Google

Avizora - Atajo Google

Adolescencia y Juventud / Adolescents and Youth
Secretos de la comunicación con adolescentes

Ir al catálogo de monografías
y textos sobre otros temas

Glosarios - Biografías
Textos históricos

ENLACES RECOMENDADOS:

- 23 razones para hacer el amor
-
Sexualidad Humana
- Is Internet addiction real?
-
Good nigth´s sleep
-
Sexuality in later life

 

Google

Avizora - Atajo Google

200508 - Lucero Amador

En esta etapa complicada del desarrollo humano, los padres tienen un papel vital en la formación de sus hijos

Es una etapa complicada. A los adolescentes todo les gusta y nada les agrada. Aunque es el período en que los padres suelen tener más confrontaciones con sus hijos, la situación podría cambiar y llevar a una relación estrecha.

La preparación de los padres en la educación de los hijos se refleja precisamente en esta etapa del desarrollo.

“Si los padres no saben dirigir a un niño de manera constructiva, las formas negativas que va adquiriendo se harán más fuertes con el tiempo y se manifestarán en esa difícil edad”, comenta la consejera y educadora familiar María Andrade, con práctica en el condado de Orange.

Los adolescentes crecen y maduran rápidamente. Los cambios suelen comenzar a la edad de 11 años en las mujeres y a los 13 años en los hombres. Sin embargo, la transformación hormonal comienza años antes de esa edad y puede dar lugar a períodos de inquietud y mal humor.

Los cambios y confusiones no sólo los padecen los adolescentes, sino también sus padres.

Algunos expertos en atención a los jóvenes explican que la relación entre ambos se complica por el hecho de que los buenos tiempos y oportunidades disfrutados por los hijos adolescentes pueden hacer sentir a sus padres demasiado mayores y despertar cierta envidia.

Las relaciones con la familia comienzan a cambiar, los padres se hacen menos imprescindibles y los adolescentes desarrollan su vida con amigos de su misma edad.

De esa manera llegan los primeros desacuerdos; ellos comienzan a desarrollar sus propios puntos de vista que con frecuencia no son compartidos por sus padres. Marcan el inicio de una identidad propia: pasan más tiempo en compañía de personas ajenas a la familia.

 

 

Desde la niñez

Andrade, autora del libro La magia del corazón, explica que la formación de los hijos comienza con una relación saludable de la pareja, porque de esa manera los padres podrán tener comunicación para ponerse de acuerdo en cómo educarlos.

“Mucho del comportamiento del niño refleja si los padres se han preparado para ayudarlo en su desarrollo”, comenta la especialista.

Una vez que el niño (a) ha desarrollado su cerebro, a la edad de 5 años, comienza a percibir cómo es el mundo y cómo lo tratan.

“Su comportamiento a esa edad reflejará lo que será en la adolescencia”, manifiesta Andrade.

En su desarrollo el niño (a) va adquiriendo ciertas actitudes que pueden ser positivas o negativas; tiene formada una personalidad, un temperamento y ciertos talentos que los padres deben identificar.

“Si los padres no saben canalizar la energía negativa de un niño (a), sus malos hábitos se van a incrementar y se verán reflejados en su adolescencia”, señala.

Por ejemplo, si los papás no saben controlar su propio mal genio, el niño (a) tampoco podrá lograrlo. Si lo reprenden con gritos, él (o ella) responderá igual.

Según la educadora, en la etapa de la niñez los padres deben crear un ambiente de confianza y comunicación con los hijos, para que cuando tengan un problema se acerquen a ellos sin mayor dificultad.

La vida loca

La ropa extravagante los enloquece. Imitan lo último de la moda, y de la música ni se diga... en la mayoría de los casos, nada de lo que les agrada tiene que ver con la personalidad de los padres.

“Los adolescentes de todas las épocas han sido extravagantes porque se están buscando a sí mismos, los mismos padres de esos niños lo experimentaron”, comenta Andrade.

Aunque los padres no estén de acuerdo con “los gustos” de los hijos, deben tener “muchísima paciencia” y aceptarlos.

“Con una mano deben dar cariño y con la otra poner límites”, dice la experta, “siempre deben recordarle que hay reglas en su casa que se deben respetar. Deben hablar con ternura y paciencia”.

Por lo general, los padres suelen sentirse rechazados por sus hijos, y en cierta forma lo son, sobre todo las madres que son quienes pasan más tiempo con ellos o son las que dirigen su conducta.

Andrade señala que la autoestima de los adolescentes es muy confusa. Un día están estáticos, otro depresivos, de un momento a otro se molestan, hacen muecas, hacen los ojos hacia arriba y se sienten incomprendidos.

“Son situaciones a las que los padres no deben poner mucha atención, así son ellos, son reacciones hasta cierto punto normales de su edad”, indica, “pero se debe hablar cuando ambas partes estén calmadas”.

Andrade explica que los cambios de un adolescente se acentúan cuando tiene que pasar el proceso de divorcio de sus padres.

“Ir de una casa a otra, donde tiene que respetar reglas diferentes, le ocasiona más confusión”, comenta Andrade, “porque uno de los cónyuges será más consentidor que el otro”.

Algunos expertos coinciden en que los padres deben ponerse de acuerdo entre sí sobre cómo manejar la situación y apoyarse uno al otro —aun cuando estén separados— porque es muy perjudicial cuando un padre se alía con su hijo contra el otro.

Reglas y libertad

Las reglas son un requerimiento odiado por los adolescentes, pero los padres tampoco deben exagerar con ellas.

Los profesionales en relaciones familiares dicen que algunas de esas “reglas” se deben negociar y llegar a un acuerdo con los hijos.

Las normas tienen que ser claras, razonables y restrictivas, de manera que puedan saber en qué situación se encuentran, y esto puede realmente reducir las discusiones. Los padres deben diferenciar qué es importante y qué no lo es, ya que no pueden existir normas para todo.

“Es importante que los adolescentes tengan un poco de libertad, que los dejen tomar decisiones por sí mismos. Si los padres ven que sus hijos utilizan bien esa libertad, en ese momento pueden decirles que les da gusto el provecho que le están dando”, señaló Andrade.

Los padres deben hablar con sus hijos de los diferentes temas que a ellos les inquietan o perjudican como sexo, drogas y alcohol, entre otros.

“Es muy positivo tratar de entenderlos sin criticarlos”, concluye la experta.

Recomendaciones de la experta

  • Hable con el adolescente con ternura.

  • Póngale límites de manera respetuosa.

  • No utilice castigos brutales, vulgares o humillantes.

  • Ayúdele a descubrir y desarrollar sus talentos para que realice actividades que lo haga sentir bien.

  • Comprenda que el adolescente busca la forma de sentirse diferente a los demás.

  • Ofrézcale amor, cariño, respeto y límites.

  • Busque literatura que le ayude a conocer más sobre el desarrollo de los niños en sus diferentes etapas.

  • No sienta temor de acudir a consejería con profesionales.

  • Participe en grupos de padres.

Más información:
www.nlm.nih.gov/medlineplus (con información en español)

www.familymanagement.com (con información en español)

www.ppal.net
 

 

AVIZORA.COM
Política de Privacidad
Webmaster: webmaster@avizora.com
Copyright © 2001 m.
Avizora.com