200508 -
Introducción
La salud está en tus manos La salud es uno de los principales factores para determinar el grado de
bienestar y calidad de vida de la población. Sobre esta base, la Consejería
de Sanidad y Consumo, a través del Servicio Canario de Salud, ha impulsado
el Plan de Salud de Canarias - instrumento encargado de articular las
políticas sanitarias institucionales hasta el año 2.001 - que tiene entre
sus retos más importantes la búsqueda de la implicación de la sociedad en el
cuidado y vigilancia de su propia salud.
La educación sanitaria, la adopción de hábitos de vida sanos y la
detección precoz como vía primordial para prevenir enfermedades y, por
tanto, conseguir que la salud del conjunto de la población alcance unos
niveles óptimos, adquieren, en este marco, su máximo protagonismo. Porque
cuando se trata de salud, la responsabilidad es siempre una responsabilidad
compartida.
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Unas nociones de primeros auxilios |
La intervención inmediata es vital ante determinadas situaciones de
urgencia que se producen con cierta frecuencia en la vida diaria. Por esta
razón, contar con una cultura de primeros auxilios y unas nociones sobre lo
que se debe y lo que no se debe hacer ante incidentes que afectan a la
salud, resulta de gran ayuda, como paso previo antes de que se solicite, si
es necesaria, la asistencia médica.
El conocimiento sobre cómo se debe reaccionar ante un síntoma de gravedad
y la correcta valoración del caso cuando es preciso alertar al servicio de
urgencias (061), es fundamental para actuar con la mayor rapidez y facilitar
la intervención de los profesionales sanitarios.
Las fracturas, al igual que las contusiones, esguinces y luxaciones,
generalmente se producen como consecuencia de un golpe fuerte o caída. Se
detectan a partir de síntomas como:
-
Dolor (que aumenta al mover la parte afectada).
-
Deformidad.
-
Acortamiento.
-
Inflamación y amoratamiento.
-
Dificultad para el movimiento.
Actuación:
-
Si es fractura abierta, cubrirla con un paño limpio y detener la
pérdida de sangre.
-
Retirar anillos, relojes y pulseras (si se trata de los brazos).
-
Inmovilizar la extremidad en la posición en que se encuentre cuando se
produzca la fractura (con la ayuda de objetos rígidos, tabla...).
-
En caso de amputación de alguna extremidad, introducirla en una bolsa
limpia, y, a su vez, en otra bolsa de hielo picado.
-
En caso de afectación de la columna vertebral, no mover al enfermo
hasta la llegada de los servicios médicos especializados.
-
Trasladar a la persona lesionada a un centro sanitario por personal
especializado.
Complicaciones:
Como norma general, ante un paciente inconsciente o con lesiones
múltiples (politraumatizado) es conveniente alertar al sistema de urgencias
sanitarias 061. Es interesante conocer el tipo de accidente, ya que los que
más frecuentemente ocasionan lesiones en la columna son:
-
Accidentes a gran velocidad
-
Precipitaciones o caídas
-
Accidentes de buceo y por zambullidas
-
Accidentes de moto o bicicleta.
Una hemorragia es la salida de sangre por rotura de una vena o arteria.
En general, las hemorragias arteriales son más importantes que las venosas.
Su gravedad depende de numerosos factores como el tamaño de la arteria o
vena, la edad o la velocidad con que se pierde la sangre. Las hemorragias
pueden ser externas (cuando la sangre sale al exterior) o internas (cuando
la sangre aboca al interior del organismo). Las internas, en ocasiones,
pueden llegar al exterior (por ejemplo, si se producen en el tubo digestivo,
se detectan a través del vómito o las heces) o no (caso de hemorragia
intracraneal, etc.).
Podemos diferenciar las hemorragias arteriales de las venosas porque en
las arteriales la sangre sale al exterior con más presión, de forma
discontinua y coincidiendo con los latidos del corazón. En las venosas, la
sangre sale a presión y de forma continua.
Los síntomas por los que se puede sospechar una hemorragia interna son:
-
Alteración de las constantes vitales: descenso de la presión arterial,
taquicardia y respiración acelerada.
-
Intranquilidad, alteración del nivel de conciencia (coma, estupor).
-
Palidez, frialdad de la piel y sudoración.
Actuación:
Ante una hemorragia leve, la actuación debe centrarse en frenar la
pérdida de sangre. Si es grave, debe ir dirigida, además, a la
administración de líquidos. Los pasos a seguir son:
-
Descubrir la zona afectada
-
Limpiar la zona con agua, extrayendo los cuerpos extraños sueltos.
-
Mantener elevada la zona afectada
-
Comprimir la herida con un paño seco y ejercer una presión firme y
sostenida durante un tiempo suficiente para permitir la formación de un
coágulo eficaz. Si el paño se empapa de sangre, conviene reforzarlo pero
no cambiarlo.
-
Realizar un vendaje compresivo sobre la herida.
-
Hacer un torniquete sólo en casos de amputación
Ante una hemorragia nasal:
-
Oprimir sobre ambas alas nasales, inclinando la cabeza hacia adelante
y respirando por la boca. No echar la cabeza hacia atrás, puesto que, de
este modo, el accidentado puede tragar su propia sangre.
-
Evitar sonarse la nariz hasta que pase un tiempo.
-
Si la sangre continúa saliendo, introducir en el orificio nasal
afectado una gasita empapada en agua oxigenada, taponándolo del todo.
-
Si aún así, la hemorragia no cede, trasladar a un centro sanitario.
Complicaciones:
Como consecuencia de una hemorragia grave se puede producir un shock
hipovolémico (colapso del sistema circulatorio por la pérdida de sangre). Es
importante:
-
Interrogar al paciente para evaluar el nivel de conciencia
-
Retirar los obstáculos de nariz y boca para asegurar la respiración
normal.
-
Tomar medidas para interrumpir la pérdida de sangre
-
Abrigar al paciente. No darle agua ni alimentos
-
Si su situación lo permite, elevar las piernas.
-
Trasladarlo a un centro sanitario.
Las heridas son lesiones con pérdida de continuidad de los tejidos
producidas por alguna violencia exterior. Ante su presencia, es necesario
valorar diversos aspectos:
Causa que ha producido la herida y tiempo transcurrido desde la
lesión:
-
De 6 a 8 horas: herida limpia.
-
Más tiempo, o generada en ambiente contaminado o por mordedura de
animal o humana: herida contaminada.
Extensión: longitud y profundidad.
Actuación
La actuación ante las heridas se basa en controlar sus consecuencias
inmediatas (hemorragias, lesiones internas), prevenir las complicaciones
tardías por su contaminación (infección), y favorecer la cicatrización. Por
tanto, los pasos a seguir son:
-
Detener la pérdida de sangre
-
Limpiar y desinfectar. A ser posible, con agua oxigenada o con agua
-
Cubrir la herida con paño estéril y vendaje (salvo cuando hay
mordeduras).
-
Trasladar a un centro sanitario, si es preciso.
Como prevención, es importante la inmunización antitetánica. En
mordeduras, hay que valorar la posibilidad de rabia y tener en cuenta la
protección mediante antibióticos.
En heridas de tórax y abdomen es necesario:
-
Limpiar la herida
-
No extraer cuerpos extraños (inmovilizarlos).
-
Trasladar a centro sanitario.
-
En heridas de tórax, debe realizarse en posición de semisentado
-
En heridas de abdomen, tumbado boca arriba y con las piernas
flexionadas
Las quemaduras son lesiones de la piel producidas por calor excesivo,
agentes químicos, congelación, electricidad o radiación, que pueden
ocasionar alteraciones en otros órganos, dependiendo de su grado y
extensión. Se clasifican, teniendo en cuenta su profundidad en quemaduras
de:
Primer grado: Afectan sólo a la epidermis (capa más superficial
de la piel). Generan dolor intenso.
Segundo grado: Afectan a la epidermis y parte de la dermis (capa
más profunda de la piel). Aparecen ampollas. El dolor es muy intenso.
Tercer grado: Afectan a todo el espesor de la piel y pueden
alcanzar a músculos, nervios, tendones, etc. Presentan color
blanquecino, céreo, caoba o carbonizado. Producen poco dolor.
Se consideran como graves todas las de tercer grado (independientemente
de su extensión), las de segundo y primer grado que afecten a más del 50% de
la superficie corporal, y las que se localizan en zonas con pliegues o en la
cara.
Tener en cuenta que, en el caso de quemadura eléctrica, la cantidad de
tejidos afectados es mucho mayor de los que la herida de la piel indica.
Actuación:
-
Alejar la fuente de calor
-
Retirar joyas y prendas que puedan dificultar la circulación
-
Lavar la superficie quemada con agua (evitar el agua de mar),
limitando el uso del agua fría a pequeñas zonas durante unos 5-10 minutos.
En el caso de quemaduras por agentes químicos, la irrigación debe ser de
20 a 30 minutos.
-
No romper las ampollas ni aplicar pomadas.
-
Cubrir con gasas estériles y vendar (dedos por separado). No emplear
algodón.
-
Realizar todas las maniobras con la máxima limpieza.
-
Trasladar a un centro sanitario.
Medidas de prevención:
-
Evitar la exposición prolongada al sol. Utilizar sombrero y
protectores solares
-
Adoptar medidas de seguridad en el puesto de trabajo
-
Protegerse de los enchufes y de los aparatos eléctricos
Se considera tóxica cualquier sustancia que, en una determinada
concentración, produce efectos dañinos sobre el organismo. Algunos factores
aumentan sus efectos, como la edad, la existencia de una enfermedad previa y
la combinación con otras sustancias o medicamentos previamente ingeridos.
Las vías de contacto con el tóxico son ingestión, inhalación, inoculación
(a través de la vía sanguínea, por pinchazo o mordedura) y contacto. Los
productos que con mayor frecuencia provocan intoxicación son los
farmacéuticos, domésticos, venenos en la agricultura y el alcohol. Se puede
detectar una intoxicación ante la presencia de alteraciones:
-
En la piel y mucosas de la boca.
-
Digestivas, como náuseas, vómitos, dolores abdominales, diarrea.
-
Neurológicas
-
Cardíacas
-
Respiratorias
Actuación:
Identificar el tóxico
Si la situación del enfermo lo permite, colocar en posición lateral de
seguridad (tumbado, sobre un costado, y flexionando la pierna que quede
arriba, de modo que la rodilla se apoye en el suelo). Esta posición
permite asegurar que la lengua no dificulta el paso del aire y, en caso de
vómitos, facilita que puedan ser expulsados por la boca.
Asegurarse de que el aire llegue a los pulmones, especialmente en
accidentes por inhalación.
Aplicar técnicas para evitar la absorción del tóxico:
cuando se ha producido por contacto con la piel (caso de los venenos
utilizados en agricultura, como herbicidas y pesticidas), retirar la ropa
y limpiar. El personal que atiende al paciente debe protegerse con
mascarilla, guantes y bata.
Cuando se ha producido por ingestión, inducir al vómito (salvo cuando
hayan transcurrido más de 4 horas, el paciente esté inconsciente o el
tóxico sea corrosivo, caso de lejía o detergentes).
Trasladar a un centro sanitario
Medidas de prevención:
-
Evitar poner productos de limpieza y medicamentos al alcance de los
niños.
-
No cambiar los productos tóxicos de su recipiente.
-
Realizar una buena manipulación, desinfección, cocción y mantenimiento
de los alimentos.
-
Respetar las fechas de caducidad y la buena conservación externa de
los envases
-
Utilizar las medidas de seguridad asociadas al medio laboral. En casos
de fumigación, emplear mascarillas, guantes y ropa de trabajo que cubra
toda la superficie corporal y realizar la actividad a favor del viento.
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Parada
cardiorrespiratoria |
La parada cardiorrespiratoria es la interrupción de la circulación y la
respiración. Las causas que la originan pueden ser cardíacas (infarto,
arritmias...) o extracardíacas (falta de oxígeno, ahogamiento, hemorragia,
sobredosis de drogas o medicamentos, inhalación de tóxicos...).
Cuando se produce una parada cardiorrespiratoria, se paralizan dos
funciones vitales del organismo y, si no se actúa a tiempo, se pueden
provocar daños irreversibles en el cerebro e incluso la muerte. Por esta
razón, es tan importante el papel que juega la población tanto en el
comienzo inmediato de las maniobras de reanimación cardiopulmonar (a fin de
evitar que deje de llegar oxígeno al cerebro durante más de 5 minutos) como
alertando al sistema de urgencias sanitarias 061.
Aunque ante una parada cardiorrespiratoria se suele experimentar un
fuerte sentimiento de impotencia, en realidad se puede ofrecer una gran
ayuda, sin necesidad de equipamiento alguno, iniciando las técnicas de
resucitación cardiopulmonar básica (RCPB) hasta que lleguen los
profesionales sanitarios.
Las maniobras posteriores -desfibrilación precoz (especie de descarga
eléctrica para estimular el funcionamiento del corazón) y resucitación
cardiopulmonar avanzada (RCPA)- quedan bajo la responsabilidad de los
equipos especializados.
Los síntomas de parada cardiorrespiratoria son:
-
Inconsciencia. Falta de respuesta a estímulos verbales y dolorosos.
-
Ausencia de respiración. Se detecta acercando la mejilla a la boca y
nariz del paciente, observando los movimientos del tórax y oyendo los
ruidos respiratorios.
-
Ausencia de circulación. Se detecta palpando los pulsos centrales
(latido del corazón o latido carotídeo, en el cuello).
Actuación:
Alertar al sistema de urgencias sanitarias, a través del teléfono
0-6-1.
A la espera de la llegada de los profesionales sanitarios:
Si la víctima no responde pero respira, colocarla en posición lateral
de seguridad.
Si no responde y no respira, iniciar la respiración boca a boca.
Si no responde, no respira y no tiene pulso, iniciar la resucitación
cardiopulmonar básica (RCPB).
Resucitación cardiopulmonar básica (RCPB):
Se compone de tres pasos, consistentes en:
Abrir y desobstruir la vía aérea (boca y nariz). Las causas más
frecuentes de la obstrucción de la vía aérea son la caída de la lengua
hacia atrás (que impide el paso de aire a los pulmones) y la presencia
de cuerpos extraños. Para abrir la vía aérea, colocar una mano en la
frente de la víctima y la otra debajo de su cuello, estirando suavemente
la cabeza hacia atrás. Esta maniobra no se debe realizar ni en
accidentes en que se sospeche lesión cervical ni en lactantes.
Para eliminar los elementos líquidos que impiden la normal
respiración, girar la cabeza y hombros del paciente en posición
semilateral para que pueda expulsarlos. Si se trata de elementos
sólidos, extraerlos con los dedos a modo de pinza o gancho.
Iniciar la respiración boca a boca. Es necesario emprender esta
técnica cuando la víctima no respira. Para ello, mantener abierta su
boca, mediante la maniobra frente-mentón: con una mano se le sujeta la
frente y se pinza su nariz y con la otra se eleva su mandíbula. El
reanimador debe hacer una inspiración profunda, colocando los labios
alrededor de los del paciente (asegurándose de que selle bien) y soplar
varias veces seguidas en el interior de la boca del accidentado, hasta
que su tórax se eleve.
En lugar de la respiración boca a boca se puede realizar la
respiración boca a nariz (cuando no se pueden sellar los labios de la
víctima o cuando se trata de un niño). Los pasos son los mismos. La única
diferencia es que, en este caso, se cierra la boca y se sopla por la
nariz.
Realizar masaje cardíaco. La detención súbita de la circulación
produce un estado de inconciencia dentro de los primeros 15 o 20
segundos. Si no hay pulso (no se detectan los pulsos centrales), es que
el corazón ha dejado de bombear la sangre, por lo que se debe iniciar el
masaje cardíaco. Este masaje consiste en comprimir rítmicamente el
tórax, para generar un flujo sanguíneo que, aunque mínimo, permita el
funcionamiento del corazón y el cerebro. Para realizarlo:
-
Colocar al paciente boca arriba, con la cabeza extendida sobre una
superficie lisa y dura.
-
Situarse al lado izquierdo del paciente. Si hay dos reanimadores,
a ambos lados del paciente (para favorecer el intercambio de
funciones).
-
Localizar el punto de masaje: dos dedos por encima del apéndice
xifoides (extremo inferior del esternón). En niños pequeños, por
debajo de la línea ínter mamaria.
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Iniciar el masaje teniendo en cuenta la posición de las manos:
colocación del talón de la mano derecha, sobre ella la mano izquierda
levantando los dedos (evitar la presión de la caja torácica fuera del
esternón). En lactantes, sólo con dos dedos, y, en niños, con talón de
la palma de una mano.
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Consejos prácticos ante signos de
alarma |
Supone la elevación de la temperatura corporal por encima de los 37
grados centígrados. La fiebre es un signo que aparece como manifestación de
muchas enfermedades y sirve como sistema de defensa del organismo. Resulta
peligrosa cuando la temperatura se eleva por encima de los 39 o 40 grados,
produciendo convulsiones. Si llega a los 42 grados puede ocasionar un daño
cerebral irreversible.
Actuación:
Aplicación de medios físicos (eliminar ropas, sumergir en baño de agua
tibia, aplicar compresas de agua fría en frente, axilas y cuello) para
evitar que la temperatura continúe subiendo.
Empleo de los medicamentos que el médico recomiende para hacer bajar
la fiebre.
Mantener bajo vigilancia. Si no cede, acudir a un centro sanitario.
Consisten en la expulsión por la boca del contenido digestivo gástrico,
gastroduodenal o intestinal. Sus características cualitativas y
cuantitativas ofrecen información sobre la posible causa. Tienen especial
relevancia cuando afectan a niños y ancianos porque pueden conducir a
deshidratación con relativa facilidad.
Actuación:
-
Observar las características de los vómitos (color, contenido
alimenticio...).
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Interrumpir la alimentación y dar de beber abundantes líquidos
(fundamentalmente agua).
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Acudir a un centro sanitario
Es la expulsión de heces líquidas, en ocasiones acompañada de incremento
del número de deposiciones por día. Puede ser peligrosa, especialmente en
niños y ancianos, por el riesgo de deshidratación.
Actuación:
-
Interrumpir la alimentación y dar de beber abundantes líquidos
(fundamentalmente agua).
-
Iniciar una dieta astringente (a base de arroz hervido, zanahorias
hervidas, agua de arroz, manzana y yogur natural).
Las causas de una reacción alérgica son múltiples. Entre ellas destacan
el consumo de alimentos y medicamentos (antibióticos, analgésicos...),
picaduras de insectos, efectos de elementos ambientales (polen) o de
determinadas sustancias al entrar en contacto con la piel (tejidos, joyas,
etc.). Las reacciones son de diverso tipo:
-
Alteraciones en la piel (eritema), sensación de calor difuso y
urticaria generalizada.
-
Trastorno grave y progresivo de la función respiratoria.
Actuación:
En las primeras fases el tratamiento es con antihistamínicos
(medicamentos para eliminar las reacciones alérgicas) por vía oral
(pastillas o jarabes) o tópica (pomadas).
Si no cede, acudir a un centro sanitario.
Es conveniente que informe a su médico y lleve siempre una tarjeta o
placa donde se especifiquen las sustancias que le producen alergia.
Se considera intoxicación cuando se ha realizado una ingestión abusiva de
alcohol, que produce, inicialmente, un cambio en el estado de ánimo,
posteriormente una alteración de la conciencia y, por último, trastorno de
las facultades motoras y de coordinación.
Actuación:
Si la persona afectada está consciente y ha transcurrido poco tiempo
desde la última ingestión, es conveniente provocar el vómito. Es aconsejable
la colocación en posición de seguridad.
Si está inconsciente, es necesario tratar de hacerla reaccionar
verbalmente o con estímulo dolorosos, en caso de no obtener respuesta.
Mantener abierta la vía aérea y trasladar a un centro sanitario.
Nunca mojar las ropas, por peligro de hipotermia (fuerte descenso de la
temperatura), y si es posible, abrigar (la sudoración ayuda a eliminar el
alcohol).
Se produce cuando el cuerpo está expuesto a un exceso de calor. Puede
tener su origen en factores:
-
Ambientales: Temperatura alta, humedad alta, exposición al sol.
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Internos: Fiebre, esfuerzos musculares, exceso de ropa, alcohol y
drogas.
Los síntomas de los golpes de calor son:
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Piel seca enrojecida y caliente.
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Alteración de la conducta que puede evolucionar a coma.
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Taquicardia, tensión baja, respiración acelerada.
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Vómitos, diarreas.
Actuación:
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Enfriar el cuerpo por cualquier medio disponible: quitar la ropa,
colocar en un lugar fresco, aplicar toallas húmedas.
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Dar de beber abundantes líquidos (agua con sal o bicarbonatada).
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Trasladas a centro sanitario.
El síncope, o desmayo, es la pérdida de conciencia breve y transitoria.
Entre sus causas están las variaciones en la presión arterial, ansiedad o
miedo, alteración metabólica y calor. Las manifestaciones previas a la
pérdida de conocimiento son:
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Sensación de mareo y flojedad de piernas
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Alteraciones visuales o auditivas
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Piel pálida, fría y sudorosa.
Actuación:
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Tumbar boca arriba y elevar las piernas 45º.
-
Aflojar la ropa que pueda oprimir.
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Vigilar las constantes vitales.
Las urgencias no siempre pueden resolverse en el ámbito doméstico y
precisan la intervención de personal médico especializado. Cuando no sepa
cómo actuar o detecte una situación que requiera atención sanitaria, llame
al teléfono 0-6-1.
Al marcar este número, desde cualquier punto de las Islas Canarias, se
activa un sistema de asistencia de urgencias, atendido por un equipo de
profesionales sanitarios y operadores de la demanda y de los recursos, con
el apoyo de los más avanzados vehículos terrestres y aéreos, perfectamente
dotados para atender in situ cualquier tipo de emergencia médica y realizar
el traslado a un centro hospitalario en condiciones de seguridad.
Servicio de Urgencias Canario 061 es la empresa pública, dependiente
de la Consejería de Sanidad y Consumo, que gestiona este servicio,
que abarca desde la recepción y clasificación de llamadas, hasta la
movilización, asignación de recursos, seguimiento y transporte a centros
hospitalarios cuando es preciso. Recuerde que su colaboración para informar
sobre las características de la situación de emergencia será de gran ayuda.
Intente aportar el máximo de datos relevantes:
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Tipo de urgencia (accidente laboral o de tráfico, etc.).
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Número de víctimas y valoración de la gravedad.
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Dirección o localización exacta del incidente
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