200508 -
Gineconet
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Renata Pesci
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La edad de
iniciación sexual tiende a descender. ¿Cuáles son los miedos más
frecuentes? ¿Con quién deciden tener su debut? ¿Qué métodos anticonceptivos
son más pertinentes? ¿Sus parejas dejan el tema del cuidado en manos de
ellas? ¿Cómo influyen las creencias religiosas y los hábitos? ¿Qué las
impulsa a “hacerlo” por primera vez?
Intentar
visualizar los límites de la adolescencia en la sociedad actual es un tema
difícil. Sin embargo, una investigación especializada en embarazo
adolescente del Consejo Nacional de la Mujer la define como “un momento de
transición entre la salida del mundo infantil y la asunción de
responsabilidades del mundo adulto”.
Un momento
clave que marca con claridad la entrada a la adultez es el de la preparación
–en una conjunción de deseo y temor- para el primer encuentro
amoroso, acto que marcará el abandono del mundo infantil y constituirá
su identidad como mujeres.
Datos del Consejo Nacional de la
Mujer muestran que la edad de iniciación sexual de las jóvenes tiende a
descender año tras año. Pero la edad de la primera vez varía según la
condición social: “Las chicas que consultan en el hospital cuando van a
tener su primera experiencia son más jóvenes, tienen entre 13 y 14 años y
pertenecen a un estrato social más bajo que las que vienen al consultorio
privado, que son de clase media y tienen entre 17 y 18 años”, afirma la
doctora Graciela Lewitan,
ginecóloga certificada en Ginecología Infanto-Juvenil y
profesional a cargo del
Consultorio de Ginecología del Hospital Cosme Argerich.
“Hay una tendencia marcada en los
niveles socieconómicos bajos al descuido de la salud en general. Hay que
ocuparse de otras cosas mucho `más importantes´: muchas de las adolescentes,
por ejemplo, son madres de sus hermanos porque sus propias madres salen a
trabajar, no hay tiempo para perder en el hospital. No es que no quieran
atenderse es que no están dadas las condiciones”, amplía la especialista.
“En cambio, en las clases mejor
acomodadas hay otras facilidades: contacto con la cobertura médica, un
teléfono para llamar y pedir turno. Todo eso en el hospital público se
pierde. Y hace que la adolescente de clase media o alta tenga más acceso a
la salud”, concluye Lewitan, quien también es
miembro titular de la Sociedad de
Ginecología Infanto-Juvenil.
La especialista marca una distinción entre las jóvenes que
empiezan a tener sus primeras relaciones sexuales: “Hay dos tipos de
adolescentes, un grupo es frecuente que consulte antes de tener su primera
relación sexual porque tienen una intención de cuidarse bien, tanto por el
cuidado de la anticoncepción como por el cuidado ginecológico en general. Y
hay otro grupo de jóvenes que vienen ya con relaciones sexuales iniciadas y
lo que vienen es a corroborar si el método anticonceptivo que están
utilizando es adecuado y cómo son los controles ginecológicos que tienen que
efectuar o cambiar de método porque el que utilizan no les resulta seguro”.
¿Qué motiva a los jóvenes a tener
su primera relación sexual? Ellas anteponen los sentimientos y el amor;
ellos, el placer y la satisfacción. Así se observa en un reciente
trabajo de investigación de la Fundación para el Estudio e Investigación de
la Mujer (FEIM) realizado con chicas de entre 13 y 18 años de edad. “Las
jóvenes por lo general tienen su primera relación porque están enamoradas,
sin pensar si ese amor durará o no”, confirma Lewitan.
Los medios de comunicación y la
información que los jóvenes reciben de la sociedad también influyen en la
decisión. “A veces pueden hacer que la chica llegue a tener su primera
experiencia sin haberla deseado realmente. De todas formas, también están
las que prefieren llegar vírgenes al matrimonio. Otros factores que
también inciden son la educación, las creencias religiosas
y la herencia familiar, además de la vinculación actual
con la familia y su grupo de amigos.
¿Las chicas se sienten forzadas a “dar la prueba de amor”?
Según Lewitan, depende de la pareja: “Si es de la misma edad, es más
cuidadoso y puede esperar, pero cuando es mayor y está en otra etapa de la
vida, a la joven se le hace más difícil postergar las relaciones”. En ese
sentido, el estudio de la FEIM revela que son muchas las jóvenes que se
sienten presionadas en el ejercicio inicial de su sexualidad, tanto por el
grupo de pares como por sus propias parejas que les piden una “prueba de
amor” y amenazan con el abandono.
Dudas y miedos
¿Cuáles son los temores más
frecuentes antes de la “primera vez”? Uno es el miedo a sentir dolor,
pero la preocupación principal tiene que ver con el embarazo y las
enfermedades de transmisión sexual. “Cuanto mayor es la adolescente, más
preocupada está por la anticoncepción –dice la especialista. En cambio, las
más chicas son más inocentes: creen que son inmunes al embarazo”.
Según una investigación del Conicet subsidiada por la OMS,
dos de cada tres jóvenes argentinos tuvieron su primera relación sexual
protegida. De todas formas, el HIV no es totalmente percibido como un riesgo
real entre las adolescentes, que lo consideran más una enfermedad de los
adultos, según lo revela el estudio de la FEIM. “El preservativo es el
método anticonceptivo ideal para las adolescentes, ya que es económico, de
fácil acceso y su uso es simple”, subraya la doctora. Pero es muy importante
utilizarlo correctamente: “Hay que apretar el globito y desenrollarlo cuando
el pene está bien erecto. Además, jamás hay que utilizar dos veces el
mismo”.
“Los anticonceptivos orales
son recomendables si no hay posibilidad de contagio de enfermedades de
transmisión sexual, ya que este método facilita la espontaneidad de la
relación”, indica Lewitan
Una decisión de pareja
Con la aparición del HIV y otras
enfermedades de transmisión sexual, los hombres se volvieron más participes
en la decisión de tener relaciones seguras. “Antes, el cuidado quedaba en
manos de la mujer y, en general, ellos se negaban a usar preservativo”,
asegura la especialista.
Al mismo tiempo, parecen haberse producido ciertos cambios en
la concepción de la sexualidad de las adolescentes y se observa una mayor
aceptación por parte de los adultos. “Es un tema más hablado”, dice la
ginecóloga. “Muchas madres vienen a la consulta con sus hijas, saben cuándo
se inician sexualmente e, incluso, algunas les compran los anticonceptivos”.
Con respecto a la educación
sexual, la especialista está convencida de que los docentes, celadores e
instructores deben cumplir la función de promover la salud sexual de
las chicas. “Son los que están en contacto con ellas y los que van a poder
captar más cosas”, concluye.
Iniciación sexual: algunas recomendaciones
-
tener relaciones
sexuales si realmente se lo desea y se está decidida
-
si la pareja ya tuvo
relaciones elegir el preservativo como método anticonceptivo, ya que
asegura protección contra las ETS y el embarazo
-
además, el preservativo
conserva la inmunidad (muy baja en esa edad), evitando llaguitas o
infecciones
-
consultar al ginecólogo
cada 3 meses en principio
Fuente: Dra. Graciela Lewitán, ginecóloga especialista en infanto-
juvenil
Embarazos no deseados y HIV
EDUCACIÓN SEXUAL EN EL COLEGIO
La gran cantidad de
embarazos adolescentes no deseados y el aumento del contagio del sida
por vía sexual motivó la implementación de talleres de educación
sexual en el nivel secundario de las escuelas. Según cifras del
Servicio de Adolescencia del Hospital Argerich, el 15,4 por ciento de
los bebés que nacen anualmente son de madres menores de 15 años.
Por otro lado, la edad
promedio de las personas que contraen sida en Buenos Aires es de 29
años. El dato surge de un relevamiento de la Coordinación de Sida del
Gobierno de la Ciudad. A su vez, las inquietudes y miedos más
frecuentes de las jóvenes que asisten a los talleres son: el embarazo,
el aborto, la violencia sexual, las enfermedades de transmisión sexual
y la necesidad de hablar con los padres de sexo.
Ley de Salud Reproductiva
“Un gran avance de la
sociedad”
Garantizar a toda la
población el derecho a la salud reproductiva es una obligación básica
del Estado. Por eso, constituye un paso significativo la reciente
sanción y aplicación de la ley que crea el Programa Nacional de Salud
Sexual y Procreación Responsable.
Con esta ley se busca
promover la educación sexual de los adolescentes, prevenir embarazos
no deseados, disminuir la morbilidad materno-infantil e intensificar
la prevención y detención precoz de enfermedades genitales, mamarias,
de transmisión sexual y del HIV. La norma también apunta a garantizar
el acceso a la información y a la prestación de servicios en el tema,
y a apoyar la participación de las mujeres en la toma de decisiones
relativas a la salud sexual y procreación responsable.
Un aspecto fundamental de
la norma es que establece la obligación del Estado, a través de los
hospitales públicos, obras sociales y medicinas privadas, de
prescribir y suministrar los métodos y elementos anticonceptivos, que
deberán ser de carácter reversible, no abortivos y transitorios,
respetando las convicciones de los destinatarios.
“La ley es un gran avance de la sociedad”, opina la
doctora Graciela Lewitán. “Pero espero que se aplique realmente. Sería
interesante ver qué pasa dentro de unos años, si realmente se reducen
los abortos, los embarazos adolescentes y aumentan las consultas de
los jóvenes en los servicios hospitalarios”.