190508 -
Cecile Rausch Herscovici -
La anorexia nerviosa, junto con la bulimia nerviosa y el trastorno del comer
compulsivo son los trastornos alimentarios más conocidos y comunes de
nuestra época y de la cultura occidental. Los rasgos que comparten todos
ellos son: una preocupación exagerada por el peso y por la imagen corporal
que se traducen en alteraciones en la conducta alimentaria y se acompañan de
métodos malsanos de control de peso
La anorexia nerviosa no debe confundirse con la delgadez constitucional
(alguien naturalmente delgado) sino que es una enfermedad que comienza en un
determinado momento y tiene un curso que es variable, durando desde algunos
meses hasta varios años. La mayoría de los pacientes se recupera
satisfactoriamente, aunque hay algunos casos que se cronifican, y hasta
puede causar la muerte. La mejor evolución se vincula con la detección y el
tratamiento
temprano.
¿Quiénes están en riesgo de enfermar de anorexia
nerviosa?
En nuestros tiempos la mujer está especialmente expuesta a una presión
enorme por alcanzar un cuerpo antinatural, en el sentido de que no es el que
nos marca nuestra biología, sino aquél que sanciona la cultura como el
cuerpo deseable. La búsqueda de la delgadez se convierte así en una meta
sobrevalorada para la adolescente y la mujer en general. Ser mujer, ser
adolescente y estar haciendo dieta para bajar de peso son factores de
riesgo, sobre todo si se dan en una persona perfeccionista, insegura y con
una baja auto-estima. Sin embargo, la anorexia nerviosa también puede
afectar a varones y a personas de cualquier edad.
¿Cómo comienza una anorexia nerviosa?
Lo típico es que comience con una dieta "inocente" para bajar de peso,
motivada por la perspectiva de una fiesta, o por una burla acerca del peso
corporal. Algunas veces hay alguna circunstancia adversa que aflige y que
uno no puede resolver. Controlar la ingesta de alimentos y lograr bajar de
peso puede convertirse en una meta alcanzable y que en general concita
admiración y aprobación del entorno.
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Algunas reflexiones sobre el sexo
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Jorge T Colombo |
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Eres libre para disfrutar del sexo con quién
te plazca y siempre que el otro esté de acuerdo con disfrutarlo
Realizar
el sexo sin culpas, con respeto, de manera divertida y placentera, hace más
buenos a los seres humanos
La mejor manera de disfrutar del sexo, es hablar de sexo con tu pareja,
siempre que necesites decir algo
El sexo es divertido y une a las parejas más allá de las palabras
Considera tus relaciones
sexuales con orgullo y jamás sientas vergüenza, porque realizarlas es
natural y un derecho
No te prives del goce sexual,
y si algo te sucede o no sabes, averigua, pregunta, lee, investiga. Cuanto
más sepas de sexo, más disfrutarás y mejor persona serás
El sexo disfrutado en libertad y sin
culpas, aleja la violencia.
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¿Cómo se instala una anorexia nerviosa?
Al cabo de un tiempo, y causada fundamentalmente por las consecuencias
mismas de la restricción alimentaria, la persona comienza a aislarse
socialmente, se pone irritable, malhumorada, piensa permanentemente acerca
de la comida y el peso, y está cada vez más preocupada por su aspecto
corporal, a pesar de estar mucho más delgada. Comer se ha transformado en
una batalla consigo misma y evitar los alimentos es lo que más le importa.
Algunas veces, cuando la familia ha detectado el problema, se instala una
lucha sin cuartel con cualquiera que la presione para comer. La
transformación más impresionante es que el comer en lugar de ser pensado
como nutriente necesario, sabroso y placentero, ha devenido en un enemigo.
He aquí el error básico que genera la enfermedad puesto que el enemigo no es
el alimento sino la anorexia nerviosa, y la recuperación en gran medida
depende de diferenciar a ambos.
¿Cuáles son los signos de alerta para detectarla?
La persona adelgaza notoriamente y continúa haciendo dieta o
restringiendo alimentos y perdiendo peso a pesar de que se le advierte que
ya está suficiente.
La anorexia nerviosa es una enfermedad potencialmente
grave y debilitante. Por lo tanto, es natural sentir alarma y preocupación
cuando creemos que alguien querido la está padeciendo. Lo importante es
manejar los temores con inteligencia como para obtener los mejores
resultados en el cuidado de la persona afectada y de la situación
Veamos algunas cosas que conviene tener en cuenta para decidir qué se puede hacer.
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Tienes que saber que probablemente te encuentres con una negación y
resistencia moderada o fuerte por parte del supuesto paciente. Es típico
de la persona que padece anorexia nerviosa que niegue su enfermedad y la
defienda tenazmente. No es infrecuente que sienta vergüenza, pudor y no
desee hablar sobre este tema o llore ante tu insistencia.
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Hazle saber que es el afecto lo que te mueve a querer ayudar. Expresa
tu preocupación, pero evita los juicios de valor y la crítica. No te
presentes como un sabelotodo, sino como alguien que sinceramente está
observando conductas que alarman y no quisieras descuidar a alguien cuyo
bienestar te importa.
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Elegí el momento y lugar adecuados, de modo que no haya distracciones
ni interrupciones. Si son 2 ó más amigas/os los que comparten la
inquietud, planifiquen un encuentro conjunto, de modo que cada uno aporte
sus motivos de preocupación.
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Estén preparadas/os para advertirle que si este encuentro no trae como
resultado la consulta con un profesional, ustedes están decididos a darle
traslado de esto a los padres, docentes, pareja (según convenga a la
situación) y que esto se hará exclusivamente teniendo en cuenta la
prioridad de su cuidado.
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Hazle saber que admites que puedes estar equivocada y que realmente no
se trate de una enfermedad, pero que ello sólo lo podrá determinar un
experto en el tema. Es por ello que le pides que busque ayuda profesional
idónea.
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Muestra comprensión y paciencia para escuchar su propio entendimiento
de la situación. No te muestres como autoridad, sino solamente como
alguien que quiere ayudar y está dispuesto a planear juntos cómo hacerlo.
No entres en discusiones estériles.
Veamos algunas cosas que debes evitar:
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No hagas ningún comentario acerca de su aspecto físico porque puede
ser interpretado erróneamente. Igualmente, evita hacer comentarios
acerca del peso corporal de cualquier persona.
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No intentes curar a la persona ni llevar sobre tus espaldas la
responsabilidad por resolver el problema.
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No entres en discusiones acerca de dietas, alimentos, calorías o
cualquier tema vinculado con el trastorno alimentario.
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No insistas en que coma ni te ocupes de sus variaciones de peso.
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No intentes analizar, explicar o interpretar su conducta. No hagas
pactos de complicidad con el silencio de este tema de salud. Le debe
quedar claro que dado que ustedes no están en condiciones de decidir con
conocimiento, necesitan pedir ayuda
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