200508 -
Concha Labarta -
La aparición del acné sigue constituyendo un
acontecimiento importante en la vida de muchos adolescentes.
Pues bien, tanto si es una de sus inocentes víctimas como si el
acné ha persistido en su cara a pesar del paso de los años no se
angustie: la moderna dermatología ofrece hoy una gran variedad
de tratamientos para mejorar el aspecto del rostro. Y con un
poco de constancia puede lograr resolver el problema.
El acné juvenil es una de las causas más frecuentes de consulta
dermatológica por lo que es evidente que su aparición provoca un
impacto notable en la vida de muchos adolescentes. Entre las
mujeres, el acné suele ser de aparición más temprana y menor
severidad y duración. Lo contrario que en los varones a quienes,
por regla general, se les presenta el problema más tarde -entre
los 14 y 15 años- con una intensidad entre moderada y severa que
viene a durarles entre 4 y 7 años. Claro que es común que se
presenten variaciones en la evolución del proceso en ambos
sexos. Lo más importante, en todo caso, es que el acné no deje
cicatrices permanentes y no afecte al normal desenvolvimiento
social y escolar del joven.
FALSOS MITOS
El acné juvenil no es más que el resultado de la acción de
determinadas hormonas que, a nivel del folículo pilo-sebáceo o
poro, inician o aumentan su producción debido al comienzo de la
pubertad y que aparecen acompañadas del desarrollo de los
caracteres sexuales propios del individuo. Aumento de producción
hormonal que, contra lo que muchos piensan aún, se produce
autónomamente sin que exista relación directa con la dieta o con
la producción de sebo. El resultado es un cutis graso, en
algunos casos con obstrucción del conducto y la aparición de las
clásicas espinillas, nódulos y quistes (barros inflamados).
Hay muchas creencias sin fundamento en lo que se refiere al
acné. En primer lugar, y aunque todavía haya quien crea lo
contrario, no está demostrado que determinados alimentos
provoquen su aparición. La prueba es que quien come de todo no
tiene necesariamente la piel más grasa. Por eso evitar los
alimentos presuntamente "culpables" como el chocolate, los
fritos y los embutidos no garantiza que el acné no aparezca.
En segundo lugar, no existe ninguna forma segura de reventar los
granos. Los dermatólogos se muestran firmes al respecto: ¡las
manos quietas! Estrujar un simple granito hace que aflore más
suciedad y se incremente el riesgo de marcas posteriores.
En tercer lugar, conviene insistir en que el sexo no es culpable
del acné: la actividad sexual (incluida la masturbación o la
abstinencia) no tiene repercusión alguna sobre los granos. Por
último, sepa que una piel limpia no impide la aparición del
acné. La bacteria que puede crear el grano se encuentra bajo la
piel. Por otra parte, restregar ésta con fuerza tampoco va a
evitar la obturación del poro pues ello no se debe a la suciedad
sino a la acumulación de grasa y células de piel muertas. Lo
que, en cualquier caso, no implica que no se deba limpiar
diariamente la piel con agua y un jabón adecuado.
APRENDE A AYUDARLES
El acné suele ser uno de los primeros signos visibles de la
llegada de la pubertad. Y desde que hace su aparición se
convierte en un tema de conversación recurrente entre nuestros
hijos. Pues bien, los expertos sostienen que hay ciertos
comportamientos de los padres que consiguen que los chicos se
sientan mejor cuando tienen acné. En primer lugar, no trivialice
la preocupación que éste les causa con expresiones como "No es
para tanto" o "Tus amigos están peor que tú". A ellos ese
problema les angustia y lo mejor es ayudarles visitando al
dermatólogo. Además, es importante explicarles que no han hecho
nada malo que cause el acné. Deben entender que no se trata de
una enfermedad sino de un cambio fisiológico similar otros que
ocurren en su cuerpo a medida que crecen.
A menudo los padres caen también en el error de presionar a sus
hijos negativamente: "¿Por qué no te pusiste la crema?". En su
lugar, debemos intentar animarlos con expresiones estimulantes
del tipo "Se nota un gran cambio desde que usas ese nuevo
producto". Son pequeños detalles pero el adolescente agradecerá
que nos acerquemos a su problema de forma respetuosa y
optimista, sin dramatizar pero tampoco negándoles la importancia
que para ellos tiene.
EVOLUCIÓN Y TRATAMIENTO
Podemos distinguir varias fases en la evolución del acné. En la
primera el folículo está sano y sólo se observan el poro, el
vello y las glándulas sebáceas. En una segunda etapa, el sebo y
las bacterias inflaman el folículo y desde fuera se ve un "punto
blanco" característico. En la tercera, al abrirse, el comedón o
espinilla se forma un "punto negro"; mientras, las bacterias
crecen. Por último, el comedón se convierte en una pústula. Y si
se rompen las paredes la infección ataca a los tejidos más
próximos.
En cuanto al tratamiento, éste variará en función del tipo de
acné. El acné juvenil leve debe ser tratado solamente con
productos tópicos. Basta lograr una buena limpieza de la piel
usando jabones antisépticos, antigrasa o exfoliantes (tipo scrub).
Si el acné es más virulento se deben aplicar soluciones
astringentes con antibióticos (transparentes) y recurrir a una
medicación que aumente la permeabilidad del poro; por ejemplo, a
base de peróxido de benzoilo o, mejor, con ácidos grasos suaves
derivados de la vitamina A o ácidos frutales como los glicólicos
o azeláico. Y sólo si procediese -eso debe decidirlo siempre el
especialista-, tomar antibióticos.
En todo caso, cuando el acné es severo se debe realizar la
limpieza frecuente con jabones antisépticos tipo Hibiscrub o que
contengan ácido salicílico, azufre o resorcina. Las soluciones
hidroalcohólicas con antibióticos -como la eritromicina o la
clindamicina- se aplicarán entonces de dos a tres veces al día;
o bien compuestos en gel neutro que combinen antibióticos con
peróxido de benzoilo, ácido retinoico o glicólico. También es
eficaz el uso de cremas con ácido azeláico.
Por último, decir que en el caso de acné conglobata -el que
evoluciona hacia lesiones quísticas intercomunicadas- tenemos la
opción de un tratamiento oral con vitamina A ácida evaluando
periódicamente el funcionamiento hepático y hematológico, y
seguir una dieta baja en grasas ya que el medicamento puede
alterar los niveles de triglicéridos en sangre. El tratamiento
tiene una duración de cuatro a seis meses e implica algunos
inconvenientes como sequedad de las mucosas, principalmente
ojos, nariz y labios, aumento de la sensibilidad al sol y cierto
decaimiento físico. A pesar de los efectos secundarios, este
medicamento disminuye la probabilidad de recaída y dará como
resultado una piel más suave con cicatrices menos notorias.
PEELINGS Y CUIDADOS FACIALES
Los peelings químicos consisten en la aplicación de unas
sustancias líquidas que producen una quemadura en la piel que
puede ser leve, moderada o profunda. Se trata de un método que
permite eliminar las células muertas superficiales, regular el
trabajo de las glándulas sebáceas y mejorar la distribución del
colágeno en la dermis. El resultado final es la disminución de
las marcas y manchas. En cuanto a la efectividad y duración de
la mejoría depende del producto utilizado.
Ahora bien, si el cuidado personal de la piel no le ayuda y el
acné es grave debe consultar a su médico para que le recete
algunos medicamentos. Y si le produce cicatrices permanentes
recurrir a la cirugía plástica para suavizar la piel.
OTRAS SOLUCIONES
Existen, en todo caso, otras posibilidades naturales y más
aconsejables para tratar las infecciones de la piel. Una de
ellas es la utilización de una planta milenaria bien conocida
por los científicos, el Aloe Vera o Sábila, cuyas hojas se
utilizan hace tiempo para cicatrizar heridas profundas y que
actualmente se comienza a usar en cosmética en pequeñas dosis.
De hecho, en la mayoría de los casos tratados con Aloe vera el
acné desaparece antes de un mes obteniéndose resultados muy
buenos incluso en los problemas más agudos ya que regenera la
piel hasta conseguir eliminar por completo los granos.
En cuanto al jabones, recuerde que los antibacterianos no
resultan muy efectivos y que los abrasivos pueden secar las
lesiones pero también irritar la piel.
En cambio, las compresas de agua caliente ayudan a ablandar las
paredes de los granos y barros haciendo mas fácil su extracción
natural. El médico puede enseñar al paciente o a los familiares
cómo eliminar cuidadosamente los comedones una o dos veces a la
semana.
Como norma general, para evitar que la piel esté grasa hay que
limpiarse dos veces al día con un jabón medicinal adecuado.
Un nuevo producto: el alga roja marina
Roja y olorosa, un alga común que crece en el mar -la Algae
asparagopsis- podría acabar con la angustia de los adolescentes
cuando se miran el acné en el espejo. Y es que una compañía
llamada Algue et Mer, instalada en una pequeña isla del oeste de
Francia, descubrió hace poco sus singulares propiedades para
combatir dos de los grandes azotes de la adolescencia: el acné y
la caspa. "No se trata de un remedio milagroso pero puede hacer
que los granos en la piel sean más leves y menos visibles",
asegura Jean-Yves Moigne, director de cosméticos y productos
nutricionales de la firma. El alga también podría al parecer
eliminar la caspa si se usa con frecuencia.
Moigne descubrió sus propiedades por casualidad tras pasar
varias semanas trasladando toneladas de la fértil alga y seis
años cultivándola. "Un día estaba tan harto de ella que decidí
analizarla para ver si servía para algo más encontrando
moléculas antibacterianas. Y cuando las probamos con la caspa y
el acné descubrimos que eran muy eficaces". Tan potentes que un
kilo basta para producir una tonelada de crema. El Algae
asparagopsis es oriunda de Nueva Zelanda pero puede hallarse en
todo el mundo. La aparición de la crema en el mercado está
prevista para este segundo semestre del año.
Aceite del árbol del té: un milagro para la piel
El aceite del árbol del té se puede utilizar tanto para la higiene
general como para los problemas cutáneos puesto que posee una acción
bactericida de rápido efecto, penetra en las células de la piel
regenerándolas, tiene un PH casi neutro que hace que no ataque la
capa ácida protectora natural de la piel, posee notables propiedades
purificadoras y no irrita ni tiene efectos secundarios por lo que
está indicado para todo tipo de piel. Es más, al poder penetrar en
las capas profundas de la dermis puede eliminar los focos patógenos
situados por debajo de la superficie que tan difíciles resultan de
curar.
No es de extrañar, pues, que en el mercado existan ya cosméticos
elaborados con aceite del árbol del té. En cuanto a la manera
correcta de usarlos, cuando se trata de un acné incipiente es bueno
aplicar 1 ó 2 gotas directamente sobre el grano. Cuando es un acné
profundo es más aconsejable tomar un baño de vapor facial tres o
cuatro veces por semana añadiendo al agua tres o cuatro gotas de
este aceite. Por supuesto, se puede utilizar también para el cuidado
habitual de la cara