200508 -
Gineconet - Mariana Nisebe -
Una enfermedad venérea que afecta
al 20 % de las mujeres sexualmente activas. Es la mayor causa de cáncer de
cuello de útero y se conoce como HPV. Afecta principalmente a mujeres pero
también se contagia a la pareja y a los bebés durante el trabajo de parto.
Se cree que, en dos o tres años, estaría lista una vacuna para prevenirla
El diagnóstico
del ginecólogo se refiere a una infección denominada HPV (Human
Papillomavirus). Pero, ¿de qué se trata? Pues bien, el Virus del Papiloma
Humano infecta con predilección la piel y las mucosas, produciendo ciertas
formas de verruga. Algunos aparecen como una callosidad en las manos y los
pies aunque otros, tienen la habilidad de infectar el área genital, llegando
incluso a provocar lesiones precancerosas. Existen alrededor de cien tipos
de este “poco simpático” agente y, de ellos, más de treinta afectan la
mucosa genital casi siempre a través del contacto sexual.
Sin embargo, no todos son de temer. Según su capacidad de alterar el
comportamiento celular, se clasifican en virus de bajo o alto riesgo. Esto
quiere decir que sólo algunas de estas variantes virales se asocian con la
aparición de cáncer cervical. Según cuenta la doctora María Beatriz Sosa
directora de
Gineconet, en nuestro país no hay estadísticas poblacionales a nivel
nacional. Sin embargo, explicó la especialista en Patología Cervical
Uterina, "podemos mencionar los datos de detección citológica del Instituto
Papanicolaou de Buenos Aires que muestran que de cada cien mujeres que
realizan un Papanicolaou de rutina, en dos se encuentran alteraciones en las
células inducidas por el virus".
A pesar de que en muchos casos se manifiesta por la aparición de pequeñas
verruguitas genitales que pueden producir escozor; en muchos casos las
lesiones no se advierten a simple vista. “No producen síntomas y sólo se
detectan a través del Papanicolaou y/o la colposcopia”, explicó la
especialista. En las mujeres una mancha cervical anormal observada por
colposcopía puede ser la primera señal de alerta de la presencia de VPH,
pero no es una prueba definitiva. Según datos de la
Organización Mundial de la Salud , “el predominio de la infección de HPV
entre mujeres sexualmente activas puede extenderse desde el 18 hasta el 25
por ciento”. El mayor impacto se da en la edad reproductiva, con un pico
entre los 26 y los 27 años. Estas mujeres pueden transmitir HPV a sus
parejas o a sus bebés recién nacidos.
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Algunas reflexiones sobre el sexo
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Jorge T Colombo |
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Eres libre para disfrutar del sexo con quién
te plazca y siempre que el otro esté de acuerdo con disfrutarlo
Realizar
el sexo sin culpas, con respeto, de manera divertida y placentera, hace más
buenos a los seres humanos
La mejor manera de disfrutar del sexo, es hablar de sexo con tu pareja,
siempre que necesites decir algo
El sexo es divertido y une a las parejas más allá de las palabras
Considera tus relaciones
sexuales con orgullo y jamás sientas vergüenza, porque realizarlas es
natural y un derecho
No te prives del goce sexual,
y si algo te sucede o no sabes, averigua, pregunta, lee, investiga. Cuanto
más sepas de sexo, más disfrutarás y mejor persona serás
El sexo disfrutado en libertad y sin
culpas, aleja la violencia.
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A diferencia de la mujer, explica la doctora Sosa, en el hombre “la
infección generalmente es transitoria, sólo un bajo porcentaje desarrolla
lesiones que se manifiestan como las clásicas ‘verrugas’ que pueden ser
detectadas durante un examen físico común. El doctor
Juan Carlos Flichman , bioquímico y consultor de la División
Dermatología del Hospital de Clínicas, explica que el papilomavirus es una
de las infecciones más comunes transmitidas sexualmente: “Se estima que una
de cada diez personas es portadora del virus y una de cada cien tiene
verrugas visibles”.
El riesgo latente que implica el HPV, es que la mujer se desconozca
portadora de lesiones que pueden ser precancerosas y degenerar en carcinomas
del tracto genital. El segundo cáncer más común en mujeres jóvenes de todo
el mundo es el del cuello del útero, detectándose HPV en más del 95 por
ciento de los casos. En la Argentina, la incidencia de cáncer cervical es de
32,5 mujeres por cada 100 mil habitantes; promedio que sube notoriamente en
poblaciones rurales siendo la primer causa de muerte por tumores malignos en
la mujer en algunas provincias del norte. En medicina, prevenir es curar. Si
el cáncer se detecta en el estadio inicial, la probabilidad de sobrevida de
la mujer puede alcanzar el 80 por ciento, si lo que se diagnostican son las
lesiones precursoras la curación es del 100 por ciento
Como no existe una cura para las infecciones por papilomavirus, el propósito
del tratamiento es controlar el brote de las verrugas. Algunos médicos optan
por no tratarlas de inmediato en ciertos individuos porque se ha demostrado
que en el 20 al 30 por ciento de los casos, las verrugas genitales
desaparecen espontáneamente dentro de los tres meses. Si no, el tratamiento
se clasifica en tres categorías: recetar sustancias químicas tópicas cuyo
fin es destruir el tejido de la verruga, recurrir a métodos quirúrgicos para
extirpar el tejido o enfocarse en el virus subyacente que causa la verruga.
“El tratamiento es local y la elección del mismo va a depender de la
localización, el tamaño, el tipo de HPV, la edad de la paciente, las
posibilidades de seguimiento, etc. Es decir que no existe un tratamiento
único ni la misma conducta en todos los casos” explicó a la doctora Sosa.
Actualmente, existen varios grupos científicos en el mundo trabajando en el
desarrollo de una vacuna para el HPV y las lesiones que éste produce. "Si
bien crean buenas expectativas, hasta el momento sólo son proyectos en
investigación" confirma el doctor Flichman. A lo que la doctora Sosa agrega:
"La vacunación se realizará en niñas antes del inicio de las relaciones
sexuales y, de acuerdo a la información más reciente, probablemente en un
lapso de dos a tres años se podrá contar con ellas". Aunque los tratamientos
han conseguido la reducción del número de afectados de las más conocidas
enfermedades de transmisión sexual, como la sífilis y la gonorrea, hay
otras, como el Virus del Papiloma Humano que sigue creciendo. Por eso,
prevenir a través del control periódico, más precisamente la colposcopía y
el Papanicolaou que se practica anualmente es lo mejor que se puede hacer.