200508 -
Francisco J García-Purriños -
El deseo de modificar nuestra apariencia externa se remonta a la antigüedad
y numerosos métodos han sido utilizados por las distintas culturas. Desde
hace unos años, en la sociedad occidental, va creciendo el número de las
personas que deciden hacerse un piercing o un tatuaje. Ninguna de las dos
prácticas está libre de complicaciones, y en este artículo vamos a repasar
las más importantes
Normalmente las
perforaciones se realizan con una aguja o catéter y se suele colocar un
material como acero inoxidable, oro o titanio. Se debe saber que la
cicatrización puede tardar de semanas a meses. El principal riesgo a que se
expone la persona que decide hacerse un piercing es el infeccioso; hasta un
20% tienen una infección local, que en ocasiones, si el germen causante es
muy agresivo, puede comprometer la vida del paciente.
Otro riesgo es la transmisión del determinados virus (hepatitis B,
hepatitis C, HIV), existiendo casos de hepatitis fulminante mortal
descritos, inmediatamente después de la colocación de un piercing. Los otros
dos riesgos frecuentes de complicación son el sangrado y la inflamación en
la zona donde se hace la perforación, que en algunos casos (por ejemplo en
la lengua) puede ser grave.
Se sabe que una de cada tres personas que tienen un piercing en la
oreja ha tenido una complicación de mayor o menor gravedad. Las
complicaciones graves se dan en dos de cada 10 personas y pueden llegar
hasta la pérdida parcial o total del pabellón auricular.
Más frecuentes y graves son las posibles complicaciones a nivel de la
lengua; el 100 % de los pacientes experimentan mayor o menor grado de
inflamación (esto debe ser tenido en cuenta por la persona que coloca en
piercing para dejarlo holgado y que, al inflamarse la lengua, no sea
comprimida ). Se han publicado casos de pacientes fallecidos por una disnea
(asfixia) debida a una inflamación o hematoma lingual rápidamente
progresiva.
La mayoría de los pacientes experimenta disfagia (dificultad para tragar)
durante días o semanas, y disartria (dificultad para articular la palabra)
transitoria.
A nivel del lóbulo nasal se han descrito menos problemas, casi
todos infecciosos locales o generales, que en un 20% de los casos han
obligado a retirar el pendiente, y en menos del 5% han producido alguna
cicatriz o deformidad difícilmente reparable sin cirugía. Se sabe que el
sitio que da menos problemas es el clásico lóbulo de la oreja.
A nivel lateral de la ceja pasa una rama del nervio facial, que en
raras ocasiones es dañada por el piecing, provocando una parálisis
irreversible de parte de la musculatura de la cara; a este nivel también
existen los problemas comunes a todos los piercing; infecciones locales o
generales, transmisión de enfermedades, hemorragias, hematomas e inflamación
Por tanto, dado el elevado índice de complicaciones, aun haciéndose el
piercing en un lugar higiénico y por personal experimentado, la persona debe
ser informada de los riesgos posibles que corre, no pudiendo ningún médico,
por muy de moda que esté, recomendar la realización de la perforación a
ningún nivel en la cabeza
Complicaciones
del piercing
En el anterior artículo hacíamos un repaso a las posibles complicaciones del
piercing. Como toda la información médica sobre posibles complicaciones,
resultaba devastador. Se exponían de forma actualizada los principales
riesgos y se podía concluir, poco menos, que ponerse un piercing hacía
peligrar la vida. En el presente trabajo intentaré, de forma menos técnica,
hacer una serie de consideraciones personales
En primer lugar,
debemos recalcar que el deseo de variar nuestra imagen es un deseo lícito.
Sin embargo, puede existir la duda sobre la madurez de una decisión,
normalmente tomada a corta edad, y que, sin embargo, variará nuestra imagen
definitivamente, de por vida. En nuestra sociedad globalizada, el deseo
de individualidad, de ser distinto, conecta con el proceso de madurez
adolescente. Debemos recordar que en la adolescencia se toman otras
decisiones que marcaran nuestra vida: persona con quien compartirla, tipo y
nivel de estudios, definición sexual, relaciones de amistad, etc. No se pone
en duda la capacidad para tomarlas, aunque, dependiendo del desarrollo
personal, el individuo será más permeable o no a consejos de personas con
experiencia o se informará por diversos medios. El hecho de ponerse un
piercing, es, en este contexto, un problema menor, aunque no por ello debe
dejar de ser meditado. Por tanto, se puede aconsejar, además de una
reflexión personal sobre el hecho, que se recabe toda la información posible
de personas que ya lo hayan hecho, padres, literatura y personal
especializado.
Existen una serie de problemas comunes a los trabajos médicos,
cuyo conocimiento nos puede permitir una lectura crítica de los mismos; en
primer lugar existe una cierta parcialidad, que proviene de una visión
distorsionada, ya que sólo se fija en una parte de la realidad, en este caso
la más problemática, sin resaltar ningún dato positivo. No es el objetivo de
un trabajo científico hacer juicios de valor, sólo exponer una serie de
resultados y conclusiones. En el caso particular del anterior artículo,
cuando se habla de complicaciones, se meten en el mismo saco la s menores,
conocidas y perfectamente soportables, con las mayores, que deben conocerse,
pero ocurren con menos frecuencia.
Un dato que puede influir es saber que, si se decide quitar un
piercing, en muchas ocasiones el agujero cerrará espontáneamente y si no
cierra, puede hacerlo un especialista, incluso en el caso de haber usado
dilatadores, por tanto, la decisión ya no es tan "para toda la vida". Son,
por tanto, muy raras las cicatrices definitivas o las deformaciones
visibles. Recomendaríamos especial cuidado e información en los casos de
colocación en la lengua, consultando a su otorrinolaringólogo ante la
mínima duda, sobre todo si la inflamación impide la alimentación correcta.
Asimismo, nunca dejaremos de hablar de la importancia de la colocación por
personal experimentado y con las medidas higiénicas adecuadas. Existen
leyes que prohíben la colocación en menores de edad sin consentimiento
paterno. Si en algún sitio lo hacen, es posible que no sean tan estrictos
tampoco con otras medidas, y debemos denunciarlo ante la asociación de
consumidores.
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