización
revolucionaria peronista, que lo va a someter a juicio revolucionarlo.
Recién ahí pareció comprender. Pero lo único que dijo fue:
"-Bueno.
"Su actitud era serena. Si estaba nervioso, se dominaba. Fernando lo
fotografió así, sentado en la cama, sin saco ni corbata, contra la pared
desnuda. Pero las fotos no salieron porque se rompió el rollo en la
primera vuelta.
"Para el juicio se utilizo un grabador. Fue lento y fatigoso porque
no queríamos presionarlo ni intimidarlo y el se atuvo a esa ventaja,
demorando las respuestas a cada pregunta, contestando. "no sé",
" de eso no me acuerdo", etc.
"El primer cargo que le hicimos fue el fusilamiento del General Valle
y los otros patriotas que se alzaron con él, el 9 de junio de 1956. Al
principio pretendió negar. Dijo que cuando sucedió eso él estaba de
viaje en Rosario. Le leímos sílaba a sílaba los decretos 10.363 y
10.364, firmados por él, condenando a muerte a los sublevados. Le leímos
la crónica de los fusilamientos de civiles en Lanús y José León Suárez.
"No tenía respuesta. Finalmente reconoció: "Y bueno, nosotros
hicimos una revolución, y cualquier revolución fusila a los
contrarrevolucionarios."
"Le leímos la conferencia de prensa en que el Almirante Rojas
acusaba al general Valle y los suyos de marxistas y de amorales. Exclamó
"Pero yo no he dicho eso!" Se le preguntó si de todos modos lo
compartía. Dijo que no. Se le preguntó si estaba dispuesto a firmar eso.
El rostro se le aclaró quizá porque pensó que la cosa terminaba ahí.
"Si era por esto, me lo hubieran pedido en mi casa", dijo, e
inmediatamente firmó una declaración en que negaba haber difamado a
Valle y los revolucionarios del 56. Esa declaración se mandó a los
diarios, y creo que apareció publicada en Crónica.
"EL PROYECTO DE GAM" (Gran Acuerdo Nacional).
"El segundo punto del juicio a Aramburu versó sobre el golpe militar
que él preparaba y del que nosotros teníamos pruebas, lo negó
terminantemente, Cuando le dimos datos precisos sobre su enlace con un
general en actividad, dijo que era "un simple amigo". Sobre
esto, frente al grabador, fue imposible sacarle nada. Pero apenas se
apagaba el grabador compartiendo con nosotros una comida o un descanso,
admitía que la situación del régimen no daba para más, y que sólo un
gobierno de transición -para el que él se consideraba capacitado para
ejercer- podía salvar la situación. Su proyecto era, en definitiva, el
proyecto del GAN, que luego impulsaría Lanusse: la integración pacifica
del peronismo a los designios de las clases dominantes.
"EVA PERÓN".
"Es posible que las fechas se me confundan, porque los que llevamos
el juicio adelante fuimos tres: Fernando, el otro compañero y yo. Ramus
iba y venía continuamente a Buenos Aires. De todas manera yo creo que el
tema de Evita surgió el segundo día del juicio, el 31 de mayo. Lo acusábamos,
por supuesto, de haber robado el cadáver. Se paralizó. Por medio de
morisquetas y gestos bruscos se negaba a hablar, exigiendo por señas qua
apagáramos el grabador. Al fin, Fernando lo apagó.
"Sobre ese tema no puedo hablar", dijo Aramburu, "por un
problema de honor. Lo único que puedo asegurarles es que ella tiene
cristiana sepultura".
"Insistimos en saber qué había ocurrido con el cadáver. Dijo que
no se acordaba. Después intentó negociar: él se comprometía a hacer
aparecer el cadáver en el momento oportuno, bajo palabra de honor.
"Insistimos. Al fin dijo: "Tendría que hacer memoria."
"Bueno, haga memoria."
"Anochecía. Lo llevamos a otra habitación. Pidió papel y lápiz.
Estuvo escribiendo antes de acostarse a dormir. A la mañana siguiente,
cuando se despertó, pidió para ir al baño. Después encontramos algunos
papelitos rotos, escritos con letra temblorosa. Volvimos a la habitación
del juicio. Lo interrogamos sin grabador. A los tirones contó la historia
verdadera: el cadáver de Eva Perón estaba en un cementerio de Roma, con
nombre falso, bajo custodia del Vaticano. La documentación vinculada con
el robo del cadáver estaba en una caja de seguridad del Banco Central a
nombre del coronel Cabanillas. Más que eso no podía decir, porque su
honor se lo impedía.
"LA SENTENCIA".
"Era ya la noche del 1ro. de junio. Le anunciamos que el Tribunal iba
a deliberar. Desde ese momento no se le habló más. Lo atamos a la cama.
Preguntó por qué. Le dijimos que no se preocupara. A la madrugada
Fernando le comunicó la sentencia:
"General, el Tribunal lo ha sentenciado a la pena de muerte. Va a ser
ejecutado en media hora.
"Ensayó conmovernos. Habló de la sangre que nosotros, muchachos jóvenes,
íbamos a derramar. Cuando pasó la media hora lo desamarramos, lo
sentamos en la cama y le atamos las manos a la espalda. Pidió que le atáramos
los cordones de los zapatos. Lo hicimos. Preguntó si se podía afeitar.
Le dijimos que no había utensilios. Lo llevamos por el pasillo interno de
la casa en dirección sótano. Pidió un confesor. Le dijimos que no podíamos
traer un confesor porque las rutas estaban controladas.
"Si no pueden traer un confesor" -dijo-, ¿cómo van a sacar mi
cadáver?'.
"Avanzó dos o tres pasos más. "¿Qué va a pasar con mi
familia?" Preguntó. Se le dijo que no había nada contra ella, que
se le entregarían sus pertenencias.
"El sótano era tan viejo como la casa, tenia setenta años. Lo habíamos
usado la primera vez en febrero del 69, para enterrar los fusiles
expropiados en el Tiro Federal de Córdoba. La escalera se bamboleaba.
Tuve que adelantarme para ayudar su descenso.
"Ah, me van a matar en el sótano", dijo. Bajamos. Le pusimos un
pañuelo en la boca y lo colocamos contra la pared. El sótano era muy
chico y la ejecución debía ser a pistola.
"Fernando tomó sobre sí la tarea de ejecutarlo. Para él, el jefe
debía asumir siempre la mayor responsabilidad. A mí me mandó arriba a
golpear sobre una morsa con una llave, para disimular el ruido de los
disparos.
"General -dijo Fernando-, vamos a proceder, -Proceda - dijo Aramburu.
"Fernando disparó la pistola 9 milímetros al pecho, Después hubo
dos tiros de gracia, con la misma arma y uno con una 45. Fernando lo tapó
con una manta. Nadie se animó a destaparlo mientras cavábamos el pozo en
que íbamos a enterrarlo.
"Después encontramos en el bolsillo de su saco lo que había estado
escribiendo la noche del 31. Empezaba con un relato de su secuestro y
terminaba con una exposición de su proyecto político. Describía a sus
secuestradores como jóvenes peronistas bien intencionados pero
equivocados. Eso confirmaba a su juicio, que si el país no tenía una
salida institucional, el peronismo en pleno se volcaría a la lucha
armada. La salida de Aramburu era una réplica exacta del GAN de Lanusse.
Este manuscrito y el otro en que Aramburu negaba haber difamado a Valle,
fueron capturados por la policía en el allanamiento a una quinta en González
Catán. El gobierno de Lanusse no los dio a publicidad
COMUNICADO Nº 3
31 de Mayo de 1970
Al PUEBLO DE LA NACIÓN:
"En el día de la fecha, domingo 31 de mayo de 1970, la conducción
de nuestra organización, constituida en Tribunal Revolucionario, luego de
interrogar detenidamente a Pedro Eugenio Aramburu, declara:
I- Por cuanto Pedro Eugenio Aramburu se ha reconocido responsable:
1º) De los decretos 10.362 y 10.363 de fecha 9 de junio de 1956 por los
que se "legaliza" la matanza de 27 argentinos sin juicio previo
ni causa justificada.
2º) Del decreto 10.364 por el que son condenados a muerte 8 militares,
por expresa resolución del Poder Ejecutivo Nacional, burlando la
autoridad del Consejo da Guerra reunido en Campo de Mayo y presidido por
el General Lorio, que había fallado la inocencia de los acusados.
3º) De haber encabezado la represión del movimiento político
mayoritario representativo del pueblo argentino, proscribiendo sus
organizaciones, interviniendo sus sindicatos encarcelando a sus dirigentes
y fomentando la represión en los lugares de trabajo.
4º) De la profanación del lugar donde reposaban los restos de la compañera
Evita y la posterior desaparición de los mismos, para quitarle al Pueblo
hasta el último resto material de quien fuera su abanderada.
II- Por cuanto el Tribunal lo ha encontrado culpable de los siguientes
cargos, que no han sido reconocidos por el acusado:
1º) La pública difamación del nombre de los legítimos dirigentes
populares en general y especialmente de nuestro líder Juan Domingo Perón
y nuestros compañeros Eva Perón y Juan José Valle.
2º) Haber anulado las legitimas conquistas sociales Instauradas por la
Revolución Justicialista.
3º) Haber Iniciado la entrega del patrimonio nacional a los intereses foráneos.
4º) Ser actualmente una carta del régimen que pretende reponerlo en el
poder para tratar de burlar una vez más al pueblo con una falsa
democracia y legalizar la entrega de nuestra patria.
5º) Haber sido vehículo de la revancha de la oligarquía contra lo que
significaba el cambio del orden social hacia un sentido de estricta
justicia cristiana.
El Tribunal Revolucionario, Resuelve:
1º) Condenar a Pedro Eugenio Aramburu a ser pasado por las armas en lugar
y fecha a determinar.
2º) Hacer conocer oportunamente la documentación que fundamenta la
resolución dc este Tribunal.
3º) Dar cristiana sepultura a los restos del acusado, que sólo serán
restituidos a sus familiares cuando al Pueblo Argentino le sean devueltos
los restos de su querida compañera Evita.
¡PERÓN O MUERTE! ¡ VIVA LA PATRIA!.
M O N T O N E R O S
1º de Junio de 1970.
COMUNICADO Nº 4
"AL PUEBLO DE LA NACIÓN:
"La conducción de MONTONEROS comunica que hoy a las 7.00 horas fue
ejecutado Pedro Eugenio Arumburu.
Que Dios Nuestro Señor se apiade de su alma.
PERÓN O MUERTE - VIVA LA PATRIA.
M O N T O N E R O S
15 de junio de 1970.
COMUNICADO Nº 5
AL PUEBLO DE LA NACIÓN:
"Ante el desconcierto y las maniobras creadas por los servicios
represivos del gobierno, los MONTONEROS aclaramos:
Primero:
1º) Nuestra Organización es una unión de hombres y mujeres
profundamente argentinos y peronistas, dispuestos a pelear con las armas
en la mano por la toma del Poder para Perón y para su Pueblo y la
construcción de una Argentina Libre, Justa y Soberana.
2º) Nuestra Doctrina es la doctrina Justicialista, de Inspiración
Cristiana y Nacional.
3º) Lo único foráneo de nuestro país son los intereses de los
capitales extranjeros ligados al régimen y la mentalidad vende patria de
los gobernantes de turno.
"Segundo:
1º) PEDRO EUGENIO ARAMBURU fue ejecutado el lunes 1 de junio a las 7,00
horas, como lo aclara nuestro comunicado Nº 4. Denunciamos como maniobras
tendientes a crear confusión las distintas versiones sobre su suerte
tanto procedente de nuestro país como del extranjero.
2º) Como definitiva prueba de la veracidad de los comunicados notificamos
que los efectos que Aramburu portaba fueron depositados en un lugar que
facilite su retorno a sus familiares. Dichos efectos son: 1
medalla-llavero con la inscripción en el reverso: "El Regimiento 5
de Infantería al Grl. Pedro Eugenio Aramburu - 6 de mayo de 1955" y
en el anverso el número 5 en oro sobre fondo de plata; en el llavero
porta 5 llaves. Un reloj, marca Girard-Perregaux Gyromatyc; Dos bolígrafos
Parker de cuerpo verde y capuchón plateado, uno de ellos con la inscripción
"JD-John Deere".
3º) El cuerpo de Pedro Eugenio Aramburu sólo será devuelto luego de que
sean restituidos al Pueblo los restos de nuestra querida compañera Eva
Perón.
4º) Ninguno de los detenidos hasta el momento tiene relación alguna con
los MONTONEROS, ni nunca la han tenido.
"Los MONTONEROS EXHORTAMOS AL PUEBLO ARGENTINO A UNIRSE A LA
RESISTENCIA ARMADA CONTRA EL RÉGIMEN, sin dejarse engañar por la
posibilidad de elecciones, en las que seguramente el Pueblo deberá elegir
entre distintos representantes de la oligarquía y sus circunstanciales
aliados. La detención y ejecución de Pedro Eugenio Aramburu, han
provocado una crisis interna del régimen y apresurado la división entre
sectores, obligándolos a enfrentarse.
Ha demostrado también la debilidad de un sistema represivo que a las dos
semanas de ocurrido este hecho sigue con las manos vacías. Todo lo cual
marca claramente cual es el único camino que permite golpear eficazmente
al sistema. LOS MONTONEROS LLAMAMOS AL PUEBLO A SEGUIR CON LA RESISTENCIA
ARMADA CONTRA EL ACTUAL GOBIERNO, QUE NO ES MAS QUE LA CONTINUACIÓN DEL
ANTERIOR y a no dejarnos engañar con las falsas palabras pronunciadas
sobre el "reencuentro de los argentinos".
¡PERÓN O MUERTE! ¡VIVA LA PATRIA!
CARTA DE LOS MONTONEROS A PERÓN
PERÓN VUELVE.
Argentina, 9 de febrero de 1971.
Al Gral. J. D. Perón:
"Como hemos hecho en oportunidades anteriores, aprovechamos la
comunicación que con usted tienen los compañeros del Movimiento, para
hacerle llegar nuestras inquietudes con respecto al proceso revolucionarlo
del pueblo argentino. Es nuestra intención y deseo poder comunicamos
personalmente con usted y lo haremos tan pronto como nos sea posible.
Hasta tanto, nos vemos obligados a recurrir a la colaboración de los
compañeros, a quienes estamos profundamente agradecidos.
"Deseamos hacerle conocer algunas consideraciones nuestras sobre
hechos claves que determinan los pasos a dar por el Movimiento, tanto en
el futuro inmediato, es decir tácticamente, corno en el futuro a largo
plazo, es decir dentro de la concepción estratégica.
1.- "En primer lugar creemos necesario explicar las serias y
coherentes razones que nos movieron a detener, juzgar y ejecutar a P. E.
A. Es innecesario explayarse sobre los cargos históricos que pesaban
sobre él: traición a la Patria y a su Pueblo. Esto sólo bastaba para
ejecutar una sentencia que el pueblo ya había dictaminado. Pero además
había otras razones que hacían necesaria esta ejecución.
"La razón fundamental era el rol de válvula de escape que este señor
pretendía jugar como carta de recambio del sistema. Sabemos en que iba a
terminar esta jugarreta, porque ya hemos presenciado jugarretas similares
desde 1955 para acá. Los gorilas se piensan que se puede engañar al
pueblo con sucesivas expectativas que al final se ven frustradas; pero se
equivocan pues no se puede engañar a un pueblo educado en una doctrina
que le es propia; no nos engañan a nosotros.
"Por eso es que cuando ellos se preparan a fingir un cambio en el
sistema porque la dictadura torpe y descarada ya no la aguanta nadie,
nosotros, como en el ajedrez, les comemos la pieza clave para arruinarles
la maniobra y obligarles a jugar improvisadamente. Los resultados han sido
claros. El sistema no puede fingir demasiado cuando es tocado en su fibra
intima. Así, Levingston, que pretende devolver a la función presidencial
una imagen popular (absolutamente nula en su sucesor) se desnuda en el
bombo oficial por el sepelio de Aramburu.
"Al pueblo le queda claro que el sistema es siempre el mismo
cualquiera sea la fachada que presente. Porque con salarios congelados o
con aumentos controlados el salario real es cada vez menor y el capital
internacional cada vez mayor.
"Por todo esto qué a diario cosechamos, en el apoyo popular
creciente, los frutos de este ajusticiamiento histórico.
"Nos preocupan algunas versiones que hemos recogido, según las
cuales nosotros con este hecho estropeamos sus planes políticos
inmediatos. Demás esta decir que no esta en nuestros propósito
entorpecer la conducción que Ud. realiza con para la mejor marcha del
movimiento: COn de conjunto usted realiza para la mejor marcha del
Movimiento en su totalidad. Desgraciadamente, además nuestro actos
apuntan a señalar la única estrategia que consideramos correcta, sin
tener, en general, vinculación táctica con otros sectores del
Movimiento.
"Creemos que, no sólo para nosotros, sino para el Movimiento entero,
es necesaria su palabra esclarecedora acerca de esta hipotética
contradicción entre sus planes y nuestro accionar.
2.- "Otro hecho de singular importancia es la ejecución de Alonso.
Este hecho fue protagonizado por un comando, protagonizado denominado
Montonero Maza. Este comando utiliza el nombre de nuestra organización y
el apellido de nuestro primer compañero muerto en combate; no obstante no
pertenece a nuestra organización e ignoramos quienes lo componen. Lo
cierto es que el pueblo nos adjudicó la autoría del hecho jubilosamente.
. El pueblo peronista vio entonces en nosotros a los ejecutores de
aquellos de que si los dirigentes entes no se ponen e la cabeza, adelante
con la cabeza de los dirigentes"
"Si bien nosotros creemos que nuestra tarea fundamental no consiste
en cortarle la cabeza a los burócratas traidores, porque la dinámica que
nosotros mismos imponemos a la guerra les obligará a sumarse o a quedar
marginados de la historia, sabemos también que es tarea nuestra en la
medida que ellos mismo lo hagan necesario. Es por eso que ante el1hecho
consumado y vista la satisfacción, popular respecto de él, consideramos
necesario convalidarlo con el silencio, aceptando la autoría que el
pueblo nos atribuía.
"Como bien dice Ud. General medimos el acierto o desacierto de una
conducción por los resultados que produce. Y aquí los resultados son
claros, fábrica que llegamos para tomar contacto con los compañeros fábrica
que nos pide más cabezas de traidores,. No pensamos cortar cabeza porque
si, pero hoy el que piensa transfuguear lo piensa dos veces, y el pueblo
confía más en nosotros que en ellos.
"Hemos observado General, que usted no ha hecho condenas públicas
respecto de la ejecución de Alonso, lo cual significa de algún modo
convalidar la acción, pero también sobre este hecho han circulado
versiones que indicarían que nuevamente un hecho nuestro o convalidado
por nosotros se opone a sus planes tácticos inmediatos.
"Conociendo las razones que nos han hecho proceder de esta manera
desearíamos que usted nos diera su opinión al respecto.
3.- "Otro punto sobre el que queremos hacerle llegar nuestra
consideración es sobre el papel y las posibilidades del ejército. A
diario podemos observar en el mundo entero hechos que nos certifican que
esta es la hora de los pueblos. Así vemos en nuestra Latinoamérica
gobiernos populares surgidos de revoluciones populares protagonizadas por
los ejércitos regulares de esas naciones hermanas. Sin lugar a dudas, el
caso que más ha concitado es el del Perú. Y así se ha creado,
aparentemente, como opción de la hora del pueblo argentino, una revolución
a la peruana, es decir un golpe militar, nacional y populista que con
manos férreas llevará adelante la revolución que la hora actual
reclama. Ahora bien, nosotros pensamos que esto no es posible en la
Argentina por la sencilla razón de que ya se ha dado y es precisamente la
revolución justicialista con sus diez años de gobierno nacional y
popular. Y la historia no se repite.
"Esto que hoy se da en Perú, lo ha hecho usted en nuestro país hace
25 años. Y es justamente por esa diferencia de 25 años que el nuestro,
es el pueblo de mayor política de Sudamérica.
"Pero creemos que no sólo por eso es imposible, porque sabemos que
el ejercito de hoy no es el mismo de hace 25 años. Hoy el ejército
argentino, sus oficiales, están vendidos y subordinados a los dólares
yanquis, y no son más que el sostén armado de la oligarquía aliada del
imperialismo.
"No obstante, algunos compañeros del Movimiento confían
esperanzados en que algún sector del ejército tome el poder y, haciéndose
acompañar por e1 pueblo, salve al país.
"Nosotros pensamos que dicho sector no existe. Que lo único que
puede ofrecer este ejército es su sector desarrollista, y los argentinos
ya hemos sufrido en carne propia los efectos de esta política, que en última
instancia consiste en cambiar algo para que no cambie nada. Lo que sí
existen son expresiones individuales, sobre todo a nivel de oficialidad
joven, y el compañero Licastro es un exponente de ello. Pero estas
expresiones tienen dos limitaciones: en primer lugar, y fundamentalmente,
son individuales; en segundo lugar por su escasa jerarquía carecen de
peso suficiente.
"Además, si bien se puede circunstancialmente confundir al pueblo,
sabemos que no se lo puede engañar, y nuestro pueblo que conoce su
doctrina y lucha por una patria libre, justa y soberana, sabe que no puede
pedirle peras al olmo. Por eso es que no puede llamarse a engaño con este
ejército al que ha visto sumarse a la contrarrevolución del 55, al que
ha visto fusilar a los generales del pueblo, el que lo ha reprimido tanto
en sus movilizaciones como en el Cordobazo, el que le anuló legítimos
triunfos electorales, y el que lo frustró definitivamente con la llamada
"Revolución Argentina".
4.- "Otra aparente opción para la hora del pueblo argentino es la
salida electoral. Esta perspectiva se ve alimentada por el triunfo de
Salvador Allende en Chile.
La salida electoral hay que analizarla desde dos puntos de vista: por un
lado el del régimen; por el otro, el del pueblo.
"El sistema ha cometido la torpeza de desenmascararse comprometiendo
a su ejército en la farsa llamada "revolución argentina", y
que a esta altura del partido ha demostrado su fracaso rotundamente. En más
de 4 años de gobierno lo único que ha conseguido es empobrecer al
trabajador y descapitalizar el país, dando carta libre al capital
internacional que, en general, no trabaja por amor al arte. Pero fue como
escupir al Cielo, porque arruinaron a todo el mundo y políticamente no
crearon nada nuevo, y entonces lo que consiguieron fue al pueblo,
hartarlo.
"Así es que el sistema busca entonces abrir una válvula de escape,
engañar al pueblo entregando a algunos tránsfugas al estilo de Luco.
Como no es suficiente porque además el peronismo ha engendrado
organizaciones armadas y temen que esta se transforme en el movimiento
armado peronista, buscan desesperadamente la salida electoral que sirva a
la vez de válvula de escape para sacarse de encima esta pelota de fuego
que les quema entre las manos y con la que ya no saben qué hacer.
"Ahora bien, los más lúcidos se dan cuenta que de todos modos la única
manera de frenar al pueblo es producir un mínimo desarrollo. Ello exige
hacer retroceder al capital internacional a ajustarse el cinturón para
poder ahorrar divisas, sin lo cual es imposible la fuerza que da el
consenso político popular. De ahí la maniobra para tratar de crear el
partido de la revolución argentina incorporando al peronismo en ella.
Logrado esto, entonces sí elecciones. Claro que de todos modos sabemos
que esto ya no es posible. SINTETIZANDO: la salida electoral es para el régimen
la única posible de que les permita durar algún tiempo mas sin que el
pueblo estalle definitivamente.
"Veamos que le ofrece al pueblo la perspectiva electoral. Ya sabemos
por la cuantiosa experiencia acumulada que no nos ofrece nada: es decir,
mientras el enemigo siga manteniendo en sus manos los resortes
fundamentales de la economía y el poder de las armas, a nosotros no nos
significa ninguna garantía ganar una elección; porque no hay duda de que
la ganamos, pero tampoco hay dudas de que no van a tolerar un gobierno
justicialista, porque justicialismo es Socialismo Nacional, y este al
capital no le agrada pues va en contra de sus intereses.
"Precisamente es que no podemos considerar en nuestra estrategia la
toma del poder por el camino de las armas; porque inexorablemente la
conseguiremos, pero irremediablemente la perderemos, y entonces estaremos
siempre en la misma; o sea que considerar las elecciones como camino
estratégico para la toma del poder es inoperante y por lo tanto
incorrecto.
"Sin embargo, nuestra experiencia también nos indica que este
continuo juego de elecciones fraudulentas seguidas de golpes gorilas sólo
tiene un perjudicado: el sistema, porque lo desgasta. De este modo
acosarlo para que de elecciones en las que inexorablemente tendrá que
proscribir, anular o dar un cuartelazo, es en definitiva acorralarlo
continuamente hasta dejarle sin margen de maniobra. Esto es tácticamente
correcto y lo es también estratégicamente en el sentido de que a la
larga termina por destruir la esfera política del poder del sistema. Lo
incorrecto es creer que esta maniobra es un fin en si misma, o sea que las
elecciones sean el camino apto para el retorno del justicialismo al poder.
"Dentro de estas consideraciones vemos nosotros como tácticamente
acertado el último pacto firmado por el justicialismo, llamado,
precisamente La Hora del Pueblo, porque no solo le quita, al enemigo el
caudal de votos peronistas, sino también los radicales.
"Ahora bien, para llevar adelante este paso táctico, el compañero
Paladino plantea como opciones estratégicamente equivalentes el camino
electoral y el camino revolucionarlo por la vía armada. Esto como hemos
visto, es en sí incorrecto.
"Lo que en realidad parece suceder, es que se utiliza la opción
revolucionaria armada, es decir, nosotros como factor de presión para
reforzar el golpe táctico, o sea las elecciones.
"Esto puede que sea tácticamente útil, aunque abrigamos algunas
dudas. Sobre lo que no abrigamos dudas es sobre la necesidad de
mantenernos como opción estratégica, y por lo tanto la absoluta
imposibilidad de subordinar nuestro accionar a una opción táctica. En síntesis,
no interferiremos al ala política del movimiento en tanto la Hora del
Pueblo es una maniobra útil y por lo tanto tácticamente acertada, pero
nos mantendremos en la actividad señalando la vía armada como único método
estratégicamente correcto para la toma del poder, y creemos que sería
conveniente, en consecuencia, que los distintos frentes del movimiento no
interfirieran la presentación de la vía armada como una opción estratégica.
5.- "Bien, hemos visto la eficacia de nuestro método de lucha para
golpear al régimen con la ejecución de Aramburu, el descreimiento
popular sobre el sindicalismo como herramienta capaz de conducir un
proceso revolucionario, la imposibilidad de que el ejército pueda generar
un proceso de liberación nacional, y la influencia del camino electoral
para tomar el poder. En fin, hemos querido expresarle en estas
consideraciones, dichas aquí, un poco a vuelo de pájaro, lo que en
realidad constituye nuestra teoría, es decir, un análisis tempo-espacia
de la realidad argentina hecho a la luz de la doctrina justicialista.
"Tenemos clara una doctrina y clara una teoría de la cual extraemos
como conclusión una estrategia también clara: el único camino posible
para que el pueblo tome el poder para instaurar el socialismo nacional, es
la guerra revolucionaria total, nacional y prolongada, que tiene como eje
fundamental y motor al peronismo.
"El método a seguir es la guerra de guerrillas urbana y rural. Esto
no es un capricho es una necesidad: a carencia de potencia recurrimos a la
movilidad; en fin, no es nada nuevo pero no por ello deja de ser eficaz.
"Lo cierto es que no somos un tiro al aire. No somos ni tantos ni tan
pocos pero no estamos para hacer mucho ruido y ofrecer pocas nueces. La
concepción es clara y la decisión total, como lo prueban nuestros compañeros
muertos en combate y los muertos de la trinchera de enfrente.
"Es para nosotros de fundamental importancia conocer su opinión
acerca de estas consideraciones. Usted ordenará si su respuesta se debe
hacer publica o si es de carácter confidencial y secreto. Tenemos
entendido que el compañero portador de la presente se va ha entrevistar
con Ud. en más de una oportunidad. Naturalmente, tenemos en él la máxima
confianza y pensamos que él mismo puede ser el canal para hacernos llegar
su carta.
"General sus muchachos peronistas, saben que esta es la hora del
pueblo argentino. Sabemos que sobre nosotros, su juventud peronista, recae
el peso de la responsabilidad y que no tenemos derecho a recostarnos en
nadie. No lo defraudaremos.
PERÓN O MUERTE VIVA LA PATRIA
CARTA DE PERÓN A LOS MONTONEROS
Madrid, 20 de febrero de 1971.
"A los compañeros Montoneros".
Mis queridos compañeros:
Por mano y amabilidad del compañero Don..., he recibido vuestras cosas y
él les podrá comentar de viva voz mis pensamientos al recuerdo y saludo
que retribuyo con mi mayor afecto.
He conversado largamente con este compañero sobre todas nuestras cosas y
él los podrá comentar de viva voz mis pensamientos al respecto. Sin
embargo trataré de contestar en ésta algunas inquietudes puntualizadas
en la mencionada carta, lo que haré en el mismo orden de comunicación de
ustedes.
Comienzo por manifestar mi total acuerdo con la mayoría de los conceptos
que esa comunicación contiene como cuestión de fondo.
1. Estoy completamente de acuerdo y encomio todo lo actuado. Nada puede
ser más falso que la afirmación que con ello ustedes estropearon mis
planes tácticos porque nada puede haber en la conducción peronista que
pudiera ser interferido por una acción deseada por todos los peronistas.
Me hago un deber en manifestarles que si ha sido dicho, no puede haber
sido sino con mala intención. El compañero les hará conocer mi
apreciación de situación y resolución para el año 1971 y por ella podrán
quedar perfectamente en claro sobre la acción futura.
2. Otro tanto sobre el asunto que este apartado menciona en su carta: es
totalmente falso que haya perturbado plan táctico alguno.
3. Como podrán observar en la apreciación de la situación, todo el
asunto referente al ejército o más bien dicho a los jefes y oficiales
porque yo tampoco creo que la institución pueda hacer nada en nuestro
provecho, desde que está en manos de una camarilla que la domina. Sin
embargo no por eso debemos descartar en forma absoluta una intervención
de sectores que puedan sernos afectos que inteligentemente utilizados,
puedan llegar e ser decisivos. Aún en el caso de que descartemos esto,
quedaría la posibilidad y el intento de descomponer su cohesión contando
con algunos grupos de oficiales o jefes proclives a actuar en este
sentido.
La Institución, actuando como dictadura militar, es fuerte pero
extraordinariamente frágil desde que actúa fuera de su función
especifica. Perdido el prestigio nacional que le da sustento, y debilitada
su disciplina que es lo que mantiene la Institución, su debilidad es muy
grande: basta recordar lo que sucedió el 17 de octubre de 1945. Se
trataba también de un gobierno militar y su situación no era peor que la
que soporta la actual dictadura, pero había cundido un cierto grado de
descomposición en el ejército. Cuando el pueblo salió a la calle
dispuesto a quemar Buenos Aires, todo el poder de ese gobierno se vino
abajo y bastó sólo la amenaza para que cayera corno un castillo de
naipes. Es que, como antes digo, la dictadura puede ser muy fuerte pero su
peligro real esta en su fragilidad congénita.
Coincido con ustedes en que no debemos confiar todo a lo que pueda hacer
el ejército, ni aún en los grupos que nos puedan ser afectos, pero
tampoco creo prudente que debamos afrontar las oportunidades propicias que
se nos puedan presentar para la captación o el intento de descomposición
de los elementos de las instituciones armadas que se pongan a nuestro
alcance. Dispongo de informaciones, que me hacen pensar en ambas
posibilidades si se trabaja eficientemente y, puedo informarles, que este
trabajo se ha comenzado a realizar, no sólo en la oficialidad sino también
en la jerarquía de los jefes. Todo depende también de como se
desarrollan las cosas en el país, especialmente en la lucha que el Pueblo
desarrolla contra la dictadura que deberá irse intensificando hasta
llegar a la integralidad de los medios. Mi experiencia de viejo militar me
permite decirles a ustedes sin temor a equivocarme que en el ejército
actual, la mayoría de los suboficiales son nuestros. En la oficialidad,
hay un 20 por ciento favorable y un 20 por ciento desfavorables, el resto
es indiferente (60 por ciento).
El 60 por ciento restante, que es indiferente, que se escuda como
legalista, pero su legalidad consiste en servir al que gana. Si nosotros
no estamos en las de ganar los tendremos en contra, pero tan pronto
tengamos una posibilidad, podremos contar con ellos que, aunque son como
la bosta de las palomas sirven de rellano y hasta a veces pueden servir
para más.
Es dentro de este panorama que nosotros debemos considerar las
posibilidades. Por otra parte ¿qué podemos perder por mantener el empeño?
Perón 4. Sobre la opción electoral yo tampoco creo. Hemos visto ya
demasiado para creer en semejante patraña. Por eso comparto totalmente
sus afirmaciones anotadas en la comunicación que comento.
Sin embargo, como en la lucha integral en que debemos empeñarnos, no se
puede despreciar la oportunidad de forzar también este factor a fin de
hostigar permanentemente desde las organizaciones de superficie que,
frente a la opinión pública tienen también su importancia y concurren
también a la lucha en actividades nada despreciables, especialmente en la
situación que vive la República. Esta lucha también concurre a la
"guerra revolucionaria" para que, como digo en la apreciación,
cada uno pelee en la forma que es capaz de hacerlo. Si Uds. leen la
apreciación, resolución y consideraciones, podrán percatarse que, en el
fondo, estamos totalmente de acuerdo, como no podría ser de otra manera.
"Por eso nuestro movimiento tiene una estructura orgánica que
corresponde de una manera general a esas necesidades: una organización de
superficie que a través del partido peronista masculino y femenino, como
de la rama sindical realiza la lucha también de superficie, mediante las
acciones que es posible realizar. En ello es preciso realizar un plan de
provocación, otro de intimidación, otro de boicot y finalmente otro de
sabotaje. En estos planes intervienen todos los elementos de las
organizaciones de super1icie, como los grupos activistas empeñados en la
"guerra revolucionaria".
Como les explicará el compañero, mientras las organizaciones de
superficie obedecen a una conducción centralizada, con las necesarias
autonomías en las Delegaciones Provinciales, las organizaciones que se
encargan de la "guerra revolucionaria" tienen absoluta
independencia en su conducción y coordinada nada más que por los
objetivos. Es natural que todo puede salir mejor si existe por lo menos
una coordinación en beneficio de una unidad de acción que toda lucha
necesita.
Sería largo poder explicar en una comunicación todo el aspecto de la
conducción, por eso he confiado a los compañeros que me visitan la tarea
de informarles a Uds. de viva voz, mis pensamientos al respecto. Creo que
si se interpreta cabalmente la necesidad orgánica-funcional de nuestro
Movimiento en la lucha en que estamos empeñados, no habrá dificultades;
para que, en un futuro cercano, se llegue a un entendimiento completo que
será muy provechoso en la continuidad del esfuerzo revolucionario. No se
trata da hacer una conducción centralizada en todo el complejo orgánico
de la lucha porque eso no es posible, dadas las condiciones de la lucha
misma, pero sí que se alcance por un modo u otro la indispensable
coordinación de los esfuerzos, porque los esfuerzos divergentes, aún con
la mejor intención, no pueden ser sino factores de debilidad en la lucha
de conjunto.
5. Totalmente de acuerdo en cuanto afirman sobre la guerra revolucionaria.
Es el concepto cabal de tal actividad beligerante. Organizarse para ello y
lanzar las operaciones para "pegar cuando duele y donde duele"
es la regla. Donde la fuerza represiva esté; nada, donde no esté esa
fuerza, todo. Pegar y desaparecer es la regla porque lo que se busca no es
una decisión sino un desgaste progresivo de la fuerza enemiga. En este
caso la descomposición de las fuerzas de que pueda disponer la dictadura
por todos los medios, a veces por la intimidación que es arma poderosa en
nuestro caso, otras por la infiltración y el trabajo de captación, otras
por la actuación directa según los casos pero, por sobre todas las
cosas, han da comprender que los que realizan la guerra revolucionaria que
en esa "guerra" todo es lícito si la finalidad es conveniente.
Como Uds. dicen con gran propiedad, cuando no se dispone de la potencia y
en cambio se puede echar mano a la movilidad, la guerra de guerrillas es
lo que se impone en la ciudad o en el campo. Pero, en este caso es
necesario comprender que se hace una lucha de desgaste como preparación
para buscar la decisión tan pronto como el enemigo se haya debilitado lo
suficiente. Por eso la Guerra de Guerrillas no es un fin en si misma sino
solamente un medio y hay que pensar también en preparar el dispositivo
general que aún no interviniendo en la lucha de guerrillas, debe ser
factor de decisión en el momento y en lugar en que tal decisión deba
producirse.
Ni es nueva la "Guerra revolucionaria" y menos aún las
"Guerras de Guerrillas". Pienso que tal vez la guerra de
guerrillas ha sido la primitiva forma de guerra, tan empleada en la
afamada "guerra de los escitas" y de Darío Segundo. Por eso sus
reglas son demasiado conocidas como sus formas. Sin embargo, es en sus
operaciones donde la iniciativa y la vivacidad juegan el papel más
preponderante. Por eso también en esa forma de operar, no se podrá
mantener una conducción centralizada, aunque siempre ha de realizarse,
para que sean efectivas con una finalidad objetivas. De ello se infiere
que, los Montoneros, en su importantísima función guerrera, han de tener
comandos muy responsables y en lo posible operar lo más coordinadamente
posible con las finalidades de conjunto y las otras fuerzas que en el
mismo o distinto campo realizan otra forma de acción, también
revolucionaria.
Finalmente compañeros, les ruego que hagan llegar a los compañeros mis más
afectuosos saludos y acepten mis mejores deseos. También les ruego me
hagan presente y trasmitan mis saludos a todos los compañeros que están
presos o perseguidos por la dictadura y les lleven la persuasión que tal
situación no ha de durar mucho.
Un gran abrazo
Tomado de Rebelión
"LA
CONDUCCIÓN MONTONERA EN EL EXILIO MANDÓ
GENTE AL MATADERO"
Horacio Verbitsky
Fuente: 3 Puntos
http://www.3puntos.com
A lo largo de esta
entrevista Horacio Verbitsky expone con el rigor de los buenos cronistas y
la pasión de un protagonista momentos clave del último medio siglo de la
historia argentina. El bombardeo a Plaza de Mayo, los inicios de la lucha
armada, la represión, Walsh, la prensa clandestina y la censura absoluta.
Alfonsín, Menem y el verdadero poder
En qué contexto político creció y se educó su
generación?
Mi generación nació o creció durante el primer gobierno de Perón. El
16 de junio de 1955 el bombardeo a Plaza de Mayo me sorprendió cuando salía
de la estación de subte Perú para ir al Colegio Nacional de Buenos
Aires, donde estudiaba. Luego del derrocamiento de Perón, durante muchos
años no hubo elecciones o si las hubo fueron restringidas, de modo que el
peronismo no pudiera presentar candidaturas. Incluso se dictó el decreto
4161 por el cual estaba prohibido nombrar a Perón o cantar la marcha
peronista. Ésas eran las reglas del juego, y cuando los presidentes
elegidos con la proscripción del partido mayoritario trataron de
corregirlas fueron derrocados, como Arturo Frondizi en 1962 o Arturo Illia
en 1966. En estas condiciones, la gente que entonces tenía 20, 25, 30 años,
que quería dedicarse a la política, sabía que esa actividad tenía un límite,
impuesto con el empleo de la fuerza de los militares, a la que recurrían
cada vez que estaba en juego el poder. Se podía participar en la acción
política mientras no estuviera en juego el poder, y la acción política,
si no está en juego el poder, no es acción política.
¿Cuál fue la influencia de la Revolución Cubana?
Entre el derrocamiento de Perón y la Revolución Cubana mediaron cuatro años,
en los cuales hubo miles de actos de resistencia popular, huelgas,
ocupaciones de fábricas, sabotajes con explosivos caseros. Y a partir del
59 se sumó el ejemplo de la Revolución Cubana, con un efecto muy fuerte
en toda América Latina porque parecía dar la solución al problema de la
toma del poder por una vía revolucionaria.
¿Cómo influyeron las experiencias previas de la resistencia en los orígenes
de la guerrilla?
A esa resistencia obrera de los primeros años, posteriores al
derrocamiento del peronismo, se suma la militancia de sectores de clase
media, tal vez hijos de los antiguos antiperonistas. No en mi caso, ni en
el de Rodolfo Walsh. Al participar en organizaciones legales, como fue la
CGT de los Argentinos, y ver cerrados por vías represivas los caminos de
la expresión gremial y política, deciden otra cosa: apostar a una
transformación política y a la toma del poder usando también las armas,
por supuesto rudimentarias. En el momento de mayor apogeo, la guerrilla no
tuvo nunca un poder de fuego ni remotamente equivalente al de las FF.AA.,
porque la idea no era derrotar por la violencia a las FF.AA. sino dotar de
algún nivel de fuerza a la expresión política organizada de las masas
populares. Éste fue el concepto por el cual una parte muy importante de
la juventud participó en las organizaciones armadas, que no por
casualidad se llamaban organizaciones político-militares.
¿En sus orígenes la guerrilla guardaba un razonable equilibrio entre la
construcción política y militar?
La idea era forzar la resolución política con el empleo de cierto grado
de violencia, pero fundamentalmente en apoyo de la movilización política,
con una concepción que pasaba por lo político, no por lo militar.
Algunos sectores le dieron más valor a lo militar que a lo político pero
esto no fue lo predominante, por lo menos desde el comienzo de la acción
armada en 1968 hasta el regreso de Perón en 1973. Se trataba de acción
política con apoyo armado pero no de acción armada sin contexto político.
En Argentina, como en otros países de Latinoamérica, funcionó la teoría
del foco guerrillero, la chispa que incendia la pradera, según la metáfora
de Mao Tse Tung.
¿Qué implicancias políticas tuvo la teoría de la infiltración?
En el peronismo de 1973 estaban, por un lado, todos esos sectores dinámicos
juveniles, que habían tenido tanta importancia para obtener el regreso de
Perón, y por otro lado, los aparatos sindicales y sectores políticos más
tradicionales, que tenían vinculaciones con elementos de las dictaduras
militares. Ellos eran los difusores de la teoría de la infiltración, según
la cual esos sectores nuevos eran infiltrados dentro del peronismo. La
idea de que hay un cuerpo sano dentro del cual se infiltran virus extraños
que hay que expulsar ha tenido una influencia nefasta en la política
argentina.
Usted ha investigado en su libro Ezeiza las alternativas del regreso de
Perón. ¿Qué pasó el 20 de junio de 1973?
El antiguo aparato político-sindical del peronismo armó una emboscada en
Ezeiza. Cuando se acercaban las columnas de Montoneros y de la Juventud
Peronista, fueron baleadas desde el palco, donde se había instalado un
verdadero arsenal. En las columnas que avanzaban para tomar ubicación no
había armas largas. No he encontrado evidencias de que hubiera otra cosa
que algunas armas cortas con fines exclusivamente de autodefensa, que eran
habituales en esos años. Nadie que participaba en política en esos años
lo hacía sin recaudos mínimos, pero no había armas largas. En cambio,
en el palco, había un arsenal y las columnas fueron baleadas desde el
palco.
¿Ezeiza abrió el camino a la dinámica de los "fierros"?
Distorsionó el sistema político, el equilibrio interno de fuerzas dentro
del peronismo y se produjo un fenómeno incontrolable para todas las
partes involucradas, donde proliferó una dinámica de represalias. Hubo
atentados selectivos contra personas que habían estado en Ezeiza, por
ejemplo, el secretario general de la CGT, José Rucci. Y se creó una
situación en la cual la idea inicial de apoyo armado a una movilización
política comenzó a tergiversarse y a otorgar a las armas un valor
predominante sobre la acción política. Esto fue utilizado por los
militares para justificar el golpe de 1976. Cuando los personeros de la
dictadura decían que la situación era caótica y descontrolada, era
verdad. Pero ellos aprovecharon esa situación para montar una máquina de
exterminio en gran escala, que en pocos años produjo el aniquilamiento de
una cantidad de gente que se puede estimar en no menos de 20.000 personas,
incluyendo los muertos y los desaparecidos, y probablemente muchos más
que fueron ejecutados con métodos atroces.
¿La guerrilla se equivocó al pasar a la ofensiva en lugar de preservar
sus fuerzas para la resistencia a un golpe que era inminente y que, se sabía,
iba a ser demoledor?
En esos años hubo un giro militarista por parte de lo poco que quedaba de
las organizaciones guerrilleras. Esto favoreció el exterminio por
parte de la dictadura. La conducción montonera en el exilio mandó al
matadero, a morir inicuamente, a una cantidad de gente valiosa. Hubo mucho
desprecio por la vida de los militantes. En primer lugar, por
supuesto, por parte de los asesinos de la dictadura que los mataron, eso
es lo primordial. Pero también por parte de las conducciones que nunca
valoraron la preservación de la vida de los compañeros como un objetivo
importante, que más bien creían que la sangre de los compañeros que morían
era una bandera que ellos iban a llevar a la victoria. Ese cálculo
mezquino, casi mercantil, es la gran responsabilidad histórica de esas
conducciones. Esto de ninguna manera alivia, en absoluto, la
responsabilidad de los jefes de la dictadura, pero sí ayuda a
contextualizar las cosas, a que miremos sin taparnos los ojos, que veamos
la realidad completa.
¿Cómo recuerda a sus compañeros de entonces que ya no están?
Entre ellos había gente espléndida, fantástica. La mejor gente que yo
he conocido en mi vida, con un grado de entrega, de sacrificio, de
generosidad, de desprendimiento, admirable, que no coincide con el retrato
que, desde el poder, se ha pintado, ni con el retrato que algunos de esos
viejos líderes sobrevivientes contribuyen a dar. Porque cuando uno ve a
Firmenich o a Galimberti, ese retrato que se intenta dar desde el poder de
lo que fue la militancia revolucionaria, parece confirmado, porque esa
gente es repulsiva. Cómo hablan, los cálculos que hacen, las
combinaciones en las que participan, los negocios a los que se entregan,
no era así el conjunto de la militancia, era otra clase de gente. Ése es
un costado que ha quedado oscurecido, por un lado por la existencia de
estos crápulas, que estuvieron fuera del país durante todos esos años y
que han vuelto ahora algunos de ellos a participar de la fiesta menemista.
¿Qué características particulares le imprimió la dictadura a la
censura de prensa? ¿Cuáles eran los límites tolerados?
A partir del golpe un problema básico que se planteaba para la militancia
era la censura absoluta, en un contexto muy represivo: medios clausurados,
un centenar de periodistas asesinados y muchos detenidos-desaparecidos.
Había directivas muy estrictas por parte del gobierno militar para que no
hubiera ninguna información sobre lo que estaba pasando. Podía haber algún
tipo de cuestionamiento a la política económica desde líneas internas
del propio gobierno militar. Lo que no se podía difundir era lo que ocurría
en los campos clandestinos de concentración, los secuestros, las
torturas, algunas pugnas internas entre las fracciones militares, que
formaban parte de la cúpula de la dictadura. Una de las dinámicas
internas más marcadas de la dictadura fue la pelea por el poder entre
Massera y Videla, que vivían dándose codazos y patadas bajo la mesa. De
eso y de la situación de los derechos humanos no se podía informar.
En ese contexto Rodolfo Walsh crea la Agencia de Noticias Clandestina,
ANCLA. ¿Cómo funcionaba esa agencia en plena dictadura, qué repercusión
tenía?
Walsh creó una serie de instrumentos de difusión alternativa que
funcionaban en la clandestinidad. Existía por un lado una agencia de
noticias, lo cual daba como resultado la sigla ANCLA. Era un juego de
palabras, porque ANCLA aludía a la Marina, que era una de las fuerzas que
participaban en estas pugnas de poderes dentro de la dictadura. Esa
agencia transmitía en forma clandestina información de los temas sobre
los que estaba prohibido informar. Funcionaba con rigor periodístico,
como un medio profesional; la información se recogía con seriedad, los
cables se escribían con pulcritud, pero se distribuían en forma
clandestina, básicamente por correo, se enviaban a todas las agencias
nacionales e internacionales, a todos los diarios, a todas las revistas y
a algunos diarios internacionales.
¿Qué era la Cadena Informativa?
En esa época estaban de moda las cadenas de la felicidad, que ofrecían
plata o premios o bendiciones. Rodolfo tomó ese nombre e hizo una cadena
informativa. En la hojita venía primero el texto y abajo una leyenda que
se repetía de uno en uno, en cada ejemplar, que decía: "Nueve de
cada diez esperan ser informados, el temor se basa en el aislamiento.
Derrote el temor venciendo el aislamiento, vuelva a probar el placer y la
satisfacción moral de un acto de libertad", e invitaba al receptor a
convertirse, a su vez, en emisor, sacar una copia y distribuirla con estas
informaciones prohibidas.
¿Cómo recibió estas iniciativas la conducción de Montoneros? ¿Coincidían
con el enfoque propagandístico de ellos?
Esos dos instrumentos que Walsh creó fueron motivo de muchas discusiones
internas en Montoneros, porque nosotros éramos militantes de la
Organización y contábamos con los recursos de la Organización para
hacer esto, pero había una disidencia de criterios. La conducción de la
Organización sostenía que ANCLA y Cadena Informativa tenían que ser órganos
de propaganda. En cambio, Rodolfo y los que trabajábamos con él sosteníamos
que tenía que ser un órgano informativo, que lo que era importante era
que la gente supiera lo que estaba pasando, para liberarla del terror,
para saber y conocer las cosas.
¿Cómo se produce el asesinato de Walsh?
Rodolfo era un intelectual, un escritor maravilloso, que se entregó de
cuerpo y alma a la militancia, que aprendió a usar un arma pasados los 50
años, y no como jefe que mandaba a otro sino que él participaba. En 1977
un pelotón de la ESMA intentó secuestrarlo en una cita cantada. Astiz
era el encargado de reducirlo, él se resistió con una pequeña pistola
22. Cuando se habla de la violencia es importante mencionar estas cosas.
Rodolfo tenía una pistolita 22 y con ella se resistió al secuestro que
intentó un grupo operativo de 20 personas con armas largas. Y lo mataron.
¿Cómo siguieron funcionando ANCLA y Cadena Informativa?
Se prolongaron durante un año y medio más, con los que quedamos vivos.
Siempre con esas pugnas con la conducción, que terminaron, como en mi
caso, con mi separación de la Organización. Llegó un punto en que era
incompatible: dos criterios, dos maneras de concebir la política, la
información, la ética, la vida.
ANCLA difundió por primera vez los crímenes de la ESMA. ¿Cuándo y cómo
se distribuyó ese informe?
Uno de los servicios especiales que distribuyó la agencia fue un material
que se llama "Escuela de Mecánica de la Armada. Historia de la
guerra sucia en la Argentina". Fue la primera historia que hubo sobre
la ESMA y lo que estaba ocurriendo en ese momento; fue distribuida a fines
del año 76 y ahí, por primera vez, apareció el nombre de dos personas
que volverían a ser oídas muchos años después. Uno de ellos era el
capitán de fragata Adolfo Arduino, jefe de personal de la ESMA, el hombre
que le dio la orden de hacer el primer vuelo al capitán Scilingo en el año
76. También se mencionaba el método de eliminación arrojando los
prisioneros a las aguas El otro que aparece es el teniente de navío
Antonio Pernías.
Estos mismos oficiales fueron propuestos por Menem para ser ascendidos...
En el año 93 , cuando Menem envió la lista de pliegos de ascensos
encontré el nombre de Pernías y de Juan Carlos Rolón, que también había
estado vinculado con estos casos, aunque no había sido procesado, salvado
antes por la ley de punto final que dictó Alfonsín. Publiqué la
historia de ellos en el diario Página 12, a raíz de lo cual el Senado
les negó el ascenso.
¿Eso lo llevó a Scilingo a hablar con usted?
Sí. Scilingo quiso hablar conmigo para contar todo lo que él había
hecho. Su idea inicial me pareció despreciable, mezquina, inaceptable. Si
otros que habían participado habían sido ascendidos por el Senado, por
qué se les negaba el ascenso a Pernías y a Rolón, preguntaba. Una
democracia que se respete a sí misma no puede ascender a dos torturadores
y asesinos, a sabiendas de que lo son, simplemente para igualar errores
previos, cuando fueron aprobados los pliegos de otros asesinos sobre los
que no había tantas pruebas.
Usted cuenta en su libro El vuelo que se produjo una fuerte discusión con
Scilingo sobre el tema.
Más que un reportaje fue una discusión muy dura, hasta que, abrumado por
la culpa de lo que ha hecho, él muestra la otra cara de lo que le está
pasando. Entonces lo suyo se convierte en una confesión de alivio, no
soporta más el secreto y el silencio, que es como siempre se saben los
grandes secretos, una conciencia individual agobiada. Ésa es la constante
en la historia de la humanidad.
¿Quiénes fueron los principales coautores y beneficiarios del genocidio?
De 1976 a 1983 hay tres gobiernos militares distintos y una sola política
verdadera con los mismos beneficiarios. Una política de subsidio económico
desde el Estado que por la vía de las contrataciones, de las provisiones
de obras y servicios con enormes sobreprecios, los subsidios por promoción
industrial, los reembolsos a las exportaciones, reciben una transferencia
enorme de recursos de toda la sociedad que van a capitalizar a esos grupos
económicos. A partir de la apertura financiera de 1977, tienen la
posibilidad de tomar crédito externo barato que luego represtan a tasas más
altas dentro del país y ahí hacen una gran diferencia financiera, que
sumada a los otros subsidios que estaban recibiendo del Estado los
diferencian del resto de los sectores económicos argentinos como un
sector emergente, de un poder con pocos precedentes en la historia. La
estatización de la deuda externa privada que esos sectores habían contraído,
dispuesta por Cavallo cuando fue presidente del Banco Central de la
dictadura, operó como un gran reciclaje de las relaciones de poder
interno. Unos tomaron el préstamo y otros tienen que pagarlo.
Finalizada la dictadura, no sólo no recibieron siquiera sanción moral de
la sociedad, siguieron siendo el verdadero poder.
A partir de 1983, con Alfonsín, estos sectores consolidan su hegemonía,
cambian algunos instrumentos y comienza el proceso de capitalización de títulos
de la deuda. Esta conversión de títulos ocurre entre la dictadura y
Alfonsín. También lo que se llamó el "festival de bonos".
Como el Estado estaba en quiebra por los subsidios a estos grupos, para
financiarse comenzó a colocar bonos en el mercado. ¿Quién toma esos
bonos? Los mismos que antes habían tomado la deuda externa. Ésos ahora
son los que le prestan al Estado a altísimo interés, que es otra vía más
de subsidio. Ésta es la bola que explota en 1989, con la híper.
¿Qué relación existió entre el juicio a las juntas y la "economía
de guerra"?
El mismo día de abril de 1985 en que comenzaron las audiencias del juicio
a los ex comandantes, Alfonsín comió en Olivos con 15 de los llamados
"capitanes de la industria", titulares de los mayores grupos
económicos, que le plantearon una negociación: el apoyo a la continuidad
democrática y al enjuiciamiento de los militares, siempre y cuando Alfonsín
modificara la política económica. Luego de esa reunión, Alfonsín
convocó a un acto público alertando sobre los riesgos de un golpe de
Estado. Convocó en defensa de la democracia supuestamente amenazada, y
cuando la gente se movilizó para defenderla, Alfonsín declaró la economía
de guerra contra el salario. A esto le siguió un cambio de política económica
y a partir de ahí su gobierno llevó a cabo la política que le
planteaban los grandes grupos económicos, dejando de lado todas las políticas
redistributivas que había intentado en el primer año de gestión.
Menem termina la tarea iniciada por la dictadura. Usted habla en un libro
de la "educación presidencial", planteando cómo los factores
de poder "educaron" a los dos primeros presidentes democráticos.
Menem había hecho su campaña prometiendo que iba a tomar medidas
destinadas a controlar a esos sectores económicos de privilegio. Pero el
golpe de mercado está en la base de lo que fue el giro de 180 grados que
él dio en su política, porque eso opera como una lección, no tanto para
el gobierno saliente que ya se iba de todos modos, sino para el gobierno
entrante. En La educación presidencial describo este proceso como el
nacimiento de un gobierno con la pistola en la nuca. Menem llega a la
presidencia condicionado. Si él se aparta de los lineamientos de esos
grupos económicos, aliados con los bancos acreedores internacionales y
con un sector de empresas transnacionales, le van a dar un golpe de
mercado como se lo hicieron a Alfonsín.
Se podría decir que se produce entonces la última etapa del largo
proceso de destrucción del Estado benefactor.
Entonces comienza la aplicación de la tercera etapa, que es el desguace
del Estado. Es decir, el Estado había sido vampirizado por las
transferencias de recursos de esos sectores; ahora llega el momento de
tupacamarizarlo, descuartizarlo. Y los mismos grupos que tomaron la deuda
externa, que después se la endilgaron al Estado, es decir a todos
nosotros, son los que resultan los grandes ganadores en el bingo de las
privatizaciones. Un poder que creció bajo el amparo de las bayonetas de
la dictadura, luego se estableció y se consolidó bajo el primer gobierno
de la restauración democrática, pasó a una nueva etapa de ofensiva en
el segundo gobierno de la restauración democrática y se convirtió en el
propietario de las empresas estatales más importantes. Se apoderan del
petróleo argentino, de las telecomunicaciones, de la navegación aérea,
del gas, de la energía. Y constituyen hoy el núcleo central del poder
económico que condiciona la vida política del país.
¿La corrupción, inherente al modelo, fue la moneda de cambio de la
transformación ideológica de la dirigencia peronista?
La corrupción, tan acentuada durante el menemismo, fue el precio que se
pagó para que la dirigencia justicialista abandonara sus convicciones, la
defensa del patrimonio nacional y de los intereses populares, que habían
sido su razón de ser. El fenómeno de la corrupción no tiene sentido
interpretarlo de otra manera. No es una impureza que se puede suprimir y
conservar el modelo. Es una condición necesaria del modelo. Esa corrupción
es el precio por la traición de los intereses populares por esa
dirigencia de la que Menem es tan representativo
Mario
Firmenich, ex jefe de los montoneros, cuenta su historia
Fuente: 3 Puntos
http://www.3puntos.com
Mario
Firmenich, el número 1 de la organización, cuenta aspectos hasta hoy
desconocidos del origen y desarrollo del grupo. El secuestro de Aramburu.
Un cuento judío muy premonitorio. El día que López Rega salvó su vida.
Ezeiza, la Triple A y el pase a la clandestinidad. Los dirigentes montos
que negaban la realidad, el Caso Quieto y la pastilla de cianuro¿Cuáles
son los orígenes de Montoneros?
La organización Montoneros fue la fusión de grupos que habían militado
en la Juventud Peronista de fines de la década del 60, por un lado, y
grupos nuevos que tenían un denominador común: la influencia de sectores
católicos progresistas, que en esa época se llamaban posconciliares, y
el peronismo estrictamente político, por otro lado. Nuestro sector quedó
constituido con Fernando Abal Medina, Carlos Ramus, Emilio Maza, Carlos
Capuano Martínez y Norma Arrostito, entre otros. En su mayoría provenían
de la revista Cristianismo y Revolución y nos habíamos nucleado
alrededor del padre Carlos Mugica. Generamos entonces una propuesta que
dio lugar a un proyecto político llamado "Comando Camilo
Torres", y de inmediato "Comando Peronista de Liberación".
Ése es el origen de Montoneros.
También había gente que provenía de la derecha, de Tacuara, como
Fernando Abal Medina y Carlos Ramus.
Ellos habían estado en Tacuara y en la Juventud de la Acción Católica,
pero para ese entonces revistaban en la militancia política y en el
centro de estudios de los jesuitas. Pero recordemos que el jefe de Tacuara
era Joe Baxter, que fue el jefe de la Fracción Roja del ERP. Después te
decían "eh, estos derechistas de Tacuara...". Les respondíamos:
díganselo al ERP, porque su jefe fue jefe de Tacuara. Los otros eran
perejiles de Tacuara de 15 años, muchachitos que fueron a una reunión de
Tacuara y que en algún acto habían hecho alguna pintada.
¿En qué contexto es que se decide la lucha armada?
La dictadura autodenominada "Revolución Argentina", que presidía
el general Juan Carlos Onganía, tenía objetivos pero no plazos. En el
nivel de los columnistas políticos de la época se decía que los plazos
estaban determinados por la vida de Perón. Es decir que la dictadura tenía
que durar hasta que Perón se muriera. No había disposición del
establishment a permitir la democratización real del país, de modo que
lo que vivíamos era la proscripción sistemática de la mayoría
nacional, proscripción política que tenía connotaciones claramente
clasistas, claramente raciales, porque los pobres de nuestro país son los
cabecitas negras. Era una situación bastante similar a la que se vivía
en Sudáfrica antes de que terminara el apartheid y que Mandela accediera
a la Presidencia.
¿Cuál fue el objetivo de ustedes al secuestrar a Aramburu?
De carácter histórico. Y yo lo pondría no sólo a nivel de lo que fue
el 55 y la desaparición del cadáver de Evita, también lo pongo a nivel
del asesinato de Dorrego, porque así lo pensábamos. Nuestra formación
política tenía mucho que ver con el revisionismo histórico y nuestra
visión de la lucha política tenía la dimensión de la historia, más
que coyuntural. De modo que para nosotros, cuando fuimos a organizar el
secuestro y la detención de Aramburu, el tema central era -y de ahí la
elección del nombre- que nos parecía imperioso que en Argentina
desapareciera la impunidad histórica del bando liberal, es decir, la
impunidad de la oligarquía.
En los interrogatorios que le hicieron a Aramburu, ¿le preguntaron por la
ubicación del cadáver de Evita?
Sí, y no recuerdo si dijo "Italia". Lo que sí recuerdo que
dijo fue que la documentación estaba guardada en una caja de seguridad
del Banco Nación, y llegó a dar el nombre de Cabanillas, que después,
cuando le entregaron el cadáver a Perón, efectivamente apareció.
¿Y no los sorprendió a ustedes encontrarse con un Aramburu distinto al
que se imaginaban?
Sí. Era otra cosa, era una persona, no un mito, que estaba negociando con
algunos sectores cercanos al peronismo. En un manuscrito nos describió
respetuosamente como un grupo de jóvenes peronistas, profundamente
equivocados, pero idealistas. Y dijo una frase más o menos así:
"Esto confirma mi opinión de la necesidad de una apertura política;
en caso contrario, el peronismo entero se volcará a la lucha
armada". Su salida no era una propuesta progresista, sino preventiva.
¿Para ustedes Aramburu estaba condenado desde el momento del secuestro?
Nosotros no hicimos un juicio, no constituimos un tribunal, no deliberamos
una sentencia. La sentencia estaba escrita y en este sentido, a pesar de
que se enojen los gorilas, era una sentencia del pueblo peronista. Y en
nuestro fundamento histórico era mucho más que el pueblo peronista, era
el pueblo montonero, rosista, federal.
¿Cuándo y en qué circunstancias lo conoció a Perón?
Fue en Roma, en abril de 1973. Yo estaba con el Negro (Roberto) Quieto y
Roberto Perdía. Era la primera vez que Perón veía a Cámpora después
de que hubiera sido electo. Nos habían dicho que Perón se había ido a
Roma a recibirlo a Cámpora porque no quería darle a Francisco Franco el
privilegio de que España fuera el primer país visitado por el electo
presidente peronista.
Perón no se llevaba muy bien con Franco...
Así como admiraba a Mussolini, no admiraba a Franco.
¿Cómo fue el primer contacto con él, digamos, cuando Perón los recibe?
López Rega nos recibió en la puerta y nos fue hablando pestes de Cámpora,
diciendo: "Nosotros tenemos que decirle todo esto al General en
presencia de Cámpora". Supongo que pensaría que éramos más tontos
de lo que parecíamos. Era evidente que la conspiración contra Cámpora
estaba en marcha. Nosotros hablamos bastante bien de Cámpora y el Tío
nos despidió con un beso a cada uno.
¿En algún momento Perón reconoció el papel de ustedes en la
Resistencia, el papel de "los muchachos"?
Fueron varios días de conversaciones. En realidad, en el último día Perón
nos contó un cuento. Nos dijo: "No sé si ustedes saben que las
familias judías, cuando los hijos varones cumplen 13 años, les dan una
fiesta especial, un regalo especial, porque se considera que el niño se
convierte en hombre. Entonces había una familia judía en la cual, en
estas circunstancias, el padre le dice al hijo: 'Samuel, andá a buscar
las escaleras, subite arriba del ropero porque en el techo del ropero está
tu regalo de 13 años'. Y el chico va encantado, con una enorme sonrisa, a
buscar la escalera. Se trepa arriba del ropero y cuando está ahí, mira y
dice: 'Papá, no hay nada, acá no hay nada'. Entonces el padre, que
estaba abajo, mirándolo, le quita la escalera y Samuel se da un brutal
golpazo. Cuando el chico está dolorido y, más que dolorido,
desconcertado en el piso, el padre lo mira y le dice: 'Samuel, hijo mío,
el regalo es que aprendas a no confiar ni en tu padre'." (risas).
Premonitorio...
Premonitorio, sí, y uno podía elucubrar múltiples interpretaciones. ¿Qué
habrá querido decir? Montones de conjeturas, hasta que poco tiempo después
se produjo la expulsión de Galimberti, y entonces dijimos: muy simple,
nos quitó la escalera.
¿Y después del "chiste" siguieron las largas conversaciones?
Sí, largas. Con Perón no entrabas a negociar tan fácilmente, él
hablaba y había que escucharlo y esperar a que respirara. Entonces,
cuando respiraba, uno largaba su propio discurso hasta que retomaba la
palabra. Nosotros llevamos planteamientos políticos a los cuales él no sólo
no nos decía que no, sino que sí. Le planteamos que no se podía repetir
el 55, que había que profundizar el proceso. Entonces terminaba diciéndonos
que iba a mandar una ley al Congreso para que cada obrero tuviera un arma
en su casa. Y que nosotros, que ya teníamos experiencia en estos casos,
seríamos los encargados de organizar las milicias populares. Nosotros no
fuimos a proponerle a Perón las milicias populares, sino que, en todo
caso, fue al revés.
O sea que aquella frase de Galimberti sobre la necesidad de armar milicias
populares -que le valió la expulsión- no fue una locura suya, estaba
citando al General.
Y a Evita. Pero después nos quitó la escalera.
¿Qué papel cumplieron los matones de José Rucci, José Rodríguez, del
SMATA, y los de López Rega, respectivamente, en el palco de Ezeiza?
De los grupos armados que estaban desde antes, el más fuerte de todos era
el de SMATA, que tenía pretensiones de autonomía con respecto a Lorenzo
Miguel. Pero los tipos que aparecen con carabina en los palcos son toda
gente de López Rega.
¿Con qué armamento fueron ustedes a Ezeiza?
Fuimos con armas cortas. No hubo ninguna directiva de ir armado... es que
normalmente la gente iba armada. El activismo iba armado, el nuestro, el
del Comando de Organización, cualquiera. En este sentido, en Ezeiza debió
haber muchísima gente armada, pero en proporción poquísima: para dos
millones de personas habrá habido 5 mil armados. Nadie fue preparado para
esa guerra, los únicos que tenían un arsenal eran los que estaban en el
palco.
Perón no tuvo ninguna duda en echarles la culpa a ustedes por los hechos
de Ezeiza.
Sí, fue muy claro, dijo "la juventud está cuestionada", nos
echó la culpa. Era la información tendenciosa de López Rega y de los
medios que tampoco eran muy favorables a nosotros.
Una cosa que llama la atención siguiendo la línea editorial de El
Descamisado y las publicaciones de la organización, es cierta negación
de la realidad: por un lado los hechos, y por el otro, la interpretación.
Le doy dos ejemplos: la movilización de 150 mil militantes a la
residencia de Olivos para enfrentar a López Rega, Perón que manda a López
Rega a hablar con Dante Gullo y El Descamisado que titula "Rompimos
el cerco del Brujo López Rega". ¿Cómo lo ve usted?
Bueno, había ahí dos líneas diferentes de la realidad: ambas coexistían,
y había una dinámica de la realidad. Por un lado, nosotros sabíamos que
Perón nos había sacado la escalera pero no lo podíamos decir así como
así.
¿Por qué no lo podían decir?
Porque no era creíble, había que hacer un proceso político, de discusión
política, para que toda aquella masa militante comprendiera la nueva
situación.
¿Y no hubiera sido más sano eso?
Hay dos famosos boletines internos posteriores a Ezeiza que plantean que
el objetivo de Perón era aniquilarnos y están las charlas |